El mundo descifrado

El Triunfo impopular del capitalismo

11.05.18 | 17:39. Archivado en Sociedad

"El mercado no es un invento del capitalismo. Siempre ha existido. Es un invento de la civilización." (Mijaíl Gorbachov)

Lo que más sorprende y frustra de la realidad es que ésta tiene vida propia. Cualquier intento de adaptación de la realidad a las ideologías ha tenido siempre un fatídico desarrollo y final. Los seres humanos como sujetos reales contribuyen con el buen y mal uso de su libertad a construir una realidad justa e injusta. La realidad es compleja y rebelde, porque está viva y es mucho más dinámica que las ideas, la mayoría inútiles.

Antonio Escohotado es un intelectual que como excomunista realiza una interesante comparativa entre el capitalismo y el socialismo. En su obra maestra, "Los enemigos del comercio", realiza un análisis histórico de la propiedad. Su interés al menos para mí, es que analiza psicológicamente el capitalismo y su incidencia económica. Una de sus mayores inquietudes intelectuales ha sido y es, analizar la impopularidad de un sistema, el capitalismo, que es exitoso cuando se le juzga desde la perspectiva histórica, pues ha conducido a una parte considerable de la humanidad a una prosperidad hoy, sin precedentes. Y he aquí una de sus tesis fundamentales. Cuando se deja libre juego al ánimo de intercambiar por medio del comercio la capacidad de prosperar de los individuos, la prosperidad acaba produciéndose a nivel tanto material como inmaterial.

Las épocas históricas donde la esclavitud o la servidumbre sostenían eminentemente la economía (Antigüedad y Alto Medievo) solían coincidir con una baja innovación tecnológica y un acusado declive demográfico. Toda facilidad puesta al individuo para que desde su libertad (emancipación) y naturaleza humana (deseo de prosperar) acceda a la propiedad a través del comercio, se traduce en la creación de una clase media imprescindible para obtener tanto la estabilidad política (democracia) como la prosperidad económica. Esa progresiva emancipación, a la que contribuyó la socialdemocracia, se ha traducido en el siglo XX tras la Segunda Guerra Mundial en el triunfo del capitalismo cuya máxima expresión, es la sociedad de consumo.

El triunfo del capitalismo es causa de: 1) esa progresiva emancipación respecto de quienes quieren al ser humano esclavo o siervo (el Estado sin Capital y el Capital sin Estado); de 2) su capacidad sorprendente para innovar (el individuo que se esfuerza y prospera es creativo), y de; 3) su flexibilidad por su escaso dogmatismo, de adaptarse a las circunstancias cambiantes (reivindicaciones sociales y cambios políticos).

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La condición de nuestros políticos

25.04.18 | 16:37. Archivado en Sociedad

El modelo de selección de las élites políticas en España ha fracasado. Es un modelo además, agotado. Gracias a la persistente crisis económica y política, los españoles han sido conscientes del elevado grado de corrupción y negligencia de nuestros políticos. Alguien dijo de forma muy oportuna que "La política es el arte de impedir que la gente se meta en lo que sí le importa".

Y esa es la más importante de las cuestiones: quiénes nos representan, quiénes nos gobiernan, quiénes son en realidad tras los focos, e inevitablemente quiénes y cómo fueron antes de dedicarse a eso de lo que no quieren desapegarse, la política.

El caso Cifuentes sólo es un exponente más de lo que nos importa e inquieta. Cuántos políticos han mentido en sus currículums, cuántos han hecho cosas vergonzosas que sonrojan al menos pudoroso, desde hurtar unas cremas en un supermercado hasta denigrar a Coca Cola para después beberla a pares.

Qué tipo de personas son estos políticos. Pues creo, que son como la gente común, con sus defectos y cualidades, aunque a fuerza de protagonismo y poder, en grado superlativo y narcisista.

La culpa de esa falta de selección para que en la política no se cuelen indeseables la tienen: 1) la PARTITOCRACIA que es ese imperio institucional de los partidos políticos otorgado por la Constitución que ha degenerado y ha superado lo que inicialmente aportaba, la pluralidad política; 2) la propia condición humana que tiende a la corrupción (la vida es corrupción, pensaba Aristóteles); 3) el bajo nivel de exigencias morales de la sociedad. Una sociedad que es tratada y configurada tanto por el izquierdismo como por los medios de comunicación como una masa impersonal que actúa muchas veces de forma muy hipócrita, pues exige un comportamiento moral a los demás que no se exige para sí misma.

No existe vida privada (salvo la íntima) en un personaje político que deba ser desconocida para los ciudadanos. Todo votante tiene que conocer para confiar. Es un grave error admitir que mientras un político gestione bien, da igual lo que haga en su vida privada.

¿Confiaría usted su voto en un político que es un cleptómano, es infiel a su pareja, toma drogas, falsea una beca o miente en su currículum? Y si dice que sí, ¿qué garantías racionales puede tener de que sus “engaños” no los realice con usted una vez que ha conseguido su voto?

Hemos llegado a tan degradante relativismo en lo moral que no importa distinguir entre el Bien y el Mal. Y no hay nada tan humano por racional como hacer íntimamente esta distinción o discernimiento.

Hoy se invita a todo lo contrario, se invita no a ser racional -que es algo así como quiero saber quién eres detrás de la apariencia-, sino emocional –que nadie descubra mis “pecados” pero no me importa descubrir los de los demás-. Tan terrible carga de renuncia a la vida privada, exige de forma racional a un político tener una corta vida política, lo cual además es toda una garantía frente a los autoritarismos.

En un partido político el fin (la toma o posesión del poder) justifica los medios (esos que se catalogan entre morales o inmorales). Esa es la razón por la que son muchos más los que huyen de la política que los que se rebotan con ella.

Los partidos políticos reflejan un grado de perversión mayor que la sociedad, que sí tolera la discrepancia moral, aunque la trate con indiferencia. Sin embargo, la sociedad es la única responsable de la corrupción de sus políticos, por imbecilidad, si no les exige lo que sí importa de verdad: una conducta en público y privado coherente, buena fama anterior, solvencia de conocimientos y habilidades, y un patriotismo claro y nítido, que refleje la preferencia por el Bien Común y no por el individual, como pauta social de comportamiento deseable.

La falta de ejemplaridad de nuestros gobernantes y representantes es a la vez, la nuestra. Y ello justifica la Regeneración Moral que España necesita.


Mayo del 68 HOY

13.04.18 | 15:19. Archivado en Sociedad

La actual crisis en occidente es una crisis del principio de Realidad que al mismo tiempo es una crisis de Racionalidad. La realidad es lo que permanece cuando se deja de creer en la fantasía. Cada cual elige en ese momento construir su vida desde ella o contra ella.

Cuando el filósofo Gianni Vattimo define el Pensamiento Débil como una anarquía no sangrante, introducía una forma revolucionaria de entender la posmodernidad. Bajo inspiración anarquista, la autonomía del individuo se entiende de forma radical –y por tanto bajo dictadura emocional- como motor de desorganización social y familiar. Su éxito se ha basado en el rechazo de la realidad por insatisfacción, hedonismo y rebeldía.

La familia española es un campo de laboratorio magnífico para observar cómo esa anarquía no sangrante -el caduco autoritarismo de los padres ahora se está convirtiendo por idiotez y chantaje emocional en el autoritarismo de los hijos- es real e imperante.

Del "Harás lo que quieras cuando tengas tu propia economía y casa, pero mientras vivas en esta casa harás lo que te mandemos", al "Me das lo que pido o te la monto". Del "Estudia o trabaja pero no vas a estar sin hacer nada" al padre o la madre que, tras volver del trabajo, hace las tareas escolares de los hijos, inmersos en una absurda competitividad que hiere de muerte el principio del mérito y el esfuerzo individual. Somos una generación de nuevos padres que estamos sacándonos la EGB por segunda vez. Como padre creo que, ocultando la realidad o disfrazándola de amabilidad (pos-verdad lo llaman) a los hijos, los conducimos a su tiranía (emocional) y a su fracaso personal por falta de preparación y adaptación a toda realidad que tengan que afrontar por sí solos cuando sean mayores de edad.

Una consecuencia del bienestar material que tuvo lugar en Europa con la implantación del Estado social de Bienestar fue el advenimiento en una cultura de nueva opulencia, de generaciones insatisfechas de jóvenes que contemplaban su sociedad como un sistema de valores anacrónicos conservados en formol. Su herencia fue cultural y no política, se llamó MAYO DEL 68. Políticamente no innovó nada pues su espíritu revolucionario fracasó por contradicción real (existencia de dictaduras revolucionarias). Mayo del 68 rompió los conservadores valores sexuales de occidente y cuestionó la autoridad política hecha a semejanza del modelo familiar tradicional, que entonces sí era hetero-patriarcal y hoy es tan diverso como un sabroso cocido.

La revolución cultural inacabada de Mayo del 68 acabó paradójicamente en nada y en la nada. Generaciones de inconformistas de entonces fueron domesticados gracias a los encantos del hedonismo de la sociedad de consumo, en el transcurso de la más amplia etapa de libertades y ausencia de conflictos que ha vivido occidente. Sin embargo, muchos siguen padeciendo neurosis porque nunca llegaron a conciliar su conformismo material con ese inconformismo espiritual proveniente de sus años de juventud.

Muchos nostálgicos de ese espíritu de Mayo del 68, han convertido su idealismo juvenil en una metafísica o religión ateísta de eterna juventud. De ella beben como bebe el ganado en el abrevadero. Sorprende observar a adultos en plena adolescencia mental. Emocionales e irreflexivos, juzgadores y no observadores, burgueses inconformistas negacionistas de cualquier matiz, idiotas en creciente senilidad. Estos son los que aplauden el anarquismo no sangrante, que no es más que una rebeldía intergeneracional de estética desenfadada y boicoteo colérico del normal desarrollo de la vida del prójimo. Que impone constantemente su presencia a una mayoría silenciosa que nunca fue ni pija ni consentida, y que distingue entre el inconformismo que tiene causas y entre una realidad que no es ni intrínsecamente perversa ni adaptable por imperativo emocional. Los conflictos entre intereses opuestos tienen su vía de solución democrática y judicial, legal y racional, cuando faltamos a la tolerancia o cuando hay que poner límites a la intolerancia.

En la Dictadura de los idiotas asistimos a uno de los últimos coletazos de Mayo del 68. La transmisión de la rebeldía entre generaciones. Entre las generaciones acomodadas de entonces que convirtieron su idealismo en religión de eterna juventud, y las nuevas generaciones que ni estudian ni trabajan porque casi todo se les da hecho. Semejantes en su rechazo de la realidad, unas porque les aterra la senectud, otras porque se han acostumbrado a que todo se lo den hecho, y eso lo saben, no tiene futuro.

Sólo los idiotas pueden pretender que la realidad se adapte a ellos, y es por ello que nos encontramos en una guerra posmoderna -no sangrante pero eficazmente fragmentadora y erosiva de las instituciones- entre cinceladores y dinamitadores de la pétrea realidad.

Lo que pasa en Cataluña y en resto de España es sociológicamente es eso, y puede anticipar para el resto de occidente el conflicto que ya vivimos: la omnipresencia de las emociones en el espacio público.

Tal como afirmaba Zygmund Bauman, las emociones sólo destruyen pues son incapaces de crear nada. Eso explica el fracaso de Mayo del 68, el de la Primavera árabe, el del 15M y el de los que están por venir.


La Dictadura de los idiotas

06.04.18 | 18:16. Archivado en Sociedad

Sólo los idiotas pueden pretender que la realidad se adapte a ellos.

El anarquismo es un pensamiento en auge y es muy contagioso. No hay nada más subversivo que negarse a adaptarse a la realidad.

El filósofo Gianni Vattimo acuña el término Pensamiento Débil, que es una especie de anarquía no sangrante o pacífica. El Pensamiento Débil surge de la necesidad de dar libre curso a la interpretación de la realidad, es decir, a que esa interpretación pueda no ser ni racional, ni lógica, ni coherente ni realista.

A ese modo más o menos elaborado de interpretar la realidad lo llamamos Filosofía, y hay buenas y malas filosofías. Una buena filosofía pretende ser consistente en el tiempo por su validez y solidez, y por ello debe sustentarse en criterios racionales, lógicos, coherentes y realistas. Una mala filosofía no pretende ser consistente en el tiempo pretende justificar simplemente las pasiones o excusar las malas pasiones.

Ello explica la degeneración de un movimiento filosófico, la posmodernidad, que comenzó siendo una sana crítica a la sociedad de consumo capitalista (Escuela de Frankfurt), y ha derivado en el Pensamiento Débil, que en realidad hoy, es el más fuerte de todos pues vivimos en una cultura subordinada a las emociones que abusa constantemente para definir la realidad de todo tipo de eufemismos, con el fin de que si la realidad no se adapta a nosotros o si nos resulta desagradable por frustrante, hay que disfrazarla mediante el cambio del lenguaje. Surge así eso que llaman Pos-verdad.

La cultura actual es ego-céntrica, y no hay nada más ego-céntrico que pretender que la realidad se adapte a nosotros por el sólo hecho de que no se soporta la frustración porque no se asume la realidad. El resultado: millones de personas toman millones de antidepresivos.

Cuando una persona rechaza la realidad, fácilmente puede llegar a fabricarse su propia realidad paralela (Matrix). Como esta reacción debe sustentarse en algo mínimamente racional, se acude inicialmente para ello al relativismo, que es ese pensamiento fragmentador (posmodernidad) que cuestiona la realidad en el ejercicio de una sana crítica racional a las tradicionales formas de interpretarla (Lyotard y Derrida).

Sin embargo, el relativismo como fórmula racional de sustentar el rechazo a la realidad ha sido superado. Hoy se acude abiertamente al anarquismo que tiene una base fuertemente emocional. La realidad debe ajustarse no sólo a mis ideas sino a mis pasiones. El resultado de ello es una paranoia y una actitud autoritaria y por tanto agresiva, si se traslada a la vida civil y pública.

Podemos entonces entender que llamar Débil (y por tanto pacífico) a este pensamiento es pura falacia. Llamo Pensamiento “Débil” a eso que sustenta la real Dictadura cultural de Emociones y Eufemismos en la que vivimos.

La convivencia en una sociedad plural y diversa es exitosa en una Democracia. La Democracia es ante todo un sistema racional de toma de decisiones colectivas basado en que nadie se imponga de forma autoritaria y para ello se prevén los contrapoderes y las elecciones. La Democracia no es una construcción emocional sino racional.

Vivimos en una predominancia cultural de las Emociones y de los Eufemismos, y no hay nada más violento para una Democracia, que ésta (tan racional como real), tenga que verse subordinada constantemente al chantaje emocional de este anarquismo no sangrante que rechaza la realidad con el más autoritario, coactivo y peligroso de los propósitos, que la realidad se ajuste a las emociones, es decir, a la idiotez.

España es un perfecto ejemplo mundial de ello.

Lástima que en Europa, y en concreto en Alemania, no sean conscientes aún de que el anarquismo no sangrante es violento porque es fuertemente erosivo de las instituciones, que son esas certezas absolutamente imprescindibles para que haya paz social en una sociedad plural y diversa como la española y la europea.

Europa está siendo objeto de una IDIO-CRACIA corrosiva y violenta, por autoritaria.

Y es que hoy nos gobierna culturalmente en Europa el pensamiento adolescente, el más difícil de todos.


La SALUD de la Semana Santa

26.03.18 | 17:15. Archivado en Sociedad

La Historia de Jesucristo será probablemente la más grande historia jamás contada. Más de veinte siglos nos alejan de unos sucesos originales que siguen transmitiendo una gran fuerza. El dolor y el sufrimiento no son culturalmente populares. La Pasión de Jesucristo supone una excepción cultural al hedonismo dominante, y quizás por eso aglutine tanto seguimiento y respeto como aversión. La Semana Santa además de subrayar el culto al sacrificio divino, subraya el realismo con el que el dolor y el sufrimiento forman parte de la vida.

La figura de Jesucristo suscita tanta adhesión como animadversión. La causa? Posiblemente la figura de Jesucristo –para unos histórica, para otros además religiosa, y para no pocos simplemente literaria- es atrayente porque transmite autenticidad, y con ello descubre nuestras luces y sombras. Todo lo que brilla también ensombrece.

El ser humano confunde a menudo sus deseos íntimos de felicidad con los de permanencia o eternidad, consciente como es de la finitud de la vida. Quizás eso explique su apetencia por las tradiciones, que con carácter cíclico se repiten para satisfacer su demanda de certezas.

El ser humano moderno o más bien posmoderno en occidente no es religioso sino emocional y ello puede explicar en parte, cierto auge de la religiosidad popular, más exo-dérmica que endo-dérmica, o al menos así lo ven muchos clérigos. Y es que la religiosidad popular es rebelde a la ortodoxia. Decía Oscar Wilde que Todo lo popular es incorrecto. Y eso podría decirse de las procesiones de Semana Santa, y la devoción popular, que son incorrectas porque el empeño del clero en canalizarlas hacia un más ortodoxo compromiso seglar dentro de sus comunidades es un rotundo fracaso. Esa pugna perenne entre los cofrades y el clero quizás se haya visto mitigada por la percepción mutua de que la Semana Santa está amenazada por la increencia y la secularización, a mi juicio más aparentes que reales.

Increencia, secularización y rechazo a la Semana Santa procesional son fenómenos cada vez más acusados en la sociedad. Una baja natalidad y la formación de nuevos tipos de familia de sin-credo agnóstico, hace que disminuya la práctica religiosa traducida no sólo en una menor asistencia a los oficios litúrgicos, sino en un decreciente número de penitentes y costaleros. Con la excepción quizás de los núcleos rurales, en las ciudades se perciben las procesiones como un fenómeno que suscita una multitudinaria curiosidad (más que rechazo), y como una atracción turística. La crisis religiosa en la sociedad española quizás por primera vez afecta no sólo a la práctica litúrgica sino también a las cofradías que dependen directamente del número (y no calidad) de los creyentes. Más devastadora es la crisis demográfica que la crisis religiosa.

La Semana Santa tiene el excepcional honor de ser junto a los deportes, uno de los espectáculos más desclasados de la sociedad (transversalidad lo llaman, congrega a ricos y a pobres). Esta transversalidad junto a su carácter religioso, le hace objeto de no pocas muestras de rechazo. Es palpable la creciente, aunque no general, hostilidad a las expresiones públicas de religiosidad. Muchos confunden Estado laico (hostil) con Estado aconfesional (no hostil) a la expresión pública de la religiosidad.

Se genera confusión cuando, además de forma justificada, se critica la presencia de cargos públicos en las procesiones. Nadie debe procesionar sino en su condición de creyente, y a título particular no público. Existen reminiscencias de presencia de cargos públicos y fuerzas seguridad y armadas que no provienen del franquismo como dicen algunos, si no que provienen de una secular tradición de confesionalidad católica de las instituciones públicas que es muy a anterior a Franco. La a-confesionalidad ampara este fenómeno cuando la asistencia de las mismas si bien no es a título particular, sí lo es a título voluntario. No se puede disociar absolutamente la persona de lo que representa, pero debe quedar claro que la Semana Santa supone uno de los mayores movimientos asociativos de una comunidad y que su relevancia pública es indudable. Por ello mantienen y merecen en igualdad de condiciones, el mismo trato con las instituciones públicas que cualquier otra asociación civil de carácter no religioso. Lo que es público es de todos y se manifiesta de forma plural y diversa, porque así es la sociedad, plural y diversa.

El mayor éxito de la Semana Santa es su incorrección social. Su mayor desafío es contrarrestar la crisis demográfica y de fe que existe en todo occidente. Siempre he pensado que la compasión que despierta Jesús el Nazareno en todo aquel que se hace esporádica o sustancialmente consciente de su sufrimiento en sus últimos días, le permite adherirse a toda realidad desagradable que también él padece en la vida. Por eso la tradición de pasear las imágenes de la Pasión, que se origina de forma expansiva en la Contrarreforma como afirmación de la Fe católica en oposición a la protestante (y de ahí la exuberancia de sus formas con una Inquisición omnipresente durante varios siglos de nuestra Historia), va más allá de su vistosidad. Entronca con el deseo íntimo de hallar consuelo y sentido en medio de sus calamidades a través de un contacto emocional y anárquico con el Jesús Nazareno al que siguen sus nazarenos, costaleros y pueblo asistente. Dios atrapa con su serenidad y se comunica con nosotros también a través de nuestras emociones. La lectura de estas emociones se hace a través de un discernimiento que dura toda la vida y concluye en que la única relación auténtica que se puede mantener con Jesucristo, es personal y afectiva.

Al Paso de Jesús, un ramillete de oraciones o reflexiones por breves que sean, nos permiten ser conscientes de nuestra fragilidad y de la seriedad que tiene el vivir. Todo lo serio lo respetamos, sostenemos y repetimos en el ciclo de certezas que aportan las tradiciones, de ahí su racionalidad y su importancia vital y cultural.


8-M HUELGA SÍ PERO DE FAMILIAS

07.03.18 | 09:49. Archivado en Sociedad

La realidad supera todo prejuicio ideológico. Mi tributo a María Ángeles, peluquera, madre soltera de dos hijos y en situación desempleo. Madre coraje.

Esta huelga es una Huelga POLÍTICA.

La Ley de huelga de 1977 es tan anacrónica como ambigua. No excluye la convocatoria de huelgas políticas, pese a que la Constitución atribuye dicho derecho a los trabajadores en defensa de sus intereses (se entiende lógicamente que laborales). En el manifiesto de convocatoria se hace referencia a motivos para la ir a la huelga como las relaciones de dominación del hetero-patriarcado, el derecho al aborto sin consentimiento de los padres a menores de 18 años, la posición de la Iglesia católica respecto a la sexualidad de la mujer, el sistema capitalista, etc.

Para mí el error no está en convocar a la Huelga, sino en su enfoque. Aunque tenga un carácter marcadamente político y no laboral, quien quiera hacer huelga la hará porque está en su derecho.

Se dan en la realidad bochornosos motivos tanto para la huelga como para la revolución civil, pero éstos no son los manifestados por los convocantes de esta huelga. Su enfoque está equivocado porque su premisa es ideológica y no realista. Sin embargo pienso que esta huelga es oportuna porque nos sensibiliza sobre la injusta realidad que viven muchas mujeres, que son de las que menos se habla. Sus situaciones de injusticia no traen causa en las razones subrayadas por los convocantes.

Si la brecha salarial fuera real, la tasa de paro femenino sería mucho más baja que la del hombre, pues contratar a una mujer sería siempre más barato. Se habla de brecha salarial cuando estadísticamente los cálculos comparativos se hacen sin tener en cuenta los motivos reales y legales de reducción de los sueldos: la reducción de jornada y permisos por maternidad y paternidad, por lo que comprensiblemente el saldo es perjudicial para las mujeres que asumen mayoritariamente obligaciones familiares y se acogen a la conciliación laboral familiar. Otra razón es la infrarrepresentación de la mujer en profesiones u oficios bien remunerados (ingenieros v.gr.) por lo que las comparaciones no pueden hacerse en términos brutos ni generales. Cada sector tiene una tipología específica. De ocurrir una brecha salarial tan manifiesta y clara, los sindicatos podrían aclararnos cuántas demandas judiciales impulsan en defensa de estas trabajadoras. Sólo conozco de unos pocos casos impulsados por CSIF, sindicato que se ha descolgado de la huelga, por considerarla política y no laboral.

Se habla de discriminación por razón del género y se omiten las dos grandes causas de discriminación existentes para las mujeres, el embarazo y la maternidad. Por tales motivos sistemáticamente son excluidas en la empresa privada en las entrevistas de trabajo, despedidas si quedan embarazadas en no pocas ocasiones, limitadas en su promoción profesional, y desvaloradas laboral y socialmente cuando o se quedan sin empleo o deciden salir del mercado laboral para el cuidado de los hijos. Si esto le ocurre al varón, la desvaloración social puede ser incluso mayor.

En el actual contexto político esta huelga es convocada por movimientos de izquierda y extrema izquierda, con la intención de sensibilizar (y nunca está de más), de alcanzar protagonismo mediático y de sacar fuelle ahora que las encuestas no les son favorables. Podemos y PSOE pujan por su liderazgo, y el elemento desestabilizador en el espacio público siempre estará presente si la extrema izquierda está detrás.

Esta Huelga es MIOPE.

La realidad familiar brilla por su ausencia en el relato feminista, pero también en todo relato progresista y por supuesto liberal.

La sociedad de consumo profundamente materialista y utilitarista (el sistema capitalista es citado solamente como antítesis de la reducida visión marxista que tiene el feminismo dominante) es la responsable de que muchos hombres y mujeres renuncien a la humanidad (familiar) por la productividad. Producir y consumir están asociados a la felicidad. Crear y darse a la familia están asociados a la infelicidad. Las ideologías son miopes y desprecian el análisis integral de la realidad. Su enfoque antropológico es únicamente individualista, en esto el liberalismo y el socialismo son idénticos.

La JERARQUÍA CATÓLICA ESPAÑOLA está siendo hipócrita. Confunde a los católicos si defendiendo esta convocatoria de huelga no explica que hay que hacerla pero desde la perspectiva familiar, y hace el ridículo si abogando por los derechos de las mujeres no se aplica el cuento y no eleva a muchas más mujeres a cargos de dirección y responsabilidad en la jerarquía, abrumadoramente masculina. Esta reivindicación justa no tiene que ver nada con el sacerdocio femenino. No hace falta ser sacerdote o clérigo para formar parte de la jerarquía. El machismo o la misoginia en la vida de la Iglesia son reales y agudamente perceptibles.

Esta Huelga es POSMODERNA.

Un conjunto millonario de amas de casa, desempleadas, abuelas, viudas, madres solteras, mujeres que padecen el machismo sistémico de su cultura o religión, es decir, esas mujeres que en su sentido, dedicación y definición son familiares, son ignoradas en sus necesidades por el feminismo y desvaloradas por esta sociedad, donde la mujer activista y no dependiente (productivas) adquieren un protagonismo dominante y excluyente.

Fuera del sistémico conflicto entre hombres y mujeres, derecho a la emancipación sexual femenina y emancipación respecto del hetero-patriarcado, no hay más realidad. Y esa es la contradicción. Se censura todo viejo dogmatismo, pero a la vez se impone otro. Y todo se hace con un discurso esencialmente emocional que es muy perverso. O se comulga con el relato feminista o se es machista y el lobo feroz que come abuelitas o caperucitas, rojas por supuesto.

La Huelga se convoca sobre un análisis de la realidad fragmentado, interesado y su promoción es emocional. Por ello es posmoderna.

No sé si tendrá éxito o no, pero no será perdurable porque todo lo que tiene excesiva carga emocional no es constructivo. Su contenido es limitadamente racional por falta de realismo.

El auténtico mensaje revolucionario que el valorable ejercicio del derecho de huelga debe hacer es el de DENUNCIAR esa tiranía de someter las relaciones familiares a los intereses de división del mercado y de las ideologías. La Familia es la institución más valorada por los españoles, y sin embargo la más despreciada y maltratada por las instituciones públicas y privadas.

MARIA ANGELES es madre soltera con dos hijos menores de edad con derecho hoy cuestionado por la Administración a cobrar 1.200 euros por deducción familiar en IRPF y en situación de desempleo. Si agota el paro, pierde el derecho a cobrar los 1.200 euros (para la ley fiscal la condición es ser padre o madre productivos). Si es madre soltera y no ha legalizado con su ex pareja la situación de separación y custodia pierde el derecho (el juez debe reclamar que el padre abone la anualidad por alimentos y en ese momento también pierde el derecho). Qué le importa a la Ley, al Estado, al Mercado y a los partidos y sindicatos su situación familiar. Pues sí, no te has equivocado, les importa una MIERDA. Si no trabajas no cobras, y si eres cabeza de familia te fastidias, no hubieses tenido hijos.

La Huelga más revolucionaria y efectiva no será de mujeres o trabajadores, será la de esos hombres y mujeres cargados de razones reales que sostienen a sus familias teniendo todo en su contra, al Mercado, al Estado y a una cultura que no recompensa la improductiva renuncia al egoísmo. Su desprecio por la Familia está erosionando su crédito social y paralizando el desarrollo social y económico que interesa a todos.

La falta de política familiar nos expone ya a todos a graves riesgos como el de de la sostenibilidad de nuestras pensiones y el auxilio económico que las familias suponen en situaciones de crisis económica. No hay posibilidad de que las familias se pongan en huelga. Quién va a dejar de pagar el alquiler o la hipoteca, preparar la compra y comida a los suyos, de recoger a los niños y de pagar la luz y el gas que ilumina o calienta a los de dentro. La familia no puede permitirse hacer huelga pero sí puede iniciar la auténtica revolución social CAMBIAR EL ENFOQUE SOCIAL DEL SER HUMANO SITUANDOLE ANTE LA REALIDAD, que es primero FAMILIAR. Ante esta realidad toda ideología o queda superada o queda en ridículo, y toda institución deslegitimada cuando la desprecia.

La situación trágica de María Ángeles no se define por su condición de mujer, eso es reducir su realidad, sino por ser madre coraje abandonada a su suerte. Todas ellas deberían convocar esta huelga, expresar sonoramente su indignación y merecer todo nuestro compromiso (el mío lo tiene) y admiración.


Montoro y los jesuitas

16.02.18 | 19:10. Archivado en Acerca del autor, VIDA ECLESIAL

Cuando hagas el bien que no sepa tu mano izquierda lo que haga tu mano derecha...pero asegúrate de que haces el bien.

La profunda crisis vocacional de religiosos ha exigido una progresiva y creciente delegación en los laicos de las tareas de administración y de representación de las obras de la Iglesia.

Todas las obras de la Iglesia se han visto afectadas por esa tendencia a establecer una presencia nominal de religiosos y un creciente protagonismo y autonomía seglar en sus instituciones. Desde los numerosos colegios que regenta la Iglesia, sus hospitales, hasta llegar a las organizaciones no gubernamentales asociadas a ella.

Siempre eché en falta en la formación de los religiosos la atención a las cuestiones seculares que afectan de manera determinante a su actividad pastoral. Sobre todo, la atención a cuestiones tan importantes como la gestión económica y las relacionadas con la conservación de su patrimonio. Cuestiones que bien merecerían su espacio específico y contenido práctico y generalista, en la formación de un religioso. Tomen nota las Universidades eclesiales.

El religioso requiere para desenvolverse en la realidad de una formación lo más integral posible para desempeñar con inteligencia y cultura, y no solo caridad, su actividad pastoral -la cultura permite entender que todo o casi todo está interrelacionado-. Además, todo religioso debe velar diligentemente, y especialmente cuando se es directo responsable de lo que hacen otros y se ocupa un lugar en la jerarquía, por el ejemplar funcionamiento de la institución que se le encomienda (culpa in eligendo et culpa in vigilando).

En toda institución se cometen errores porque está formada por personas, y las personas no somos infalibles, pero ninguna debilidad humana justifica la falta de celo en observar de forma diligente en manos de quién y cómo los laicos gestionan las obras de la Iglesia.

Porque una cosa es delegar, lo cual obliga a elegir y vigilar, y otra cosa es abandonar aquello que o se ignora, o no se puede llevar, o no permite lucirse.

Tengo la positiva experiencia de que cuando existe presencia directiva y efectiva de religiosos en sus instituciones, éstas suelen funcionar pues reducen la posibilidad de que se llegue al más completo descontrol en éstas. Ellos acompañan la oración y el discernimiento mejor que nadie a la acción.

Me duele especialmente que en este caso haya sido la protagonista del escándalo, la Compañía de Jesús en el caso INTERMON-OXFAM porque la quiero y porque me ha dado mucho, pero este problema afecta por lo general a todas las instituciones de la Iglesia, religiosas y diocesanas.

No se puede ser un irresponsable cuando han de delegarse funciones en manos de los laicos. Deben adoptarse protocolos de control de éstos. Un religioso al fin y al cabo no sólo es un consagrado, es un máximo responsable de la comunidad u obra que se le encomienda.

Suele decirse que cuando hay confianza da asco, y eso es precisamente lo que pasa cuando hay ausencia de temor reverencial al clero por parte de los laicos (muy dados también a creerse dueños del espacio que ocupan) y hay abandono por comodidad o estulticia del celo del religioso en sus funciones.

El clero no sabe muchas veces encontrar ese término medio entre delegar porque hay que dejar hacer y porque a más no se puede llegar, y entre dirigir hasta anular toda iniciativa de los laicos.

Si se delega se ha de hacer controlando, y si se manda se ha de hacer sirviendo y siendo necesario y útil, no taponando.

El gran protagonismo de los laicos en la vida de la Iglesia fruto del Concilio, la honda crisis de vocaciones religiosas, el carácter también necesariamente secular del funcionamiento de las obras directa o indirectamente vinculadas a la Iglesia, no es excusa para que no se sepa lo que pasa en casa.

No hay nada más peligroso que un laico “clerical” y un religioso “laical”.

Uno porque puede acabar confundiendo la Fe con una ideología, amplificada por la notoriedad pública que ocupa la institución, y olvidando y comprometiendo a quien representa. Otro porque puede acabar confundiendo el culto al Señor, con el culto al señorito, por esa tendencia que todos tenemos de querer figurar cuando no nos corresponde.

Y no porque no se esfuercen, que lo hacen, en satisfacerse el uno al otro y viceversa, sino porque se pierde el sitio que corresponde a cada cual.

En la Iglesia católica, la primera y última palabra la tiene su Rey y Señor, pero inmediatamente después sus Ministros. Y digo la última palabra porque sobre ella ha de descansar toda la responsabilidad moral y jurídica. Y eso es algo serio, y realmente fundante de su autoridad.

Los laicos somos enviados de forma preferente a la realidad secular que nos toca a cada cual, empezando por la familia y siguiendo por nuestra profesión u oficio.

Cualquier electo abandonado por su elector, puede convertirse en algo más que en un tirano o en un ultramontano, es una bomba de relojería en cualquier tipo de institución, un espanta cristianos.

Todas las comunidades de la Iglesia deben ponerse las pilas y discernir sobre este asunto nuclear en su funcionamiento.

Porque si la corrupción es tan visible en la realidad porque todo acaba siendo objeto de titular informativo tarde o temprano, ya sólo falta que una institución vetusta y por ello sabia, como la Iglesia, no haga nada para luchar contra ella dentro de ella.

Decía Madre Teresa, que debíamos temer ante todo al abandono. Y tenía razón, no hay más que mirar alrededor y dentro de cada uno. De ahí, nuestra decadencia.

Hemos desacreditado por carca el celo apostólico y hemos de recuperarlo.

En este caso, si bien Montoro nos recuerda que no podemos ver la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el nuestro, hay que recordarle que para que pueda decirlo con verdadera autoridad moral, debería evitar los constantes conflictos de intereses que le crea su anterior despacho profesional (la docencia no le colma). Con sus declaraciones Montoro a lo sumo llega al reproche con tintes de falacia ad hominem.

Los jesuitas y en general la Iglesia, sirven al Bien Común de una manera que de él ni de ningún poder temporal puede esperarse. El poder temporal creó en la posmodernidad el eufemismo sustitutivo del Interés General. Su simple indefinición porque carece de un fundamento moral, pues todo es conciliación de intereses y por tanto fruto de una negociación que es de participación selectiva, hace que los excluidos no sean tenidos en cuenta. Y por excluidos también ha de contarse a la clase media asalariada que recibe una desproporcionada presión fiscal bajo su responsabilidad, y en suma es la que tira del consumo y representa la capacidad de esfuerzo y deseo de prosperar de las personas. La que contribuye decisivamente a la estabilidad política y expresa mejor la justa redistribución de la renta y la riqueza.

La corrupción por excelencia es la de servirse del poder y la posición sin temor a llevarse por delante a quien sea, sin temor a condenar a la pobreza a los excluidos y, sin temor a ser condenado por ello por la propia conciencia y por el juicio de la Historia.


La guerra sexual del siglo XXI

12.01.18 | 14:46. Archivado en Sociedad
“Luchar por los derechos de las mujeres a menudo nos convierte en sinónimo de que odiamos a los hombres. Solo sé que algo es cierto: necesitamos detener estos pensamientos” (Emma Watson, actriz).

La única revolución del siglo pasado, además de la tecnológica, que permanece en el siglo XXI es la sexual. El feminismo que cuando se radicaliza es algo así como un machismo a la inversa, tiene una fuerza extraordinaria en nuestra cultura. La Ideología de Género es un pensamiento social que pretende explicar las relaciones humanas desde la perspectiva del conflicto permanente entre sexos. Este conflicto se origina en relaciones de poder condicionadas por el género u orientación sexual de las personas. Históricamente la violencia derivada de tal conflicto ha sido ejercida por el varón heterosexual y el hetero-patriarcado, siendo sus víctimas tanto la mujer como las personas con orientación sexual distinta a su condición biológica.

Esta ideología podría considerarse como un Neo-marxismo, pues entiende que la realidad (también la Historia) se mueve y explica a través de una dialéctica de enfrentamiento, en este caso, entre hombres y mujeres. Esta ideología contiene un mensaje emancipador frente al rol sexual asignado biológica o socialmente.

El marxismo ha mutado con su intrínseca dialéctica del conflicto en unos nuevos Ismos de gran influencia social como el feminismo, el ecologismo y el animalismo. Como el cristianismo en épocas de crisis, el marxismo ha sabido adaptarse con éxito a las circunstancias cambiantes de la Historia manteniendo vivos su sencillo relato o filosofía, su contagioso ánimo revolucionario y su mensaje emancipador.

En estos Neo-marxismos late un cierto humanismo atrayente para una cultura tan desencantada como la Posmoderna que ha pretendido con el “anti-relato” (Jean François Lyotard) anular la natural por falaz búsqueda de certezas desde las que construir una identidad personal y un sentido de la vida. En nuestra actual transición cultural desde la Posmodernidad cambiante resurgen los nuevos fundamentalismos, uno de los cuales es la exitosa Ideología de Género que rechaza las puntualizaciones o reproches a su rígida forma de concebir las relaciones entre hombres y mujeres.

La ideología de género y el feminismo (como el machismo) son pseudo-filosofías. Hombres y mujeres somos biológicamente distintos y en dignidad iguales. La única Igualdad exigible es la de un trato igual para ambos de las leyes. El Derecho construye en torno a una única realidad jurídica, la Persona, y no sus categorizaciones, la asignación de derechos y obligaciones. Sólo tiene sentido exigir esta igualdad de trato "personal".

Los contenidos ideológicos y no civiles de estos movimientos no tienen más explicación que la señalada, la necesidad de buscar certezas sobre las que construir la personalidad. Como categoría idealógica, debe someterse a la crítica racional para descubrir su solidez o falacia argumental. La ideología de género adolece como el marxismo del mismo rechazo a la naturaleza humana, a su diversidad y debilidad intrínsecos a la condición humana. La categorización del enfrentamiento entre clases, géneros y especies, es falaz por cuanto otorga entidad a meras construcciones teóricas que no definen porque no agotan la rica realidad humana. Como ideas no se ajustan a la realidad porque no son una construcción científica sino idealista. Tampoco puede aceptarse que la realidad haya de ajustarse a ellas (totalitarismo).

No existe un natural conflicto entre hombres y mujeres, entre homosexuales y heterosexuales, sino entre seres humanos. Tampoco la realidad humana es conflictiva por naturaleza. Si fuese así, la existencia de la especie humana hubiese tenido un breve recorrido en la Historia. Tanto el conflicto como la concordia forman parte de las relaciones humanas. Corresponde al ser humano rechazar uno y elegir otra para evitar su autodestrucción.

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Caos y ridículo de la Iglesia española

21.11.17 | 17:23. Archivado en VIDA ECLESIAL, Política

Las crisis nos brindan la oportunidad de medir nuestra capacidad de estar a la altura de las circunstancias.

La Iglesia católica en España no ha estado a la altura de las presentes circunstancias históricas.

La Iglesia católica en España viene arrastrando graves disensiones internas dentro de su jerarquía desde hace décadas. Que los trapos sucios se laven en casa, ha sido la estrategia sostenida durante décadas por nuestra jerarquía. Esta estrategia, funcional pero ineficaz, se ha extendido también entre los miembros del clero y del laicado comprometido. Y así, ante situaciones de extrema gravedad internas o externas, vamos dando bandazos y teniendo una nula y frustrante falta de protagonismo en nuestra sociedad.

Situaciones de tensión política y social como las actuales en España, hacen imposible la no exigencia a las instituciones de una postura definida y cargada de autoridad, en su caso, moral, si nos referimos a la Iglesia católica, que orienten la reflexión, ya de por sí escasa, de una sociedad española vapuleada emocionalmente por los acontecimientos y la sobre información.

La Iglesia católica en España ha sido incapaz tras la muerte de Tarancón, de ejercer eficazmente un liderazgo moral en la sociedad española, un liderazgo que le corresponde por su significancia social e histórica.

La democracia española está madurando. La Democracia es una construcción racional y no emocional regida por el imperio de la Ley.

La ley previene frente a abusos e imposiciones. Es la mejor defensa del débil frente al fuerte. Los conflictos poseen una solución jurídica y no demagógica. La democracia es una construcción racional, y las emociones deben someterse a la Ley para que una sociedad pueda soberanamente construirse y no auto-destruirse.

La CEE ha optado por la “diplomacia” interna, la indefinición externa, y la tibieza en todas partes, porque con carácter general o se ha optado por el mutismo, por la equidistancia o por el compromiso abierto con el proceso secesionista. En una situación de grave división social, de crisis política sin precedentes en los últimos cuarenta años, la tibieza no tiene excusa y la complicidad política tampoco.

Una parte del clero catalán ha olvidado gravemente que sólo existe una Iglesia, la Iglesia EN Cataluña. No existe la Iglesia de Cataluña, como tampoco la Iglesia de España, sino la Iglesia en España.

----------> Tibieza o complicidad abierta con el secesionismo, han comprometido y dañado gravemente la posición de Autoridad moral de la Iglesia católica en España.

Muchos lamentamos hace tiempo la falta de protagonismo y liderazgo de la Iglesia católica en nuestra sociedad. Es hora también de analizar las causas de tan grave enfermedad moral.

Desde Trento, existe una dominante Iglesia en España que adolece de un paralizante clericalismo en su vida eclesial. La Iglesia vive sobre todo para sí, para sus comunidades, y poco para fuera de sí, para su sociedad.

En el otro extremo nos encontramos con una Iglesia que se tira al monte entregada al mundo en el que vive y sus valores. Y aquí nos encontramos con el clero políticamente militante que parecía extinguido desde los años convulsos que siguieron al Concilio Vaticano II.

Existe también un clero y un laicado practicante (entre el que me incluyo) que afrontamos los acontecimientos sociales con cierta esquizofrenia. Se carece de formación para el análisis político (y por eso recurre a la ideología) y no se recurre suficientemente al discernimiento (del que surge la Doctrina). Se hace difícil delimitar donde termina la Ideología y donde empieza la Doctrina. Por otra parte, cualquier forma de actuar en la realidad desde la Ideología o desde la Doctrina, puede anular la acción de Dios y su Providencia a través de ella, que es rebelde frente a esquemas, ideas y doctrinas preconcebidas. Todos participamos de la generosidad con la que el Espíritu Santo reparte sus dones a quienes le invocan y por eso, debemos esperar contemplar la realidad con clarividencia.

¿Es tan difícil que los católicos en España nos demos cuenta de que nuestra misión es reconciliar una sociedad dividida y enfrentada y, señalar y luchar contra las causas que provocan tanto odio y división?

Cunde la división, el odio, el resentimiento y el enfrentamiento sociales. Y ello en parte porque contamos con una de las peores clases dirigentes de nuestra Historia, y en parte también porque estamos inmersos en una dictadura cultural de las emociones, que hace que reaccionemos como adolescentes, sin reflexionar y sin asumir de forma madura que existe una realidad que no tiene por qué agradarnos siempre. No podemos crearnos realidades virtuales o abandonarnos a pos-verdades que destruyen nuestra personalidad porque nada se construye fuera de la realidad y sobre mentiras. Se construye desde la razón, los cristianos además desde la oración, y no desde las emociones.

Esta crisis ha presentado públicamente dos Iglesias, una cobarde y otra temeraria. Ninguna de las dos es evangélica ni profética, porque han sido escandalosamente indiferentes al odio, la división y el enfrentamiento existentes entre familias, vecinos, amigos y compatriotas.

La Doctrina social de la Iglesia es para pobres y ricos, para débiles y poderosos, para secesionistas y unionistas, para progresistas y conservadores. Es un instrumento del Evangelio para humanizar las relaciones humanas. La Doctrina social de la Iglesia sigue siendo despreciada por nuestra jerarquía y clero.

La Iglesia en Cataluña ha faltado a su compromiso con la reconciliación de una sociedad rota, dividida y enfrentada. Ha confundido su servicio al Pueblo de Dios en Cataluña con el servicio a una ideología política, el nacionalismo, que es idolátrico y excluyente, y que en Cataluña ha desplazado a la Fe integradora y reconciliadora. Ha confundido el compromiso con su Pueblo con la pertenencia a él. Sólo se puede pertenecer a Cristo. Su compromiso es con su Pueblo, el de Dios, no el de la comunidad política. La grave crisis religiosa en Cataluña pude explicarse desde este fenómeno, donde la Fe en Cristo ha sido sustituida por la fe en la identidad excluyente y supremacista en la nación catalana.

La Iglesia en España, clerical, narcisista, escapista y dividida, no ha estado a la altura profética de los tiempos, como sí supo estar la liderada por Tarancón en su momento.

La crisis de liderazgo en la sociedad civil española, si exceptuamos al Rey, que sí ha estado a la altura, también afecta a la Iglesia católica española.

Mientras España se enfrentaba en las calles, en las tribunas y en las redes sociales, los obispos arreglaban sus diferencias en la sacristía.

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Qué pasa si no se ganan las elecciones en Cataluña

06.11.17 | 15:27. Archivado en Política

El problema que se plantea no es tanto éste sino por qué con tanta rapidez se han convocado las elecciones. Y creo que es porque la solución pre-pactada está detrás.

Podríamos pensar que con la actual ley electoral catalana que prima el voto rural (independentista) al urbano (unionista) y la vigente Constitución, se producirá ante un triunfo independentista, una situación de impasse, o sea, de parálisis que prolongaría el conflicto actual. Más de lo mismo, y con una insostenible tensión.

Y esto no lo quieren ni Rajoy, que tragó con las elecciones a cambio del apoyo del PSOE para aplicar el 155, ni la burguesía catalana.

Querríamos pensar que con estas variables (ley electoral pro independentista y vigencia de la Constitución) si se produce un triunfo del voto unionista porque haya una considerable abstención del voto tradicionalmente nacionalista (y creo que es eso lo que temen los independentistas) se podría llegar a encaminar la solución real para Cataluña, la cual pasa necesariamente por desmontar las estructuras de poder nacionalista (educación, comunicación y financiación), y supondría sacar a la luz toda la enorme corrupción del sistema autonómico nacionalista existente durante décadas. El futuro gobierno catalán en este caso debe ser nítidamente anti-nacionalista.

Y esto no lo quiere la burguesía catalana.

Y no sería descabellado pensar que un “ni para ti ni para mí” y a cambio, la ayuda al PP del PSOE, hubiese desembocado en una convocatoria precipitada de elecciones, que pudiera llevar a una coalición entre PSC-Podemos y ERC, porque después de las elecciones todo quedara en tablas, lo cual es bastante probable.

Así que el panorama no es fácil, o se gana (con una alta abstención nacionalista) o se pierde o se pacta.

Lo que más me inquieta de las elecciones del 21-D en las que hay que votar masivamente, es que se soslayen los verdaderos problemas existentes en Cataluña: el monopolio nacionalista de educación, información y financiación.

Y eso puede pasar o porque los unionistas pierdan las elecciones o porque haya tablas y se intente pactar, que es lo que intentarán siguiendo el guión de Roures, PSC-Podemos-ERC.

Este último escenario es el que desencadenaría una situación de inestabilidad también para el gobierno central el cual se vería presionado a iniciar una Reforma de la Constitución pero en el sentido de lo pactado en Cataluña, es decir hacia el Federalismo republicano. En ese caso, la última batalla será en las elecciones nacionales pues la reforma de la Constitución obliga a ellas si se modifican cuestiones esenciales según el artículo 168 (soberanía nacional, monarquía y derechos y libertades fundamentales). O siendo no esenciales según el artículo 167 (blindaje autonómico) podríamos quedar excluidos de toda decisión si al menos un diez por ciento de los diputados (35) no piden un referéndum, un mal escenario.

Con lo que por lo que habremos salido a la calle, puesto la bandera y sacrificado un tiempo, energías y hasta relaciones, para conseguir nada o poco. Por no decir, que nuestro Rey quedaría vendido o desacreditado por nuestra mala clase política.

Sin embargo, aunque ellos impongan el escenario (elecciones y/o pacto), no controlan ni la calle ni la reacción popular. Quedamos la Nación española bajo el liderazgo de nuestro Rey, los pusilánimes de nuestro gobierno, y los de siempre, los que llevan décadas tratando de fragmentar la unidad de España, la Constitución de 1978, la Monarquía y nuestra respetuosa convivencia.

Compatriotas, sobre nosotros recae la defensa de la España constitucional, de la España real y de la España histórica. NI UN PASO DE LOS DE ARRIBA SIN CONTAR CON NOSOTROS O A COSTA NUESTRA.

Denunciemos toda manipulación informativa que pretenda hacernos pasar por el aro: aceptar lo inaceptable, el triunfo de los independentistas en las elecciones o el pacto en caso de tablas entre PSC-ERC y Podemos. A estos tres partidos hay que desacreditarlos desde todos los frentes.

Presionemos a nuestro gobierno y a los partidos unionistas, despertemos su inteligencia, alentemos a nuestras Fuerzas de Seguridad y establezcamos estrechos lazos y sin fisuras en la Nación española, cuerpo compacto y único sujeto político legítimo por soberano.

Nuestra guerra está en la opinión pública que debemos fijar desde abajo, desde las redes sociales y desde nuestra presencia visible en las calles de toda España.

España ni se pierde ni se negocia.


Qué pasa si no se ganan las elecciones en Cataluña

06.11.17 | 15:25. Archivado en Política

El problema que se plantea no es tanto éste sino por qué con tanta rapidez se han convocado las elecciones. Y creo que es porque la solución pre-pactada está detrás.

Podríamos pensar que con la actual ley electoral catalana que prima el voto rural (independentista) al urbano (unionista) y la vigente Constitución, se producirá ante un triunfo independentista, una situación de impasse, o sea, de parálisis que prolongaría el conflicto actual. Más de lo mismo, y con una insostenible tensión.

Y esto no lo quieren ni Rajoy, que tragó con las elecciones a cambio del apoyo del PSOE para aplicar el 155, ni la burguesía catalana.

Querríamos pensar que con estas variables (ley electoral pro independentista y vigencia de la Constitución) si se produce un triunfo del voto unionista porque haya una considerable abstención del voto tradicionalmente nacionalista (y creo que es eso lo que temen los independentistas) se podría llegar a encaminar la solución real para Cataluña, la cual pasa necesariamente por desmontar las estructuras de poder nacionalista (educación, comunicación y financiación), y supondría sacar a la luz toda la enorme corrupción del sistema autonómico nacionalista existente durante décadas. El futuro gobierno catalán en este caso debe ser nítidamente anti-nacionalista.

Y esto no lo quiere la burguesía catalana.

Y no sería descabellado pensar que un “ni para ti ni para mí” y a cambio, la ayuda al PP del PSOE, hubiese desembocado en una convocatoria precipitada de elecciones, que pudiera llevar a una coalición entre PSC-Podemos y ERC, porque después de las elecciones todo quedara en tablas, lo cual es bastante probable.

Así que el panorama no es fácil, o se gana (con una alta abstención nacionalista) o se pierde o se pacta.

Lo que más me inquieta de las elecciones del 21-D en las que hay que votar masivamente, es que se soslayen los verdaderos problemas existentes en Cataluña: el monopolio nacionalista de educación, información y financiación.

Y eso puede pasar o porque los unionistas pierdan las elecciones o porque haya tablas y se intente pactar, que es lo que intentarán siguiendo el guión de Roures, PSC-Podemos-ERC.

Este último escenario es el que desencadenaría una situación de inestabilidad también para el gobierno central el cual se vería presionado a iniciar una Reforma de la Constitución pero en el sentido de lo pactado en Cataluña, es decir hacia el Federalismo republicano. En ese caso, la última batalla será en las elecciones nacionales pues la reforma de la Constitución obliga a ellas si se modifican cuestiones esenciales según el artículo 168 (soberanía nacional, monarquía y derechos y libertades fundamentales). O siendo no esenciales según el artículo 167 (blindaje autonómico) podríamos quedar excluidos de toda decisión si al menos un diez por ciento de los diputados (35) no piden un referéndum, un mal escenario.

Con lo que por lo que habremos salido a la calle, puesto la bandera y sacrificado un tiempo, energías y hasta relaciones, para conseguir nada o poco. Por no decir, que nuestro Rey quedaría vendido o desacreditado por nuestra mala clase política.

Sin embargo, aunque ellos impongan el escenario (elecciones y/o pacto), no controlan ni la calle ni la reacción popular. Quedamos la Nación española bajo el liderazgo de nuestro Rey, los pusilánimes de nuestro gobierno, y los de siempre, los que llevan décadas tratando de fragmentar la unidad de España, la Constitución de 1978 y la Monarquía.

Compatriotas, sobre nosotros recae la defensa de la España constitucional, de la España real y de la España histórica. NI UN PASO DE LOS DE ARRIBA SIN CONTAR CON NOSOTROS O A COSTA NUESTRA.

Denunciemos toda manipulación informativa que pretenda hacernos pasar por el aro: aceptar lo inaceptable, el triunfo de los independentistas en las elecciones o el pacto en caso de tablas entre PSC-ERC y Podemos. A estos tres partidos hay que desacreditarlos desde todos los frentes.

Presionemos a nuestro gobierno y a los partidos unionistas, despertemos su inteligencia, alentemos a nuestras Fuerzas de Seguridad y establezcamos estrechos lazos y sin fisuras en la Nación española, cuerpo compacto y único sujeto político legítimo por soberano.

Nuestra guerra está en la opinión pública que debemos fijar desde abajo, desde las redes sociales y desde nuestra presencia visible en las calles de toda España.

España ni se pierde ni se negocia.


Dictadura política de las emociones

19.10.17 | 13:53. Archivado en Acerca del autor, Política, Sociedad

"El pensamiento débil es una forma de anarquía no sangrante" (Gianni Vattimo)

España es un extraordinario laboratorio en prácticas para Occidente, por su diversidad territorial y por el apasionamiento en el que se abandona al debate de las ideas. Y lo ha sido seguramente siempre. Se dotó precozmente de una Constitución (1812), mudó de forma visceral su ropaje clerical en otro anti-clerical (Mendizábal), y fue escenario anticipado del combate entre los totalitarismos del siglo XX (Guerra Civil).

España es territorio-trinchera en la lucha de las ideas y en la aplicación de todo tipo de ingeniería social. España es occidente en supremo estado emocional.

En España se está produciendo un combate ideológico entre una posmodernidad mutada en Pos-verdad totalitaria, en materialismo emocional, donde las emociones aspiran a tener espacio y autoridad políticos, y un racionalismo democrático de perfil cartesiano, donde las emociones no ocupan más espacio que el privado y civil, y no tienen reconocimiento ni político ni jurídico.

Nuestra democracia es un sistema político racional donde los principios y valores superiores (en nuestra Constitución la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político), y no las emociones, tienen reconocimiento político y jurídico, porque son racionales y necesarios. Proporcionan dirección, sentido y autoridad moral a las instituciones.

Padecemos una crónica y grave crisis institucional que llevamos arrastrando desde que estalló la crisis económica, y que nos despertó bruscamente de un sin precedente éxtasis de opulencia consumista, que atrajo además a millones de extranjeros que se instalaron en nuestro país y lo revolucionaron demográficamente.

Esa crisis económica que con mayor o menor éxito ha podido ser paliada pero no erradicada por parte de los Estados, ha desencadenado a modo de reacción, populismos y totalitarismos dormidos. Existen graves contrastes de relación no pacífica. Contrastes entre civilizaciones (inmigración y terrorismo), entre generaciones (envejecimiento creciente y exaltación de la juventud), entre clases sociales (empobrecimiento de la clase media), y entre posicionamientos ideológicos (resurgen los totalitarismos).

--Es en esta última realidad, la de las ideas, en la que quiero centrar mi análisis. Occidente ha asistido especialmente desde la caída del muro de Berlín, aunque ya desde mayo del 68 se anticipaba este proceso, al auge de la posmodernidad que sigue definiendo el patrón mental de buena parte de nuestra cultura. La posmodernidad es una filosofía fragmentadora de todo tipo de certezas culturales. Está sustentada tanto en un Humanismo como en un Pensamiento Débiles, pero que tiene el mérito de haber elevado la dialéctica de las emociones a una categoría filosófica. Son pensadores eminentes: Lyotard, Derrida y Vattimo. Pero también posee reminiscencias del auto-referencialismo moral de Nietzsche y del idealismo emocional y estético de Krause.

Algunos hablan del declive de la posmodernidad a partir esencialmente del atentado de las torres gemelas de Nueva York. Este conflicto abre el debate sobre la necesidad de rescatar valores absolutos en Occidente, lo cual compromete la prevalencia cultural de la posmodernidad y su relativismo cultural. Resurge el fundamentalismo como exaltación de una única verdad, como reacción a la pluralidad de cosmovisiones o de singularismo radical de occidente.

Surgen así los populismos y recobran vitalidad los nacionalismos. Se ha dado una denominación a este fenómeno (Samuel Huntington), Pensamiento Fuerte.

Ambos fenómenos no coexisten pacíficamente, y un extraordinario ejemplo en Occidente, es España. El choque entre Pensamiento Fuerte y Débil es muy vivo, y un claro ejemplo de ello es lo que está ocurriendo en Cataluña.

El Pensamiento Débil o pensamiento Alicia como lo define Gustavo Bueno, se caracteriza por construirse sin sustento filosófico racional, y por dar una importancia extraordinaria a los contenidos emocionales de su relato. En política participa de lo que este filósofo llama Fundamentalismo Democrático, que es una fundamentación emocional y no racional del sistema democrático. Construcciones teóricas como soberanía popular, representación política, y sufragio o referéndum son elevadas a categoría moral. Sin embargo, instituciones tan democráticas como racionales como son sistema de contrapoderes, garantías procedimentales, autoridad legal y sometimiento a la Ley, son despreciadas por su carácter técnico y rigurosamente racional.

El Pensamiento Débil supone toda una imposición de las emociones en el espacio político, una Dictadura de las Emociones que se está extendiendo a todas las relaciones humanas y que se reviste de Eufemismos (Diálogo que en realidad es cesión) para mostrar una amabilidad de la que carece en realidad su mensaje. Esta amabilidad termina cuando su interlocutor no le da la razón y, acaba enervándose cuando frente a sus emociones se le esgrimen razones.

Porque en este Pensamiento “Débil” hay un directo rechazo a la dialéctica racional, hay chantaje emocional y por supuesto directa coacción al discrepante. Un fenómeno perfectamente explicable, el autoritarismo emocional, por el contexto de sociedad consumista, hedonista, pueril e individualista en el que vivimos.
Pese a su anti-dogmatismo, la Posmodernidad adolece de una llamativa contradicción interna. En el “no hay verdades absolutas”, existe ya una afirmación absoluta. En su anti-dogmatismo subyace un dogmatismo con pasado. Este Pensamiento Débil puede encuadrarse dentro del ANARQUISMO, eso sí, “no sangrante” como dice Vattimo.

El proceso gradual de erosión y corrosión de las instituciones, y el respeto a las leyes y a la autoridad legítima lo son, es un fenómeno que lleva años e incluso décadas practicándose en España y por partida doble, populismo y nacionalismo. Han fragmentado nuestros valores de cohesión comunitaria, han fracturado la convivencia social, y amenazan la estabilidad política y económica, así como solidaridad entre regiones que sustenta el Estado social.
Estos dos fenómenos, populismo y nacionalismo, si bien se expresan de manera “no sangrante” (manifestaciones, ocupaciones del espacio público, eslóganes efectistas, referéndums simbólicos porque son ilegales y sin garantías), son profundamente autoritarios.

Se produce una sutil PARADOJA, que los que se expresan de forma calculadora en los medios de comunicación como la parte débil del conflicto porque no poseen el control de las instituciones, poseen en la práctica el más fuerte de los dos pensamientos. Los que se expresan de forma reflexiva y racional, desde su autoridad legalmente conferida y cuyo ejercicio está sometido a la Ley, son en realidad la parte más débil del conflicto, pues en el actual contexto cultural, la racionalidad y el ejercicio de la autoridad están mal vistos.

En Occidente se está dando la siguiente paradoja. Que su más exitoso sistema político, la Democracia, que no olvidemos es una construcción perdurable por racional, está siendo atacada de forma desigual (EEUU, Reino Unido y España), por un organizado populismo que basa su propaganda y presión en el autoritarismo de las emociones.

Esta realidad nos permite descubrir que bajo la piel de cordero se puede ocultar un lobo, y bajo la piel de lobo, se esconde un cordero.

Con el “Anarquismo no sangrante”, se está produciendo un peligroso ataque a las instituciones democráticas, una corrosión de la tolerancia, que es otra construcción racional y debida entre distintos, y una erosión del que siempre debe ser un Pensamiento fuerte y vertebrador de la convivencia: las emociones no deben tomar el espacio político, pues toda decisión que afecte a la Res Pública ha de ser resultado de una deliberación comunitaria, contrastada y racional, cuya máxima expresión vinculante es la Ley.

Si viviésemos en un sistema político regido por las Emociones y no por las Leyes, ni el mismo Diablo podría sentirse seguro.


Miércoles, 12 de diciembre

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