La moral del Estado
15.05.09 @ 11:40:14. Archivado en El acento político
La izquierda es perversa en si misma. Dice defender la colectividad frente a la individualidad y deja a la persona sola e inerme frente al Estado. Frente a un Estado engordado artificialmente, frente a un Estado todopoderoso. La persona, así, se siente indefensa e incapaz de llevar a cabo realizaciones individuales e imaginativas que, en otras circunstancias, enriquecerían a esa colectividad en la que esta inmersa.
La moral estatal se impone. Lo bueno, la virtud, solo es aquello que emana del Estado y este se procura los medios para garantizar que sus idearios lleguen a todos los rincones del mismo.
España ha pasado en cuestión de treinta años de un ideario ultra conservador a otro que no lo es menos. No conocemos los españoles el termino medio, la templanza, la morigeracion. No sabemos nadar mansamente y disfrutar del desarrollo y del progreso que la sociedad, en pleno, ha alcanzado. Y en parte es por tener metido en nuestras cabezas un concepto erroneo del termino progreso.
El Gobierno que tenemos, encabezado por uno de los mas grandes demagogos e ignorantes que la Historia ha conocido, se ha empeñado ahora en institucionalizar el asesinato en masa. Porque la propuesta de reforma de la actual ley del aborto que Zapatero ha aprobado, por decretazo, no es otra cosa.
El presidente se escuda en la ministra para hacer tragar a los españoles que esta reforma era necesaria. Afirma la ministra que esta reforma garantiza el derecho a la maternidad. Disparate enorme puesto que ignora que esa madre, al matar al ser que lleva dentro, esta anulando una vida que jamas podrá ejercer ese tal derecho a la maternidad. La perversión es amplia e inadmisible, ademas, porque echa sobre las espaldas de una adolescente la oportunidad de la libre decisión, sin contar con la de sus padres y sin asesoramiento alguno.
Conozco a los adolescentes. Trabajo a diario con ellos. Y se que hay adolescentes con cierta sesera, no lo dudo, pero también se que una persona de dieciséis años es, en la mayor parte de los casos, inmadura. Inmadurez que abarca lo intelectual y la capacidad de discernir las consecuencias de sus actos a largo plazo. Hoy, en España, “no permitimos” que una joven de diecisiete años pueda comprar alcohol para hacer una botellona, pero si se permite que la misma joven acuda a un hospital a dejar allí una vida que estorba a su futuro.
Pero la decisión de la joven, que algunos vemos como equivocada, “es buena”. Y es buena porque lo dice el Estado. Porque el Estado ha legitimado esa monstruosidad. Y por si no hubiese bastante con esta tropelía, seremos todos los españoles los que, con nuestros impuestos, pagaremos estos asesinatos.
No se hacia donde nos dirigimos, pero si se que cuando suceden cosas que a uno le parecen barbaridades hay que decirlo. No podemos callar. Vale.
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Antonio Florido Lozano
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