No es lo que parece (es lo que es)

Que dice Puigdemont que impedir el referendum catalán sería un golpe de Estado. Bueno, a mí ya de Puchi no me sorprende nada, la verdad.

Es como pillar a tu mujer en la cama con otro y que no paren de repetirte ambos (mientras siguen inmóviles y entrelazados) “¡oye, que ésto no es lo que parece!”. Claro que no es lo que parece (diría cualquiera con ojos), es lo que es, una invasión cornuda in the face en toda regla.

Puigdemont y su cuadrilla MENDIGAN por necesidad que se aplique el 155, es lo único que “socialmente” les podría salvar algo los muebles de cara a su galería. Sin embargo, no correrá esa “suerte”, dicho artículo no se va a aplicar, y ello por dos tres motivos básicamente:

1º) Porque Rajoy no ha querido (o no se ha atrevido).

2º) Porque técnicamente ya se está fuera de plazo para instarlo a día de hoy.

3º) Porque jurídicamente no es necesario.

Efectivamente, el Estado tiene varios instrumentos propios para frenar al Independentismo, de los que yo resalto los dos siguientes:

a) Las leyes de financiación autonómica y de transferencias financieras.

b) El Código penal.

Pero, además, cuenta con ayuda enemiga inestimable: la propia Ley de Transitoriedad Jurídica presentada por la Generalitat el otro día.

Me explico: esta ley catalana consagra en sus artículos 4.1 y 14 la Primacía del Derecho comunitario europeo en Cataluña (frente a cualquier derecho catalán).

Pues bien, qué pena que los legisladores catalanes independentistas no conozcan el Tratado de la Unión Europea (Derecho comunitario europeo originario, no derivado) rubricado en Maastricht en Febrero del 92, el cual, en su artículo 4.2 reza literalmente lo siguiente: “La Unión respetará la igualdad de los Estados miembros ante los Tratados, así como su identidad nacional, inherente a las estructuras fundamentales políticas y constitucionales de éstos, también en lo referente a la autonomía local y regional. Respetará las funciones esenciales del Estado, especialmente las que tienen por objeto garantizar su integridad territorial, mantener el orden público y salvaguardar la seguridad nacional. En particular, la seguridad nacional seguirá siendo responsabilidad exclusiva de cada Estado miembro”.

Es decir, la Ley de Transitoriedad jurídica catalana tal y como está redactada por los propios independentistas catalanes es inaplicable, por el juego de la técnica de desplazamiento y por el contenido del Derecho europeo.

Más allá de la técnica jurídica, los independentistas de corazón (el ciudadano de a pié) deberían plantearse una cosa: ¿de verdad creen que con la Independencia todos sus problemas desaparecerán?, ¿no se dan cuenta de que se agravarán?.

Si Inglaterra está pasándolas canutas con el Brexit por su coste económico para los británicos, ¿qué les hace pensar a los catalanes golpistas que de irse estarán igual o mejor de lo que ahora están?.

Decía JI Torreblanca el otro día en su columna de EL PAÍS que la solución está en la integración de la sociedad civil al modo comunitario Europeo.

Yo no sé cuál es la solución si es que la hay, pero desde luego cualquiera de ellas que se adopte no puede pasar por dejar de llamar a las cosas por su nombre: Golpistas no son Leopoldo López ni Rajoy, son Puchi y Maduro por sus “constituyentes” de parte.

A cuidarse, meus.

PGV.

PD: a Pilar Rahola: Pili bonita, renuncia a TODO lo español (dineros incluidos) y como dijo el Mosso: “molt be, adiós”.

 

Cataluña

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