El alma del haiku

Los dos polos del haiku

27.02.08 | 12:00. Archivado en A2) Autores de haiku, Contemporaneo, haiku de lo sagrado
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Hebi yori mo
ayameshi bô no
toki nagare

蛇よりも殺めし棒の迅き流れ

Más veloz que la serpiente
fluía río abajo
el palo que la mató

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Hemos visto que uno de los secretos del haiku bien construido es que esté captando la relación entre dos polos. Insistamos un poco más en ello, ahora con un haiku contemporáneo:

Hebi yori mo
ayameshi bô no
toki nagare

蛇よりも殺めし棒の迅き流れ TAKAHA SHUGYO

Más veloz que la serpiente
fluía río abajo
el palo que la mató

En él hay dos “protagonistas”, un palo y una serpiente. Dos criaturas diferentes: el palo es algo inerte porque carece de vida, y la serpiente móvil porque vive. Y, sin embargo, el poeta nos va a decir que en este caso el orden natural se ha alterado radicalmente: la serpiente está muerta mientras que el palo fluye. Lo inerte, en este haiku, va más rápido que lo que tenía capacidad de movimiento incluso cuando estaba vivo. En circunstancias normales carece de sentido una comparación de velocidades entre palo y serpiente. Pero ahora se trata de un palo asesino. Estamos hablando del palo culpable de la muerte de una serpiente, así que el propio asesinato le ha inferido la capacidad de movimiento. En el haiku no aparece nadie que empuñe el palo ni nadie que lo arroje al agua. El palo en sí mismo es el que mata a la serpiente y se ve -a consecuencia de ello- discurriendo por el agua. Tal vez estaba manchado de sangre. Era un palo que recordaba una muerte. Incluso si era una muerte necesaria, el palo debía desaparecer del lugar donde la serpiente yace muerta, por un mínimo de cortesía; por no alterar más la armonía del universo. Una vez que ha ocurrido lo inevitable cada criatura debe seguir su curso: una pudrirse en la tierra, la otra purificarse en el agua. Y ahí va, por el río, hacia su limpieza, hacia su anonimato, alejándose de la muerte. Mientras el poeta –testigo de todo- sigue allí, viendo de un lado una serpiente muerta y, de otro, un palo que se aleja río abajo. Se nos presenta como inocente. Pero ningún poeta lo es.

1 comentario


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Comentarios
  • Comentario por Xabier Pikaza Ibarrondo [Blogger] 27.02.08 | 12:15

    No sé si eres tú, no sé si es el haiku, algo tienes que fluye y nos hace fluir, Vicente amigo. ¿Es el poeta el que ha matado con su palo a la serpiente? ¿Qué hace ahora, mirando, sin palo, sin arma defensiva? ¿Cómo matará otras serpientes? El evangelio de Jesús habla de llevar o no llevar palos para matar serpientes. El haiku no manda nada, observa. Está todo ahí, en el río, con el poeta en la ribera. Gracias, Vicente.

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