El Acento

Hombre de negocios - Cuento de Guille Paier (Argentina)

14.06.19 | 19:42. Archivado en Sobre el autor

El hombre de negocios termina de rasurarse. Es la primera vez que usa esa máquina descartable y no le agrada cómo se siente el filo de la doble hoja en su piel.
Simplemente se deshace de ella.
Se mira al espejo. Al menos no luce tan mal como se siente. Muy mal. Desde hace mucho tiempo.
Desde que todo cambió en su vida.

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Parque Chas. (Cuento de Guille Paier-Argentina)

19.05.19 | 12:21. Archivado en Sobre el autor

Había una vez un muchacho llamado Homero que nunca pudo escapar de Parque Chas. Y vaya que lo había intentado.
Siendo un niño, ya le había dado más de un susto a su madre. Siempre tan travieso, siempre con la fantasía de ver con sus propios ojos qué sucedía más allá de los límites parroquiales.
Homero era un nene con mucha curiosidad y sin percepción del peligro.
Hiperactivo, según un viejo médico familiar que atendía apenas a un par de casas y al cual consultaban ya fuera por unas líneas de fiebre o un trasplante.

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GANADORES DEL PRIMER CERTAMEN DE PROSA NARRATIVA Y POESÍA, convocado por el grupo Post-Vanguardia.

01.05.19 | 19:26. Archivado en Sobre el autor

Tras el análisis de las obras recibidas, el Jurado, (constituido por Don Antonio Arroyo Silva y Don Luis Ángel Marín Ibáñez, en el apartado de Poesía, y Doña Silvia Ortiz, Don Antonio Florido y Doña Teresa Moncayo, en el de Narrativa), ha considerado como ganadores:
Prosa narrativa libre: Wilma Borchers, (Los Vilos, Chile), por su narración Detrás del invierno.
Poesía modalidad libre: Sandra Gudiño, (Santa Fe, Argentina), por su poema Nada.

Los organizadores de este Certamen agradecen la participación de todos los autores, reconocen la gran calidad de los trabajos recibidos y felicitan cordialmente a los ganadores.

