Viernes negro

Se encontraba esta mañana mi cuerpo serrano en la biblioteca del icam a la caza de doctrina jurisprudencial sobre el delito continuado cuando una chica (se supone que compañera) se me acerca lentamente y me suelta «El Aranzadi te está dejando calvo!». Y no puedo omitir que tan dulce comentario lo adornó con una amplia sonrisa mientras me miraba fijamente a los ojos a la par que rozaba su mano con la mía.

Durante un segundo no dije nada, estaba como bloqueado o como si me acabara de despertar.

Cuando conseguí recuperarme de tal osado lance caí en la cuenta de que la dulce interrupción había conseguido desconcentrarme y me había hecho perder el hilo de lo que estaba intentando digerir en aquella sentencia del Supremo.

Respondí fiel a mi estilo propio ponderando merecidamente la contestación a dar, con cierta sonrisilla picarona: «es que yo me depilo el cuerpo entero».

La pobre se revolvió de inmediato y me devolvió una mirada de asco que ni que yo fuera Puchi en bolas cubierto únicamente con la bandera española.

Al caer en la cuenta de lo que hice intenté arreglarlo de alguna manera, sin mucho éxito por cierto, puesto que vertí: «perdona, es que no hay quién entienda las sentencias de este Ponente». Ella no lo escuchó, o si lo oyó, me desmereciò el comentario.

Al poco voy a firmar con mi carnet de colegiado un recurso y no va el aparatito.

Antes de comer me llama un cliente y me dice que no me va a pagar no porque no quiera o no me lo merezca, antes al contrario, sino porque no puede o no tiene.

En fin…

Este es mi particular viernes negro, pero ya estoy la mar de contento porque en un rato me voy al Corte Inglés a comprarme algo rebajado en el black friday, because I worth it!!!!.

A cuidarse, meus.

PGV

 

 

 

Psicopolítica digital, Sociedad

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