
Ware o tsurete
waga kage kaeru
tsukimi kana
我をつれて我がかげ歸る月見かな
Contemplé aquella luna
y ahora acompaño a mi sombra
mientras vuelve a casa
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Pero ahí sigue el mundo real, impertérrito, haciéndonos desaparecer una y otra vez encantados por su belleza, pese a nuestra obstinación en creernos algo consistente y definitivo:
Ware o tsurete
waga kage kaeru
tsukimi kana
我をつれて我がかげ歸る月見かな SODÔ
Contemplé aquella luna
y ahora acompaño a mi sombra
mientras vuelve a casa
La fuerza de este haiku reside en que el sujeto de la oración no es el poeta sino su sombra. No dice “Miré la luna y vuelvo a casa seguido por mi sombra”, sino “Mi sombra vuelve a casa y yo la acompaño”. La contemplación de la luna le ha producido tal gran trastorno que llega a sentirse ajeno a sí mismo, sin saber ni llegar a su casa. Es un haiku lleno de encanto y misterio. Pese a utilizar los términos japoneses que significan “yo” (ware) y “mi” (waga), cosa relativamente infrecuente en los haikus, como vimos en su momento, el poeta no está realmente presente: él sí que es, después de ver la luna, verdaderamente, una sombra. Una sombra que sigue a su sombra.
Una luna, una flor, una mariposa, un aguacero…, cualquier cosa puede transformarte en una sombra, en un ausente:
夕顔に見とるるや身もうかりひょん BASHÔ
Ante la flor del yugao,
pasmado hasta ausentarme
de mi propio cuerpo
蝶消へて魂我に返りけり WAFÛ
Desapareció la mariposa
y mi alma
volvió a mí
夕立にひとり外見る女かな KIKAKU
Ante el aguacero de verano,
ahí fuera,
una mujer a solas
Citamos tres veces la ausencia, como si fueran trescientas o tres mil; y ni por ésas desaparecemos. Somos lo que se obstina en estar. Escondiéndonos, parapetándonos tras esas palabras que nos hablan de extinción.
Martes, 29 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez