El mundo descifrado

El miedo a VOX

30.11.18 | 14:33. Archivado en Política

Izquierda y derecha son dos conceptos del pasado que sólo servían para hacerte un lío en las urnas y acabar votando a Jesús Gil.” (El Gran Wyoming)

Se está produciendo un curioso fenómeno en la política española. La partitocracia teme perder poder y significación. Los partidos políticos se han convertido en mastodónticas agencias de colocación y concesión de prebendas. Puede decirse que miles y miles de cargos, enchufados y mantenidos penden de un hilo.

Todo esto comenzó cuando algunos valientes funcionarios y jueces empezaron a resistirse activamente a ser permisivos con la corrupción. La crisis económica de la que no salimos en buena parte, por la inestabilidad política, ha generado mucha indignación porque los sacrificios siempre se les pide a los mismos y el sistema no se toca. La indignación se ha vuelto volátil como la fidelidad del votante. El bipartidismo ha estallado por los aires también porque se está produciendo un relevo generacional. En un país donde ya hay más móviles que habitantes, las redes sociales se han convertido en un motor muy eficaz de aceleración de los cambios. La información y la opinión campan sin control y contrarrestan eficazmente la información auto-propagandística del sistema a través de los grandes medios de comunicación.

La intención de defenestrar a VOX puede deberse a que se tiene miedo a que este Partido, tratado como un apestado por el sistema, pueda morder en el electorado de todos los demás partidos políticos, incluida la izquierda. Eso y la intención de dividir a la derecha en tres para que la Ley electoral y el sistema D´Hont pueda beneficiar a los mayoritarios (el modelo del bipartidismo), puede estar detrás de las continuas y pavorosas referencias que desde la izquierda se hacen de VOX. Los partidos políticos hoy se concentran en fidelizar a su votante. Posiblemente veamos su mayor o menor éxito en las inminentes elecciones andaluzas.

Pero qué pasa si al votante le da por votar lo que realmente le da la gana, aunque llamen a su voto inútil y perdido. Porque el votante piensa, si mi voto va a ser de todas formas inútil porque con él hacen luego lo que les da la gana, al menos, voy a votar lo que me dé la gana a mí. Creo que en este pensamiento caben tanto el voto de los abstencionistas, como el de los partidos representados en las instituciones. Este pensamiento es radicalmente transversal y está poco influido ideológicamente. Y ahí quería llegar.

La frase del cómico, Don Piso o Gran Wyoming, me parece lúcida y me ha parecido oportuno citarla, porque descubre una paradoja trascendental.

Ortega y Gasset decía: “Ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la Hemiplejía moral.”

Gustavo Bueno decía también: “La derecha se encuentra disuelta en la izquierda, es lo mismo con otro nombre.”

Quien se atreva a pensar que España no da buenos intelectuales es un completo ignorante. Si no han tenido mayor relevancia o influencia es porque en España se odia al que es mejor. Ello explica que élites corruptas y mediocres hayan regido durante mucho tiempo los destinos de una Nación, la española, que sigue siendo joven pese a que su Estado sea muy antiguo.

España es un fabuloso laboratorio sociológico por la tremenda carga emocional que se pone en todo. En este laboratorio, occidente pudo analizar tempranamente los efectos de la abolición del Antiguo Régimen (Constitución de 1812), de la secularización (desamortización de Mendizábal), de la pérdida de un Imperio (1898), del conflicto entre los fascismos y de la posterior guerra fría (guerra civil y dictadura posterior). Y es que en España cualquier idea que no sea de dentro (nos auto-despreciamos) sino de fuera, se abraza de forma entusiasta, y finalmente, acabamos siendo más papistas que el Papa. Como decía Freud, en todo español hay un fanático.

Y a esto quería llegar. Que después de cuarenta años de tanta traca con que somos aquí más demócratas y progresistas, más federalistas, más igualitaristas, más feministas, más solidarios, más globalistas, más multiculturalistas, más animalistas, más ecologistas y más electricistas y ebanistas que nadie en el mundo mundial, hemos llegado a una deprimente realidad, lo fútil de este esfuerzo hercúleo por ser más modernos y posmodernos que nadie.

Hemos despilfarrado ingentes recursos destinados simplemente a compensar ese maldito complejo de Nación atrasada y retrasada que nos hemos creído que somos. Estamos viendo cómo en el resto de occidente, lo progre no es que canse, es que ya ha llegado a tal saturación que enerva profundamente. Y cómo no, aquí lo estamos abrazando de forma entusiasta.

