El mundo descifrado

No es tesis doctoral todo lo que reluce

14.09.18 | 12:45. Archivado en Sociedad

Podrás engañar a todos durante algún tiempo; podrás engañar a alguien siempre; pero no podrás engañar siempre a todos (Abraham Lincoln)

Detrás de la noticia sobre el escándalo hay una jugosa realidad sociológica. Cómo entendemos la moral pública hoy y cómo podemos explicar tanto envilecimiento moral en nuestra sociedad y clase política.

El puritanismo es ese grandilocuente rigorismo moral, de origen protestante, que impone rigor moral en la vida pública, pero que descubre laxitud moral en la vida privada. El puritanismo es Pos-verdad moral, mentira revestida de verdad.

La esquizofrenia moral que surge de tener una doble vida, el puritanismo tradicional lo pretendía resolver enfatizando vistosamente su rigorismo en público y aportando buenas dosis de aparente auto-desprecio personal en privado (en realidad es narcisismo moral).

Se dice de los puritanos oficiales que es gente que tolera mal la felicidad ajena. El problema del puritanismo moderno es el mismo que tenía el tradicional, el rechazo a la naturaleza humana, que es tan proclive al bien como al mal, que aglutina virtud y corrupción. En suma, el rechazo a la realidad de la naturaleza humana.

Juan Manuel de Prada, que para mí en su cualidad de intelectual católico es el que mejor ha analizado este puritanismo moral que se extiende como una epidemia en nuestra sociedad, y que tiene raíces en la cultura protestante, dice acertadamente: El puritanismo es el vicio disfrazado con las plumas de pavo real de la virtud.

En la cultura católica siempre se ha admitido la culpa y la posibilidad de redimirse a través del perdón y la reparación. En la cultura protestante, donde nace y se gesta el capitalismo que conocemos hoy y que es el artífice de este nuevo patrón moral, no se admite la culpa (sí el arrepentimiento) ni la necesidad del perdón, ni tampoco la reparación. Si te equivocas debes asumir hasta las últimas consecuencias, te caes como Lehman Brothers.

Admitir el arrepentimiento y la culpa no son lo mismo. Para admitir el arrepentimiento uno debe exponer sus vergüenzas en público. Para admitir la culpa uno debe admitir sus vergüenzas en público y en privado, incorporarlas al conocimiento de sí mismo, y debe reparar el daño ocasionado pidiendo y recibiendo el perdón de los otros.

La admisión de la culpa en privado supone admitir que no estamos justificados, que hay una parte buena y mala en todos nosotros, y que cargamos con ambas a golpe de trabajo personal, decepciones y satisfacciones.

El que se justifica parte de una superioridad moral de tipo paulino: "Andaba equivocado pero caí del caballo y vi la luz…y ya nada volvió a ser igual". ¿Qué nada volvió a ser igual? Seguiste arrastrando tus defectos y sobre todo tu inclinación a ellos.

Puede haber muchos católicos que actúan como protestantes sin saberlo. Pero también he conocido protestantes que actúan como católicos, también sin saberlo. Lo decisivo para entender estas sutilezas morales radica en analizar la imagen que tenemos de nosotros mismos, ¿realista o idealista?

El que posee una imagen realista de sí mismo suele llevarse bien consigo mismo. Se conoce bien a sí mismo, tiene en cuenta sus limitaciones y por eso mismo suele ser tolerante con las limitaciones de los demás, pues nadie puede pedir a otros lo que así mismo no se pide. Su autenticidad es muy natural porque ha sido capaz de integrar con afecto e inteligencia sus defectos y cualidades. Es un trabajo de por vida, uno de los más exigentes y bonitos con el fin de adquirir una sabrosa madurez (o sabiduría) de la que uno disfruta y los que tiene alrededor también.

El puritano siempre pone el nivel de exigencia moral muy alto. Se pavonea de forma grandilocuente en su rechazo de la corrupción, pero se lleva mal consigo mismo. No tolera que los demás le indiquen sus contradicciones, y mucho menos que le bajen del púlpito, porque es muy celoso guardián de una falsa auto-estima basada en su arrogante superioridad moral.

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Periodismo, manipulación y bulos

07.09.18 | 10:40. Archivado en Sociedad

“Nadie aplica la moral mientras sueña” (Platón)

Realidad es todo aquello que de mil maneras nos opone resistencia. La realidad tiene vida propia y puede expresarse de forma tangible o virtual.
La realidad no cambia por efecto de nuestros deseos, está ahí por oposición a ellos o por complemento circunstancial de ellos.

Tal como afirma Fernando Savater en un espléndido artículo titulado “Internet y realidad” (Ética de urgencia. Ed. Ariel), se ha hecho muy complicado diferenciar lo presente de lo virtual. La realidad virtual actúa a modo de espectáculo. Ello ha conducido a que adoptemos una actitud generalizada de anteponer las emociones a la racionalidad. Cuando la realidad no me gusta, me creo otra en la que puedo desenvolverme de forma virtual y amoral.

El mayor problema que nos plantea esa realidad virtual, internet, es la veracidad de la información que suministra. El uso de internet puede plantear una problemática moral y legal, puesto que otorga un adictivo poder de actuar con total impunidad. Y ello de múltiples formas, entre ellas suplantando identidades o abusando del anonimato para en general, injuriar o calumniar al oponente.

En lo que a medios de comunicación se refiere internet los ha sacudido. Nuestra participación en internet en medios de opinión y redes sociales nos ha convertido en poderosos artífices de la formación de la opinión pública, o lo que es más sencillo de entender, nos ha convertido a todos en periodistas.

Soy de la opinión de que la sobre-información puede conducir paradójicamente a un alejamiento o desconexión de la realidad, porque la sobre-información nos sitúa en una realidad virtual que es más emocional por fragmentaria que tangible por racional. No podemos confundir información y realidad. Una puede formar parte de la anécdota, la otra del contexto. No se puede confundir la parte por el todo. Para casar información y realidad es preciso tener formación o cultura.

Muchos de los comunicadores se mueven sólo para los suyos. Muchos lectores pero también periodistas, buscan solamente reforzar sus ideas.
Seleccionan y filtran la realidad para transmitir o escuchar lo que quieren. Malos periodistas y malos lectores suelen elegirse precisamente porque unos ofrecen el producto que el otro demanda. En esta relación, conectar con la realidad es secundario. Lo importante es que uno oiga lo que quiera escuchar, y el otro lo venda u ofrezca. Esta mediocre dinámica de relaciones de interés ha ocasionado serios problemas de veracidad en la información y, por consiguiente, de falta de credibilidad de los grandes medios de comunicación.

Los problemas de veracidad afectan a comunicadores profesionales (medios de comunicación) y no profesionales (redes sociales) pero no desvirtúan en absoluto la positiva influencia que las redes sociales están adoptando en la formación de la opinión pública, que antes se formaba de arriba hacia abajo (medios de comunicación) y ahora es a la inversa (de abajo hacia arriba). Se está produciendo una transición desde el Despotismo periodístico a la Democracia periodística. El público puede y debe actuar como corrector de la falta de veracidad de las noticias que suministren los medios de comunicación, y viceversa, los profesionales de la información pueden y deben contrastar la información suministrada por las redes sociales, en su caso para denunciar la manipulación informativa, en la otra, para denunciar el bulo informativo.

No es un disparate afirmar que una mayoría de personas desconfía ya de los medios de comunicación convencionales y masivos. Sin embargo, eso no significa que haya renunciado a ser informado. Pasa que obtienen esa información a través de las redes sociales que actúan a modo de gran cooperativa de suministro de información. La televisión y prensa escrita están siendo desplazadas cada vez más por las redes sociales (entre ellas los foros de opinión en los medios, Twitter, Facebook e incluso WhatsApp).

Contrastar una información en internet es relativamente sencillo. Pero no hay que olvidar que no hay información por muy accesible que sea, que
pueda suplantar la formación que debe tener cualquiera para detectar y discernir lo verdadero de lo falso. Una proporciona el dato y la noticia, la otra la cultura y el análisis. Cuando además se acompaña de la experiencia (es decir de realidad vivida), el comunicador se dota de autoridad de opinión. Aunque todos podamos y debamos opinar, no todas las opiniones valen lo mismo.

Falsear la realidad de forma más o menos simple e incluso infantil se da frecuentemente en la realidad de la comunicación (bulo informativo). Formar una realidad paralela, vestir a una mentira con un manto de verdad, no es que se de en la realidad es que forma parte escandalosa de ella (manipulación informativa). Esto es lo que se viene a llamar Pos-verdad, y se crea para manipular las emociones del público con el fin de satisfacer intereses particulares. Se crea Pos-verdad cuando se rechaza la realidad por interés particular o corporativo, cuando se pretende forzar la realidad a conveniencia del manipulador.

Pos-verdad es cuando se pretende vestir de realidad lo que simplemente es ilusión-manipulación. Lo llaman República de Catalunya, pero es región catalana. Lo llaman Igualdad, pero es igualitarismo. Lo llaman Ideología de género, pero es imposición de género. Lo llaman Democracia, pero es revolución al saltarse las leyes. Lo llaman Referéndum, pero es sufragio Selectivo y no universal. Lo llaman Gintonic, pero es garrafón.

Cuando uno escucha o ve tertulias (y yo cada vez menos y de forma selectiva), uno tiene la sensación de que una gran parte del periodismo español: 1) vive en otro planeta; 2) no se da cuenta de que su influencia es cada vez menor; 3) confunde análisis con opinión porque tienen una escasa formación y escaso interés en conectar con la realidad y; 4) se muestran serviles con el poder político por pura conveniencia particular. En resumen, muchos periodistas no son conscientes aún de que se les ha pasado el arroz y de que sus modos e información están muy desacreditados.
La tendencia es a considerar desacreditados por lo general a los medios de comunicación apoyados en eso que se llama Línea Editorial, que es esa opinión corporativa que busca no trasladar un fiel reflejo de la realidad y los hechos dentro de una coherencia en la opinión (por honestidad intelectual), sino transmitir una visión interesada de la realidad.

No me extraña que haya medios de comunicación que cuando se centran en transmitir la realidad porque hacen primar los hechos a la opinión, el público en general los reconozca y siga.

No es que el periodismo esté en crisis por descrédito, es que está transformándose en un cada vez mayor y mejor gestor de la información. Como gestor de opinión, otorga prioridad a la opinión de sus lectores, tolerando ampliamente como garantía de que ésta sea todo lo diversa y plural que la realidad también es.

Gracias a esta interacción, surge de forma sencilla y apabullante lo principal y fascinante, la REALIDAD, que no se fuerza, sino que se tiene en cuenta decisivamente para tomar decisiones acertadas o emitir opiniones solventes.

Vivir de espaldas a la realidad solo puede conducir al fracaso.


Animalistas y taurinos

21.08.18 | 10:03. Archivado en Sociedad

“El hombre se diferencia del animal en que bebe sin sed y ama sin tiempo” (Ortega y Gasset).

La tauromaquia es un espectáculo que representa la realidad. Para los animalistas, la tauromaquia es un espectáculo cruel, para los taurinos es un espectáculo extremadamente serio porque un hombre se juega la vida.

Ponerse en el lugar del animal o del torero configura antropologías diametralmente opuestas entre ambos.

El Animalismo emerge como un movimiento social que parte de una singular antropología que básicamente reduce y asimila la condición humana a la condición animal, y viceversa, eleva la condición del resto de las especies a la dignidad del ser humano. Básicamente considera el igualitarismo entre las especies.

Ha habido construcciones doctrinales para sustentar este nuevo pensamiento.

Peter Singer por ejemplo eleva a categoría moral el derecho de todo ser vivo a no sufrir, y extiende el concepto de persona a todo ser vivo que sepa anticipar su ser en el pasado y en el futuro –su muerte- (homínidos y posiblemente resto de mamíferos). Otro ejemplo, para Tom Regan, el derecho a la vida y por tanto su respeto, es un valor intrínseco del que gozan los seres vivos que son sus titulares y por ello no deben ser medios para otras especies.

Qué lleva al ser humano a elevar tanto la atención y dignidad del resto de las especies con las que compite en el medio natural. He aquí la cuestión.

El pensamiento animalista puede encuadrarse dentro de la Posmodernidad. El ser humano posmoderno posee una cosmovisión fuertemente emocional. Se identifica no tanto con lo que es capaz de razonar como con lo que es capaz de sentir. El ser humano posmoderno es hoy ante todo un estado de ánimo.

Pese a encontrarnos en la cultura de las comunicaciones y de la información, el ser humano posmoderno se mueve en una ansiosa búsqueda de experiencias y sensaciones. Al ser posmoderno le aterra la soledad y por ello necesita establecer nexos de solidaridad y comunicación. Una saturación de información (quizás por su sensacionalismo en exceso tremendista) puede acabar produciéndole una visión pesimista de las relaciones humanas y de estas con el resto de los seres vivos.

Ante ello encuentra salida en establecer unos nexos de solidaridad e identificación con otros seres vivos con los que no puede comunicarse sino a través de las emociones, especialmente con otros mamíferos.

Se ha de valorar el deber moral y legal de respetar y proteger la naturaleza, y de no someter a un trato cruel a los demás seres vivos. Pero eso es una cosa, y otra atribuir cualidades humanas (conciencia y derechos) a las demás especies.

El problema del movimiento animalista es su base antropológica que es pesimista con la naturaleza humana. En esta antropología, el ser humano sólo puede beber si tiene sed, porque intrínsecamente la especie humana no crea, sólo destruye. El ser humano no puede trascender ni amar de por vida, porque el ser humano como animal no trasciende, se mueve y reacciona a través de impulsos. El ser humano no tiene espíritu, sólo instinto y como tal entra en ventajosa y amenazante competición con el resto de las especies. Su capacidad racional o tecnológica le sitúa en posición dominante.

En el contexto actual de neurosis igualitaria, el pensamiento animalista, adopta la dialéctica marxista del enfrentamiento, en este caso entre especies. Ciertamente, prolifera en personas con tendencia a ser de izquierdas o progresista. Y por ello considero al pensamiento animalista como una metamorfosis más del marxismo.

Y eso se expresa en su enfrentamiento con la TAUROMAQUIA que es un fenómeno intrínsecamente hispano que ha causado fascinación en todas las épocas por su alto grado de sofisticación y complejidad ética y estética.

La tauromaquia es un espectáculo de gran seriedad porque un ser humano se expone a perder la vida ante un animal salvaje y mítico, el toro bravo. Es serio por su extremo realismo, racional por su minuciosa reglamentación que se remonta a 1750, auténtico por su peligrosidad, y espectacular por su plasticidad y estética. Es un espectáculo normativamente muy acotado y su afición tremendamente respetuosa por lo que se juega el torero (su vida) y premiadora de su coraje y valor.

Y sitúo a la tauromaquia dentro de la excepcionalidad de la ética medioambiental por su singularidad y trasfondo racional y ético. Un hombre que se juega la vida ante un animal salvaje siempre ha formado parte del mito, su permanente lucha con la muerte en este caso en la lucha con la bestia, siempre será un espectáculo y causará fascinación.

Por ello, todo lo que se encuentra fuera de la tauromaquia (capeas, toros de fuego, el toro sacrificado con lanzas, dardos o escopetazos o atropellos) no me parece ético porque existe una gran desproporción de fuerzas. No hay nobleza en el enfrentamiento, ni coraje en el ser humano. Es por ello, desechable.

Y estas son las antropologías enfrentadas.

Si el animal (en este caso la Bestia que sólo es un personaje ficticio y domesticable en Disney) ostenta la dignidad del ser humano, ¿en qué valor consideramos al ser humano?

El irracional mérito puesto en los animales conduce al demérito o desprecio de los seres humanos.

La inversión de dignidades, la del animal contra la humana, es además de un disparate, un planteamiento irracional.

El movimiento anti-taurino sólo aglutina a camaradas unidos en una única dialéctica, odiar la tauromaquia y a su afición, hasta la abolición de la tauromaquia, que además es un fenómeno singular en la cultura española calificado como Patrimonio histórico y cultural protegido por la LEY 18/2013, de 12 de noviembre.

Cualquier abolición de la tauromaquia implica necesariamente la derogación de esta ley. Y fuera de ello, sólo existe una imposición que evidentemente ha de ser contrarrestada por la defensa de la tauromaquia por parte de quienes somos sus aficionados. Existiendo un conflicto inevitable entre anti-taurinos y taurinos, por la intolerancia de los primeros, la solución sólo puede ser jurídica.

No debemos ser tolerantes con los intolerantes. El siglo XX nos da importantes lecciones en este sentido.

Quién iba a decir que un espectáculo cruel (la cultura actual rechaza todo lo que considera desagradable y por tanto también real) estuviera fundado racional y humanísticamente.

Y todo porque situándonos en la perspectiva del ser humano o de la bestia, al final estamos valorando o despreciando nuestra condición humana preeminente dentro de la naturaleza.

Por ello, el movimiento animalista es un ANTI-HUMANISMO, su base marxista y su actitud peligrosamente totalitaria.


FRANCO, ese Hombre...cillo

22.06.18 | 14:54. Archivado en Política

«Yo no haré la tontería que hizo Primo de Rivera. Yo no dimito. De aquí al cementerio.» (Francisco Franco Bahamonde).

Antes de que pueda darse la grotesca situación en una Democracia de que una versión histórica única y oficial amordace la libre investigación y expresión, se debe juzgar a Franco y al franquismo desde todos los puntos de vista. Yo voy a hacerlo desde la Derecha. Distingo a Franco del franquismo, como se ha de distinguir a Marx del comunismo.

Franco tuvo una infancia triste. Su padre era alcohólico y asiduo a los prostíbulos. Abandona a su madre y a sus cuatro hijos para irse con otra mujer, algo que Franco nunca le perdonó. Franco no toleraba los escándalos sexuales en la familia. En eso era muy puritano. El dictador siempre idolatró a su madre, mujer muy religiosa, y rechazó la figura paterna y lo que ella representaba (alcoholismo y promiscuidad). Curiosamente Ramón y Nicolás Franco fueron alcohólicos y promiscuos, uno fue republicano y masón, el otro un corrupto empresario y artífice en la sombra del asentamiento del poder de su hermano.

Franco entra muy joven en la Academia y tiene una brillante carrera militar. Temerario en el frente finalmente es herido en el combate y parece que pierde un testículo. Su vida sexual es un misterio porque siempre se le han achacado problemas de impotencia, que quizás compensa con una desmedida ambición. Es responsable de sofocar el golpe de estado de las izquierdas de 1934 (el mismo año que Companys declara la independencia de Cataluña). Aunque monárquico no fue nunca hostil abiertamente a la República. Rechaza adherirse a la sublevación del general Mola hasta el asesinato del líder de la oposición Calvo Sotelo, por parte del capitán de la Guardia Civil Fernando Condés y un grupo de pistoleros. En ese momento, Franco se adhiere a la sublevación quizás porque comprende que ya nadie está a salvo dentro del régimen republicano. Él se mueve realmente sólo cuando se ve afectado en sus intereses. No es un ideólogo.

Franco le dedica más tiempo quizás que los otros generales a la gestión política del golpe de Estado. Retrasa el fin de la guerra porque no asume riesgos y porque pretende con ello asentar su liderazgo político. El 21 de Septiembre de 1936, la Junta de generales sublevados elige para el mando único a Franco como Generalísimo y mientras durase la guerra. Ante esta decisión el más veterano General Cabanellas, que conocía bien a Franco dijo: «Ustedes no saben lo que han hecho porque no le conocen como yo, que lo tuve a mis órdenes en el ejército de África, como jefe de una de las unidades de la columna a mi mando... Si ustedes le dan España, va a creerse que es suya y no dejará que nadie lo sustituya en la guerra o después de ella, hasta su muerte».

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España, de la corrupción autonómica a la federal

12.06.18 | 13:28. Archivado en Política

La corrupción en la España real es un fenómeno autonómico por excelencia.

Durante décadas el pactismo entre el bipartidismo y los nacionalistas se ha basado en el interés de proporcionar estabilidad política al país, pero a su vez en el interés de saquear las cuentas públicas a través del Estado autonómico con ciertas garantías de impunidad. No es casual que el proceso separatista se activara tras producirse la reacción judicial contra la familia Pujol. Es decir, un poder del Estado, el judicial, ha hecho estallar ese pactismo que es el que ha institucionalizado la corrupción como única forma lógica de entender el reino de taifas que es España.

El federalismo es el recurrido eufemismo de actualidad para legitimar al separatismo. Hoy como en 1873, el federalismo en España es sinónimo de separatismo y de aspiración al absolutismo político de las oligarquías regionales y locales organizadas a través de los partidos políticos, los sindicatos y el asociacionismo político, con un poder judicial bajo su control porque dejaría de haber jurisdicción única para todo el Estado.

España cuenta con uno de los Estados más antiguos y más experimentados. España no es ajena a crisis políticas, ha tenido muchas, y hasta cuenta con una República Federal, la de 1873, si bien duró un año y algunos meses porque acabó en un desastre por la virulencia de su separatismo y cantonalismo y estado de anarquía generalizados.

España tiene experiencia federal, el antes citado desastre de la República Federal de 1873, y el experimento fallido del Estado autonómico que saltó por los aires en la II República con la proclamación de la República catalana bajo la presidencia del genocida Companys en 1934. Pese a esta fatídica experiencia, el Estado autonómico fue recuperado por la Constitución de 1978. Porque el problema del Estado autonómico no es tanto el separatismo como su factor erosivo y corruptor para los intereses de la Nación española, los cuales pasan por hacer sostenible el sistema de solidaridad y justicia entre los españoles, es decir su sistema de pensiones, fiscal, de infraestructuras, mercado y de servicios públicos del Estado de Bienestar. Hoy el separatismo y el federalismo amenazan su sistema de solidaridad. Es sorprendente observar la indiferencia de la izquierda frente a esta amenaza.

Dos analistas ('El despilfarro: la sangría de la España autonómica'," del periodista Federico Castaño y 'El ocaso de las autonomías' del economista Joaquin Javaloys) cifran en 700.000 de los 3 millones de empleados públicos existentes en España, los que han entrado en la función pública mediante pruebas limpias y transparentes. Cifran en "920.000 empleados de más en las autonomías, de los que 520.000 son enchufados y el resto, unos 400.000, son el producto de multiplicar por 17 la estructura de gestión".

Cito a Roberto Centeno: "España es, con abrumadora diferencia, el país europeo con más políticos por habitante. Un reciente estudio cifra en 445.568 los políticos que tiene España (incluyendo los liberados sindicales), el doble que Italia y que Francia, o que Alemania, que con el doble de habitantes tienes tres veces menos cargos políticos. Si pusiéramos en fila a todos los cargos políticos y sindicales españoles, dando 50 centímetros a cada uno, sumarían nada menos que 223 kilómetros. Así que está claro por qué no quieren ni oír hablar de suprimir las autonomías".

