Lo esencial es invisible a los ojos

Es una de las frases mágicas que se recogen en el delicioso “El Principito”, del francés Saint-Exupery, libro del que estuvimos hablando Vicky (madre de dos mozos) y yo ayer a colación de la literatura infantil extensible a todo adulto.

Efectivamente, no sé hace años, pero hoy en día, bien sea por los medios de comunicación o por la manera en cómo percibimos nosotros mismos los actos sociales, resulta cristalino que no nos paramos a pensar con el “corazón y la cabeza” sobre lo que realmente nos sucede, sobre lo que nos rodea, en todas nuestras esferas vitales, incluida la política.

En la política actual se están produciendo (a mi humilde modo de ver) una serie de planteamientos muy forzados, hasta el punto que ello tendrá irreversibles consecuencias que no nos saldrán gratis, a nadie.

Los dirigentes políticos salen elegidos por abanderar ideas diametralmente opuestas a las de sus antecesores, para luego, y ya una vez en el poder, en un ejemplo de seguidismo sin parangón, hacer exactamente lo mismo que los anteriores, justificando dicha actuación en que no queda más remedio y que, al menos, se ha intentado, y adornando dichos discursos con palabras huecas y ya más que previsibles.

Si a ello le sumamos la cantinela, que todo político profesional que se precie ha de soflamar, de negar la realidad y la evidencia fáctica presentándose como los únicos salvadores mundiales, pues del cócktel sale lo que de manera natural ha de salir:

Desengaño, cuestionamiento de los conceptos de acción y representación política, desconfianza, incertidumbres varias y un largo etc…

Todo ello pone en entredicho a la propia Democracia que hoy conocemos  como sistema de convivencia efectivo para nuestra sociedad.

De nosotros individual y socialmente depende. Siempre he creído que nosotros mismos somos muy responsables del futuro que podamos llegar a tener, en un porcentaje absoluto.

Lo dicho, los viernes madrileños calurosos da también para ésto.

A cuidarse, meus.

PGV.

 

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El ascensor de Roy

Ayer no pude contener la risa al acordarme de mi amigo Roy cuando, viendo el programa “El Intermedio” de Wyoming en La Sexta, apareció el micrófono del genial reportero Gonzo colándose en el ascensor que tomaban una cabreada Susana Díaz y sus gregarios para abandonar la sede socialista tras su particular baño de realidad con las primarias.

¡Menudo ascensor, si hubiera estado allí el Roy!, pensé inmediatamente recordando la anécdota de mi amigo Roy.

Pónganse en situación: una tarde familiar cualquiera en las Navidades de 2015,  estoy tan tranquilo viendo cómo juega mi hijo con su madre cuando me entra un whatsapp en el grupo de mis amigos orensanos, y, con sorpresa, veo que es una selfie del Roy con tres personas más dentro de un ascensor, a la que le sigue el siguiente mensaje: “Después de la comida de empresa nada como una bonita sobremesa encerrados en un ascensor”.

Tal fue la risotada que solté que hasta mi nene hizo lo posible por intentar descubrir qué había en aquel aparato para que yo me pusiera así de loco.

Ni que decir tiene que la cara del cuarteto era de una alegría colosal, vamos, les aseguro que si yo me quedo encerrado en un ascensor (y durante más de una hora como llevaban ellos) estoy de todo menos contento, y les puedo certificar, además, que el vino que regó la comida navideña de la empresa nada tuvo que ver en la exaltación de gozo y alegría que rezumaba dicha foto, porque conozco a Roy. Él es de esas personas que siempre están contentas, tiene amigos de verdad por todos lados, goza de una capacidad de integración inhumana y, no sé muy bien cómo lo hace, pero siempre consigue que todos estemos a gusto con él (y su Anita casi tres cuartos de lo mismo).

Pues bien, la de Susana Díaz en el ascensor de Ferraz bien podría representar la foto del estado actual en el que se encuentra la socialdemocracia española, con la incógnita de a dónde se dirige. Ya lo adelanté en el anterior post, a mí el trío de las primarias me trae sin cuidado, porque sé que cada uno de los tres buscaba sus propio interés, no el de su común partido ni, muchísimo menos, en de la sociedad española, a la que supuestamente da sentido la propia socialdemocracia patria.

La globalización, la revolución tecnológica, la cultura del pelotazo, los excesos de ricos y pobres, las asimetrías y contradicciones entre ajustes sociales y desfiscalización de determinadas riquezas, y un largo etc ya han provocado que el Estado del Bienestar se tambalee pero, lo que es más grave, y si esto sigue así, va a provocar que la indignación colectiva y el vacío existencial individual cada vez más creciente ceda el testigo a situaciones de riesgo y ruptura total del sistema, con mermas en otros derechos legítimos.

No necesitamos políticos profesionales  que en el fondo lo único que buscan es salvar su culo y a los que les importa un bledo el pueblo y las necesidades de éste, necesitamos políticos que sepan interpretar la realidad (la fuerza normativa de lo fáctico, que decía Jellinek) y que, con altura de miras y a nivel internacional, sepan, al alimón:

1- Construir un Estado del Bienestar real.

2- Tejiendo una identidad común de sus ciudadanos (fuera de los conceptos de nación, gente, etc…).

Porque sin ambas cosas, el curso y cariz de esto será tan negro como lo fue históricamente, con el problema de que nos afectará a nosotros mismos, no a gente que vivió hace siglos.

La socialdemocracia, el Estado social de Derecho, tiene un buen reto, todos tenemos un reto, para que ese “ascensor” sea parecido al de Roy y nos lleve a buen destino, y no como el que grabó Gonzo y pudimos ver ayer.

A cuidarse, meus.

PGV.

 

 

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Guns & Roses en Ferraz

Grupos de whatsapp hay muchos, pero ninguno como ese en el que a las 7:00 de la mañana nuestra Susi Alcolado (madre del futuro CR7) nos despierta con un link de YouTube de cualquier directo de alguna banda clásica de la historia del rock.

Hoy ha estado sembrada, porque mandó «Welcome to the jungle», de los Guns and Roses, y evidentemente no pude más que acordarme del debate-debacle socialista de ayer lunes.

Efectivamente, los Guns and Roses triunfaron a finales de los 80 y principios de los 90 con temas muy pegadizos pero, sin embargo, yo creo que estuvieron muy pero que muy sobrevalorados: ni Axel Rose era tan buen cantante, ni Slash un virtuoso de la guitarra precisamente, al contrario de lo que se decía de ellos en los medios de comunicación.

Ver hoy lo que queda de los Guns comparado con aquellos días de «Sweet child of mine», es un ejercicio un tanto deprimente. Porque no hay nada más deprimente que ver que los días de vino y rosas se han convertido hoy en noches muy oscuras.

Ni Susana, ni Pedro ni Patxi son lo que el socialismo necesita.

La sultana representa al aparato de un partido cada día menos proletario en su esencia; pedrito dice una cosa (o mil cosas) pero hace exactamente lo contrario, para la posteridad quedará su patada a Tomás Gómez y a los líderes gallegos elegidos por la militancia; y qué decir de Patxi, que fue el más sensato pero que no tiene ni la más mínima posibilidad.

El problema no es la profunda división del partido, el problema es el sitio que la socialdemocracia ha perdido, el referente smediano de la integración social.

Muy propio, guns and rosas (pistolas y rosas) y «welcome to The jungle» (bienvenidos a la selva).

Como dice la canción: bienvenidos a.la.selva, tenemos diversión y juegos…

Buenas noches.

PGV

 

 

 

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Hacienda calificando (y con el mazo dando)

Cuando te dedicas profesionalmente a lidiar con las diferentes Haciendas públicas españolas acabas asumiendo irremediablemente lo perversas que éstas pueden llegar a ser. El cliente (contribuyente u obligado tributario), sin embargo,  no puede ni entenderlo ni, mucho menos, comprenderlo, resultando estériles todos tus intentos de arrojar luz al asunto. Es una situación un tanto extraña por la sensación que la misma te provoca, comparable (en ocasiones) a la huella que le queda a un padre cuando se entera de que la educadora de la guardería de su hijo ha pegado a varios niños (incluido al propio).

El principio de seguridad jurídica (o confianza legítima) se encuentra recogido en nuestra Constitución, y mandata a todos los Poderes Públicos (de la que Hacienda forma parte) a sujetar toda su actuación a dicho principio jurídico. Es pena que en muchas ocasiones esto no se cumpla.

Hacienda lleva un tiempo utilizando una técnica perversa para “sablar” al ciudadano: a pesar de que éste cumpla con todos los requisitos exigidos taxativamente por las normas fiscales aplicables al caso, llega Hacienda y dice que deniega tal derecho o exige mayor gravamen porque “el espíritu de la norma” no es compatible con la petición del obligado tributario, y procede a usar la potestad de calificación que la ley le otorga (yo diría, más bien, de RECALIFICACIÓN).

Es decir, lo que se está haciendo es proceder a la calificación de una operación (artículo 13 de la Ley General Tributaria) de tal forma que, la única manera que permite llegar a esa conclusión calificadora es mediante una interpretación restrictiva de la norma que le está vedada legalmente.

Pues bien, dicho modus operando administrativo ya ha sido rechazado por nuestro Tribunal Supremo en reiteradas ocasiones, dictaminando que la calificación no tiene cabida en aquellos supuestos en los que el sujeto pasivo se ha ajustado escrupulosamente a la normativa de aplicación, porque lo que no puede hacer Hacienda es interpretar la norma de tal manera que el resultado de dicha interpretación acabe desvirtuando por completo el contenido de la misma. La interpretación finalista de la norma tiene sus límites.

Siendo ello así, no entiendo qué le pasa por la cabeza a un actuario-inspector fiscal para obrar de tal manera.

Seguiremos en la lucha contra un Goliat recaudador que presume de tales artes, o, más bien, y como diría Rudolf Ihering, “lucharemos por el Derecho”.

A cuidarse, meus.

PGV.

 

 

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Los #90pósits de Macron

Mi amigo Alberto Segundo (periodista y guionista de TV) siempre consigue emocionarme. Traigo a colación uno de sus clásicos y geniales escritos, a propósito de la victoria en las presidenciales francesas de Emmanuel Macron. El relato lleva por título #90pósits:

Françoise no sabía que aquella noche sería la última noche.
Paseaba por la Rue de Alibert a buen paso porque llegaba tarde a su cita con Edmon, un abogado de su bufete, bastante mayor que ella, que la había convencido finalmente a que saliese a cenar con él.

Edmon se pasó el verano entero dejándole pósits románticos en la tapa de su ordenador portátil.
Todos los días durante tres meses. Noventa días consecutivos. 90 pedacitos de papel con un mismo mensaje: #DRT.
90 veces Edmon la habría querido abrazar. 90 veces soñó con besarla y despertar entre sus besos, sus gemidos, y perfumes de pieles deseosas y olor a café.

90 veces se topó con la dura realidad de que Françoise tenía novio y fecha de boda. 90 canas más que brotaron en un verano de noches en vela con los ojos estampados en el techo de su habitación. Ojos abiertos en la oscura soledad de una estancia compartida con la realidad de un matrimonio a la deriva y la quimera imposible de los labios de Françoise.
90 días y 90 noches dan para sufrir mucho…

90 veces Françoise rechazó su invitación para ir a cenar, a almorzar, a ir al cine, a ir de compras, a jugar al pádel, a tomar un helado bajo el bufete, a acompañarlo a una muestra de fotografía, a un evento de publicidad, a un monólogo, a ir en moto un domingo…90 duros rechazos.

