El Acento

Diferencias entre neurociencias anglófonas y neurobiología iberoamericana

02.05.17 | 19:10. Archivado en Sobre el autor

por Mario Crocco

Mis temores: Este es un texto de divulgación, del subgénero que la industria editorial llama “alta divulgación”. Se dirige pues a lectores con formación sólida pero de otros campos. Su mayor reparo es que la transdisciplinariedad también es alta. Ello obliga a aclarar divulgatoriamente tópicos que por lo común no se explican juntos – o que para juntarlos se puerilizan, falseando la prometida exposición del vínculo entre cerebro e interioridad. Por ejemplo, en esta divulgación se hallará una serie de comentarios relativamente cortos y sencillos. Pero una de esas viñetas puede traer tema biomédico, la siguiente hablar de física… enseguida otra se preguntará adónde buscar efectos del libre albedrío en la naturaleza, seguirán otras sobre historia de las ideas, evolución del sistema nervioso, descripción de algún microbio parecido a los paramecios, algo de epistemología, cuestiones de psicología… No estoy seguro de haberlo logrado. Sueltas, el lector inteligente entenderá todas esas viñetas, las de tema ya familiar y las de tema que le resulte remoto; lo que temo como autor es que no haya logrado mantener siempre a la vista el hilo conductor. Créame el lector que existe, y consiste en comparar tradiciones académicas mientras repasamos las cuestiones del vínculo entre cerebro e interioridad, o nexo psicofísico. Le ruego preguntarse permanentemente sobre ese hilo conductor mientras lee viñetas al parecer distantes del preciso tema que nos ocupa, porque su ilación es lo que brinda unidad y consistencia al trabajo.

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Diferencias entre neurociencias anglófonas y neurobiología iberoamericana

02.05.17 | 19:09. Archivado en Sobre el autor

por Mario Crocco

Mis temores: Este es un texto de divulgación, del subgénero que la industria editorial llama “alta divulgación”. Se dirige pues a lectores con formación sólida pero de otros campos. Su mayor reparo es que la transdisciplinariedad también es alta. Ello obliga a aclarar divulgatoriamente tópicos que por lo común no se explican juntos – o que para juntarlos se puerilizan, falseando la prometida exposición del vínculo entre cerebro e interioridad. Por ejemplo, en esta divulgación se hallará una serie de comentarios relativamente cortos y sencillos. Pero una de esas viñetas puede traer tema biomédico, la siguiente hablar de física… enseguida otra se preguntará adónde buscar efectos del libre albedrío en la naturaleza, seguirán otras sobre historia de las ideas, evolución del sistema nervioso, descripción de algún microbio parecido a los paramecios, algo de epistemología, cuestiones de psicología… No estoy seguro de haberlo logrado. Sueltas, el lector inteligente entenderá todas esas viñetas, las de tema ya familiar y las de tema que le resulte remoto; lo que temo como autor es que no haya logrado mantener siempre a la vista el hilo conductor. Créame el lector que existe, y consiste en comparar tradiciones académicas mientras repasamos las cuestiones del vínculo entre cerebro e interioridad, o nexo psicofísico. Le ruego preguntarse permanentemente sobre ese hilo conductor mientras lee viñetas al parecer distantes del preciso tema que nos ocupa, porque su ilación es lo que brinda unidad y consistencia al trabajo.

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Diferencias entre neurociencias anglófonas y neurobiología iberoamericana

02.05.17 | 19:08. Archivado en Sobre el autor

por Mario Crocco

Mis temores: Este es un texto de divulgación, del subgénero que la industria editorial llama “alta divulgación”. Se dirige pues a lectores con formación sólida pero de otros campos. Su mayor reparo es que la transdisciplinariedad también es alta. Ello obliga a aclarar divulgatoriamente tópicos que por lo común no se explican juntos – o que para juntarlos se puerilizan, falseando la prometida exposición del vínculo entre cerebro e interioridad. Por ejemplo, en esta divulgación se hallará una serie de comentarios relativamente cortos y sencillos. Pero una de esas viñetas puede traer tema biomédico, la siguiente hablar de física… enseguida otra se preguntará adónde buscar efectos del libre albedrío en la naturaleza, seguirán otras sobre historia de las ideas, evolución del sistema nervioso, descripción de algún microbio parecido a los paramecios, algo de epistemología, cuestiones de psicología… No estoy seguro de haberlo logrado. Sueltas, el lector inteligente entenderá todas esas viñetas, las de tema ya familiar y las de tema que le resulte remoto; lo que temo como autor es que no haya logrado mantener siempre a la vista el hilo conductor. Créame el lector que existe, y consiste en comparar tradiciones académicas mientras repasamos las cuestiones del vínculo entre cerebro e interioridad, o nexo psicofísico. Le ruego preguntarse permanentemente sobre ese hilo conductor mientras lee viñetas al parecer distantes del preciso tema que nos ocupa, porque su ilación es lo que brinda unidad y consistencia al trabajo.

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Diferencias entre neurociencias anglófonas y neurobiología iberoamericana, por Mario Crocco.

17.04.17 | 18:59. Archivado en Sobre el autor

Mis temores: Este es un texto de divulgación, del subgénero que la industria editorial llama “alta divulgación”. Se dirige pues a lectores con formación sólida pero de otros campos. Su mayor reparo es que la transdisciplinariedad también es alta. Ello obliga a aclarar divulgatoriamente tópicos que por lo común no se explican juntos – o que para juntarlos se puerilizan, falseando la prometida exposición del vínculo entre cerebro e interioridad. Por ejemplo, en esta divulgación se hallará una serie de comentarios relativamente cortos y sencillos. Pero una de esas viñetas puede traer tema biomédico, la siguiente hablar de física… enseguida otra se preguntará adónde buscar efectos del libre albedrío en la naturaleza, seguirán otras sobre historia de las ideas, evolución del sistema nervioso, descripción de algún microbio parecido a los paramecios, algo de epistemología, cuestiones de psicología… No estoy seguro de haberlo logrado. Sueltas, el lector inteligente entenderá todas esas viñetas y cada una de ellas; lo que temo como autor es que no haya logrado mantener siempre a la vista el hilo conductor. Créame el lector que existe, y consiste en comparar tradiciones académicas mientras repasamos las cuestiones del vínculo entre cerebro e interioridad, o nexo psicofísico. Le ruego preguntarse permanentemente sobre ese hilo conductor mientras lee viñetas al parecer remotas del preciso tema que nos ocupa, porque su ilación es lo que brinda unidad y consistencia al trabajo.

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Doctor Mario Crocco V

11.03.17 | 13:24. Archivado en Sobre el autor

El disco de Crocco

Sensing, ya en su comienzo, señala que «La tabla periódica que clasifica los elementos químicos es una función descriptiva del comportamiento del sistema de interacciones de campo. Muestra, en cierto rango de ordenada variación, un sistema de conservaciones de propiedades químicas, cuya analogía, en regular y periódica dependencia de los pesos atómicos, forma "familias" de elementos análogos. Del mismo modo, las maneras en que la naturaleza puede tornarse no-indiferente a sí misma, o "sentidos", forma familias de caracterizaciones unitestigo análogas, reflejadas en regular dependencia por estados físicoquímicos del tejido cerebral. Estas caracterizaciones unitestigo despliegan, en un ordenado rango de variación de particular dimensionalidad, un conjunto de conservaciones de efectos impulsivos, alicientes (= cualquier atracción, mediada por su carácter concupiscente o placentero), o señalativos — que, además, también varían periódicamente entre sus familias.» Sobre este criterio Crocco compuso su conocido disco.

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Doctor Mario Crocco IV

05.03.17 | 12:12. Archivado en Sobre el autor

La deflección filogénica.