Roberto Centeno cifra en más de 136.000 millones de euros al año, el despilfarro autonómico por endeudamiento y duplicidades administrativas. Sólo ahorrando una cuarta parte de este despilfarro se podrían incrementar sin subir los impuestos las pensiones más bajas. Los movimientos reivindicativos de los pensionistas callan por sectarismo político ante este estado intolerable de cosas. Su análisis es parcial e interesado. O las pensiones o las autonomías, este es el dilema que ha de plantearse honestamente cualquier pensionista o futuro pensionista del sistema público de pensiones.

España no fue resultado de una unión entre regiones sino entre reinos, es decir, entre antiguos Estados. España es resultado de una longeva Historia, es fruto de un esfuerzo comunitario, secular, progresivo y racional.

La romanización dotó de homogeneidad a las tribus, la reconquista dotó de proyecto unitario a los reinos, y la ultra-peninsularidad expandió nuestra cultura por el mundo definiendo nuestra identidad hispana y española. Sólo existe una única voluntad (y no diecisiete), la de un sujeto real, la Nación española, sujeto soberano del que emanan todos los poderes del Estado. Sujeto al que evitan los pactistas porque temen su reacción y realismo, y porque trunca sus oscuros intereses.

Uno de los errores que cometen a menudo los españoles es juzgar a su país sin perspectiva histórica ni analítica. Para entender España hay que distanciarse de ella y razonarla.

Nada ha erosionado más la igualdad ante los poderes públicos de los españoles que las autonomías. En España se menoscaba a diario la igualdad de trato a nivel fiscal (impuesto de sucesiones e IRPF), sanitario (régimen de medicamentos y calidad de los servicios) y de asistencia social (ayudas a la dependencia).

España ya es una realidad federal donde las autonomías anteponen ilegítimamente sus intereses a los de los españoles. Somos un mercado y un Estado de Bienestar basado en los intereses comunes y en la solidaridad entre regiones e individuos. El separatismo niega la existencia de ambos rechazando la realidad e imponiendo la suya que es inventada. El federalismo pretende adaptarla, forzándola, para complacer los intereses de las oligarquías regionales suprimiendo para ello, la integradora e íntegra pertenencia a una común Nación española, creando las que sea menester para en último término mantener la corrupción estructural que rige en España gracias al Estado controlable y descontrolado de las autonomías.

Para sostener ese régimen de intereses comunes y solidaridad no necesitamos más de lo mismo (el federalismo). Necesitamos MÁS ESPAÑA.

Concluyo citando al Rey Fernando II de Aragón "el Católico" (odiado por Maquiavelo) refiriéndose a España: "La nación es bastante apta para las armas, pero desordenada, de suerte que sólo puede hacer con ella grandes cosas el que sepa mantenerla unida y en orden"


El Triunfo impopular del capitalismo

11.05.18 | 17:39. Archivado en Sociedad

"El mercado no es un invento del capitalismo. Siempre ha existido. Es un invento de la civilización." (Mijaíl Gorbachov)

Lo que más sorprende y frustra de la realidad es que ésta tiene vida propia. Cualquier intento de adaptación de la realidad a las ideologías ha tenido siempre un fatídico desarrollo y final. Los seres humanos como sujetos reales contribuyen con el buen y mal uso de su libertad a construir una realidad justa e injusta. La realidad es compleja y rebelde, porque está viva y es mucho más dinámica que las ideas, la mayoría inútiles.

Antonio Escohotado es un intelectual que como excomunista realiza una interesante comparativa entre el capitalismo y el socialismo. En su obra maestra, "Los enemigos del comercio", realiza un análisis histórico de la propiedad. Su interés al menos para mí, es que analiza psicológicamente el capitalismo y su incidencia económica. Una de sus mayores inquietudes intelectuales ha sido y es, analizar la impopularidad de un sistema, el capitalismo, que es exitoso cuando se le juzga desde la perspectiva histórica, pues ha conducido a una parte considerable de la humanidad a una prosperidad hoy, sin precedentes. Y he aquí una de sus tesis fundamentales. Cuando se deja libre juego al ánimo de intercambiar por medio del comercio la capacidad de prosperar de los individuos, la prosperidad acaba produciéndose a nivel tanto material como inmaterial.

Las épocas históricas donde la esclavitud o la servidumbre sostenían eminentemente la economía (Antigüedad y Alto Medievo) solían coincidir con una baja innovación tecnológica y un acusado declive demográfico. Toda facilidad puesta al individuo para que desde su libertad (emancipación) y naturaleza humana (deseo de prosperar) acceda a la propiedad a través del comercio, se traduce en la creación de una clase media imprescindible para obtener tanto la estabilidad política (democracia) como la prosperidad económica. Esa progresiva emancipación, a la que contribuyó la socialdemocracia, se ha traducido en el siglo XX tras la Segunda Guerra Mundial en el triunfo del capitalismo cuya máxima expresión, es la sociedad de consumo.

El triunfo del capitalismo es causa de: 1) esa progresiva emancipación respecto de quienes quieren al ser humano esclavo o siervo (el Estado sin Capital y el Capital sin Estado); de 2) su capacidad sorprendente para innovar (el individuo que se esfuerza y prospera es creativo), y de; 3) su flexibilidad por su escaso dogmatismo, de adaptarse a las circunstancias cambiantes (reivindicaciones sociales y cambios políticos).

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La condición de nuestros políticos

25.04.18 | 16:37. Archivado en Sociedad

El modelo de selección de las élites políticas en España ha fracasado. Es un modelo además, agotado. Gracias a la persistente crisis económica y política, los españoles han sido conscientes del elevado grado de corrupción y negligencia de nuestros políticos. Alguien dijo de forma muy oportuna que "La política es el arte de impedir que la gente se meta en lo que sí le importa".

Y esa es la más importante de las cuestiones: quiénes nos representan, quiénes nos gobiernan, quiénes son en realidad tras los focos, e inevitablemente quiénes y cómo fueron antes de dedicarse a eso de lo que no quieren desapegarse, la política.

El caso Cifuentes sólo es un exponente más de lo que nos importa e inquieta. Cuántos políticos han mentido en sus currículums, cuántos han hecho cosas vergonzosas que sonrojan al menos pudoroso, desde hurtar unas cremas en un supermercado hasta denigrar a Coca Cola para después beberla a pares.

Qué tipo de personas son estos políticos. Pues creo, que son como la gente común, con sus defectos y cualidades, aunque a fuerza de protagonismo y poder, en grado superlativo y narcisista.

La culpa de esa falta de selección para que en la política no se cuelen indeseables la tienen: 1) la PARTITOCRACIA que es ese imperio institucional de los partidos políticos otorgado por la Constitución que ha degenerado y ha superado lo que inicialmente aportaba, la pluralidad política; 2) la propia condición humana que tiende a la corrupción (la vida es corrupción, pensaba Aristóteles); 3) el bajo nivel de exigencias morales de la sociedad. Una sociedad que es tratada y configurada tanto por el izquierdismo como por los medios de comunicación como una masa impersonal que actúa muchas veces de forma muy hipócrita, pues exige un comportamiento moral a los demás que no se exige para sí misma.

No existe vida privada (salvo la íntima) en un personaje político que deba ser desconocida para los ciudadanos. Todo votante tiene que conocer para confiar. Es un grave error admitir que mientras un político gestione bien, da igual lo que haga en su vida privada.

¿Confiaría usted su voto en un político que es un cleptómano, es infiel a su pareja, toma drogas, falsea una beca o miente en su currículum? Y si dice que sí, ¿qué garantías racionales puede tener de que sus “engaños” no los realice con usted una vez que ha conseguido su voto?

Hemos llegado a tan degradante relativismo en lo moral que no importa distinguir entre el Bien y el Mal. Y no hay nada tan humano por racional como hacer íntimamente esta distinción o discernimiento.

Hoy se invita a todo lo contrario, se invita no a ser racional -que es algo así como quiero saber quién eres detrás de la apariencia-, sino emocional –que nadie descubra mis “pecados” pero no me importa descubrir los de los demás-. Tan terrible carga de renuncia a la vida privada, exige de forma racional a un político tener una corta vida política, lo cual además es toda una garantía frente a los autoritarismos.

