El Acento

DESTINO DE AMOR

13.09.17 | 00:06. Archivado en Sobre el autor

AUTOR: HÉCTOR CACHO

Dulcemente, por entre las hojas del rosal espinado vestido de otoño, vestido de agonía sin celaje, miro tus ojos asomándose por encima de una espina, erguida como tu eternidad, que con tiranía sojuzga los vacíos de mi tiempo finito, transcurrido como un torrente venenoso cuyo caudal arrastra los infortunios, desde mis manos agrietadas hasta la sonrisa desaparecida que juega en mis labios y que a pedazos se cae sin reverencia.

Los años, multiplicados por las mil oraciones de un devocionario fallido, se volvieron la interminable tiranía de un cielo sordo y sarcástico cuyos gestos cierran los pestillos herrumbrosos para quemar mi ruego en el fuego de un infiernillo a las puertas del cielo, y cautivo quedé entre los cuatro ángulos afilados de una habitación que giraba con porfía como la Luna alrededor de la nada, ¿cómo sería la Luna si fuera libre?, ¿buscaría girar alrededor de una estrella azul o se perdería feliz en el universo?, pero nadie piensa siquiera en liberarla de su signo cruel de girar esclavizada en torno al hediondo pantano.

En una liturgia de horas interminables alzaba al inefable creador de los mil dolores una hirviente rogatoria, ¡que mi mirada se muera en el rosal de tu casa para no volver a verte y que ciego quede para volar libre en mis laberintos, sin reflejarte en el recuerdo más remoto y que, ahogando mis rodillas en el fondo de las arenas húmedas, pueda quitarme la hierba mala crecida sobre mí, hierba mala que tus ojos sembraron en mi alma y en nuestra habitación de ventanas abiertas al azar, en esa habitación repleta del aroma de las rosas de tu jardín!

ANÁLISIS RÁPIDO PERO CON CARIÑO DE TU HERMANO ESPAÑOL ANTONIO FLORIDO

Primer párrafo

Equipara el narrador el otoño a su agonía mientras ansía una escena-vida de celajes, es decir, de suaves contrastes y movimientos, apariencias sutiles, tal vez mullidas en un amor que no llega, o no llegó, aún.
Aparece una timidez del alma escondida en la acción de comprender que la otra (esta otra no tiene que ser forzosamente una amada) no percibe su vigilancia. El protagonista escondido tras una pared áspera, separadora, ingrata y casi inamovible (representada por las espinas del rosal).
Sin embargo, esos otros ojos son capaces de destruir la fuerza del dolor o de las convenciones sociales (recuerda la figura imperecedera de Oscar Wilde).
El lector posiblemente encuentre confusión con la palabra “erguida”. ¿A quién corresponde ese vocablo, a sus ojos? Esta parte debería pensarse, tal vez.
Evocación de un vacío existencial (Camus, Sartre, Beckett…) y un infortunio que viaja infinitamente junto al Tiempo angustioso del narrador.
Yo reflexionaría mucho más sobre la expresión “sonrisa desaparecida que –añades- juega en mis labios”. Puede resultar extraño, desajustado.

Segundo párrafo

El empeño en NO creer, pese a su historia vital de unión con la fe; fe en la Palabra (aunque esta Palabra no ha de ser, evidentemente, la de un Dios más o menos canonizado o secularizado, sino tal vez la suya propia elevada místicamente a través de la experiencia).
Emerge un sentimiento decadente y de abandono, que lastima al lector y le obliga a centrarse en sí.
El cielo (esperanza) lo niega TODO. Desaparece cualquier línea figurativa que indique la presencia de un horizonte de aliento, y todo es llenado con el desengaño, la impotencia, el derrumbe…
El narrador es consciente del cautiverio del mundo sensorial, esto es, trascendente. Surge aquí la figura enorme de Platón con su ser y no ser, con su doxa y su episteme. ¿Rememoración del Mito de la Caverna?
El vate sufriente recurre al icono poético de la Luna que gira y gira, estúpidamente, acentuando de esta forma otro mito muy antiguo que Nietzsche, Borges, Galeano…, se encargarían de recordarnos, el del Eterno Retorno.
Continúa el poema con la certidumbre de ser esclavo del destino, con el alma encarcelada (monólogo de Segismundo).
Y, por fin, (yo lo esperaba con ansia, era algo preterido pero nevitable), llega la DUDA, la terrible duda de Azorín, que le acompañó durante toda su vida (como a muchos de nosotros, todo hay que decirlo). El verbo nace como embrión de la espantosa experiencia de tener que decidir. Decidir qué hacer con la vida, con su vida, ya a una edad casi sin pasado, que se olvida, y con un futuro encadenado a las convenciones de las que antes hube hablado. Drama angustioso por el que casi todos los seres humanos pasamos o estamos en ello (o lo estuvimos).
Acaba este párrafo descubriendo y quizás asumiendo (esto último nadie lo sabe, es secreto del autor) que el ser humano es algo despreciable, vil, ominoso (ideas ancladas en la Inglaterra de Locke, por ejemplo) y, cómo no, de nuevo se representa en acuarela la figura y las ideas de Platón y de tantos otros que le siguieron.

Tercer párrafo

El autor forja en su interior un protocolo, un molde, una carcasa creadora donde colocar su propia creencia, ya que dejó, a estas alturas, de creer en Dios. Dios no es que NO exista, no. Es que es el creador del dolor. Por tanto, debemos abandonarle.
Reconoce que la busca barojiana de su destino no la va a encontrar jamás en el acercamiento voluntario a la divinidad (sea cual sea la idea que cada cual tenga de ese concepto).
Se ha producido ¡YA!, la transformación. Estamos ante otra vuelta de tuerca (nos sacude ahora la obra de Henry James). Es Nietzsche adelantado. La última fase de este gigante del pensamiento al que el autor se acerca y, entre ambos, se preguntan: ¿Para qué, el Hombre?
Pero la DUDA, la terrible y grotesca DUDA anterior ya ha desaparecido, desvanecida en ese celaje inicial del poema. Dejemos, por tanto, a un lado el determinismo, aplastémosle. Confiemos solamente en el puro juicio humano, en la solidaridad. Acercamiento claro a las ideas de Rousseau: evolución del poema que va buscando y buscando su fin, su destino.
El Hombre, se puede leer entre líneas, debe tener otra oportunidad, mas ha de ser fruto de la propia sinergia humana, concurso nacido de la unión de voluntades, voluntades inquebrantables (me acuerdo ahora de esa firme convicción de los padres fundadores, en su tiempo, de los Estados Unidos de América), atrevimientos y ardores de los que tanto nos habló el querido Azorín.
Por tanto, ese DESTINO DE AMOR existe, es posible, pero sólo si soy yo, como persona (máscara), individuo o ser vivo (nunca ciudadano, por supuesto), el que lo domina y lo conduce.

NOTA FINAL: Querido Héctor, debes saber que he tratado de analizar desde mi modesto y limitado punto de vista, tu poema. He intentado olvidar que tú eres el autor. No sé si lo habré logrado.

Ya me contarás tu parecer y si te ha servido o no de algo. Espero que sí.

Un fuerte abrazo.


PERRO DE LAS TINIEBLAS (Fragmento de novela)

08.09.17 | 11:07. Archivado en Sobre el autor

Por Roger Vilar


Antonio sintió el cambio en el momento exacto en que empezaba a ocurrir. Emergía un contenido extraño en su vida. Una duda que jamás había tenido. ¿Debía ponerle un nombre o no a un perro callejero? El animal estaba cerca. La insignificancia del acto contrastaba con la urgencia de llevarlo a cabo. Era como si en el cuadrúpedo hubiera un vacío que Antonio debía de llenar con un sustantivo, de lo contrario la vacuidad innombrada pesaría demasiado. Bueno, un nombre. ¿Rocky? No, es estúpidamente gringo. ¿Campeón? Demasiado común. ¿Cerbero? Si, Cerbero. Le venía muy bien. Aquel perro tenía la apariencia de un engendro infernal.

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El ansiado retorno

06.09.17 | 21:52. Archivado en Sobre el autor

SUGERENCIAS A PARTIR DE LEVRERO

El autor de este texto, con su original modalidad literaria, expresa, sugiere, descubre a su manera sentimientos y sensaciones que ha dejado en él la obra de Mario Levrero, uno de los principales escritores uruguayos de las últimas décadas.