Los retrocesos ("saltos" hacia la izquierda que interrumpen la curva) marcan retrocesos en estabilidad (graficada, pues, en la abscisa o dirección horizontal del gráfico) al insertarse cada modalidad de interacción física en la integración (creciente con la ordenada o dirección vertical del gráfico) de las estructuras compuestas por el subproceso integrativo de la evolución astrofísico-biológica (subproceso que aproxima a esta al camino de la menor acción para aumentar su entropía). Esos retrocesos mostraron que la selección natural de contenidos mentales para la regulación de organismos empsiqueados (individuales) aparta del camino más corto dicho subproceso (colectivo: esto es, la formación de la biósfera que incluye esos organismos) y por tanto opera como cualquier otra modalidad de acción física, apartando un "móvil" (dicha evolución biosférica) de la trayectoria de menor acción que traía — encuadrándose pues en la definición newtoniana de fuerza y correspondiéndole, por eso, vectores o portadores de su acción mecánica ("action carriers") específicos, en el contexto de una naturaleza donde los elementos de la materia son campos de fuerza continuamente distribuídos por todo el espacio (como se convalidó a partir de los experimentos de difracción de electrones de 1927, terminando por establecerse experimentalmente que toda la materia conocida en nuestro ambiente está hecha de quarks, leptones, y "partículas de fuerza" que los combinan) y no una colección de partículas atomísticas. La verificación de aquel concepto, en su debido contexto (a saber, la introducción de los conceptos de eclosión existencial y de conocimiento como reacción causal), en 1976 permitió a Crocco llegar a la patente UK 1.582.301, el primer patentamiento en el mundo de un organismo vivo, por inserción del psiquismo en el arco sensoriomotor.

¿Todavía se puede hablar en serio de "otras dimensiones"?

¿En qué ámbito físico podrían cursar las emociones y sensaciones y desde allí encontrar incidencia biológica? Desde fines del siglo XIX, cuando los crédulos de ínfulas académicas querían ventear sus quimeras sobre fantasmas, los declaraban reales pero "habitantes de otras dimensiones". En cuanto cotorreo daba lugar volvía la misma vieja canción, de duendes y espectros invisibles, ahora detectables en el infrarrojo o el ultravioleta como lo "demostraban" los recientes desarrollos de una invención preservable sobre vidrio: el nuevo daguerrotipo, más genéricamente llamado fotografía. Las dimensiones adicionales parecieron asociarse a esa compañía espirituosa, pese a que los matemáticos, con sus ecuaciones a menudo irrestringidas en dimensionalidad, brindaban a dichas dimensiones adicionales un sentido preciso, operativo.
Crocco, enfrentando desde la tradición de Jakob el problema de las caracterizaciones subjetivas, las entendió desde el principio como reacciones físicas. Claro está, en la tercera "ley" de Newton (las comillas señalan que es una regularidad empírica, no un decreto), la reacción siempre se despliega sobre las mismas dimensiones de la acción: cuando me apoyo en la puerta, esta me sostiene en la misma modalidad o fuerza con que la aprieto; en este caso, en las dimensiones en que varía el electromagnetismo, que constituye tanto a mi cuerpo como a la puerta. No importa si la acción de apoyarme fue ocasionada desde otra modalidad de interacción, por ejemplo la gravedad si me apoyo inclinándome sólo con mi peso, o si además transmito una iniciativa psicológica mía, un miedo que me urja a impedir que la abran empujando desde afuera; tampoco es aquí significante que la reacción de la puerta a mi apoyo me presione conservando las interacciones de los quarks en sus nucleones y las de estos en los núcleos atómicos. Nada de eso importa aquí, porque lo que ante todo reacciona contra mi apoyo es la estructura electromagnéticamente mediada de los átomos. La presión de mi cuerpo sobre la puerta (acción, que la movería si pudiera soltarse del marco), y la reacción de la puerta sobre mi cuerpo, consisten en una única producción de fotones, partículas portadoras de la fuerza electromagnética, desde la interfaz donde las orbitales electrónicas de los componentes moleculares de mi ropa y mi cuerpo modifican a las orbitales electrónicas de las moléculas de la puerta. 7
Crocco lo tenía internalizado desde niño, porque, como narra en ¡Alma 'e reptil!, jugaba con imanes redondos y con su reacción los ponía a disparar palitos. Acción y reacción newtonianas ocurren, por ende, por medio de esa generación de partículas específicas portadoras de fuerza, en las dimensiones de la misma fuerza en que se produce la interacción. No hay necesidad de complicar el presente relato proporcionando también ejemplos de acción y reacción newtonianas que ocurren en procesos mediados por las fuerzas nucleares, o por la aún mal teorizada gravitación.
La palabra "dimensión" viene del bajo latín ( s. XIV) dimetiri, que denota adónde medir (metiri). Crocco descubrió que solamente dos dimensiones físicas adicionales, emocionalidad y sentido como luego explicaré, bastan para intensificar y remitir todas las entonaciones subjetivas o caracterizaciones no estructurales con que reaccionan los psiquismos, testigos únicos de sus entonaciones en cada caso. Esas dos dimensiones, emocionalidad y sentido, se añaden a las tres sobre las que pueden aumentar o disminuir los cuerpos, a saber su largo o longitud, ancho o latitud, y espesor o grosor. El mundo cotidiano tiene pues cinco dimensiones físicas (largo, ancho y espesor de las cosas que se diferencian en el espacio continuo fuera de los psiquismos, y emocionalidad y sentido de las cosas que se diferencian en los espacios dentro de los psiquismos discontinuos), ya que el tiempo no constituye otra dimensión, por cuanto los intervalos no perduran y por ende el tiempo no es navegable, aunque para calcularlos deba aludirselos en bloque. Esas cinco dimensiones no son arbitrarias o puestas por el observador, sino constitutivas de la existencia de los observadores como parte del universo. Por eso son físicas. Estos observadores, además, en algunos casos desarrollan o inventan otras dimensiones operativas, es decir cursos recíprocamente condicionantes para desarrollar sus operaciones voluntarias, por ejemplo en espacios lógico-matemáticos (para igualdades e identidades mentables, por ejemplo), espacios mnésicos (rutas evocativas hacia pasados sueños, hacia nombres, hacia habilidades tales como emplear bicicletas, practicar deportes o emplear cubiertos de mesa) o espacios familiares (Crocco los ejemplifica señalando que, en ciertas estructuras antropológicas de parentesco, el tío de mi sobrino puedo ser yo, y en otras no), pero su estructura de posibilidades para actuar no es nativa del psiquismo que las desarrolla. En tal sentido, estos espacios operativos no son dimensiones físicas. También en la microfísica pueden existir más dimensiones, necesarias para describir matemáticamente ese ámbito8; pero las mismas no se hallan en el mundo físico que confrontamos directamente. Este se despliega sobre esas cinco dimensiones propias, las dos intramentales (donde evolucionan las entonaciones subjetivas) y las tres extramentales o del espacio fuera de cada psiquismo, en lo que Crocco nos enseñó a llamar hiato hilozoico: es decir, el hiato continuo donde los comportamientos son regulares, contrapuesto a los psiquismos separados donde los comportamientos pueden ser voluntarios.