NARRATIVA

Detrás del invierno

Felisa y yo llevábamos muchos años juntas, vivíamos alejadas del poblado y bajábamos para visitarlo sólo cuando la necesidad lo demandaba: para aprovisionarnos, tomar una taza de té con unos bocaditos en la pequeña pastelería del pueblo… y muy pronto retornábamos en una carreta que nos traía de regreso con nuestros suministros.
A la entrada del invierno descubrimos que ya no estábamos solas en la casa, alguien más merodeaba en torno a nuestro invierno.
Noche a noche, imperceptiblemente, después de atizar las brasas, apagar las lámparas y guardarnos en nuestras respectivas habitaciones, un momento antes de conciliar el sueño, comenzábamos a escuchar diminutas resonancias.
Oíamos cómo levemente comenzaba a romperse el fino revestimiento de la nieve recién caída; cómo un rocío de arroz o un ajuar de novia, cubría la corteza del frío calendario. Sentíamos rendirse la costra de la nevada con el peso de su planta. La noche con su silencio ampliaba los más mínimos rumores, alzándose éstos como desde la bóveda de un gran teatro desierto, cayendo multiplicados por la garganta del eco sobre nuestro estrecho universo.
Presentíamos el acechar de sus fauces expeliendo un vaho inquieto. A veces sospechábamos su silueta acuñada e inmóvil, recortada tras los vidrios, aguardándonos. La luna era para nosotras un faro terrorífico, no deseado, porque en ese momento, antes de cerrar las cortinas, podíamos percibir sus fauces expeliendo el vaho tibio de su aliento, divisábamos la curva de su lomo arqueado, el hocico de tulipán abierto y acechante; entonces nos arropábamos escondiendo la cabeza bajo las cobijas, tratando de atrapar inútilmente el oro de nuestro sueños.
El miedo estacionó su territorio, con su círculo de pisadas y rumores, con un aterrador aullido cercano y su espeso silencio de fiera soberana.
Nuestra huérfana de hijos, los escasos amigos y familiares, que se fueron distanciando hasta terminar siendo un recuerdo remoto y difuso, contribuyó al parecer con la aparición de las primeras arañas.
Los oscuros arácnidos nacían en el intento de variar un peinado, en la transformación de un vestido o el dejo de un sabor renovado en una antigua receta; tal vez venían ya de antes, quizás en los albores de nuestra soledad nos invadieron, o bien nos navegaban desde siempre entre la sangre. También estaba el egoísmo de nuestros mínimos triunfos, el pesar inconfesable de la impronta del tiempo en los desvaídos espejos, la molestia permanente del frío escrito entre los huesos.
Las arañas se asomaron. Fueron urdiendo sus redes sobre las pupilas cegatonas, envolvieron nuestras sílabas, los gestos de ternura, la compasión, empavonaron los sonidos, las canciones se fueron haciendo olvido.
Fuimos creando una ciudadela, un muro interior, un espacio de ensoñaciones que cada día nos apartaba del mezquino presente que nos habíamos impuesto, distanciaba nuestra cercanía y todo cuanto ocurría fuera de sus confines, carecía de luces e importancia. Luego apareció el egoísmo de nuestros mínimos triunfos, el pesar inconfesable de la impronta del tiempo, los involuntarios olvidos, las comisuras vencidas.
Ahora ya no estábamos solas frente al fuego. No, ya no estábamos solas.
El miedo cerró su circunferencia sobre nosotras; estaba ahí agazapado detrás de la arboleda, respirando detrás de los cristales, en el vano de las puertas, en los establos y el silo abandonado, en las sombras que proyectaban los objetos, circulaba debajo de la piel y caminaba con propiedad entre los sueños.
Bajo este estrecho cerco de zozobras, sin saber cómo, de un día para otro huyeron las arañas.
Pudo haber sido el ingreso de la primavera que abrió las puertas y ventanas, renovó el paisaje, los hilos del sol estiraron los días, alentaron a los pequeños retoños. Se nos endulzó la mirada, el absurdo gesto de mezquindad cotidiana; los huesos entibiaron rótulas y coyunturas, poco a poco retornaron como desde un enorme pozo, las palabras.
Los días al fin ampliaron la luz de sus racimos y pudimos tender al sol las grandes sábanas, que antes debíamos secar en el cobertizo sobre un bracero; encima de un secador de mimbre y que a mí me parecía un pequeño iglú iluminado, o a veces me imaginaba el vientre de mi madre, así de radiante conmigo adentro, cuando comenzó a despuntar la verde mirada de los brotes, y los pájaros retornaron en bandadas sus oleajes después de las largas travesías continentales; con mi hermana Felisa, apenas la luz comenzó a alargar sus dedos, entramos al granero.
Ella me dijo:
―Busca las semillas, ya es tiempo.
Me tendió un delantal azul con grandes bolsillos, tenía mi nombre bordado en la pechera, esa prenda, que yo había visto de reojo cuando ella la hilvanaba, en la pausa que hacíamos después de almuerzo; sin decir palabras, la dejó caer entre mis manos.
Yo pregunté:
―¿Podríamos esta vez intentarlo también, con una hilera de bulbos de jacintos?
Sin responder nada se alejó, me pareció ver en ella una comisura alzada, se marchó entonando una de esas pegajosas melodías, con las que solíamos bajar al río cuando éramos niñas

(Wilma Borchers Carrasco nació en Chile, en la ciudad de Santiago, aunque muy pronto se trasladaría a Concepción. Dedica gran parte de su tiempo a la creación de cuentos y poemas y a impartir talleres sobre prosa y poesía para adultos. En 1986 crea una serie de cuadernillos sobre movilización colectiva. Desde este año hasta el presente, ha publicado numerosos poemarios y su novela, Bajo el sol, aparece en el 2017).

POESÍA

Nada

Ni arriba ni abajo
ni borde ni centro
la nada
es el puente que une
dos extremos ignorados
pero es también esos extremos.

Ni principio ni final
ni dios ni yo
es ausencia
de lo que nunca vio la luz
avidez y agobio
deshace todo lo que nunca toca.

Ni aliento ni sonido
cornisa y umbral hacia lo que calla
¿es fundamento
donde me escucho revelada?

Si de la nada vengo
y hacia la nada voy:
¿a la altura de cuánta nada
me encuentro
o soy mi íntima multitud
precipitando al vacío?

Condenada a definirse
en lo imposible de sí misma:
nada.

Sandra Graciela Gudiño
Nació y reside en la ciudad de Santa Fe de la República Argentina. Poeta, narradora oral escénica, activa en la docencia de francés. Ensayista en ese idioma.
Madre de dos hijos. Publicó tres libros de poesía: Desnuda (Mar del Plata 2014, Lágrimas de Circe); Excepto amarte (Mar del Plata 2015, Lágrimas de Circe); Núcleo (Santa Fe 2016, Editorial de l’aire).
Cada poema es un punto de encuentro, y cada libro un vínculo que merece frecuentarse. Sandra Gudiño escribe para honrar la vida.