Pero aquella mañana había sido diferente. Algo en el guión de vida de Françoise se había alterado. Algo había hecho nacer las dudas en la delicada joven, la chica del pelo rojo, los ojos de hierba y la boca soñada.
Dudaba de su relación con su prometido, plagada de viciados mecanismos de amor venido a menos  … Y dudaba si lanzarse a los brazos de la aventura que le prometía ese romántico empedernido de Edmon. Porque ella sabía que nadie antes le había hablado con esos verbos emocionados, con esa mirada enternecida, con ese temblor de manos de cuando el amor toma posesión de tus actos y la madurez se disfraza de torpe adolescencia.

Así que sin saber muy bien por qué, y con mucho de sentimiento de culpa por su novio, aquel día aceptó la 91ésima proposición del canoso Edmon…Sería “sólo un vino, una charla sin más”… Aunque su interior de mujer se estremecía en lo más profundo con imágenes oníricas de sus cuerpos entrelazados entre miedosos mordiscos y amor prohibido.

Françoise llegó al lugar de la cita. Un famoso restaurante parisino con una espléndida terraza aderezada con motivos del aquel París Art Nouveau.
Edmon aún no había llegado al encuentro. Le extrañó mucho. Y más tratándose de su primera cita. Él era demasiado detallista, demasiado puntual, demasiado Edmon para hacerla esperar.

A unos pocos centenares de metros, Edmon intentaba nerviosamente encontrar su fastidiosa cartera para poder pagar aquella fresca y hermosa rosa roja para Françoise.
La cartera se resistía a aparecer y torturaba al pobre y desquiciado Edmon encontrando escondrijos paranormales en su abrigo de piel. Las gotas de sudor nervioso bajaban por su frente proporcionalmente a los minutos de retraso a la ansiada cita con la chica del pelo rojo.

Françoise pidió un vino blanco para matar el tiempo y controló sus whatsapps. Le extrañó aún más no haber recibido ningún mensaje de su enamorado pretendiente.
Por un instante pensó en una especie de venganza de Edmon

– 90 negativas bien valen una “vendetta”- bromeó consigo misma. Pero sabía que no era así. Edmon no le habría dado jamás plantón.
Y empezó a preocuparse.

Decidió escribirle un whatsapp. Empezaba a hacerlo cuando el viento cobró vida. Silbidos lacerantes de la noche muerta quebraron la velada. Un violento aguijonazo sacudió su roja melena. Otro más certero cercenó su cuello de Chanel.
Cuatro más la lanzaron contra las cristaleras de Le Petit Cambodge.
Su cuerpo delicado yacía plegado entre trozos de cristales y preguntas sin respuesta.
Su bolso reducido a jirones acertó a desvelar un sobre repleto de pósits. 90 trocitos de papel amarillo y palabras de amor.

Sus ojos inertes rozaban el suelo y vieron por último los pasos frenéticos de su eterno enamorado. Una rosa roja se precipitó sobre el asfalto.
Las manos temblorosas de Edmon se fundieron en su rojo pelo y de rojo se tiñeron. La noche parisina también tiñó de rojo aquellos 90 pósits. 90 enigmáticos pedacitos de amor secreto con un mismo mensaje: “DRT”….

….”De Repente Tú “.

#90pósits

En cierto modo, considero que Macron (con todas sus virtudes y defectos) ha aterrizado en el momento exacto. Y digo ésto porque hablamos de un país particularmente golpeado por el terrorismo internacional, y en el que el populismo y las traducciones políticas al miedo a la Globalización se encuentran a la orden del día. Un país donde los partidos políticos tradicionales han caído por mor de sus excesos; una Francia desnortada en sus relaciones con la gran Alemania y una opción real contra el sentimiento “Brexit”.