En un partido político el fin (la toma o posesión del poder) justifica los medios (esos que se catalogan entre morales o inmorales). Esa es la razón por la que son muchos más los que huyen de la política que los que se rebotan con ella.

Los partidos políticos reflejan un grado de perversión mayor que la sociedad, que sí tolera la discrepancia moral, aunque la trate con indiferencia. Sin embargo, la sociedad es la única responsable de la corrupción de sus políticos, por imbecilidad, si no les exige lo que sí importa de verdad: una conducta en público y privado coherente, buena fama anterior, solvencia de conocimientos y habilidades, y un patriotismo claro y nítido, que refleje la preferencia por el Bien Común y no por el individual, como pauta social de comportamiento deseable.

La falta de ejemplaridad de nuestros gobernantes y representantes es a la vez, la nuestra. Y ello justifica la Regeneración Moral que España necesita.


Mayo del 68 HOY

13.04.18 | 15:19. Archivado en Sociedad

La actual crisis en occidente es una crisis del principio de Realidad que al mismo tiempo es una crisis de Racionalidad. La realidad es lo que permanece cuando se deja de creer en la fantasía. Cada cual elige en ese momento construir su vida desde ella o contra ella.

Cuando el filósofo Gianni Vattimo define el Pensamiento Débil como una anarquía no sangrante, introducía una forma revolucionaria de entender la posmodernidad. Bajo inspiración anarquista, la autonomía del individuo se entiende de forma radical –y por tanto bajo dictadura emocional- como motor de desorganización social y familiar. Su éxito se ha basado en el rechazo de la realidad por insatisfacción, hedonismo y rebeldía.

La familia española es un campo de laboratorio magnífico para observar cómo esa anarquía no sangrante -el caduco autoritarismo de los padres ahora se está convirtiendo por idiotez y chantaje emocional en el autoritarismo de los hijos- es real e imperante.

Del "Harás lo que quieras cuando tengas tu propia economía y casa, pero mientras vivas en esta casa harás lo que te mandemos", al "Me das lo que pido o te la monto". Del "Estudia o trabaja pero no vas a estar sin hacer nada" al padre o la madre que, tras volver del trabajo, hace las tareas escolares de los hijos, inmersos en una absurda competitividad que hiere de muerte el principio del mérito y el esfuerzo individual. Somos una generación de nuevos padres que estamos sacándonos la EGB por segunda vez. Como padre creo que, ocultando la realidad o disfrazándola de amabilidad (pos-verdad lo llaman) a los hijos, los conducimos a su tiranía (emocional) y a su fracaso personal por falta de preparación y adaptación a toda realidad que tengan que afrontar por sí solos cuando sean mayores de edad.

Una consecuencia del bienestar material que tuvo lugar en Europa con la implantación del Estado social de Bienestar fue el advenimiento en una cultura de nueva opulencia, de generaciones insatisfechas de jóvenes que contemplaban su sociedad como un sistema de valores anacrónicos conservados en formol. Su herencia fue cultural y no política, se llamó MAYO DEL 68. Políticamente no innovó nada pues su espíritu revolucionario fracasó por contradicción real (existencia de dictaduras revolucionarias). Mayo del 68 rompió los conservadores valores sexuales de occidente y cuestionó la autoridad política hecha a semejanza del modelo familiar tradicional, que entonces sí era hetero-patriarcal y hoy es tan diverso como un sabroso cocido.

La revolución cultural inacabada de Mayo del 68 acabó paradójicamente en nada y en la nada. Generaciones de inconformistas de entonces fueron domesticados gracias a los encantos del hedonismo de la sociedad de consumo, en el transcurso de la más amplia etapa de libertades y ausencia de conflictos que ha vivido occidente. Sin embargo, muchos siguen padeciendo neurosis porque nunca llegaron a conciliar su conformismo material con ese inconformismo espiritual proveniente de sus años de juventud.

Muchos nostálgicos de ese espíritu de Mayo del 68, han convertido su idealismo juvenil en una metafísica o religión ateísta de eterna juventud. De ella beben como bebe el ganado en el abrevadero. Sorprende observar a adultos en plena adolescencia mental. Emocionales e irreflexivos, juzgadores y no observadores, burgueses inconformistas negacionistas de cualquier matiz, idiotas en creciente senilidad. Estos son los que aplauden el anarquismo no sangrante, que no es más que una rebeldía intergeneracional de estética desenfadada y boicoteo colérico del normal desarrollo de la vida del prójimo. Que impone constantemente su presencia a una mayoría silenciosa que nunca fue ni pija ni consentida, y que distingue entre el inconformismo que tiene causas y entre una realidad que no es ni intrínsecamente perversa ni adaptable por imperativo emocional. Los conflictos entre intereses opuestos tienen su vía de solución democrática y judicial, legal y racional, cuando faltamos a la tolerancia o cuando hay que poner límites a la intolerancia.

En la Dictadura de los idiotas asistimos a uno de los últimos coletazos de Mayo del 68. La transmisión de la rebeldía entre generaciones. Entre las generaciones acomodadas de entonces que convirtieron su idealismo en religión de eterna juventud, y las nuevas generaciones que ni estudian ni trabajan porque casi todo se les da hecho. Semejantes en su rechazo de la realidad, unas porque les aterra la senectud, otras porque se han acostumbrado a que todo se lo den hecho, y eso lo saben, no tiene futuro.

Sólo los idiotas pueden pretender que la realidad se adapte a ellos, y es por ello que nos encontramos en una guerra posmoderna -no sangrante pero eficazmente fragmentadora y erosiva de las instituciones- entre cinceladores y dinamitadores de la pétrea realidad.

Lo que pasa en Cataluña y en resto de España es sociológicamente es eso, y puede anticipar para el resto de occidente el conflicto que ya vivimos: la omnipresencia de las emociones en el espacio público.

Tal como afirmaba Zygmund Bauman, las emociones sólo destruyen pues son incapaces de crear nada. Eso explica el fracaso de Mayo del 68, el de la Primavera árabe, el del 15M y el de los que están por venir.


La Dictadura de los idiotas

06.04.18 | 18:16. Archivado en Sociedad

Sólo los idiotas pueden pretender que la realidad se adapte a ellos.

El anarquismo es un pensamiento en auge y es muy contagioso. No hay nada más subversivo que negarse a adaptarse a la realidad.

El filósofo Gianni Vattimo acuña el término Pensamiento Débil, que es una especie de anarquía no sangrante o pacífica. El Pensamiento Débil surge de la necesidad de dar libre curso a la interpretación de la realidad, es decir, a que esa interpretación pueda no ser ni racional, ni lógica, ni coherente ni realista.

A ese modo más o menos elaborado de interpretar la realidad lo llamamos Filosofía, y hay buenas y malas filosofías. Una buena filosofía pretende ser consistente en el tiempo por su validez y solidez, y por ello debe sustentarse en criterios racionales, lógicos, coherentes y realistas. Una mala filosofía no pretende ser consistente en el tiempo pretende justificar simplemente las pasiones o excusar las malas pasiones.

Ello explica la degeneración de un movimiento filosófico, la posmodernidad, que comenzó siendo una sana crítica a la sociedad de consumo capitalista (Escuela de Frankfurt), y ha derivado en el Pensamiento Débil, que en realidad hoy, es el más fuerte de todos pues vivimos en una cultura subordinada a las emociones que abusa constantemente para definir la realidad de todo tipo de eufemismos, con el fin de que si la realidad no se adapta a nosotros o si nos resulta desagradable por frustrante, hay que disfrazarla mediante el cambio del lenguaje. Surge así eso que llaman Pos-verdad.

La cultura actual es ego-céntrica, y no hay nada más ego-céntrico que pretender que la realidad se adapte a nosotros por el sólo hecho de que no se soporta la frustración porque no se asume la realidad. El resultado: millones de personas toman millones de antidepresivos.

Cuando una persona rechaza la realidad, fácilmente puede llegar a fabricarse su propia realidad paralela (Matrix). Como esta reacción debe sustentarse en algo mínimamente racional, se acude inicialmente para ello al relativismo, que es ese pensamiento fragmentador (posmodernidad) que cuestiona la realidad en el ejercicio de una sana crítica racional a las tradicionales formas de interpretarla (Lyotard y Derrida).

Sin embargo, el relativismo como fórmula racional de sustentar el rechazo a la realidad ha sido superado. Hoy se acude abiertamente al anarquismo que tiene una base fuertemente emocional. La realidad debe ajustarse no sólo a mis ideas sino a mis pasiones. El resultado de ello es una paranoia y una actitud autoritaria y por tanto agresiva, si se traslada a la vida civil y pública.

Podemos entonces entender que llamar Débil (y por tanto pacífico) a este pensamiento es pura falacia. Llamo Pensamiento “Débil” a eso que sustenta la real Dictadura cultural de Emociones y Eufemismos en la que vivimos.

La convivencia en una sociedad plural y diversa es exitosa en una Democracia. La Democracia es ante todo un sistema racional de toma de decisiones colectivas basado en que nadie se imponga de forma autoritaria y para ello se prevén los contrapoderes y las elecciones. La Democracia no es una construcción emocional sino racional.

Vivimos en una predominancia cultural de las Emociones y de los Eufemismos, y no hay nada más violento para una Democracia, que ésta (tan racional como real), tenga que verse subordinada constantemente al chantaje emocional de este anarquismo no sangrante que rechaza la realidad con el más autoritario, coactivo y peligroso de los propósitos, que la realidad se ajuste a las emociones, es decir, a la idiotez.

España es un perfecto ejemplo mundial de ello.

Lástima que en Europa, y en concreto en Alemania, no sean conscientes aún de que el anarquismo no sangrante es violento porque es fuertemente erosivo de las instituciones, que son esas certezas absolutamente imprescindibles para que haya paz social en una sociedad plural y diversa como la española y la europea.

Europa está siendo objeto de una IDIO-CRACIA corrosiva y violenta, por autoritaria.

Y es que hoy nos gobierna culturalmente en Europa el pensamiento adolescente, el más difícil de todos.


La SALUD de la Semana Santa

26.03.18 | 17:15. Archivado en Sociedad

La Historia de Jesucristo será probablemente la más grande historia jamás contada. Más de veinte siglos nos alejan de unos sucesos originales que siguen transmitiendo una gran fuerza. El dolor y el sufrimiento no son culturalmente populares. La Pasión de Jesucristo supone una excepción cultural al hedonismo dominante, y quizás por eso aglutine tanto seguimiento y respeto como aversión. La Semana Santa además de subrayar el culto al sacrificio divino, subraya el realismo con el que el dolor y el sufrimiento forman parte de la vida.

La figura de Jesucristo suscita tanta adhesión como animadversión. La causa? Posiblemente la figura de Jesucristo –para unos histórica, para otros además religiosa, y para no pocos simplemente literaria- es atrayente porque transmite autenticidad, y con ello descubre nuestras luces y sombras. Todo lo que brilla también ensombrece.

El ser humano confunde a menudo sus deseos íntimos de felicidad con los de permanencia o eternidad, consciente como es de la finitud de la vida. Quizás eso explique su apetencia por las tradiciones, que con carácter cíclico se repiten para satisfacer su demanda de certezas.

El ser humano moderno o más bien posmoderno en occidente no es religioso sino emocional y ello puede explicar en parte, cierto auge de la religiosidad popular, más exo-dérmica que endo-dérmica, o al menos así lo ven muchos clérigos. Y es que la religiosidad popular es rebelde a la ortodoxia. Decía Oscar Wilde que Todo lo popular es incorrecto. Y eso podría decirse de las procesiones de Semana Santa, y la devoción popular, que son incorrectas porque el empeño del clero en canalizarlas hacia un más ortodoxo compromiso seglar dentro de sus comunidades es un rotundo fracaso. Esa pugna perenne entre los cofrades y el clero quizás se haya visto mitigada por la percepción mutua de que la Semana Santa está amenazada por la increencia y la secularización, a mi juicio más aparentes que reales.

Increencia, secularización y rechazo a la Semana Santa procesional son fenómenos cada vez más acusados en la sociedad. Una baja natalidad y la formación de nuevos tipos de familia de sin-credo agnóstico, hace que disminuya la práctica religiosa traducida no sólo en una menor asistencia a los oficios litúrgicos, sino en un decreciente número de penitentes y costaleros. Con la excepción quizás de los núcleos rurales, en las ciudades se perciben las procesiones como un fenómeno que suscita una multitudinaria curiosidad (más que rechazo), y como una atracción turística. La crisis religiosa en la sociedad española quizás por primera vez afecta no sólo a la práctica litúrgica sino también a las cofradías que dependen directamente del número (y no calidad) de los creyentes. Más devastadora es la crisis demográfica que la crisis religiosa.

La Semana Santa tiene el excepcional honor de ser junto a los deportes, uno de los espectáculos más desclasados de la sociedad (transversalidad lo llaman, congrega a ricos y a pobres). Esta transversalidad junto a su carácter religioso, le hace objeto de no pocas muestras de rechazo. Es palpable la creciente, aunque no general, hostilidad a las expresiones públicas de religiosidad. Muchos confunden Estado laico (hostil) con Estado aconfesional (no hostil) a la expresión pública de la religiosidad.

Se genera confusión cuando, además de forma justificada, se critica la presencia de cargos públicos en las procesiones. Nadie debe procesionar sino en su condición de creyente, y a título particular no público. Existen reminiscencias de presencia de cargos públicos y fuerzas seguridad y armadas que no provienen del franquismo como dicen algunos, si no que provienen de una secular tradición de confesionalidad católica de las instituciones públicas que es muy a anterior a Franco. La a-confesionalidad ampara este fenómeno cuando la asistencia de las mismas si bien no es a título particular, sí lo es a título voluntario. No se puede disociar absolutamente la persona de lo que representa, pero debe quedar claro que la Semana Santa supone uno de los mayores movimientos asociativos de una comunidad y que su relevancia pública es indudable. Por ello mantienen y merecen en igualdad de condiciones, el mismo trato con las instituciones públicas que cualquier otra asociación civil de carácter no religioso. Lo que es público es de todos y se manifiesta de forma plural y diversa, porque así es la sociedad, plural y diversa.

El mayor éxito de la Semana Santa es su incorrección social. Su mayor desafío es contrarrestar la crisis demográfica y de fe que existe en todo occidente. Siempre he pensado que la compasión que despierta Jesús el Nazareno en todo aquel que se hace esporádica o sustancialmente consciente de su sufrimiento en sus últimos días, le permite adherirse a toda realidad desagradable que también él padece en la vida. Por eso la tradición de pasear las imágenes de la Pasión, que se origina de forma expansiva en la Contrarreforma como afirmación de la Fe católica en oposición a la protestante (y de ahí la exuberancia de sus formas con una Inquisición omnipresente durante varios siglos de nuestra Historia), va más allá de su vistosidad. Entronca con el deseo íntimo de hallar consuelo y sentido en medio de sus calamidades a través de un contacto emocional y anárquico con el Jesús Nazareno al que siguen sus nazarenos, costaleros y pueblo asistente. Dios atrapa con su serenidad y se comunica con nosotros también a través de nuestras emociones. La lectura de estas emociones se hace a través de un discernimiento que dura toda la vida y concluye en que la única relación auténtica que se puede mantener con Jesucristo, es personal y afectiva.

Al Paso de Jesús, un ramillete de oraciones o reflexiones por breves que sean, nos permiten ser conscientes de nuestra fragilidad y de la seriedad que tiene el vivir. Todo lo serio lo respetamos, sostenemos y repetimos en el ciclo de certezas que aportan las tradiciones, de ahí su racionalidad y su importancia vital y cultural.


8-M HUELGA SÍ PERO DE FAMILIAS

07.03.18 | 09:49. Archivado en Sociedad

La realidad supera todo prejuicio ideológico. Mi tributo a María Ángeles, peluquera, madre soltera de dos hijos y en situación desempleo. Madre coraje.

Esta huelga es una Huelga POLÍTICA.

La Ley de huelga de 1977 es tan anacrónica como ambigua. No excluye la convocatoria de huelgas políticas, pese a que la Constitución atribuye dicho derecho a los trabajadores en defensa de sus intereses (se entiende lógicamente que laborales). En el manifiesto de convocatoria se hace referencia a motivos para la ir a la huelga como las relaciones de dominación del hetero-patriarcado, el derecho al aborto sin consentimiento de los padres a menores de 18 años, la posición de la Iglesia católica respecto a la sexualidad de la mujer, el sistema capitalista, etc.

Para mí el error no está en convocar a la Huelga, sino en su enfoque. Aunque tenga un carácter marcadamente político y no laboral, quien quiera hacer huelga la hará porque está en su derecho.

Se dan en la realidad bochornosos motivos tanto para la huelga como para la revolución civil, pero éstos no son los manifestados por los convocantes de esta huelga. Su enfoque está equivocado porque su premisa es ideológica y no realista. Sin embargo pienso que esta huelga es oportuna porque nos sensibiliza sobre la injusta realidad que viven muchas mujeres, que son de las que menos se habla. Sus situaciones de injusticia no traen causa en las razones subrayadas por los convocantes.

Si la brecha salarial fuera real, la tasa de paro femenino sería mucho más baja que la del hombre, pues contratar a una mujer sería siempre más barato. Se habla de brecha salarial cuando estadísticamente los cálculos comparativos se hacen sin tener en cuenta los motivos reales y legales de reducción de los sueldos: la reducción de jornada y permisos por maternidad y paternidad, por lo que comprensiblemente el saldo es perjudicial para las mujeres que asumen mayoritariamente obligaciones familiares y se acogen a la conciliación laboral familiar. Otra razón es la infrarrepresentación de la mujer en profesiones u oficios bien remunerados (ingenieros v.gr.) por lo que las comparaciones no pueden hacerse en términos brutos ni generales. Cada sector tiene una tipología específica. De ocurrir una brecha salarial tan manifiesta y clara, los sindicatos podrían aclararnos cuántas demandas judiciales impulsan en defensa de estas trabajadoras. Sólo conozco de unos pocos casos impulsados por CSIF, sindicato que se ha descolgado de la huelga, por considerarla política y no laboral.

Se habla de discriminación por razón del género y se omiten las dos grandes causas de discriminación existentes para las mujeres, el embarazo y la maternidad. Por tales motivos sistemáticamente son excluidas en la empresa privada en las entrevistas de trabajo, despedidas si quedan embarazadas en no pocas ocasiones, limitadas en su promoción profesional, y desvaloradas laboral y socialmente cuando o se quedan sin empleo o deciden salir del mercado laboral para el cuidado de los hijos. Si esto le ocurre al varón, la desvaloración social puede ser incluso mayor.

En el actual contexto político esta huelga es convocada por movimientos de izquierda y extrema izquierda, con la intención de sensibilizar (y nunca está de más), de alcanzar protagonismo mediático y de sacar fuelle ahora que las encuestas no les son favorables. Podemos y PSOE pujan por su liderazgo, y el elemento desestabilizador en el espacio público siempre estará presente si la extrema izquierda está detrás.

Esta Huelga es MIOPE.

La realidad familiar brilla por su ausencia en el relato feminista, pero también en todo relato progresista y por supuesto liberal.

La sociedad de consumo profundamente materialista y utilitarista (el sistema capitalista es citado solamente como antítesis de la reducida visión marxista que tiene el feminismo dominante) es la responsable de que muchos hombres y mujeres renuncien a la humanidad (familiar) por la productividad. Producir y consumir están asociados a la felicidad. Crear y darse a la familia están asociados a la infelicidad. Las ideologías son miopes y desprecian el análisis integral de la realidad. Su enfoque antropológico es únicamente individualista, en esto el liberalismo y el socialismo son idénticos.

La JERARQUÍA CATÓLICA ESPAÑOLA está siendo hipócrita. Confunde a los católicos si defendiendo esta convocatoria de huelga no explica que hay que hacerla pero desde la perspectiva familiar, y hace el ridículo si abogando por los derechos de las mujeres no se aplica el cuento y no eleva a muchas más mujeres a cargos de dirección y responsabilidad en la jerarquía, abrumadoramente masculina. Esta reivindicación justa no tiene que ver nada con el sacerdocio femenino. No hace falta ser sacerdote o clérigo para formar parte de la jerarquía. El machismo o la misoginia en la vida de la Iglesia son reales y agudamente perceptibles.

Esta Huelga es POSMODERNA.

Un conjunto millonario de amas de casa, desempleadas, abuelas, viudas, madres solteras, mujeres que padecen el machismo sistémico de su cultura o religión, es decir, esas mujeres que en su sentido, dedicación y definición son familiares, son ignoradas en sus necesidades por el feminismo y desvaloradas por esta sociedad, donde la mujer activista y no dependiente (productivas) adquieren un protagonismo dominante y excluyente.

Fuera del sistémico conflicto entre hombres y mujeres, derecho a la emancipación sexual femenina y emancipación respecto del hetero-patriarcado, no hay más realidad. Y esa es la contradicción. Se censura todo viejo dogmatismo, pero a la vez se impone otro. Y todo se hace con un discurso esencialmente emocional que es muy perverso. O se comulga con el relato feminista o se es machista y el lobo feroz que come abuelitas o caperucitas, rojas por supuesto.

La Huelga se convoca sobre un análisis de la realidad fragmentado, interesado y su promoción es emocional. Por ello es posmoderna.

No sé si tendrá éxito o no, pero no será perdurable porque todo lo que tiene excesiva carga emocional no es constructivo. Su contenido es limitadamente racional por falta de realismo.

El auténtico mensaje revolucionario que el valorable ejercicio del derecho de huelga debe hacer es el de DENUNCIAR esa tiranía de someter las relaciones familiares a los intereses de división del mercado y de las ideologías. La Familia es la institución más valorada por los españoles, y sin embargo la más despreciada y maltratada por las instituciones públicas y privadas.

MARIA ANGELES es madre soltera con dos hijos menores de edad con derecho hoy cuestionado por la Administración a cobrar 1.200 euros por deducción familiar en IRPF y en situación de desempleo. Si agota el paro, pierde el derecho a cobrar los 1.200 euros (para la ley fiscal la condición es ser padre o madre productivos). Si es madre soltera y no ha legalizado con su ex pareja la situación de separación y custodia pierde el derecho (el juez debe reclamar que el padre abone la anualidad por alimentos y en ese momento también pierde el derecho). Qué le importa a la Ley, al Estado, al Mercado y a los partidos y sindicatos su situación familiar. Pues sí, no te has equivocado, les importa una MIERDA. Si no trabajas no cobras, y si eres cabeza de familia te fastidias, no hubieses tenido hijos.

La Huelga más revolucionaria y efectiva no será de mujeres o trabajadores, será la de esos hombres y mujeres cargados de razones reales que sostienen a sus familias teniendo todo en su contra, al Mercado, al Estado y a una cultura que no recompensa la improductiva renuncia al egoísmo. Su desprecio por la Familia está erosionando su crédito social y paralizando el desarrollo social y económico que interesa a todos.