"Buscamos las acequias" por Miguel Montoya

11.04.19 | 12:21. Archivado en Sobre el autor

Mi artículo sobre este gran escritor, Miguel Montoya. Lo podéis leer en resonancias.org

Buscamos las acequias por Miguel Montoya

Estamos ante una creación literaria donde el autor busca la esencia auténtica del Ser. Comprender la integración ineluctable entre la Tierra y el Hombre. Dos símbolos. Dos realidades inseparables. Dos elementos telúricos.
Miguel Montoya nos regala un sabroso texto utilizando una técnica exquisita e inusual en el panorama actual del cuento. Defiende la voluntad obstinada por la vida. Nos habla del eterno retorno, del niño en hombre, del hombre en ave (libertad), y de nuevo ese niño que nunca debimos olvidar. Prosa poética con incesantes referencias a filósofos como Platón (unidad indispensable entre la doxa y la episteme), Sartre (existencialismo), Nietzsche (cuando nos alude al qué puede el hombre, esto es, la paciencia y el énfasis en alcanzar la infinitud a través de lo caduco)…
Hermosa e imperdible narración donde enlaza la paciencia con la conciencia del devenir, de las abras montañosas y de la calma de un agua en la que no podemos dejar de mirarnos. El Amor, como elemento fundamental de la vida, la efímera presencia de lo banal. Dice: “Es posible un mundo mejor”, alejando su pensamiento del tradicional discurso de Leibnitz.
La voluntad del escritor que vive creando, envejeciendo, jugando. Amar y jugar constituyen, tal vez, las voces más elocuentes de este brillante cuento.
Miguel Montoya consigue emocionar con sus frecuentes pinceladas al drama de la vida, a ese viejo ahínco del hombre que se empeña en resistir a toda costa. Pero nos recuerda de vez en cuando la calma, esa tibia elocuencia en la que las palabras del autor van sucediendo en poemas y salmos terrenales, en el amor a la mujer y al otro.
Calma y silencio, dejar las cosas que sucedan, observar y ser, llegar a ser verdaderamente, sin enmiendas, tapujos ni justificaciones. Un viaje extraordinario al que todos estamos invitados. Antonio Florido Lozano (España).

Buscamos las acequias por Miguel Montoya


"Buscamos las acequias" por Miguel Montoya

11.04.19 | 12:20. Archivado en Sobre el autor

Mi artículo sobre este gran escritor, Miguel Montoya. Lo podéis leer en resonancias.org

Buscamos las acequias por Miguel Montoya

Estamos ante una creación literaria donde el autor busca la esencia auténtica del Ser. Comprender la integración ineluctable entre la Tierra y el Hombre. Dos símbolos. Dos realidades inseparables. Dos elementos telúricos.
Miguel Montoya nos regala un sabroso texto utilizando una técnica exquisita e inusual en el panorama actual del cuento. Defiende la voluntad obstinada por la vida. Nos habla del eterno retorno, del niño en hombre, del hombre en ave (libertad), y de nuevo ese niño que nunca debimos olvidar. Prosa poética con incesantes referencias a filósofos como Platón (unidad indispensable entre la doxa y la episteme), Sartre (existencialismo), Nietzsche (cuando nos alude al qué puede el hombre, esto es, la paciencia y el énfasis en alcanzar la infinitud a través de lo caduco)…
Hermosa e imperdible narración donde enlaza la paciencia con la conciencia del devenir, de las abras montañosas y de la calma de un agua en la que no podemos dejar de mirarnos. El Amor, como elemento fundamental de la vida, la efímera presencia de lo banal. Dice: “Es posible un mundo mejor”, alejando su pensamiento del tradicional discurso de Leibnitz.
La voluntad del escritor que vive creando, envejeciendo, jugando. Amar y jugar constituyen, tal vez, las voces más elocuentes de este brillante cuento.
Miguel Montoya consigue emocionar con sus frecuentes pinceladas al drama de la vida, a ese viejo ahínco del hombre que se empeña en resistir a toda costa. Pero nos recuerda de vez en cuando la calma, esa tibia elocuencia en la que las palabras del autor van sucediendo en poemas y salmos terrenales, en el amor a la mujer y al otro.
Calma y silencio, dejar las cosas que sucedan, observar y ser, llegar a ser verdaderamente, sin enmiendas, tapujos ni justificaciones. Un viaje extraordinario al que todos estamos invitados. Antonio Florido Lozano (España).

Buscamos las acequias por Miguel Montoya


PRIMER CERTAMEN DE PROSA NARRATIVA Y POESÍA, convocado por el grupo Post-Vanguardia

31.03.19 | 12:45. Archivado en Sobre el autor

CERTAMEN DE PROSA NARRATIVA Y POESÍA
Convocado por Post-Vanguardia (Facebook)
Teresa Moncayo

Amigos y compañeros de Post-Vanguardia, como administradora de esta página y con la idea de dinamizar y fomentar la creatividad literaria, he creído conveniente desarrollar el Primer Certamen de Prosa Narrativa y Poesía. Ampliamos, pues, este Certamen, incluyendo al verso. Considero que podrán participar todos aquellos poetas y escritores que forman parte del grupo Post-Vanguardia y aquellos otros que, generosamente, deseen participar. El Jurado clasificador para la PROSA NARRATIVA estará compuesto por: Antonio Florido, Silvia Ortiz y Teresa Moncayo. Asimismo, el Jurado que clasifique la Poesía estará a cargo de: Antonio Arroyo y Luis Ángel Marín.

Las Bases que regula a este Certamen son las siguientes:
-Se convocan dos modalidades:
-POESÍA MODALIDAD LIBRE. La extensión del poema será de entre 15 versos mínimo y un máximo de 25 versos (en poemas que no haya recibido ningún Premio anteriormente).
-PROSA NARRATIVA LIBRE:
Los relatos han de ser inéditos.
-Cada participante podrá remitir una sola obra que será de absoluta libertad temática y formal.
-La extensión máxima será de cinco folios y mínima de dos, en cuerpo de 12 y con un interlineado de espacio de 1,5.
-La presentación de los trabajos se cerrará el día 30 del mes de Abril.
-El archivo, en formato de Word, debe contener:
*Datos del autor (nombre y apellidos), que será enviado a esta dirección de correos junto con el trabajo escrito, en dos archivos diferentes y adjuntos:
revistacincoarcos@hotmail.com
*La Narrativa ganadora, así como el Poema ganador, se publicarán en nuestra página de Post-Vanguardia , además de en todos los muros de los participantes y, en el periódico digital cuyo Director es Alfonso Rojo (maestro que fuera de Pérez Reverte y tertuliano actual en Tv) y donde Antonio Florido tiene una columna de Cultura y cuyo enlace es:
www.periodistadigital.com
Es importante establecer las inscripciones de aquellos interesados en participar para tener un registro de los interesados. Podéis hacerlo a través de esta dirección: revistacincoarcos@hotmail.com.
Os animo a todos y empecemos a activar la imaginación... Un ab


PRIMER CERTAMEN DE PROSA NARRATIVA Y POESÍA, por Post-Vanguardia

31.03.19 | 12:44. Archivado en Sobre el autor

CERTAMEN DE PROSA NARRATIVA Y POESÍA
Convocado por Post-Vanguardia (Facebook)
Teresa Moncayo

Amigos y compañeros de Post-Vanguardia, como administradora de esta página y con la idea de dinamizar y fomentar la creatividad literaria, he creído conveniente desarrollar el Primer Certamen de Prosa Narrativa y Poesía. Ampliamos, pues, este Certamen, incluyendo al verso. Considero que podrán participar todos aquellos poetas y escritores que forman parte del grupo Post-Vanguardia y aquellos otros que, generosamente, deseen participar. El Jurado clasificador para la PROSA NARRATIVA estará compuesto por: Antonio Florido, Silvia Ortiz y Teresa Moncayo. Asimismo, el Jurado que clasifique la Poesía estará a cargo de: Antonio Arroyo y Luis Ángel Marín.

Las Bases que regula a este Certamen son las siguientes:
-Se convocan dos modalidades:
-POESÍA MODALIDAD LIBRE. La extensión del poema será de entre 15 versos mínimo y un máximo de 25 versos (en poemas que no haya recibido ningún Premio anteriormente).
-PROSA NARRATIVA LIBRE:
Los relatos han de ser inéditos.
-Cada participante podrá remitir una sola obra que será de absoluta libertad temática y formal.
-La extensión máxima será de cinco folios y mínima de dos, en cuerpo de 12 y con un interlineado de espacio de 1,5.
-La presentación de los trabajos se cerrará el día 30 del mes de Abril.
-El archivo, en formato de Word, debe contener:
*Datos del autor (nombre y apellidos), que será enviado a esta dirección de correos junto con el trabajo escrito, en dos archivos diferentes y adjuntos:
revistacincoarcos@hotmail.com
*La Narrativa ganadora, así como el Poema ganador, se publicarán en nuestra página de Post-Vanguardia , además de en todos los muros de los participantes y, en el periódico digital cuyo Director es Alfonso Rojo (maestro que fuera de Pérez Reverte y tertuliano actual en Tv) y donde Antonio Florido tiene una columna de Cultura y cuyo enlace es:
www.periodistadigital.com
Es importante establecer las inscripciones de aquellos interesados en participar para tener un registro de los interesados. Podéis hacerlo a través de esta dirección: revistacincoarcos@hotmail.com.
Os animo a todos y empecemos a activar la imaginación... Un ab