El tiempo dirá si el pueblo francés ha acertado o no con la elección macroniana. En lo tocante a la cuestión técnica europea, sí estoy deseoso de comprobar la actuación de Macron en el tema de los refugiados. Será una buena piedra de toque.

Quiero pensar que los 90 pósits han sido más que suficientes como para que Francia y nosotros nos tomemos en serio la cita histórica que estamos viviendo.

Gracias Alberto, por ponerme los pelos de punta, otra vez.

A cuidarse, meus.

PGV.

 

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Los “valors” del “més que un club”.

Ya lo dijo el formidable Vázquez Montalbán hace más de 40 años: “Ante el deporte de masas, el intelectual ha hecho perfectamente manifestando sus reservas, pero fatalmente la negación del contenido le ha conducido a la negación del continente. Es imposible legislar hoy día que el deporte de masas no sea beneficioso para la higiene mental del ciudadano. El poder lo utiliza como un instrumento de alienación interior o de expansión propagandista exterior; pero a otro nivel el deporte de masas es una válvula de escape para malos gases retenidos en el bajo vientre de la sociedad” ( prólogo al Libro “Política y Deporte” de Luis Dávila, Barcelona, 1972).

Las reflexiones de Pepe Carvahlo me vienen a la cabeza nada más escuchar de la mano de J. Pedrerol que el F.C. Barcelona se ha adherido formalmente a la petición de la Generalitat catalana por “El Derecho a Decidir”.

¡Qué tiempos aquellos en los que -el hoy imputado- Bartomeu soflamaba los aires de independencia de su club frente a los Poderes Económico, Político y Social!.

Si lo pensamos objetiva y detenidamente un poquito, es racionalmente evidente la afirmación de que quien defiende el Derecho a Decidir, en el fondo, está legitimando la Independencia unilateral de Cataluña del resto del Estado español.

Eso, per se, en un club que dice que tiene valores que ningún otro club tiene y que es el único club que es más que un club, a mí me provoca, mancomunadamente, dos “sensaciones”:

1º Me descojono vivo (he cultivado un sano madridismo de provincias). Bartomeu está llevando al Barça a ser como el personaje de Santiago Segura, un “Torrente” culé, en el sentido de que se cree algo que no es, en la realidad.

2º Constato las reflexiones montalbanianas al ver como gente cuerda y preparada (amigos y familiares míos culés) ante tales cuestiones le echan la culpa de todo esto a Florentino Pérez, a la caverna mediática, a España etc…

La pena de todo ésto (a mi humilde modo de ver) es el aficionado culé de corazón, que estas cosas no creo que le importen mucho.

La pena 2 para estos culés y los otros: el Barsa se enfrentaría en una liga catalana cuyo mayor rival sería el Espanyol. ¿De verdad quieren ésto?.

En fin, para entender estas circunstancias y otras correlativas al “procés” catalán, no dejen de leer a mi colega de Blog: José Muñoz Clares. Nadie como él lo puede explicar mejor.

A cuidarse, meus.

PGV.

 

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Javier Bardem y el paradigma de la hipocresía occidental

Día intenso, muy intenso: mucho trabajo, una mala noticia familiar, un cálido reencuentro con un viejo amigo, placentera comida y sobremesa con tío Toño, y lucha con mi hijo que le costó hoy cenar.

A punto de retirarme a descansar, no se me ocurre otra cosa que entrar en internet y leo, con cierto estupor, que a nuestro gran Javier Bardem el Tribunal Supremo le ha confirmado una multa impuesta por Hacienda de más de 150.000 € por engaño y fraude fiscal.

Según el digital, Bardem facturaba todos sus trabajos a través de una sociedad de la que él era el único socio y administrador.

Bueno, en nuestro gremio todos sabemos por qué se hace eso y también sabemos en estos casos por qué está mal planteado fiscalmente dicha actuación y las consecuencias que de ello se derivarán inexcusablemente.

La cuestión es que mientras Bardem criticaba a viento y marea que los ricos (como si él fuera un clase media) pagasen menos a través de sociedades, él, al igual que Juan Carlos Monedero, creaba una mercantil con la única finalidad de facturar a través de ella y reducir a.priori la factura fiscal.

Todo un clásico: «haz lo que digo, no lo que hago».

Es decir:

Una imagen:

Una palabra:

HIPOCRESÍA.

Buenas noches.

PGV.

 

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La noche sabinera del Fiscal Moix

Soy plenamente consciente de que no descubro la pólvora cuando afirmo que Joaquín Sabina es un genio. Sus letras, sus músicas y su personalidad son producto directo de esa genialidad, que se acrecienta cada día y estos días más  con la salida de su nuevo disco, el cual es una auténtica obra maestra (co-escrito y producido por otro genio, desde la madrileña Alameda de Osuna).

La canción que abre y da título al nuevo trabajo lleva por nombre “Lo niego todo”, un tema con el que el genio de Úbeda se ríe de sí mismo, y que consigue magistralmente que sus admiradores también nos ríamos con él a la vez que nos congratulemos con la pegadiza canción. Pretende “falsamente” desmontar la imagen que el público en general tenemos de él, y cuando ya nos tiene casi convencidos destapa el velo con un rotundo “lo niego todo, incluso la verdad“. Es sublime, es magistral, sí, es el Genio de Tirso de Molina, es JS en estado puro (y duro).

Voy a reproducir textualmente la letra de la canción, para que se entienda bien lo que pretendo expresar con este humilde post:

“Ni ángel con alas negras
ni profeta del vicio
ni héroe en las barricadas
ni ocupa, ni esquirol
ni rey de los suburbios
ni flor del precipicio
ni cantante de orquesta
ni el Dylan español

Ni el abajo firmante
ni vendedor de humo
ni juglar del asfalto
ni rojo de salón
ni escondo la pasión
ni la perfumo
ni he quemado mis naves
ni sé pedir perdón

Lo niego todo
aquellos polvos y estos lodos,
lo niego todo
incluso la verdad

La leyenda del suicida
y la del bala perdida
la del santo beodo
si me cuentas mi vida,
lo niego todo.

El tiburón de Hacienda
confiscador de bienes
me ha cerrado la tienda,
me ha robado el mes de abril.

Si es para hacerme daño
sé lo que me conviene
he defraudado a todos,
empezando por mi.

Ni soy un libro abierto
ni quien tu te imaginas
lloro con las más cursis
películas de amor

Me echaron de los bares
que usaba de oficina
y una venus latina
me dio la extremaunción.

Lo niego todo
aquellos polvos y estos lodos,
lo niego todo
incluso la verdad

La leyenda del suicida
y la del bala perdida
la del santo de oro
si me cuentas mi vida,
lo niego todo.

Lo niego todo
aquellos polvos y estos lodos,
lo niego todo
incluso la verdad

La leyenda del suicida
y la del bala perdida
la del santo de oro
si me cuentas mi vida,
lo niego todo”.

Pues bien, leo ahora unas declaraciones radiofónicas vertidas ayer por el famoso Fiscal Moix, donde, en un arrebato sabinero, niega todas y cada una de las “acusaciones” que se han publicado sobre él.  

A mí particularmente me llama poderosamente la atención la concurrencia de dos aspectos:

1º Su actuación en el Caso Rato, con el 15-M y ahora con Lezo.

2º El hecho de la tremenda proliferación de cargos por libre designación en una Fiscalía jerarquizada donde el mérito y experiencia son, cuanto menos, discutibles (parece ser que Moix nunca había trabajado antes en la “sección” de Anticorrupción).

En fin, yo no soy nadie para juzgar a todo un funcionario público defensor de la legalidad, pero cojo el hilo de sus públicas y voluntarias declaraciones radiofónicas.

Ahora bien, lo que en Sabina queda de lujo, en un Fiscal Anticorrupción me da a mí que….

En definitiva, LO NIEGO TODO.

