Los payasos están de moda

Ciertamente: entre el It de Stephen King y Rufi el de impresora se nos está quedando un Septiembre de lo más majo, oigan.

Desgraciadamente si bien aún no he podido ver el remake del clásico de terror he de decir que sí tengo sobrecarga visual de Rufi: de su impresora, sus mingo tweets, de su verbo edulcorado, de su barba lampiñada y, sobre todo, de sus pensamientos tan sutilmente por él expresados, un vertido muy rufi.

Es evidente que es un nene que mentalmente tiene quince años y que no se ha parado a pensar sosegadamente ni cinco minutos seguidos en toda su vida, y sus actuaciones y «razonamientos» (rufiniamientos) son excelentes fedatarios de ello.

El problema está en que él es un cargo público que cobra dinero de todos los españoles. Es una pena que puedan resultar elegibles gentes que más bien son.zombis sin cabeza (pensante, claro).

Hay dos detalles muy llamativos en todo esto:

1) Sus ‘felaciones’ a Arnaldo Otegi, como hombre de paz ilustre, hablan ya por sí solas de la catadura moral y social del personaje.

2) Su nulo discurso argumentativo. De todos los congresistas, creo sinceramente que es el único que no da un.argumento cuando ladra, el único (Hasta Tardá y la.Bildu dan argumentos de vez en cuando, con los que se podrá estar de acuerdo o no, pero son argumentos).

El se dedica pues a lo que el pobre buenamente sabe, y mañana será otro día. Bien podría entenderse el.vocablo Rufiar como dedicarse a insultar.

Lo peor de todo es que él se gusta, por ello, nos queda rufi pa rato, aunque el pobre de neuronas vaya justito, que paradoja oigan, q contradicción, qué democracia!.

Pd: en.el tono de este post me ha poseído no el pennywise de SK, sino Rufi, así que disculpen.

A cuidarae, meus.

PGV

 

 

Cataluña, Política

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