La falta de política familiar nos expone ya a todos a graves riesgos como el de de la sostenibilidad de nuestras pensiones y el auxilio económico que las familias suponen en situaciones de crisis económica. No hay posibilidad de que las familias se pongan en huelga. Quién va a dejar de pagar el alquiler o la hipoteca, preparar la compra y comida a los suyos, de recoger a los niños y de pagar la luz y el gas que ilumina o calienta a los de dentro. La familia no puede permitirse hacer huelga pero sí puede iniciar la auténtica revolución social CAMBIAR EL ENFOQUE SOCIAL DEL SER HUMANO SITUANDOLE ANTE LA REALIDAD, que es primero FAMILIAR. Ante esta realidad toda ideología o queda superada o queda en ridículo, y toda institución deslegitimada cuando la desprecia.

La situación trágica de María Ángeles no se define por su condición de mujer, eso es reducir su realidad, sino por ser madre coraje abandonada a su suerte. Todas ellas deberían convocar esta huelga, expresar sonoramente su indignación y merecer todo nuestro compromiso (el mío lo tiene) y admiración.


Montoro y los jesuitas

16.02.18 | 19:10. Archivado en Acerca del autor, VIDA ECLESIAL

Cuando hagas el bien que no sepa tu mano izquierda lo que haga tu mano derecha...pero asegúrate de que haces el bien.

La profunda crisis vocacional de religiosos ha exigido una progresiva y creciente delegación en los laicos de las tareas de administración y de representación de las obras de la Iglesia.

Todas las obras de la Iglesia se han visto afectadas por esa tendencia a establecer una presencia nominal de religiosos y un creciente protagonismo y autonomía seglar en sus instituciones. Desde los numerosos colegios que regenta la Iglesia, sus hospitales, hasta llegar a las organizaciones no gubernamentales asociadas a ella.

Siempre eché en falta en la formación de los religiosos la atención a las cuestiones seculares que afectan de manera determinante a su actividad pastoral. Sobre todo, la atención a cuestiones tan importantes como la gestión económica y las relacionadas con la conservación de su patrimonio. Cuestiones que bien merecerían su espacio específico y contenido práctico y generalista, en la formación de un religioso. Tomen nota las Universidades eclesiales.

El religioso requiere para desenvolverse en la realidad de una formación lo más integral posible para desempeñar con inteligencia y cultura, y no solo caridad, su actividad pastoral -la cultura permite entender que todo o casi todo está interrelacionado-. Además, todo religioso debe velar diligentemente, y especialmente cuando se es directo responsable de lo que hacen otros y se ocupa un lugar en la jerarquía, por el ejemplar funcionamiento de la institución que se le encomienda (culpa in eligendo et culpa in vigilando).

En toda institución se cometen errores porque está formada por personas, y las personas no somos infalibles, pero ninguna debilidad humana justifica la falta de celo en observar de forma diligente en manos de quién y cómo los laicos gestionan las obras de la Iglesia.

Porque una cosa es delegar, lo cual obliga a elegir y vigilar, y otra cosa es abandonar aquello que o se ignora, o no se puede llevar, o no permite lucirse.

Tengo la positiva experiencia de que cuando existe presencia directiva y efectiva de religiosos en sus instituciones, éstas suelen funcionar pues reducen la posibilidad de que se llegue al más completo descontrol en éstas. Ellos acompañan la oración y el discernimiento mejor que nadie a la acción.

Me duele especialmente que en este caso haya sido la protagonista del escándalo, la Compañía de Jesús en el caso INTERMON-OXFAM porque la quiero y porque me ha dado mucho, pero este problema afecta por lo general a todas las instituciones de la Iglesia, religiosas y diocesanas.

No se puede ser un irresponsable cuando han de delegarse funciones en manos de los laicos. Deben adoptarse protocolos de control de éstos. Un religioso al fin y al cabo no sólo es un consagrado, es un máximo responsable de la comunidad u obra que se le encomienda.

Suele decirse que cuando hay confianza da asco, y eso es precisamente lo que pasa cuando hay ausencia de temor reverencial al clero por parte de los laicos (muy dados también a creerse dueños del espacio que ocupan) y hay abandono por comodidad o estulticia del celo del religioso en sus funciones.

El clero no sabe muchas veces encontrar ese término medio entre delegar porque hay que dejar hacer y porque a más no se puede llegar, y entre dirigir hasta anular toda iniciativa de los laicos.

Si se delega se ha de hacer controlando, y si se manda se ha de hacer sirviendo y siendo necesario y útil, no taponando.

El gran protagonismo de los laicos en la vida de la Iglesia fruto del Concilio, la honda crisis de vocaciones religiosas, el carácter también necesariamente secular del funcionamiento de las obras directa o indirectamente vinculadas a la Iglesia, no es excusa para que no se sepa lo que pasa en casa.

No hay nada más peligroso que un laico “clerical” y un religioso “laical”.

Uno porque puede acabar confundiendo la Fe con una ideología, amplificada por la notoriedad pública que ocupa la institución, y olvidando y comprometiendo a quien representa. Otro porque puede acabar confundiendo el culto al Señor, con el culto al señorito, por esa tendencia que todos tenemos de querer figurar cuando no nos corresponde.

Y no porque no se esfuercen, que lo hacen, en satisfacerse el uno al otro y viceversa, sino porque se pierde el sitio que corresponde a cada cual.

En la Iglesia católica, la primera y última palabra la tiene su Rey y Señor, pero inmediatamente después sus Ministros. Y digo la última palabra porque sobre ella ha de descansar toda la responsabilidad moral y jurídica. Y eso es algo serio, y realmente fundante de su autoridad.

Los laicos somos enviados de forma preferente a la realidad secular que nos toca a cada cual, empezando por la familia y siguiendo por nuestra profesión u oficio.

Cualquier electo abandonado por su elector, puede convertirse en algo más que en un tirano o en un ultramontano, es una bomba de relojería en cualquier tipo de institución, un espanta cristianos.

Todas las comunidades de la Iglesia deben ponerse las pilas y discernir sobre este asunto nuclear en su funcionamiento.

Porque si la corrupción es tan visible en la realidad porque todo acaba siendo objeto de titular informativo tarde o temprano, ya sólo falta que una institución vetusta y por ello sabia, como la Iglesia, no haga nada para luchar contra ella dentro de ella.

Decía Madre Teresa, que debíamos temer ante todo al abandono. Y tenía razón, no hay más que mirar alrededor y dentro de cada uno. De ahí, nuestra decadencia.

Hemos desacreditado por carca el celo apostólico y hemos de recuperarlo.

En este caso, si bien Montoro nos recuerda que no podemos ver la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el nuestro, hay que recordarle que para que pueda decirlo con verdadera autoridad moral, debería evitar los constantes conflictos de intereses que le crea su anterior despacho profesional (la docencia no le colma). Con sus declaraciones Montoro a lo sumo llega al reproche con tintes de falacia ad hominem.

Los jesuitas y en general la Iglesia, sirven al Bien Común de una manera que de él ni de ningún poder temporal puede esperarse. El poder temporal creó en la posmodernidad el eufemismo sustitutivo del Interés General. Su simple indefinición porque carece de un fundamento moral, pues todo es conciliación de intereses y por tanto fruto de una negociación que es de participación selectiva, hace que los excluidos no sean tenidos en cuenta. Y por excluidos también ha de contarse a la clase media asalariada que recibe una desproporcionada presión fiscal bajo su responsabilidad, y en suma es la que tira del consumo y representa la capacidad de esfuerzo y deseo de prosperar de las personas. La que contribuye decisivamente a la estabilidad política y expresa mejor la justa redistribución de la renta y la riqueza.

La corrupción por excelencia es la de servirse del poder y la posición sin temor a llevarse por delante a quien sea, sin temor a condenar a la pobreza a los excluidos y, sin temor a ser condenado por ello por la propia conciencia y por el juicio de la Historia.


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