Más de lo mismo
18.03.08 @ 21:10:36. Archivado en El acento político
Hemos pasado ya el circo de las elecciones y seguimos vivos, a pesar del gobierno. Han sido semanas de machaqueo constante en busca del elector indeciso. Los líderes nacionales, embadurnados en sendas capas de polvos de arroz, nos han mostrado a los españoles una lista generosa de mensajes entrecruzados, de acusaciones mutuas y de reproches incomprensibles que al común de los paganini no nos interesan nada. Todavía hay quienes esperan pacientemente al político que proponga y que ilusione; al político que no eche en cara a su adversario lo que él promete; esperamos al estadista, al gigante de la polis, al gestor de largo plazo y al que, en definitiva, sepa encauzar por el buen camino a un país cada vez más poblado de ciudadanos.
Pero no caerá la breva. España ha ido siempre a la cola de los países punteros y nos tememos que seguiremos así por mucho tiempo. Y es que no aprendemos. No aprendemos la lección de la historia que cuenta que los socialistas no saben gobernar. Nos referimos a gobernar éticamente, esto es, para los demás. Hacerlo para uno mismo no tiene ni sentido moral alguno ni mérito, pues cualquier chorizo es perito en esa materia. Lo loable es mirar y salvaguardar los intereses de todas las personas que pagan impuestos, de personas a quienes no se conoce de nada pero que trabajan todos los días y contribuyen al sostenimiento de una horda cada vez más nutrida de paniaguados.
Zapatero ha ganado. Es cierto. Y debemos reconocerlo porque otra cosa sería absurda y fuera de todo lugar y forma. Zapatero ha ganado. Con los votos radicales que han virado hacia un socialismo flatulento e inane. Nacionalistas catalanes y vascos han guiñado un ojo a Zapatero mientras extienden las manos por debajo del tapete. Hasta dónde estará dispuesto llegar el presidente del gobierno es la pregunta que todos nos hacemos en estos momentos. Hay quienes han clamado al cielo y se han abierto en canal las antiguas heridas políticas aún sin cicatrizar; y hay quienes han adivinado un período de bonanzas repleta de algodonosas superficies políticas de pactos y de abrazos fraternales. Nosotros, empero, nos tememos que todo seguirá igual, que no habrá segundo plato en el menú político de nuestro país, salvo que se decida uno a repetir el primero; algunos pensamos que de llegar al postre de seguro lo haremos con el hartazgo y el empacho de una mala y espesa comida de mesacamilla. Y esperemos que de un cólico nos libre la buena ventura del hidalgo ibérico, porque eso sí que sería serio. El español no aprende como no sea a base de cabezazos contra la pared. El dulzón Zapatero continuará cuatro años más con la sonrisa burlona del que se ríe para adentro de los demás.
En estas últimas semanas se ha dicho en voz alta que nuestro presidente mintió, pues continuaba negociando con los terroristas. Para nada. Se ha dicho que la economía de andar por casa es un disparate que ahoga a las familias condenándolas al impago o a quedarse en casa para no consumir. Para nada. Se ha proclamado con claridad que España es el hazmerreír del entorno político occidental, aliados con payasos como Chávez o Castro. Para nada.
Sin embargo, basta que el PSOE mueva una ceja para que todos los vividores de la subvención salgan a la calle a proclamar aquello de la guerra de Irak. Qué sería de España si los miles de mentecatos que viven del cuento tuviesen que ganarse el sustento con su propio esfuerzo. Los del cine que no saben hacer cine (pues nadie va a verlos); los del ecologismo que venden la idea de la sostenibilidad y no dicen que los aerogeneradores son deficitarios y que los españoles debemos pagar su escaso rendimiento; los del canon que se oponen a los topmanta porque no son imaginativos para buscar nuevos mercados y nuevos productos; los enchufados en los ministerios, en las diputaciones, adónde irían estos señores de la visa oro a costa del contribuyente.
Como bien dice Enrique de Diego, las clases medias estamos siendo atracadas y arrasadas por la nueva elite política del vividor del partido. Desde estas líneas pedimos sensatez, más ética personal y menos cuento chino. Al toro y a trabajar y déjense ya de gastar el dinero de los que trabajan. Vale.
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Antonio Florido Lozano
autor
Contacto


