Nos han contado una historia delicada y bella donde un tahúr viene y nos ofrece garantías de que nuestro futuro está de más asegurado. El ventajista nos ofrece dinero contante al que miramos extrañados sobre nuestras manos y lo primero que se nos viene a la chola es tapar las deudas que tenemos y que nos ahogan. No nos importa de dónde ha salido este maná ni tampoco nos perturba pensar si es mejor dejarlo reservado para tiempos peores, que quien guarda, halla, al menos eso dicen. El tahúr se va y nos quedamos con la plata y nos vamos corriendo al último rincón de nuestras casas para guardarlo de inseguridades. Y si a la mañana nos visita un vecino o un familiar pidiéndonos ayuda económica nos hacemos los suecos y fingimos no tener lo que tenemos.
>> Sigue...