
Tsumazuite
kawaii take no ko
kao o dashi
つまずいてかわいいたけのこかおを出し
SANO KAZUKO
Me he tropezado con…
Un lindo brote de bambú
que asoma su cara
Estamos ante un haiku cómico de carácter infantil, con un tema y tratamiento más apropiado para un dibujo animado de manga japonés que para un texto de literatura. La niña se ha tropezado andando por el bosque y, cuando se vuelve desde el suelo para averiguar qué inadvertido obstáculo le ha hecho tropezar, nos dice que un brote de bambú asoma su cara, como mirándole de reojo, como diciendo “yo no he sido” conteniendo a duras penas la risa que le provoca su ingenua fechoría.
Para esta poetisa de siete años el brote ha salido expresamente de la tierra para gastarle una broma, y no se esperaba que ella buscara en el suelo la causa de su tropiezo. El haiku es lo que es, no es lo que los especialistas han decidido que sea. El haiku es por donde respira el alma de los japoneses, y todos los sentimientos que componen el alma humana le atañen, en este caso, la necesidad de saberse en un mundo amable, divertido, lindo (kawaii). Es un poema entrañable e inequívocamente “japonés”, pese a transgredir la sacrosanta ley del haiku de no proyectar sentimientos humanos en los seres de la naturaleza. En las cosas de la naturaleza, la transgresión de una ley natural es ley natural.
Martes, 29 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez