Nuevo curso politico
02.09.09 @ 21:39:07. Archivado en El acento político
Con el mes de septiembre comienza un nuevo periodo político que, en otras circunstancias, los españoles veríamos llegar con ilusión, pues esperaríamos de la clase dirigente un compromiso firme y resuelto de trabajar por España para sacarla de esto que muchos llaman crisis. Sin embargo, el español medio, el que trabaja y paga impuestos, no tiene por delante un paisaje de esperanzas.
Comienza el curso con parámetros macroeconómicos totalmente negativos, encabezados por un déficit estatal descontrolado y apuntando a cifras en constante aumento. ¿Quién pagará esta deuda?
Las cifras del gobierno indican que el paro ha vuelto de nuevo a subir, precisamente en un mes en el que normalmente baja, porque el sector servicios en época veraniega suele ser un poderoso generador de empleo y este año no lo ha sido. La respuesta de los máximos responsables será posiblemente que, aunque es cierto que el desempleo aumenta, también lo es que, comparado con otros años, la subida ha sido manifiestamente más moderada, o que el paro es sencillamente coyuntural, o puede que digan que es fruto de las respuestas que el sistema ofrece a una reestructuración del mercado de trabajo encaminada a flexibilizarlo.
Paparruchas. La verdad es que día sí y día también cierran grandes empresas, de las pequeñas ni siquiera nos dan datos, los Eres se multiplican y nos encaminamos sin remedio por la senda de la pobreza, situación en la que ya se encuentran muchas familias españolas.
El Gobierno se reúne, todos con semblante contrito, ellas con los modelitos que pagamos los demás, ellos rumiando para sí cómo aguantarán una reunión más. Zapatero alza la vista, abre la boca y sentencia: “queridos, queridas, la solución se llama… cuatrocientos veinte eurazos de vellón”.
Los españoles oímos la sentencia con el cuello enjaretado por la presión del nudo que tragamos. Más impuestos, el tabaco más caro, la gasolina más cara, el IVA, el IBI, la basura, el teléfono, el gas, la luz, la hipoteca…
Zapatero, sonriente, se levanta, se va al bar, pide un café de ochenta céntimos y mientras lo sorbe, el de las noticias dice que la etarra de marras se ha escapado. El presidente arquea las cejas y exclama: “¡Ay, los franceses, esto no pasaría en nuestra realidad nacional!".
Pero la etarra se fue riéndose de todos, a ver quién la coge ahora.
No tenemos nada contra el socialismo, ni contra la izquierda, nada en absoluto, incluso no nos importaría que se fuesen a la Conchinchina a experimentar sus ideas felices, a llevar allí su fastuosa improvisación. Lo único que pedimos es tener responsables dignos, sensatos, preparados, que sepan de qué hablan cuando abren la boca, que no se lo lleven calentito, que no roben, que no estafen al contribuyente.
Lo único que pedimos es que por mor de ayudar al pobre no esquilmen nuestras nóminas. Lo que necesita España es un cambio radical, dejarse de tonterías y trabajar, porque en nuestro país, la mayoría de la gente que sabe y está preparada y dispuesta a gestionar con dos dedos de frente, está arrinconada por una chusma política más propia de países populistas y chabacanos de otras latitudes. Vale.
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Antonio Florido Lozano
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