ETA vuelve a asesinar
02.12.07 @ 20:14:40. Archivado en El acento político
Qué quieren ustedes que les digamos. Más de lo mismo. Otra vez la banda asesina ETA ha barrido la vida de un Guardia Civil. Esta vez se trata del agente Raúl Centeno Pallón, de 24 años, quien ha muerto con el cerebro destrozado por las pistolas de ETA. A su lado estaba su compañero Fernando Trapero Blázquez, tiroteado también y quien se debate sobre el fino hilo que separa la vida de la muerte. Fernando yace en la cama de un hospital en coma profundo.
Los Guardias Civiles se encontraban en una cafetería. Al salir, los etarras se les arrimaron y, en un acto de cobardía, les rompieron el cargador a bocajarro. Para colmo los agentes iban desarmados. Que cómo se come que dos agentes de la seguridad, que dos Guardias Civiles trabajen velando por la seguridad de todos nosotros desarmados, nadie lo sabe. Ellos se limitaron a cumplir con la ley. No llevan armas de fuego porque una ley española se lo impide. Que es absurdo ya lo sabemos. Lo mismo que si a un profesional del buceo le obligan a zambullirse en las aguas sin la correspondiente mascarilla para respirar. Un disparate.
Pero a lo que vamos. Desde los últimos muertos de la T4 de Barajas ya han pasado unos cuantos meses. Y cuando las cosas no suceden la memoria es quebradiza y, paradójicamente, desmemoriada. Hace falta que venga ETA y mate a uno, a dos o a cuantos inocentes tengan a bien. Entonces comienza el carnaval. Y decimos carnaval porque tras los atentados, las lágrimas, los responsos y los golpes en el pecho vienen las máscaras de la unidad, de la empatía con los sentimientos de los que quedaron vivos, y los cuantolosiento de los políticos de turno. Ahora vienen días de manifestaciones, de vascos sí, ETA no, de nunca más, de tantas y tantas frases compuestas para la ocasión y que las hordas políticas manejan con tanta habilidad. Oiremos a Zapatero decir que son momentos para estar unidos, que la fortaleza del Estado de Derecho no podrá ser vencida por una banda de criminales separatistas, etc., etc.
Pero Raúl Centeno Pallón está muerto y enterrado. Y seguirá estándolo cuando las manifestaciones de dolor acaben. Y en la soledad del domicilio del asesinado, cuando el día se apague y toque a descanso, cuando reine el silencio en el salón de la casa y sus padres se miren, Raúl no estará allí. La política seguirá, como seguirá su camino el conjunto de las fuerzas vivas del país, pero Raúl continuará muerto y enterrado; los terroristas continuarán vivos, comiendo, bebiendo, hablando, descansando, pensando, pero Fernando navegará en su coma profundo, a sus 23 años.
No se puede hablar con los terroristas. Para los terroristas sólo hay un destino aceptable: la cárcel. Consumirse de miseria entre rejas, sin esperanzas de una hipotética libertad lejana. Si han de salir en un futuro de la cárcel que salgan, pero envejecidos, con los rostros mustios, con la mirada gacha, con la conciencia encallecida de remordimiento. No se puede hablar, dialogar, con quienes matan con premeditación y alevosía. Hablar de qué, para qué y con el permiso de quién. Que le pregunten los políticos a la mayoría de los españoles sobre su disposición al diálogo con los asesinos. Que le pregunten, medios tienen.
Ahora esperamos del presidente del gobierno de España una actitud recta, concreta, inamovible. Una postura y unas palabras que den esperanzas a los representados por un gobierno democrático. Zapatero no debe olvidar que nuestro país se mueve en un contexto de ideas liberales y que el primer objetivo de un Estado liberal es la protección de sus ciudadanos.
La Guardia Civil es, a pesar de su nombre, militar. Existe para defendernos a todos. Dejen, por tanto, que lleven y utilicen sus armas de seguridad reglamentarias cuando les sea menester. Acaben con el mundo mágico y fantasioso, con la sonrisa bobalicona y buenista de Zapatero. Acorralen a los etarras y métanlos a todos en un agujero, como a las ratas. Vale.
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Se demuestra la frivolidad de Rubalcaba, cuando estamos hablando de vidas humanas sometidas a riesgo.
Rubalcaba (en SER):
"No puedo decir si iban armados, iban como siempre".
Si no sabe si los agentes estaban armados, pero sí sabe que "iban como siempre", quiere decir que desconoce completamente las normas de actuación de las FCSE, qunque ostente la responsabilidad del Mº del Interior.
Si no le importa ese extremo, tampoco le importa la seguridad de los efectivos de las FCSE, pero no cabe duda que, él si se dota de guardaespaldas armados, y de todo lo que sea preciso para protegerse.
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Antonio Florido Lozano
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