La tomadura de pelo
14.10.08 @ 23:18:20. Archivado en El acento político
Nos han contado una historia delicada y bella donde un tahúr viene y nos ofrece garantías de que nuestro futuro está de más asegurado. El ventajista nos ofrece dinero contante al que miramos extrañados sobre nuestras manos y lo primero que se nos viene a la chola es tapar las deudas que tenemos y que nos ahogan. No nos importa de dónde ha salido este maná ni tampoco nos perturba pensar si es mejor dejarlo reservado para tiempos peores, que quien guarda, halla, al menos eso dicen. El tahúr se va y nos quedamos con la plata y nos vamos corriendo al último rincón de nuestras casas para guardarlo de inseguridades. Y si a la mañana nos visita un vecino o un familiar pidiéndonos ayuda económica nos hacemos los suecos y fingimos no tener lo que tenemos.
El tahúr, de la misma manera, ha dado yo no sé cuántos millones a los queridos banqueros de España porque asegura que el dinero debe moverse, creciendo de esta manera la confianza en el sistema financiero, para que así la plata llegue a los empresarios y a los hipotecados. Pero el banquero mira su chequera de números rojos y duda entre ofrecer el dinero a los humanos que intentan pagar su casa o si dedicarlo a tapar, a su vez, la inmensa deuda que le agobia. La pregunta está, pues, en el aire, ¿qué hará el banquero?
Yo no sé usted, pero yo pienso que dar dinero a quien tanto dinero ha amasado a costa de los demás durante tantos años no es de recibo. Como tampoco es creíble que, aunque se dedique el caudal a dar hipotecas, los financieros no dificulten aún más las posibilidades de obtener una. Cuando los tiempos vienen de cara todo es bonito y viva la Pepa, pero cuando se tuercen los caminos pongo la mano y papá Estado me salva del ahogo. Le propongo, a usted que está ahora leyendo esto, que cuando no llegue a fin de mes solicite al Estado una reunión urgente de los líderes europeos para estudiar su caso y que termine en la concesión de ayudas a devolver cuando a las gaviotas le salgan cuernos.
Es la historia de siempre, el dinero llama al dinero, los políticos ayudan y se desviven por los poderosos con el disfraz siniestro y falaz de que les ayudan a ustedes, a nosotros, de por vida, y nos hacen ver con el lenguaje lejano de la economía, con ese lenguaje que ni el mismo Zapatero entiende, que todo esto es tan complejo que la única solución posible es la que ellos llevan a cabo.
La clase media vuelve a ser humillada. Los que vamos al trabajo todos los días volvemos a ser pisoteados por una clase dirigente política ignorante y prepotente, que los más están donde están por el arribismo practicado durante toda su vida, Pipaones de pasillos y caraduras profesionales.
Dejen que el sistema se venga abajo y empecemos de nuevo. Dejen que los embaucadores se hundan y aprendan que hay que ahorrar en tiempos de bonanza para estar preparados en los malos tiempos.
Comienza una nueva etapa sombría y gris donde el Estado interviene a plena luz del día en las cosas de comer. Ya no se conforman con sugerirnos mil consejos vergonzantes sino que ahora manejarán nuestros dineros como se les antoje. Ojalá se les pudra en las manos. Vale.
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Antonio Florido Lozano
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