Por Antonio Florido

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Diferencias entre neurociencias anglófonas y neurobiología iberoamericana, Viñeta 4: Diferencias acerca del concepto objetivo de psiquismo

04.09.17 | 19:25. Archivado en Sobre el autor

Por Mario Crocco

Esta Viñeta sin modificaciones puede ser reproducida libremente. Para crítica o trabajos académicos, la obra puede solicitarse sin cargo a Fundacion.RamonCarrillo@gmail.com Citación completa: Mario Crocco (2017), Diferencias entre neurociencias anglófonas y neurobiología iberoamericana: del desencuentro a la comprensión. FOLIA NEUROBIOLÓGICA ARGENTINA XIII, Serie Colección de Estudios Iberoamericanos del Nexo Psicofísico - Cuaderno III, Publicado con el patrocinio de la Fundación Ramón Carrillo (Buenos Aires – Santiago del Estero – Rosario – Bahía Blanca); Editoriales Unidas Análisis: Cuadernos de Divulgación – Vuelta a Casa, Rosario – La Plata.

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MEMORIAS LITERARIAS

28.08.17 | 17:37. Archivado en Sobre el autor

Dmitri Vasilevich Grigoróvich (1822-1899) nació en una familia noble y recibió una esmerada educación, llegando a ser una destacada figura de la sociedad intelectual de San Petersburgo. Grigoróvich tuvo la fortuna de codearse con las principales figuras literarias de su época, tanto como escritor como mediante su puesto de secretario de la Sociedad para la Promoción de las Artes de San Petersburgo. Como resultado de su pertenencia a los círculos íntimos de varios autores como Turguèniev, Dostoievski o Chéjov, a quien descubrió y animó a escribir, le fue posible coleccionar una serie de bocetos literarios y de retratos de los principales escritores y artistas en la forma de sus recuerdos sobre la sociedad literaria de su época.

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Carta de una desconocida

05.07.17 | 20:34. Archivado en Sobre el autor

Se trata de Stefan Zweig en estado puro. Obra breve e intensa, exquisita en su forma y en su fondo. Quizás un poco extraña debido a algunas repeticiones innecesarias. ¿Traducción mejorable?
La historia de una mujer desconocida para el otro, del que ella se confiesa enamorada, profunda y patológicamente enamorada, desde que era apenas una niña.

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Diferencias entre neurociencias anglófonas y neurobiología iberoamericana

02.05.17 | 19:10. Archivado en Sobre el autor

por Mario Crocco

Mis temores: Este es un texto de divulgación, del subgénero que la industria editorial llama “alta divulgación”. Se dirige pues a lectores con formación sólida pero de otros campos. Su mayor reparo es que la transdisciplinariedad también es alta. Ello obliga a aclarar divulgatoriamente tópicos que por lo común no se explican juntos – o que para juntarlos se puerilizan, falseando la prometida exposición del vínculo entre cerebro e interioridad. Por ejemplo, en esta divulgación se hallará una serie de comentarios relativamente cortos y sencillos. Pero una de esas viñetas puede traer tema biomédico, la siguiente hablar de física… enseguida otra se preguntará adónde buscar efectos del libre albedrío en la naturaleza, seguirán otras sobre historia de las ideas, evolución del sistema nervioso, descripción de algún microbio parecido a los paramecios, algo de epistemología, cuestiones de psicología… No estoy seguro de haberlo logrado. Sueltas, el lector inteligente entenderá todas esas viñetas, las de tema ya familiar y las de tema que le resulte remoto; lo que temo como autor es que no haya logrado mantener siempre a la vista el hilo conductor. Créame el lector que existe, y consiste en comparar tradiciones académicas mientras repasamos las cuestiones del vínculo entre cerebro e interioridad, o nexo psicofísico. Le ruego preguntarse permanentemente sobre ese hilo conductor mientras lee viñetas al parecer distantes del preciso tema que nos ocupa, porque su ilación es lo que brinda unidad y consistencia al trabajo.