La Película, cuento de Ariel Azor (Uruguay)

30.03.19 | 11:26. Archivado en Sobre el autor

La Película
Estaba viendo una película, tirado en el sillón, tomando una cerveza y comiendo un par de aceitunas, estuve un buen rato buscando hasta que al final me decidí por una. Trataba sobre un tipo que trabajaba para los que parecían ser dueños del mundo, era, junto a un equipo que estaba bajo sus órdenes el encargado de encontrar a aquellos habitantes que no generaban algo positivo para sus intereses. Directa o indirectamente nos involucraba a todos nosotros, a todos los seres vivos. Me pareció que podría tener algo de realidad. Alguien desde algún lugar nos maneja con invisibles hilos como si fuéramos títeres. Allí reunidos tomando café decidían quien debía vivir y quien no, quien vale la pena y quien no, primero hacen lo posible por arruinarte, por sacarte todo, incluso las ganas de vivir y después dicen que no vales nada y mandan al actor este a matarte. Claro está, que también están los humanos que son inservibles por voluntad propia, es cierto que hay personas que no saben hacer nada, no les preocupa aprender ni salir adelante en la vida, las hay también las que están traumatizadas o incluso algunos nos hemos vuelto unos viejos inservibles ya. Parece que el tipo este de la película había matado ya catorce millones de personas. No era que quedaran tantas personas en el mundo, otros antes habían inventado virus, enfermedades contagiosas, gases que caían de las avionetas desde el cielo y millones morían masivamente. La sobrepoblación era un problema ya resuelto. Los países, las ciudades y luego las personas en ellas eran catalogadas en una escala del uno al diez. Algunos habitantes se rebelaban, otros no se preguntaban los por qué de esto o aquello ni cuestionaban nada y otros denunciando a vecinos, amigos o familiares buscaron salvarse siendo parte de la maquinaria asesina y al final murieron como todos los demás, traicionados como ellos habían traicionado. Los menos necesarios eran los número diez, ya no quedaba nadie en el mundo con ese número en la lista, ni los nueve, ocho, siete, seis o cinco, ya iban a por los cuatro, algunas especies animales o incluso vegetales también se habían considerado innecesarias para el futuro, estaban dentro de esos números y ya tampoco existían. Los dueños del mundo, quienes eran también dueños de las compañías asesinas y algunos trabajadores de ellas (que en su mayoría eran robots) estaban en el número uno, los políticos, monárquicos y algunas familias millonarias en el número dos (consideraban afuera a los líderes religiosos ya que habían inventado una nueva forma ideológica que lo abarcaba todo, ya no era necesaria la fragmentación) y por ultimo digamos que los ejércitos, compuestos en su mayoría por robots o humanos vistos como obedientes esclavos además de algunas personas catalogadas como súper inteligentes estaban en el numero tres. Todos los que estaban dentro de esas categorías estaban salvados, serian parte del futuro, del nuevo mundo.
¿Será acaso que el actor de cine este es un robot entonces?, pues no, hay una diferencia entre los ojos y la mirada de unos y otros. ¿Y quiénes serán los número cuatro?, cuando empiecen a exterminarlos nos enteraremos, sabremos ahí que tipo de personas el actor va matando y entonces si tienes características similares a aquellos vendrán por ti y ya nada podrá salvarte.
Yo tenía un bunker que no lo podían captar con sus drones y satélites. Mi perro se había salvado, allí estaba, todo el día, echado, despreocupado, no se pregunta ni le interesa nada, todo el día ahí con su buena vida, igual que el gato, se llevan mal y a veces se pelean o el maldito gato ataca a el pájaro en su jaula y el perro no sé porque lo defiende y todo es un insoportable barullo. Debería catalogarlos, ¿Qué tal el número diez para el pájaro? ¿Para qué carajo sirve un pájaro en un bunker? ¿Y el perro con el número nueve?, se pasa todo el día acostado allí sobre su almohadón comiendo de lo que sé que me hará falta más adelante y el ocho para el gato, me parece (aunque no sé muy bien porque) más inteligente y necesario que los otros dos. Así que empezaré por el pájaro y al otro día el perro y por último el gato, granos y comida que ahorraré y guardaré para mí. ¿Y Nelly?, ella desde que pasó todo esto y perdió a su familia está en depresión, todo el día acostada, ya no le quedan pastillas para eso ni para dormir, se toma la poca agua que queda y come por comer, ¿para qué quiere seguir viviendo?, la pondré con el número siete, es otro gasto innecesario.
No hay canales de aire desde hace meses ya, tengo un Dvd y un televisor y unas quince películas que siempre estoy viendo, es lo único que puedo hacer, mirar películas todo el tiempo. Nelly llama y pide agua, no le voy a dar, no se levanta tampoco, así que mejor será ahorrarla, pronto terminará todo para ella también. La película tomó otro rumbo y como siempre aparece una linda joven que termina siendo pareja del actor principal, siempre es lo mismo. En un principio escribía yo distintos finales de todas las películas, hasta que me quedé sin ideas, se me agotaron todas las posibilidades, rayos, me había vuelto un inservible, ya no tenía que escribir.
Le puse pausa a la película y fui a hablar con Nelly, «Si te dijera que eres un número siete y puedes pedir un deseo antes que te vengamos a buscar, ¿qué sería? », sus ojos estaban tristes, pero siempre últimamente lo estaban, «Que pusieras en un papel: SOY NELLY, quiero que Dios sepa quién soy, solo eso pediría» volví al sillón y lo escribí con letras grandes en un papel, ya la ultima letra casi no se veía por la falta de tinta, era la última lapicera que me quedaba. Quité la pausa y la película continuó. Había sido un escritor famoso, sobre todo para la causa, era de los número tres, estaba entre los necesarios y súper inteligentes y ahora no tenía ni una maldita idea ni tampoco lapicera. Le daré un beso en la frente cuando sea el momento y todo el sufrimiento y el mundo acabará para ella. Me quedé mirando el resto de la película y la ultima lapicera buscando un resto de tinta en ella y entonces se escucharon ruidos a motor arriba y después como abrían la puerta del bunker. «Eres el número cuatro, escritor que ya no puedes escribir ni una palabra » dijo el actor de cine apuntándome con esa maquinita que te pulveriza en un segundo, a un costado de él la muchacha bonita dejaba volar su pelo y se movía en cámara lenta con movimientos sensuales y atrás los robots militares fuertemente armados todos apuntándome. Sabía que me iban a encontrar. «¿Cómo sabes que no serás traicionado como tú me traicionas y si después de matarme uno de esos robots, o ella, te mata a ti también? » le dije y la pieza inmediatamente quedó oscura.
El maldito gato le pegó un arañazo al perro al pasar y este lo sacó corriendo, el pájaro empezó a cantar, a reírse, apagué el televisor y me fui a acostar. Nelly ya se había dormido, mañana veré otra película y las cosas serán diferentes.
FIN


La Película, cuento de Ariel Azor (Uruguay)

30.03.19 | 11:25. Archivado en Sobre el autor

La Película
Estaba viendo una película, tirado en el sillón, tomando una cerveza y comiendo un par de aceitunas, estuve un buen rato buscando hasta que al final me decidí por una. Trataba sobre un tipo que trabajaba para los que parecían ser dueños del mundo, era, junto a un equipo que estaba bajo sus órdenes el encargado de encontrar a aquellos habitantes que no generaban algo positivo para sus intereses. Directa o indirectamente nos involucraba a todos nosotros, a todos los seres vivos. Me pareció que podría tener algo de realidad. Alguien desde algún lugar nos maneja con invisibles hilos como si fuéramos títeres. Allí reunidos tomando café decidían quien debía vivir y quien no, quien vale la pena y quien no, primero hacen lo posible por arruinarte, por sacarte todo, incluso las ganas de vivir y después dicen que no vales nada y mandan al actor este a matarte. Claro está, que también están los humanos que son inservibles por voluntad propia, es cierto que hay personas que no saben hacer nada, no les preocupa aprender ni salir adelante en la vida, las hay también las que están traumatizadas o incluso algunos nos hemos vuelto unos viejos inservibles ya. Parece que el tipo este de la película había matado ya catorce millones de personas. No era que quedaran tantas personas en el mundo, otros antes habían inventado virus, enfermedades contagiosas, gases que caían de las avionetas desde el cielo y millones morían masivamente. La sobrepoblación era un problema ya resuelto. Los países, las ciudades y luego las personas en ellas eran catalogadas en una escala del uno al diez. Algunos habitantes se rebelaban, otros no se preguntaban los por qué de esto o aquello ni cuestionaban nada y otros denunciando a vecinos, amigos o familiares buscaron salvarse siendo parte de la maquinaria asesina y al final murieron como todos los demás, traicionados como ellos habían traicionado. Los menos necesarios eran los número diez, ya no quedaba nadie en el mundo con ese número en la lista, ni los nueve, ocho, siete, seis o cinco, ya iban a por los cuatro, algunas especies animales o incluso vegetales también se habían considerado innecesarias para el futuro, estaban dentro de esos números y ya tampoco existían. Los dueños del mundo, quienes eran también dueños de las compañías asesinas y algunos trabajadores de ellas (que en su mayoría eran robots) estaban en el número uno, los políticos, monárquicos y algunas familias millonarias en el número dos (consideraban afuera a los líderes religiosos ya que habían inventado una nueva forma ideológica que lo abarcaba todo, ya no era necesaria la fragmentación) y por ultimo digamos que los ejércitos, compuestos en su mayoría por robots o humanos vistos como obedientes esclavos además de algunas personas catalogadas como súper inteligentes estaban en el numero tres. Todos los que estaban dentro de esas categorías estaban salvados, serian parte del futuro, del nuevo mundo.
¿Será acaso que el actor de cine este es un robot entonces?, pues no, hay una diferencia entre los ojos y la mirada de unos y otros. ¿Y quiénes serán los número cuatro?, cuando empiecen a exterminarlos nos enteraremos, sabremos ahí que tipo de personas el actor va matando y entonces si tienes características similares a aquellos vendrán por ti y ya nada podrá salvarte.
