
Furu-ike ya
momiji o yurasu
koi no obire
古池や紅葉を揺らす鯉の尾びれ
TSUJI MITSUHIRO
Un viejo estanque:
Una carpa dando coletazos
a una hoja roja con forma de estrella
Nuestro primer maestro de japonés nos enseñó que un buen haiku era el que contenía absolutamente todos los elementos para permitirte imaginar la escena que describe.
En el ejemplo que proponemos lo conseguimos sin dificultad porque es un haiku bien hecho: hay una charca (con resonancias al fuku-ike de Bashô), y en ella una carpa enorme, casi desproporcionada en relación al pequeño lago en el que está. Es un pez lo suficientemente grande como para jugar con su cola con las hojas caídas, estamos en otoño, en un paisaje hermoso de momiji [hojas de arce], pero la belleza de las hojas rojas no impresiona al pez que está solo y quiere distraerse y también -¿por qué no?- atraer la atención del poeta. Una hoja roja con forma de estrella centra la escena: el otoño hace caer la hoja en el agua, el agua la deja a merced del pez, el pez juega con ella a malabares y obliga al poeta a fijarse en ella… Agua, otoño, pez, poeta y hoja… ¿Dónde empieza y dónde acaba cada uno de ellos?
Martes, 29 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez