El alma del haiku

Sin pensar

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Omou koto naki
kao shite mo
aki no kure

思ふことなき顔しても秋のくれ

También para quien tiene
cara de no pensar nada,
el atardecer de otoño

_____________________________________

El hábitat normal de un verdadero poeta de haiku será la ausencia. No el yo, sino la ausencia:

Omou koto naki
kao shite mo
aki no kure

思ふことなき顔しても秋のくれ SUTE-JO

También para quien tiene
cara de no pensar nada,
el atardecer de otoño

Nos preguntamos, ¿Cómo es la cara “de no pensar en nada”? ¿Es una cara de contemplativo o de tonto? El hecho de pensar, ¿es bueno o malo? Saber eso sería trascendental para traducir bien un haiku como éste de Sute-jo. O como este otro de Santôka:

Kare eda
pokipoki
omou koto naku

枯枝ぽきぽきおもふことなく SANTÔKA

Rompiendo
ramitas secas,
sin pensar en nada

A lo mejor, pensar no es bueno ni malo. Es sólo una circunstancia propia del mundo humano, como el llover o no llover es del mundo de las nubes... Y, entonces, ¿qué relación habremos de establecer entre “poner cara de no pensar” y el atardecer de otoño en el haiku de Sute-jo? Lo sabríamos si la poetisa hubiera introducido un verbo que afectase al atardecer de otoño. Pero no lo hay. Los atardeceres de otoño no soportan a los verbos. El sentido de la diabólica partícula mo queda, por tanto, sin desvelar. Debemos suponerla los lectores y los traductores. Descartamos la posibilidad de que se traduzca como “ni siquiera” o “tampoco”, porque sería demasiado para un verbo ausente; lo traducimos con el convencional “también” y nos inventamos un imaginario “para” y así creemos comprender la intención de Sute-jo: “También para el que pone cara de no pensar nada, el atardecer de otoño”. Lo cierto es que –literalmente- podría también estar diciendo “Incluso poniendo cara de no pensar, el atardecer de otoño”. El mundo sucede al margen de lo que hagamos. Sólo podemos imaginar relaciones entre lo que sucede y lo que hacemos, como si nuestras acciones importaran. Creemos que es esencial que pensemos o lo dejemos de hacer, pero es una pura ilusión. Para probarlo, Sute-jo nos sustrae el verbo que habría de dar un sentido a la partícula mo, es decir, al haiku. Una partícula queda huérfana, sin su verbo, y todas nuestras fantasías se evidencian. Así somos: no sabemos qué hacer con una partícula y nos inventamos el mundo.

2 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Valle 14.04.08 | 16:45

    Este haiku no consigue emocionarme en modo alguno.
    El atardecer de otoño con toda su carga de emoción queda eclipsado por "el asunto que se desea recalcar".A mi modo de ver: que atardece para todos, para los que piensan (o ponen cara de pensar) y para los que no...
    ...¿Y?

  • Comentario por RdC 11.04.08 | 12:42

    Querido Vicente, de casualidad he ido a caer en tu página, lo que me alegra mucho. Soy el (ex) librero de la Roldana y desde ahora visitaré tus traducciones de haikus, que ya sabes lo mucho que me gustan. Un abrazo. Te dejo dirección de mi blog
    http://ramadorada-rdc.blogspot.com

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