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Diferencias entre neurociencias anglófonas y neurobiología iberoamericana

02.05.17 | 19:09. Archivado en Sobre el autor

por Mario Crocco

Mis temores: Este es un texto de divulgación, del subgénero que la industria editorial llama “alta divulgación”. Se dirige pues a lectores con formación sólida pero de otros campos. Su mayor reparo es que la transdisciplinariedad también es alta. Ello obliga a aclarar divulgatoriamente tópicos que por lo común no se explican juntos – o que para juntarlos se puerilizan, falseando la prometida exposición del vínculo entre cerebro e interioridad. Por ejemplo, en esta divulgación se hallará una serie de comentarios relativamente cortos y sencillos. Pero una de esas viñetas puede traer tema biomédico, la siguiente hablar de física… enseguida otra se preguntará adónde buscar efectos del libre albedrío en la naturaleza, seguirán otras sobre historia de las ideas, evolución del sistema nervioso, descripción de algún microbio parecido a los paramecios, algo de epistemología, cuestiones de psicología… No estoy seguro de haberlo logrado. Sueltas, el lector inteligente entenderá todas esas viñetas, las de tema ya familiar y las de tema que le resulte remoto; lo que temo como autor es que no haya logrado mantener siempre a la vista el hilo conductor. Créame el lector que existe, y consiste en comparar tradiciones académicas mientras repasamos las cuestiones del vínculo entre cerebro e interioridad, o nexo psicofísico. Le ruego preguntarse permanentemente sobre ese hilo conductor mientras lee viñetas al parecer distantes del preciso tema que nos ocupa, porque su ilación es lo que brinda unidad y consistencia al trabajo.

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Diferencias entre neurociencias anglófonas y neurobiología iberoamericana

02.05.17 | 19:08. Archivado en Sobre el autor

por Mario Crocco

Mis temores: Este es un texto de divulgación, del subgénero que la industria editorial llama “alta divulgación”. Se dirige pues a lectores con formación sólida pero de otros campos. Su mayor reparo es que la transdisciplinariedad también es alta. Ello obliga a aclarar divulgatoriamente tópicos que por lo común no se explican juntos – o que para juntarlos se puerilizan, falseando la prometida exposición del vínculo entre cerebro e interioridad. Por ejemplo, en esta divulgación se hallará una serie de comentarios relativamente cortos y sencillos. Pero una de esas viñetas puede traer tema biomédico, la siguiente hablar de física… enseguida otra se preguntará adónde buscar efectos del libre albedrío en la naturaleza, seguirán otras sobre historia de las ideas, evolución del sistema nervioso, descripción de algún microbio parecido a los paramecios, algo de epistemología, cuestiones de psicología… No estoy seguro de haberlo logrado. Sueltas, el lector inteligente entenderá todas esas viñetas, las de tema ya familiar y las de tema que le resulte remoto; lo que temo como autor es que no haya logrado mantener siempre a la vista el hilo conductor. Créame el lector que existe, y consiste en comparar tradiciones académicas mientras repasamos las cuestiones del vínculo entre cerebro e interioridad, o nexo psicofísico. Le ruego preguntarse permanentemente sobre ese hilo conductor mientras lee viñetas al parecer distantes del preciso tema que nos ocupa, porque su ilación es lo que brinda unidad y consistencia al trabajo.

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Diferencias entre neurociencias anglófonas y neurobiología iberoamericana, por Mario Crocco.

17.04.17 | 18:59. Archivado en Sobre el autor

Mis temores: Este es un texto de divulgación, del subgénero que la industria editorial llama “alta divulgación”. Se dirige pues a lectores con formación sólida pero de otros campos. Su mayor reparo es que la transdisciplinariedad también es alta. Ello obliga a aclarar divulgatoriamente tópicos que por lo común no se explican juntos – o que para juntarlos se puerilizan, falseando la prometida exposición del vínculo entre cerebro e interioridad. Por ejemplo, en esta divulgación se hallará una serie de comentarios relativamente cortos y sencillos. Pero una de esas viñetas puede traer tema biomédico, la siguiente hablar de física… enseguida otra se preguntará adónde buscar efectos del libre albedrío en la naturaleza, seguirán otras sobre historia de las ideas, evolución del sistema nervioso, descripción de algún microbio parecido a los paramecios, algo de epistemología, cuestiones de psicología… No estoy seguro de haberlo logrado. Sueltas, el lector inteligente entenderá todas esas viñetas y cada una de ellas; lo que temo como autor es que no haya logrado mantener siempre a la vista el hilo conductor. Créame el lector que existe, y consiste en comparar tradiciones académicas mientras repasamos las cuestiones del vínculo entre cerebro e interioridad, o nexo psicofísico. Le ruego preguntarse permanentemente sobre ese hilo conductor mientras lee viñetas al parecer remotas del preciso tema que nos ocupa, porque su ilación es lo que brinda unidad y consistencia al trabajo.