Leer más: http://www.monografias.com/trabajos-pdf5/algunos-aportes-mario-crocco-neurobiologia-y-psicofisica/algunos-aportes-mario-crocco-neurobiologia-y-psicofisica.shtml#ixzz4aRrrCgFW


TABÚ: Mi esposa me maltrata

25.02.17 | 12:12. Archivado en Sobre el autor

TABÚ: Mi esposa me maltrata (EBOOK)
Autor: M. CRUZ
Año: 2017
Dónde encontrar: Casa del Libro

Impresionante ejercicio literario. El autor se sumerge en el sufrimiento de un hombre maltratado hasta lo inimaginable. Asistimos a un acto de pura degeneración de lo humano.

Este libro, escrito por M. Cruz, (su primera novela), acaba de salir a la venta y va dedicado a todas las mujeres maltratadoras, a todos los maridos humillados hasta lo impensable, y a los mismos profesionales de la mente, que sólo parecen observar procesos de depresión (o patologías al uso) donde en realidad únicamente hay miedo, angustia y terror hacia la esposa...

Mejor leamos la dedicatoria con sus propias palabras:

"Este libro va dedicado a todas las mujeres maltratadoras. A todas las esposas violentas. A todas las que insultan, golpean, humillan y menosprecian a sus esposos… Hablamos de esposas que invaden los espacios y los tiempos de ellos. Mujeres que, en su terrible debilidad, cruzan la frontera yendo más allá, a ese lugar que todo ser humano tiene prohibido: El otro. Salirse de uno mismo para asediar a la pareja no es humano. Es animal. Tal vez una exaltación miserable o un instinto insectívoro. Muchas de ellas usan la violencia para esconder su propia inmadurez, con la tranquilidad de saber que el sistema las ampara y las protege. Otras arrojan a sus hijos contra ellos, como dardos que hieren. Estas mujeres no aman. No pueden. No saben. Cosifican al marido y a los hijos. Son insensibles, arrogantes, eternas. Una plaga. Blatta repetida, multiplicada.