Yo tenía un bunker que no lo podían captar con sus drones y satélites. Mi perro se había salvado, allí estaba, todo el día, echado, despreocupado, no se pregunta ni le interesa nada, todo el día ahí con su buena vida, igual que el gato, se llevan mal y a veces se pelean o el maldito gato ataca a el pájaro en su jaula y el perro no sé porque lo defiende y todo es un insoportable barullo. Debería catalogarlos, ¿Qué tal el número diez para el pájaro? ¿Para qué carajo sirve un pájaro en un bunker? ¿Y el perro con el número nueve?, se pasa todo el día acostado allí sobre su almohadón comiendo de lo que sé que me hará falta más adelante y el ocho para el gato, me parece (aunque no sé muy bien porque) más inteligente y necesario que los otros dos. Así que empezaré por el pájaro y al otro día el perro y por último el gato, granos y comida que ahorraré y guardaré para mí. ¿Y Nelly?, ella desde que pasó todo esto y perdió a su familia está en depresión, todo el día acostada, ya no le quedan pastillas para eso ni para dormir, se toma la poca agua que queda y come por comer, ¿para qué quiere seguir viviendo?, la pondré con el número siete, es otro gasto innecesario.
No hay canales de aire desde hace meses ya, tengo un Dvd y un televisor y unas quince películas que siempre estoy viendo, es lo único que puedo hacer, mirar películas todo el tiempo. Nelly llama y pide agua, no le voy a dar, no se levanta tampoco, así que mejor será ahorrarla, pronto terminará todo para ella también. La película tomó otro rumbo y como siempre aparece una linda joven que termina siendo pareja del actor principal, siempre es lo mismo. En un principio escribía yo distintos finales de todas las películas, hasta que me quedé sin ideas, se me agotaron todas las posibilidades, rayos, me había vuelto un inservible, ya no tenía que escribir.
Le puse pausa a la película y fui a hablar con Nelly, «Si te dijera que eres un número siete y puedes pedir un deseo antes que te vengamos a buscar, ¿qué sería? », sus ojos estaban tristes, pero siempre últimamente lo estaban, «Que pusieras en un papel: SOY NELLY, quiero que Dios sepa quién soy, solo eso pediría» volví al sillón y lo escribí con letras grandes en un papel, ya la ultima letra casi no se veía por la falta de tinta, era la última lapicera que me quedaba. Quité la pausa y la película continuó. Había sido un escritor famoso, sobre todo para la causa, era de los número tres, estaba entre los necesarios y súper inteligentes y ahora no tenía ni una maldita idea ni tampoco lapicera. Le daré un beso en la frente cuando sea el momento y todo el sufrimiento y el mundo acabará para ella. Me quedé mirando el resto de la película y la ultima lapicera buscando un resto de tinta en ella y entonces se escucharon ruidos a motor arriba y después como abrían la puerta del bunker. «Eres el número cuatro, escritor que ya no puedes escribir ni una palabra » dijo el actor de cine apuntándome con esa maquinita que te pulveriza en un segundo, a un costado de él la muchacha bonita dejaba volar su pelo y se movía en cámara lenta con movimientos sensuales y atrás los robots militares fuertemente armados todos apuntándome. Sabía que me iban a encontrar. «¿Cómo sabes que no serás traicionado como tú me traicionas y si después de matarme uno de esos robots, o ella, te mata a ti también? » le dije y la pieza inmediatamente quedó oscura.
El maldito gato le pegó un arañazo al perro al pasar y este lo sacó corriendo, el pájaro empezó a cantar, a reírse, apagué el televisor y me fui a acostar. Nelly ya se había dormido, mañana veré otra película y las cosas serán diferentes.
FIN


BLATTARIA, novela de Antonio Florido, a la gran pantalla

18.03.19 | 09:27. Archivado en Sobre el autor


Aida Morales Franco

16.03.19 | 10:21. Archivado en Sobre el autor

Poesía de mujer. Voz en clave.