Hoy la indignación se escapa al lado ideológicamente contrario. Probablemente a VOX le pase lo que le pasó a Podemos años atrás. Tendrá éxito, y probablemente también explote de éxito. Nadie está libre de poder no defraudar a sus votantes o de no corromperse. El poder corrompe, y lo hace transversalmente (a izquierda y derecha).

A la izquierda le encanta vivir y corromperse como a la derecha. Denuncian las tristes y dramáticas situaciones de millones de trabajadores y pensionistas, pero ellos prosperan. Salir de Vallecas y acabar en Galapagar es una forma de prosperar exponencial. Asignar millones y millones de euros en contratos menores a los tuyos desde los ayuntamientos del cambio, otra forma de corrupción.

Muchos dirigentes y militantes de esa izquierda descienden de familias o que fueron franquistas o se adaptaron cómodamente al franquismo. Partidos políticos, sindicatos y muchas corporaciones (incluida la del Taxi) viven de los privilegios concedidos al Sindicato y Partido único y las corporaciones vertebradas e incubadas por el Falangismo.
Fue José Antonio Primo de Rivera el que reconocía lo siguiente: “El ser derechista, como el ser izquierdista, supone siempre expulsar del alma la mitad de lo que hay que sentir.”

El Estado social español hunde sus raíces en la Dictadura de Primo de Rivera (cuyo gobierno incluía al PSOE), continúa en la República, y se consolida bajo el franquismo. Objetivamente dos dictaduras lo impulsaron. La Democracia lo expandió, pero amenaza con no poder consolidarla por culpa de un sistema tributario no equitativo (recae esencialmente sobre las clases medias) y, por culpa de un gasto de la estructura territorial (Comunidades Autónomas) descontrolado. Además, la partitocracia se resiste a adelgazar la Administración. Dependemos mucho de las inversiones extranjeras, la inestabilidad política la espanta, porque nuestra tasa de ahorro es pobre. El dilema financiero al que nos enfrentamos es sencillo. O cesa el gasto público improductivo y se hacen reformas o las pensiones y servicios públicos esenciales están sentenciados. Las subidas de impuestos generan efectos perversos como su traslación a los consumidores vía precios o la desincentivación del factor trabajo y de la inversión o el ahorro, que están muy gravados en nuestro sistema.

La situación en la que España se encuentra es de extrema gravedad.

Y lamentablemente, nuestra clase política no está a la altura. Y eso lo sabemos casi todos. Hay miedo.

El advenimiento de VOX es consecuencia del temor de los españoles a que lo mejor del sistema (su carácter social y la solidaridad entre todos los españoles para sostenerlo) se venga abajo. Pensionistas y parados de larga duración pueden desplazarse desde un extremo a otro en su voto. Ambos se cruzan y compiten en servicios públicos, puestos de trabajo y ayudas con la población inmigrante.

La política es un gran escenario teatral con actores que no son auténticos y por ello no tienen carisma. Habilidades para la representación tienen todos, también Santiago Abascal.

Y eso cabrea mucho al votante, que no sólo vota con su bolsillo y está harto de tanto teatro. Probablemente con lo que menos votará será con la ideología, que es un privilegio de los acomodados.

Por todo esto que he dicho, creo que todos temen a VOX, que también tiene ideología, pero que cuenta con algo más convincente, una realidad que le respalda y no disfraza por muy incorrecto que esto sea,

Es por ello el apestado del sistema, y el único partido anti-sistema.

Hoy para derribar al rival, todo vale. El rival se ha convertido en enemigo si uno se juega mucho. Y aquí hay miles y miles de bocas viviendo del sistema. ¿Pero será efectivo? Lo dudo. Pero veremos qué pasa en las elecciones andaluzas, que ganará probablemente, pero de forma mediocre, el PSOE, que en eso de alimentar muchas bocas es el más poderoso general del sistema.


Revolución a la española

30.11.18 | 14:28. Archivado en Sociedad

“La rebelión sentimental de las masas, el odio a los mejores, la escasez de éstos -he ahí la razón verdadera del gran fracaso hispánico.” (José Ortega y Gasset).

Siempre pensé que el pulso a la Nación o una de sus expresiones, la realidad española, había que tomarlo en provincias. No se toma en Madrid porque falta la toma de perspectiva, y tampoco desde los medios de comunicación, que pueden distorsionarla.

No es tan difícil definir qué es la Nación. La primera Constitución que tuvimos, la de 1812 o Pepa, creo que tiene la mejor. La Constitución española de 1812 fue la más joven para uno de los Estados más antiguos. Es mentira que los españoles vayamos por detrás en occidente.

Para bien o para mal (así lo creía Ortega y Gasset) los españoles no sufrimos durante la Edad Media el vasallaje feudal del resto de los europeos. Aquí regían sobre todo los fueros. Matizo, en Cataluña sí estaba arraigado el sistema feudal, quizás ello explica algunas cosas que cuesta entender de lo que está pasando allí. Tengo que dar la razón a Ortega cuando decía que los pueblos regidos antaño por el feudalismo tenían un mayor aprecio a la disciplina y la jerarquía. Sin embargo, soy escéptico sobre las numerosas ventajas que se presuponen a estos pueblos.

España ha sido un fenómeno singular en la Historia de la humanidad. De ser un territorio accidentado y multi-tribal pasa a convertirse tras la romanización, en la provincia más romanizada del Imperio. La invasión visigoda suplantó afortunadamente la falta de autoridad romana, y unificó políticamente la Península ibérica. Hasta ahí como el resto de las provincias del Imperio, salvo que aquí la romanización había madurado más que en otras provincias occidentales como las Galias, Germania o Britania. Los germanos traen su Derecho y con ello sus relaciones de vasallaje. Ya no hay esclavos. Las sucesivas guerras, catástrofes y pestes hacen disminuir la población, y a todos o casi todos les toca tener que trabajar. Y resulta que en el año 711 se produce un fenómeno que rompe el iter histórico de España con el de Occidente, la invasión –porque lo fue- musulmana.

Estuvimos ochocientos años librando una contienda que configuró el carácter más exitoso en el mundo durante más de 200 años, el del español.

Clima riguroso, guerras continuas, terreno seco y pobre, constituyeron el carácter del primer Far West de la Historia. Antes que los americanos lo inventaran, ya lo crearon los españoles. Porque no había sólo que repoblar lo que antes fue cristiano, había que defenderlo sin socorro si era preciso del Rey, y eso sólo se conseguía con un tremendo esfuerzo y un gran estímulo: el Fuero y el único factor que es capaz de sacar a todo ser humano de su pobreza o miseria, el acceso a la propiedad.

Fue por una ansiada Libertad ajena al vasallaje, por la que los pueblos de España crearon sus Fueros. La Reconquista no la hicieron sólo los ejércitos, la hicieron ante todo los repobladores en tierra de nadie o de moros. Allí donde se establecían, se creaba un Fuero para dotarles de autonomía y libertad.

Inmediatamente a la conquista de Granada, esos mismos bravos españoles se lanzaron a hacer lo mismo en América. Fueron episodios de conquista y por tanto de violencia. A las pocas décadas de llegar a América, los españoles fundan las primeras universidades, construyen ciudades y evangelizan afortunadamente a los indios. Digo afortunadamente porque de no haber sido así, los españoles hubieran hecho como los anglosajones un poco más arriba, exterminarlos por completo.

El Imperio español fue el primer ejemplo de globalización a escala planetaria. Y ha perdurado en su expresión cultural, la Hispanidad, de la misma manera que el Imperio romano. Roma romanizó y España hispanizó.

Es por ello, que con acierto dijera el artículo 1º de la Pepa que:

"La Nación española es la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios."

No hay nacionalismo en la Hispanidad, pues como construcción que diseñaron los teólogos escolásticos, es intrínsecamente inclusiva. Y sigue por ello inacabada.

Ningún imperio en la Historia, salvo el romano, ha sido tan inclusivo como el español.

Pues bien, llevamos más de otros doscientos años de absoluta decadencia y descomposición.

Hoy, tras más de doscientos años de su promulgación, cuando la situación del Estado es calamitosa porque está amenazado gravemente por el separatismo y la descomposición autonómica y económica, y el de la Nación trágico, porque se sume en el enfrentamiento interno y el resurgir del odio guerra civilista, la Pepa nos canta este año el Gordo.

El proyecto original de la Nación española desconocía el nacionalismo y el colonialismo. Hablaba de todos los españoles, los de aquí y los de ultramar. Todos. Ningún nacionalismo es incluyente sino excluyente.

Hoy la Nación española sigue suponiendo la reunión de todos los españoles, los viejos, y los que llevan años viviendo entre nosotros ya con su DNI.

La Nación española es libre e independiente, no hay nada por encima de ella. Ni monarquía, ni gobiernos, ni partidos políticos, ni organismos internacionales ni empresas multinacionales, Es patrimonio de todos los españoles, y su territorio nos pertenece a todos alícuotamente. La segregación pacífica sólo admite una vía, que quien quiera separarse pague por el territorio que quiera ocupar la parte alícuota que pertenece al resto de los españoles, y siempre que estos quieran vendérsela.

La Nación española no sólo aprueba sus leyes fundamentales. A falta de un pensamiento único, hace neutral el espacio común, y plural su mensaje, pues muchas y variadas son las ideologías de los españoles.

La Nación española suspira por conservar y proteger mediante leyes que sean justas y se apliquen de verdad, sus libertades, sus propiedades, y los demás derechos legítimos de los españoles, no de sus regiones. La persona y su dignidad precede al Estado, a la Región y a toda ideología o creencia.

España es una realidad. Su Nación le da esa consistencia.

El pensamiento posmoderno ha relativizado o desacreditado todo tipo de mitos, y el de la Patria y la Nación es uno de ellos, y sigue vivo. El golpe de Estado de Cataluña ha puesto a prueba la consistencia de nuestro Estado y de la Nación. Los países más prósperos se construyen desde la simbiosis Estado-Nación y la estabilidad política. En España la estabilidad política en los últimos doscientos años la ha propiciado sobretodo y casi con la excepción de Alfonso XIII, la Monarquía Parlamentaria.

El Golpe de Estado en Cataluña ha puesto de manifiesto qué instituciones del Estado han defendido la legalidad constitucional con mayor eficacia: la Monarquía, el Poder Judicial y la Nación española que todavía vergonzosamente no ha sido convocada a las urnas tras tan grave convulsión política.

Si hemos de estar separados, regidos por una República, o disueltos, estémoslo siempre que lo votemos entre todos. Pero si no es eso lo que quieren mayoritariamente los españoles, entonces, que vayan remojando las barbas todos esos que nos han hecho perder tanto tiempo valioso hasta hundirnos en una crisis de la que no salimos por razones eminentemente políticas.

Que todos sepamos capaces como De Gaulle en medio de un ambiente revolucionario como el de 1968, diferenciar entre el Patriotismo y el Nacionalismo: “Patriotismo es cuando el amor por tu propio pueblo es lo primero; nacionalismo, cuando el odio por los demás pueblos es lo primero”.

Los españoles reaccionamos tarde y cuando ya no nos queda otra. La crisis de las Pensiones será ese detonante.


El Tribunal Supremo salva el culo a las autonomías

08.11.18 | 09:17. Archivado en Acerca del autor, Política

“Lo más maravilloso de la historia es la paciencia con que hombres y mujeres se someten a las cargas innecesarias con que sus gobiernos los abruman.” (William Borah).

El Tribunal Supremo se come un marrón intragable. La ilegalidad del Reglamento de Pedro Solbes provocaría que las Haciendas autonómicas tuvieran que devolver miles de millones de euros a los indebidos pagadores del AJD.

Me estrené en mi carrera profesional solicitando una devolución por ingresos indebidos por ese impuesto escondido en la legislación llamado Actos Jurídicos Documentados –en adelante AJD-, que recaudan las voraces Comunidades Autónomas.

Si relevante es el AJD en su recaudación es porque grava el timbre del papel utilizado en documentos notariales, y especialmente las escrituras que contengan contratos que puedan acceder al Registro de la Propiedad. Y esto es clave, porque la capacidad económica que debe asociarse al hecho gravado es lo que justifica en términos teóricos que deba pagarse este impuesto y quién debe pagarlo.

No sé los criterios que ha utilizado el Tribunal Supremo por este marrón que le ha caído y que tiene tres directos responsables. Uno, las Comunidades Autónomas y el PSOE que hizo una gran chapuza a la hora de regular el impuesto. Por supuesto, ningún gobierno del PP hizo después nada por resolverlo. Otro, la Banca que de manera irresponsable concedió a diestro y siniestro hipotecas cuyos gastos no debían haber financiado. Otro, el contribuyente, que no sabía que lo que pagaba, el AJD, que no debía pagar ni financiar. A los tres les venció su avidez, por recaudar, por financiar, y por ser propietario.

No me puedo permitir ni una gran extensión ni un mayor grado de precisión a la hora de explicar lo que para mí pasa con el problema del impuesto AJD que grava no las hipotecas, sino el hecho de que se escrituren y accedan al Registro de la Propiedad. Como a nadie le gusta pagar los impuestos (a nadie que sea un auténtico ser humano) pocos saben de impuestos, y casi nadie los sabe explicar. Ni el Tribunal Supremo va a saber hacerlo. A la vista está el marrón, la división y la mala imagen que está dando.

EL PROBLEMA JURÍDICO

Dos normas, una legal y otra de desarrollo reglamentario. Una la elabora y aprueban las Cortes, la otra el gobierno. Este tema es fundamental, porque una Ley tributaria debe elaborarse y aprobarse por las Cortes y por la vía ordinaria (las Cortes nacieron precisamente para un fin principal: establecer impuestos y controlar o presupuestar el gasto del Monarca y el Estado).

La vía ordinaria garantiza que el proceso de debate y deliberación entre diputados y senadores sea sereno y exigente. Es por ello que el Tribunal Constitucional declara inconstitucionales los Decretos Leyes que modifiquen o creen tributos (son leyes que emanan del gobierno en situaciones de extraordinaria y urgente necesidad, tienen vigencia inmediata y han de ser luego convalidadas o derogadas por las Cortes).

En la práctica todo se queda en nada, la posterior convalidación o no convalidación no impide que el Decreto Ley entre en vigor desde el momento uno de su publicación en el BOE.

El gobierno del PSOE persiste en la chapuza legislativa de establecer o modificar tributos por Decreto Ley.

El AJD se regula por Ley en Título III, artículos 27 a 44, del Real Decreto Legislativo -LEY compilativa-1/1993, de 24 de septiembre (BOE núm. 251, de 20/10/1993). Su desarrollo reglamentario se encuentra regulado en el Real Decreto 828/1995, de 29 de mayo (BOE núm. 148, de 22/06/1995).

Quién ha de pagar el impuesto. En Derecho Tributario a ese alguien se le llama Sujeto Pasivo.

El Sujeto Pasivo es quien está obligado según la Ley (y no el reglamento) a pagar el impuesto. Así lo determina un artículo fundamental, el 36 de la Ley General Tributaria, pero también su artículo 8 letra c).

La Ley de AJD establece en el artículo 29:

Será sujeto pasivo el adquirente del bien o derecho y, en su defecto, las personas que insten o soliciten los documentos notariales, o aquellos en cuyo interés se expidan.

Por si la Ley resultara “poco clara” en la identificación del condenado a pagar este impuesto, el artículo 68 del Reglamento de AJD dice que:

Será sujeto pasivo el adquirente del bien o derecho y, en su defecto, las personas que insten o soliciten los documentos notariales, o aquellos en cuyo interés se expidan.

Cuando se trate de escrituras de constitución de préstamo con garantía se considerará adquirente al prestatario.

Y aquí empieza el FOLLÓN:

Qué hace el reglamento determinando que es el prestatario de una hipoteca, o sea el deudor, el que debe hacerse cargo del AJD.

ESO LO DEBE HACER LA LEY.

Consecuencia, este último párrafo del Reglamento debe ser ilegalizado por el Tribunal Supremo por vulnerar la Reserva de Ley que establece el artículo 8 y 36 de la Ley General Tributaria y el 29 de la Ley del impuesto.

Pero es que además la chapuza de ese párrafo es monumental. Es imposible que el adquirente sea el prestatario (el deudor) en un contrato de préstamo.

En un contrato de préstamo con garantía hipotecaria quien adquiere el derecho es el prestamista, o sea el acreedor, de cuyo derecho al cobro, la escritura pública da Fe Pública notarial. Con elevación a público de la escritura, se procura que su derecho sea inscribible en el Registro de la Propiedad. Hecho que es necesario, su inscripción, para garantizarse que su derecho de cobro figure como carga del inmueble que constituye su garantía real, frente al resto de presentes o futuros acreedores del deudor y propietario con los que pueda concurrir.

Todo tributo debe gravar hechos que manifiesten riqueza o capacidad económica del contribuyente (artículo 31 de la Constitución). Y quién manifiesta aquí esa capacidad económica: ¿el banco o la caja por financiar o el contribuyente por comprar un inmueble?

El contribuyente ya pagó el Impuesto de Transmisiones o el IVA por esa compra. Es un negocio totalmente distinto, que sólo paga el AJD en el timbre del papel de la escritura.

En la Hipoteca el prestatario o deudor no adquiere ningún derecho relevante, más bien al contrario, asume la obligación de devolver el préstamo para lo cual además aporta la garantía de un inmueble. Para que esa garantía además otorgue derecho preferente de cobro o ejecución frente a otros, la escritura de hipoteca debe inscribirse en el registro de la propiedad. Queda clara la capacidad económica y el interés económico y jurídico del prestamista en la operación. Adquiere un derecho de cobro que se hace preferente y se garantiza a través de dos actos, una escritura y una inscripción en el registro de la propiedad.

Nada justifica que ese impuesto deba ser pagado por el prestatario de una hipoteca.

Y ahora de lo que sorprendentemente se OMITE en las noticias de los medios de comunicación.

Quiénes son los RESPONSABLES de esta lamentable situación.

1º Las Comunidades Autónomas.

Qué carajo hacían cobrando a quien no correspondía pagar ese impuesto.

Son directas responsables de la ilegalidad. Ya sé, tenían amparo en una norma para cometer esa ilegalidad, pero era reglamentaria no legal.

2º Los Bancos.

Qué hacían los bancos financiando en muchísimas ocasiones este gasto al deudor, y por qué no alertaron al gobierno del increíble riesgo que suponía determinar por reglamento y no por ley esta figura. Deberían haber reclamado y presionado en cualquier caso para la eliminación de este impuesto, que económicamente encarece los préstamos y el acceso a la vivienda.

La connivencia Banca-Política es un desastre. Como la de la Iglesia y el Estado. Cuanto más lejos estén unos de otros mejor.

3º Los políticos.

Adivinen de donde procede ese Reglamento con ese artículo chapucero que está ahí desde su redacción y publicación original. SÍ SEÑORES. Del cuarto gobierno de Felipe González Márquez y su flamante ministro de Hacienda Pedro Solbes Mira, que tras su retirada de la política fichó por Barclays Bank.

4º Los españoles y su santa paciencia y supina ineptitud tributaria.

Sí, los ineptos españoles que no cuestionan la rapiña fiscal que sufren por culpa de las Comunidades Autónomas, y sólo se interesan de estos asuntos cuando pueden sacar beneficio a cambio.

Todos los contribuyentes debemos saber qué impuestos estamos pagando, por qué nos los exigen, a quiénes se los estamos pagando, y cómo se lo están gastando.

GRAVÍSIMAS CONSECUENCIAS.

La ilegalidad de una disposición reglamentaria implica que los actos que derivan de ella no surtan efecto alguno. La Comunidad Autónoma debería devolver por indebida la recaudación por este impuesto desde que ese Reglamento entra en vigor, o sea, desde el 12/07/1995. Antes del boom inmobiliario!

O sea, conduciría a la quiebra del Estado autonómico.

Los bancos deberían pagar ese impuesto por el tiempo que prescribe el derecho a liquidar de la Administración, los últimos cuatro años. Algo que compromete sus cuentas pero que no las condena.

LA MANIPULACIÓN POLÍTICA.

Del PSOE. Trata de que nadie se entere de que el problema lo generó él. Aprovecha la ocasión para establecer el impuesto a la banca que le salió frustrado hace unos meses.

Del PP. Por perpetuar durante sus gobiernos esta chapuza reglamentaria, apuntándose ahora a lo que es necesario hacer, eliminar este impuesto que grava la financiación del acceso a un bien básico como es la vivienda.

De PODEMOS. Por tratar de erosionar la legitimidad del alto Tribunal que juzgará próximamente a sus camaradas golpistas. El Rey y los jueces del Tribunal Supremo han sido las dos únicas instituciones que han frenado el golpe de Estado de Cataluña. El proyecto de Podemos es abrir un proceso de cambio de régimen hacia una República a través de la inestabilidad política.

Compadezco al Tribunal Supremo. Entre salvar a la Banca y salvar de la quiebra al Estado, ha tenido que decidir esto último, aunque parezca lo primero. Conozco muchas sentencias que han declarado ilegales disposiciones reglamentarias en materia tributaria. Pero con las consecuencias de esta, ninguna.

Dios mío, en manos de qué políticos estamos y hemos estado.

Quién es más peligroso, el malo o el idiota. Descarto a los buenos. No los conozco. Pero buenos jueces, conozco a bastantes.


Jueves, 13 de diciembre

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