También lo dedico a usted, lector, al que aún no he tenido el gusto de conocer. Aunque eso de que no le conozco… Maduré lo indecible en la narración de esta historia. Me zambullí -en un esfuerzo de empatía sin igual- en su mente, en el propio ser que usted encarna. Quise oírle, verle, oler sus miedos, rozar con las yemas de mis dedos el sudor de su frente, calmar con la palma de mi mano la frenética pulsión de su corazón. Lo intenté. Y para eso no tuve más remedio que permanecer mucho tiempo a su lado, comprendiéndole, ayudándole, amándole.

Por último, me dirijo al señor que permanece sentado tras la maravillosa y cara mesa nogal de su despacho. Le descubro oyendo los ecos ocultos de esos pensamientos y temores callados. Frente al paciente que vomita sus miedos. Le veo tragando las humillaciones y los insultos y convirtiéndolos en simples casos de depresión y de menosprecio. Os observo a todos. A todos los que disimuláis y arrojáis las estadísticas al cubo de la basura. A todos los callados de las consultas. A estos tres grupos de personas va dedicada esta historia, con todo el sonrojo del mundo. El autor


Doctor Mario Crocco III

12.02.17 | 18:26. Archivado en Sobre el autor

La ciencia se disgrega cuando las disputas políticas meten la cola
Aquí sí, allá no: el resultado de Crocco cuadraba bien en la tradición iberoamericana; no cuadraba en la neurociencia anglófona. Las fuentes presupuestarias de ésta tenían motivos geopolíticos para apoyar la lucha contra "romanismo", "papismo" y "jesuitismo", contribuyendo a sustituir capilarmente la dominante cultura latina en los países de esta tradición. Sólo con suma lentitud empezó a disiparse, en esa neurociencia, la errónea creencia de que la lucha por el dominio geopolítico exigiese también negar que en la naturaleza existen realidades como los psiquismos, tan parecidos al viejo concepto de "alma" en su capacidad de iniciar series intencionadas de acciones (semoviencia) y de entonarse con las entonaciones subjetivas o caracterizaciones no estructurales unitestigo. Interpretándolo como una exigencia de los intereses globales de sus fuentes presupuestarias, la neurociencia anglófona resistió medio siglo estos aportes provenientes de Iberoamérica, y al globalizarse internet, a partir de 1995, fomentó con cuantiosos recursos una interfaz filosófica, distinguida como "consciousness studies", en parte destinada a proporcionar al gran público, en cuanto a relaciones entre el cuerpo y el alma, respuestas sustitutivas de las originadas en las presuposiciones "papistas" de la cultura latina y conformes al estado de la neurociencia anglófona. Con esto se procuró "taponar" toda otra línea investigativa. Crocco, como naturalista ajeno a todas esas cuestiones de intereses, destacó de inmediato un crucial resultado nuevo de los mismos anglófonos, del que sus propias y atrasadas neurociencias no podían advertir la relevancia.

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Doctor Mario Crocco (II)