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Doctor Mario Crocco V

11.03.17 | 13:24. Archivado en Sobre el autor

El disco de Crocco

Sensing, ya en su comienzo, señala que «La tabla periódica que clasifica los elementos químicos es una función descriptiva del comportamiento del sistema de interacciones de campo. Muestra, en cierto rango de ordenada variación, un sistema de conservaciones de propiedades químicas, cuya analogía, en regular y periódica dependencia de los pesos atómicos, forma "familias" de elementos análogos. Del mismo modo, las maneras en que la naturaleza puede tornarse no-indiferente a sí misma, o "sentidos", forma familias de caracterizaciones unitestigo análogas, reflejadas en regular dependencia por estados físicoquímicos del tejido cerebral. Estas caracterizaciones unitestigo despliegan, en un ordenado rango de variación de particular dimensionalidad, un conjunto de conservaciones de efectos impulsivos, alicientes (= cualquier atracción, mediada por su carácter concupiscente o placentero), o señalativos — que, además, también varían periódicamente entre sus familias.» Sobre este criterio Crocco compuso su conocido disco.

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Doctor Mario Crocco IV

05.03.17 | 12:12. Archivado en Sobre el autor

La deflección filogénica.

Los retrocesos ("saltos" hacia la izquierda que interrumpen la curva) marcan retrocesos en estabilidad (graficada, pues, en la abscisa o dirección horizontal del gráfico) al insertarse cada modalidad de interacción física en la integración (creciente con la ordenada o dirección vertical del gráfico) de las estructuras compuestas por el subproceso integrativo de la evolución astrofísico-biológica (subproceso que aproxima a esta al camino de la menor acción para aumentar su entropía). Esos retrocesos mostraron que la selección natural de contenidos mentales para la regulación de organismos empsiqueados (individuales) aparta del camino más corto dicho subproceso (colectivo: esto es, la formación de la biósfera que incluye esos organismos) y por tanto opera como cualquier otra modalidad de acción física, apartando un "móvil" (dicha evolución biosférica) de la trayectoria de menor acción que traía — encuadrándose pues en la definición newtoniana de fuerza y correspondiéndole, por eso, vectores o portadores de su acción mecánica ("action carriers") específicos, en el contexto de una naturaleza donde los elementos de la materia son campos de fuerza continuamente distribuídos por todo el espacio (como se convalidó a partir de los experimentos de difracción de electrones de 1927, terminando por establecerse experimentalmente que toda la materia conocida en nuestro ambiente está hecha de quarks, leptones, y "partículas de fuerza" que los combinan) y no una colección de partículas atomísticas. La verificación de aquel concepto, en su debido contexto (a saber, la introducción de los conceptos de eclosión existencial y de conocimiento como reacción causal), en 1976 permitió a Crocco llegar a la patente UK 1.582.301, el primer patentamiento en el mundo de un organismo vivo, por inserción del psiquismo en el arco sensoriomotor.

¿Todavía se puede hablar en serio de "otras dimensiones"?

