El alma del haiku

El “momento-haiku”

15.09.08 | 12:00. Archivado en A2) Autores de haiku, Issa, Clásico, haiku de lo sagrado
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Uri-ushi no
mura o hanaruru
kasumi kana

売牛の村をはなるる霞かな
HYAKUCHI

Vendida la vaca
se aleja del pueblo
por entre la niebla

Sólo se entra en el haiku por la puerta de la sencillez. Un haiku complicado es un haiku inhabitable. En este haiku de Hyakuchi no hay camelia caída ni cerezo en flor; hay una vaca. Una vaca que acaba de ser vendida. No sabemos en la mera textualidad del haiku si la vaca era de Hyakuchi, o si el poeta simplemente contemplaba la escena. Pero da igual. En ambos casos, la misma naturalidad que cautivó al haijin ahora nos seduce a nosotros. En el supuesto primero (el poeta y el vendedor son el mismo), consideremos por un momento: ¿qué clase de persona siente en esa situación –tras haber vendido una vaca- que está en un “momento haiku”, en lugar de pensar en otra serie de consideraciones (el acierto o desacierto del trato recién cerrado, por ejemplo)? Y, en el segundo caso (el poeta y el vendedor no son la misma persona)…, ¿quién –que no tenga corazón de haijin- cuando ve a una vaca alejarse en la niebla ve en ello algo que debe quedar registrado poéticamente?

Respecto a su clasificación, en ningún momento queremos dar a entender que pueda ser otra cosa que un haiku descriptivo.., y, así y todo, evidentemente, el verbo hanareru (separarse) tiene un algo de intimista, de triste despedida, sea el dueño y/o el poeta el que se despide de la vaca, o la propia vaca mientras se aleja, con esa manera de despedirse propia de las vacas, disimulando sus emociones al estilo confuciano. La atribución de haiku de lo sagrado, por tratarse de algo que se ve progresivamente disuelto en la invisibilidad que crea la niebla, sería querer ver más de la cuenta. Y, aún siendo –como afirmamos- clara su condición de haiku descriptivo, es innegable que va llevando al lector de una estancia posible a otra del haiku: descriptivo, intimista, sagrado, con un leve esbozo cómico de manga…, definitivamente, descriptivo. Haiku, por tanto, fiel al “espíritu de shasei” [写生], de observación y “esbozo del natural”, que tiene en general el haiku. El haiku es instantánea, percepción fiel del instante vivido por el poeta. Se nos hace difícil considerarlo poesía, considerando su interés por desmarcarse de figuras literarias, expresiones elaboradas o términos cultos. Pero también decir que es la mera descripción de una fotografía sería quedarse corto. Por ejemplo, si esta escena fuera una fotografía, o una pintura (o acuarela), el artista nos mostraría apenas los cuartos traseros de una vaca que se pierde entre la niebla, pero no podríamos “ver” el movimiento parsimonioso del mismo, no sería tan fácil hacernos comprender que acababa de ser vendida por uno y comprada por otro, y se desvanecería -como se pierden las cosas en la niebla- todo un mundo de relaciones –inauguradas o rotas- entre la vaca y el que la compra, la vaca y el que la vende, la vaca y la aldea donde vivió, la vaca y el hecho de que alguien escriba sobre ella un haiku, la vaca y el camino que se dispone a recorrer, la vaca y la niebla…

Las vacas y la niebla, es ésta una curiosa relación a la que no ha permanecido ajeno el mundo del haiku. Acabamos de ver una vaca que Hyakuchi ve entrar en la niebla; veamos ahora otra que Issa ve salir de la niebla:

Ushi
mô mô mô
kiri kara detarikeri

牛もうもうもうと霧から出たりけり

La vaca
“muu, muu, muu”
surgió de la niebla


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