05.02.17 | 13:53. Archivado en Sobre el autor

Haciendo cuentas
Dirigía la Escuela Normal de Profesores el Dr. Mariano Celaya, antiguo alumno de Jakob que fomentaba las inquietudes del alumno Crocco y le canjeaba especímenes, que éste recolectaba, por otros del museo de la Escuela. A Crocco le importaba calcular y, cuando leyó en un Más Allá que el Arca de la Alianza podía funcionar como un capacitor eléctrico capaz de fulminar a quien la tocase sin revestirse de una jaula de Faraday puesta a tierra, y comprendió que la sobreveste sacerdotal, de seda entretejida con hilos de oro, obraba precisamente como tal, pasó meses calculando los valores de capacitancia y descarga del Arca perdida: apreciaba que, aunque toda medición física es aproximada y su exactitud al principio demasiado poca, siempre reduce la incertidumbre y eso es ya información valiosa. Como Celaya hubiera lamentado que se desconociese la extensión de los vasos capilares que distribuyen la sangre dentro del cerebro humano, unos meses después Crocco le presentó extensos cálculos con resultados harto razonables: trabajando a tiempo completo, había medido la diferencia entre el "empuje" de la sangre que entra al cráneo por las carótidas y el de la que sale por las yugulares, y había dividido esa diferencia por el coeficiente de viscosidad medido a la temperatura del cuerpo, obteniendo, en decámetros cuadrados, la superficie de las ramificaciones vasculares dentro del cráneo. Un dato cuando explica se trasciende a sí mismo… ¡Para eso hay que forjarse modelos! Sólo así puede reconocerse, en esa tosca diferencia de empuje, un hecho empírico relevante para medir la superficie del lecho vascular adentro de la cabeza. Celaya profirió la única interjección de la lengua vascuence (sabía que Crocco champurreaba el idioma, por sus padrinos de Álava) y lo estimuló a tratar de visualizar otro espacio intersticial: el que dentro del tejido del cerebro separa entre sí las neuronas y otras células. Son en total un millón de millones, esas células; pero por entonces, hacia 1960, todavía se las creía cinco o seis veces menos, unas 150 mil millones nada más.

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Doctor Mario Crocco (I)

29.01.17 | 11:49. Archivado en Sobre el autor

Neurobiólogo ítalo-argentino, jefe desde 1988 del Laboratorio de Investigaciones Electroneurobiológicas del Hospital Borda en Buenos Aires y director desde 1982 del Centro de Investigaciones Neurobiológicas del Ministerio de Salud de la República Argentina. Después de haber realizado diversos aportes a su especialidad, en diciembre de 2006 determinó la existencia de una nueva especie de organismo vivo en el planeta Marte como responsable de ciertas observaciones de la Misión Viking en 1976, clasificándolo como Gillevinia straata.

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Diálogo de ausencias

25.01.17 | 20:35. Archivado en Sobre el autor

_31 de diciembre, a las tantas,
Si anoto aquí mis confesiones, querido diario, es sólo para no morir de soledad, para no sentirme tan vacío, vacuo y deshabitado. Que me han abandonado se deducirá de mis palabras, escritas desde la turbación y apasionadamente – aún me queda la pasión -.
“Tres horas llevo, en vano, esperando. Sentado a la mesa como un tonto, con las estúpidas velas rojas llameando. Mi amor se siente desvanecido, engañado. Así me trata. Siempre mortificándome, a cada ocasión, a cada capricho. Aunque hoy, día tan señalado, no lo esperaba, de seguro.
Todo el día, toda la semana, todo el tiempo se ha perdido - lo he perdido -. Tengo sueño y siento algo extraño. No es rencor. No es odio. Es…no sé, algo distinto, ajeno a mí. Pero ese algo que no sé explicar me domina, me vence. Seguir esperando o no. Continuar con los ojos de par en par a la espera de que el timbre gima o derrotarme en los mullidos brazos del sofá, para siempre. Qué hacer. Difícil. Difícil.

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El cubo

03.01.17 | 18:19. Archivado en Sobre el autor

Observamos una mancha arenosa anticipo de un horizonte que se acerca. Sobre la arena cárdena, granulosa, un cubo, como todos los cubos del mundo, sin ninguna característica especial, sin ninguna arrogancia. El agua entró en él un día cualquiera, volcada por unas manos sin dueño. El horizonte también nos observa desde su lado, a su manera. La base del cubo está perfectamente encajada en la densidad de la Tierra. Aprisionada. Equilibrada. Un escenario sin más. Como en una obra de teatro minimalista y absurda. Sopla una leve brisa que dibuja sobre el agua un rizo gracioso. El cubo podría ser de cinc. También podríamos imaginarlo hecho de plástico. O de carne. O de pereza, incluso. Porque en esta escena única todo puede ser convertido a nuestro antojo. Solamente depende de nuestra decisión. Y hoy, en la soledad de este paisaje, se nos ha antojado que las cosas sean de esta manera.

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Domingo, 28 de mayo

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