A cuidarse, meus.

PGV.

 

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Presupuestando el Cupo vasco

Quién nos iba a decir a los españoles allá por el 2008 que Rajoy llegaría a conseguir todo lo que hasta ahora ha alcanzado. Efectivamente, ni la crisis, ni el subidón de impuestos, ni la corrupción, ni “Ansar”, ni Trillo, ni Espe, ni el multipluralismo político, ni otros “amigos y conocidos peperos”, nada de ésto ha podido con él. Es más, todo apunta a que ya tiene atada y bien atada la aprobación de la Ley de Presupuestos Generales del Estado, con la connivencia directa de nacionalistas vascos y canarios y la indirecta de Ciudadanos.

Mariano podrá gustar o no (dice mi buen amigo Alejo Miranda que en las distancias cortas te gana) pero hay que reconocer que no le ha ido tan mal al hombre. Gente cercana a mi padre (que lo conocieron y trataron personalmente en su etapa de Vicepresidente de la Xunta de Galicia alla por los 80) siempre han contado que es un “pactista absoluto”, capaz de salir airoso de cualquier situación política negociando a la baja.

Pues bien, es evidente que la “cesión” prevista a Euskadi en lo referente a la congelación del cálculo del cupo va a decantar previsiblemente el voto positivo parlamentario del PNV a la Ley de Presupuestos. Ello es otro nuevo éxito personal de Mariano, que lleva su sello y firma personal.

La verdad es que, a pesar de ser yo un gallego que vive en Madrid, no me importaría para nada ser vasco o, mejor, residente en cualquiera de las tres provincias vascas.

Constitucionalmente (conjuntamente con Navarra) tienen reconocido un Régimen Fiscal Super Especial, en cuya virtud cada Diputación foral tiene sus propias normas forales de Irpf, Iva, Impuesto sobre Sociedades etc… y el cien por cien de lo que recauden es para ellos, a diferencia de lo que ocurre con las CCAA de régimen común. Ahora bien, como, jurídicamente, no son un Estado independiente, es evidente que existen muchos servicios y competencias que no prestan ni tienen, siendo la Administración general del Estado la encargada de ello, a cambio de la transferencia de un precio “justo”, que se le conoce como “cupo”.

A mí no me gusta este sistema por diversas razones, pero sin embargo, y como ya dije en alguna ocasión anterior, lo asumo puesto que el mismo se encuentra constitucionalizado (más dudas tengo de su legalidad con la normativa comunitaria europea).

Ahora bien,  con lo que no estoy dispuesto a tragar es con que el cálculo del referenciado cupo se haga como se está haciendo, lo que supone, en definitiva, una infravaloración de las competencias centrales creadora de agravios comparativos económicos más que diáfanos con otras autonomías. Y máxime que se haga como necesario peaje para poder sacar adelante los Presupuestos del Estado.

Hablamos del cupo, no entro en otros temas de ajustes por consumo y/o participaciones en nivelación autonómica, que también creo que sale ganando el país vasco.

¿Cómo es posible que la última revisión del cálculo del cupo haya sido hace casi 10 años?, ¿en todo este tiempo no han variado los índices económicos ni de población?. Es de coña.

Que siga congelado dicho cálculo para que sean aprovados unos Presupuestos que no van a servir nada más que para que Don Mariano siga sentado en su moclovita silla dice mucho de lo que es este país, de lo que somos en definitiva.

Supuestamente ya ha empezado a trabajar la Comisión para la nueva financiación autonómica, pero me parece a mí que….

Una vez leí eso de que para cambiar algo hay que “ponerse” a cambiarlo, que los cambios no llegan solos, incluso para que te toque el cuponazo tienes que tener el boleto.

A cuidarse, meus.

PGV.

 

 

 

 

 

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Una Agencia Tributaria Zombi

Lo confieso abiertamente sin rubor alguno: soy un friki de las pelis de zombis.