Aida Morales Franco

Ya nunca más la risa

Con esto que nos pasa, quizá ya esté perdida, quizá los desalojos, los palos, las caídas
nos roben los segundos de risas compartidas. Quizá las concertinas,
los muros, los desahucios, nos roben la trinchera del desahogo franco,
la cómplice mirada, los labios aún bailando. Quizá tanta mentira, tanto robo, tanto atraco

a la dignidad, la vida, le quiten lo bailado.
Quizá sea ya hora que a tanto perro flaco
sus pulgas se le rían
y ya, que en cada esquina, en la cola del paro,
la tienda de tu barrio, la casa de tu tía,
tu hermana o tu vecina, se escuchen carcajadas reventando cortinas
y haciéndonos la vida más digna a cada rato. Que cada risa floja, afloje los tornillos
a este sistema infame que come en nuestro plato.

Ese cuento que yo cuento

Ese cuento que yo cuento lo contaron otras mil antes que yo y no derramaron ni una gota de ese vaso
que se pasa mano a mano abuelas-nietas
hijas-yo.
Ese cuento que yo cuento lo cantaron con canciones nanas rimas
con su voz
las mujeres boca-oreja van creando
esa historia que es la mía y cuento hoy.
Ese cuento que no cuentan los diarios ni los libros en la Historia

lo recogen
ni lo cuentan hombres blancos con corbata
ni lo narran en la Escuela ni lo estudia la Academia ni la Ciencia disecciona su valor.
Ese cuento que es la guerra del nosotras lo escucharon las cocinas
lo reviven las vecinas lo sostienen las abuelas pedacito a pedacito
van cayendo los sonidos se entrelazan las palabras y resuena en las gargantas ese grito contenido
que es el cuento de la vida
-y atención-

pon la oreja escucha mira
y verás por las ventanas que aunque nos quieran calladas
no acallarán nuestra voz.

Nocturnidad y alevosía

Ahora que hemos
roto para siempre la cuarta pared, matado a dios
engañado al diablo probado todos los pecados pervertido los formatos.
Ahora que el dinero
ha roto todas las fronteras que siguen ahogando personas.
Ahora que los sueños en sueños se quedaron y la vida no es sueño ya, sino plató.
Ahora, en este mundo viejo,

hastiado de la novedad, que matamos con nocturnidad
y alevosía Ahora
cómo (no) seguir escribiendo poesía.


EN EL POZO

05.03.19 | 10:28. Archivado en Sobre el autor

La película uruguaya EN EL POZO, dirigida por los hermanos Antonaccio, cosecha excelentes críticas y reconocimientos.

Revista Film
Según Juan Andrés Belo, “La narración es buenísima, el relato no para de avanzar de forma sutil, engaña bien y sin golpes bajos, agregando pequeños componentes que van a jugar un papel más adelante. Siembra un importante antecedente para el thriller nacional".

El Tungue Lé
Realizadores y actores acentuando un cine bien uruguayo y con mirada de últimas generaciones. Realista y llena de significados sobre género y contradicciones sociales y culturales.
El jueves de 7 de marzo se estrena en cines de Montevideo y del interiordel país, la película uruguaya En el pozo, dirigida por los hermanos Bernardo y Rafael Antonaccio.
Una salida de un grupo de jóvenes amigos a una cantera es el disparador de esta historia. Para la mayoría de ellos esa cantera es un lugar especial. El amor, la amistad y también la dicotomía entre los de la capital y el interior están presentes en la película.
“Todos tienen una cuota de soledad en su interior”, contó a El Tungue Lé Paula Silva, una de las actrices.
Previo al estreno, el también actor del filme Augusto Gordillo recomendó que “para las películas uruguayas es bueno que la gente vaya sobre todo la primera semana, porque según eso los cines o te bajan o te dejan en cartelera”.
El elenco lo completan Rafael Beltrán, Luis Pazos y Natalia Tarmezzano.

Además, En el pozo fue seleccionada para competir en el 52º SITGES Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya, que se celebrará en octubre de este año, y en el 35º Chicago Latino Film Festival.


Martes, 18 de junio

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