¿En qué ámbito físico podrían cursar las emociones y sensaciones y desde allí encontrar incidencia biológica? Desde fines del siglo XIX, cuando los crédulos de ínfulas académicas querían ventear sus quimeras sobre fantasmas, los declaraban reales pero "habitantes de otras dimensiones". En cuanto cotorreo daba lugar volvía la misma vieja canción, de duendes y espectros invisibles, ahora detectables en el infrarrojo o el ultravioleta como lo "demostraban" los recientes desarrollos de una invención preservable sobre vidrio: el nuevo daguerrotipo, más genéricamente llamado fotografía. Las dimensiones adicionales parecieron asociarse a esa compañía espirituosa, pese a que los matemáticos, con sus ecuaciones a menudo irrestringidas en dimensionalidad, brindaban a dichas dimensiones adicionales un sentido preciso, operativo.
Crocco, enfrentando desde la tradición de Jakob el problema de las caracterizaciones subjetivas, las entendió desde el principio como reacciones físicas. Claro está, en la tercera "ley" de Newton (las comillas señalan que es una regularidad empírica, no un decreto), la reacción siempre se despliega sobre las mismas dimensiones de la acción: cuando me apoyo en la puerta, esta me sostiene en la misma modalidad o fuerza con que la aprieto; en este caso, en las dimensiones en que varía el electromagnetismo, que constituye tanto a mi cuerpo como a la puerta. No importa si la acción de apoyarme fue ocasionada desde otra modalidad de interacción, por ejemplo la gravedad si me apoyo inclinándome sólo con mi peso, o si además transmito una iniciativa psicológica mía, un miedo que me urja a impedir que la abran empujando desde afuera; tampoco es aquí significante que la reacción de la puerta a mi apoyo me presione conservando las interacciones de los quarks en sus nucleones y las de estos en los núcleos atómicos. Nada de eso importa aquí, porque lo que ante todo reacciona contra mi apoyo es la estructura electromagnéticamente mediada de los átomos. La presión de mi cuerpo sobre la puerta (acción, que la movería si pudiera soltarse del marco), y la reacción de la puerta sobre mi cuerpo, consisten en una única producción de fotones, partículas portadoras de la fuerza electromagnética, desde la interfaz donde las orbitales electrónicas de los componentes moleculares de mi ropa y mi cuerpo modifican a las orbitales electrónicas de las moléculas de la puerta. 7
Crocco lo tenía internalizado desde niño, porque, como narra en ¡Alma 'e reptil!, jugaba con imanes redondos y con su reacción los ponía a disparar palitos. Acción y reacción newtonianas ocurren, por ende, por medio de esa generación de partículas específicas portadoras de fuerza, en las dimensiones de la misma fuerza en que se produce la interacción. No hay necesidad de complicar el presente relato proporcionando también ejemplos de acción y reacción newtonianas que ocurren en procesos mediados por las fuerzas nucleares, o por la aún mal teorizada gravitación.
La palabra "dimensión" viene del bajo latín ( s. XIV) dimetiri, que denota adónde medir (metiri). Crocco descubrió que solamente dos dimensiones físicas adicionales, emocionalidad y sentido como luego explicaré, bastan para intensificar y remitir todas las entonaciones subjetivas o caracterizaciones no estructurales con que reaccionan los psiquismos, testigos únicos de sus entonaciones en cada caso. Esas dos dimensiones, emocionalidad y sentido, se añaden a las tres sobre las que pueden aumentar o disminuir los cuerpos, a saber su largo o longitud, ancho o latitud, y espesor o grosor. El mundo cotidiano tiene pues cinco dimensiones físicas (largo, ancho y espesor de las cosas que se diferencian en el espacio continuo fuera de los psiquismos, y emocionalidad y sentido de las cosas que se diferencian en los espacios dentro de los psiquismos discontinuos), ya que el tiempo no constituye otra dimensión, por cuanto los intervalos no perduran y por ende el tiempo no es navegable, aunque para calcularlos deba aludirselos en bloque. Esas cinco dimensiones no son arbitrarias o puestas por el observador, sino constitutivas de la existencia de los observadores como parte del universo. Por eso son físicas. Estos observadores, además, en algunos casos desarrollan o inventan otras dimensiones operativas, es decir cursos recíprocamente condicionantes para desarrollar sus operaciones voluntarias, por ejemplo en espacios lógico-matemáticos (para igualdades e identidades mentables, por ejemplo), espacios mnésicos (rutas evocativas hacia pasados sueños, hacia nombres, hacia habilidades tales como emplear bicicletas, practicar deportes o emplear cubiertos de mesa) o espacios familiares (Crocco los ejemplifica señalando que, en ciertas estructuras antropológicas de parentesco, el tío de mi sobrino puedo ser yo, y en otras no), pero su estructura de posibilidades para actuar no es nativa del psiquismo que las desarrolla. En tal sentido, estos espacios operativos no son dimensiones físicas. También en la microfísica pueden existir más dimensiones, necesarias para describir matemáticamente ese ámbito8; pero las mismas no se hallan en el mundo físico que confrontamos directamente. Este se despliega sobre esas cinco dimensiones propias, las dos intramentales (donde evolucionan las entonaciones subjetivas) y las tres extramentales o del espacio fuera de cada psiquismo, en lo que Crocco nos enseñó a llamar hiato hilozoico: es decir, el hiato continuo donde los comportamientos son regulares, contrapuesto a los psiquismos separados donde los comportamientos pueden ser voluntarios.

Leer más: http://www.monografias.com/trabajos-pdf5/algunos-aportes-mario-crocco-neurobiologia-y-psicofisica/algunos-aportes-mario-crocco-neurobiologia-y-psicofisica.shtml#ixzz4aRrrCgFW


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