Tendría 8 o 9 años cuando vi por primera vez «La noche de los muertos vivientes» (Romero, 1968), clasicazo del género.

Particularmente lo que más me fascinaba (y aún hoy me sigue poniendo los pelos de punta, cinematográficamente hablando, claro) era la inusitada rapidez con la se producían los contagios;  me aterraba el hecho de que en un santiamén pudiesen aparecer tras la puerta decenas de convertidos que hasta hace pocos minutos eran personas normales y corrientes. Este tipo de cosas daba (y da) mucho, pero que mucho, miedo.

Pues bien, me acaba de venir a la cabeza la película mencionada tras leer una reciente resolución dictada por el Tribunal Económico-Administrativo Central (TEAC) en materia de calificación de los alquileres de inmuebles en sede de IRPF.

Automáticamente pienso: ¡pero vosotros también, cabrones!, ¡Otra vez noooo!. Cual zombi al uso la agencia tributaria había infectado, nuevamente, al Tribunal económico-administrativo central con su veneno, convirtiendo a éste en un zombi más de la muchedumbre fiscal, sedienta de capacidades contributivas.

Me explico: el hecho de que fiscalmente el alquiler de viviendas se califique como Actividad económica o como Rendimiento de capital inmobiliario tiene incidencia tanto en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (como actividad económica hay más gastos deducibles) como en el Impuesto sobre el valor Añadido (como actividad económica puede estar sujeto y no exento).

La norma fiscal (art. 27.2 Ley del Irpf), en su día, rezaba textualmente que se entendería como actividad económica el arrendamiento de inmuebles cuando concurrieran únicamente dos circunstancias:

  1. Disponer de local exclusivo para el desarrollo de la actividad.
  2. Disponer de una persona empleada con contrato laboral a jornada completa para ello.

(Actualmente la normativa de aplicación ha excluído expresamente la necesidad de local).

A partir de ahí, aparece “Tributos” (La Dirección General de los Tributos), con sus Consultitas, enmarañándolo todo. Nada que no sepamos en la profesión, contábamos con ello y, por tanto, con ellos en el tema.

El problema viene cuando el TEAC (órgano administrativo revisor de la Agencia tributaria) en resoluciones de 2009 y 2010 (fundamentalmente) rompe la balanza a favor de sus “colegas” de la Agencia, puesto que resuelve rotundamente que sendos requisitos (local y empleado) son mínimos pero no necesariamente suficientes, siendo necesaria la existencia de otros indicios. Es decir: objetos jurídicos indeterminados, lo que conduce a INSEGURIDAD JURÍDICA PLENA.

Efectivamente, una cosa es que se aspira a calificar correctamente una actuación como Actividad económica a tenor de lo que ésta significa fiscalmente (trabajo para mí, y vivo de lo que trabajo) y otra muy distinta es que se “rompa” con la LEY cuya dicción literal es más que clara.

Por esa regla de tres, ¿las actividades que en la norma fiscal se califican sí o sí como Económicas tales como Comercio, Minería etc… no deberían pasar idéntico filtro?.

Si éramos pocos, parió la abuela: El Tribunal Supremo dictaminó recientemente (2012) que esos requisitos (local y empleado) han de considerarse como meros indicios, ya que si hay otros medios que acreditan la ordenación por cuenta propia de los medios de producción sería perfectamente asumible la calificación como Actividad económica, en vez de como rendimiento de capital inmobiliario.

Y ahora, nuevamente, el TEAC vuelve a la carga, con argumentos envenenados.

Pues bien, si los zombis, que tienen su origen en leyendas del Caribe, se definen como muertos y luego revividos, pero sin cerebro ni alma, bien podríamos decir que, a veces, todos los operadores jurídicos anteriormente descritos se comportan como tales.

Es pena porque lo único que se resiente es la seguridad jurídica, y eso, con las cosas de comer, sí que da miedo de verdad.

 

A cuidarse, meus.

PGV.

 

 

 

 

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