El mundo descifrado

Qué pasa si no se ganan las elecciones en Cataluña

06.11.17 | 15:27. Archivado en Política

El problema que se plantea no es tanto éste sino por qué con tanta rapidez se han convocado las elecciones. Y creo que es porque la solución pre-pactada está detrás.

Podríamos pensar que con la actual ley electoral catalana que prima el voto rural (independentista) al urbano (unionista) y la vigente Constitución, se producirá ante un triunfo independentista, una situación de impasse, o sea, de parálisis que prolongaría el conflicto actual. Más de lo mismo, y con una insostenible tensión.

Y esto no lo quieren ni Rajoy, que tragó con las elecciones a cambio del apoyo del PSOE para aplicar el 155, ni la burguesía catalana.

Querríamos pensar que con estas variables (ley electoral pro independentista y vigencia de la Constitución) si se produce un triunfo del voto unionista porque haya una considerable abstención del voto tradicionalmente nacionalista (y creo que es eso lo que temen los independentistas) se podría llegar a encaminar la solución real para Cataluña, la cual pasa necesariamente por desmontar las estructuras de poder nacionalista (educación, comunicación y financiación), y supondría sacar a la luz toda la enorme corrupción del sistema autonómico nacionalista existente durante décadas. El futuro gobierno catalán en este caso debe ser nítidamente anti-nacionalista.

Y esto no lo quiere la burguesía catalana.

Y no sería descabellado pensar que un “ni para ti ni para mí” y a cambio, la ayuda al PP del PSOE, hubiese desembocado en una convocatoria precipitada de elecciones, que pudiera llevar a una coalición entre PSC-Podemos y ERC, porque después de las elecciones todo quedara en tablas, lo cual es bastante probable.

Así que el panorama no es fácil, o se gana (con una alta abstención nacionalista) o se pierde o se pacta.

Lo que más me inquieta de las elecciones del 21-D en las que hay que votar masivamente, es que se soslayen los verdaderos problemas existentes en Cataluña: el monopolio nacionalista de educación, información y financiación.

Y eso puede pasar o porque los unionistas pierdan las elecciones o porque haya tablas y se intente pactar, que es lo que intentarán siguiendo el guión de Roures, PSC-Podemos-ERC.

Este último escenario es el que desencadenaría una situación de inestabilidad también para el gobierno central el cual se vería presionado a iniciar una Reforma de la Constitución pero en el sentido de lo pactado en Cataluña, es decir hacia el Federalismo republicano. En ese caso, la última batalla será en las elecciones nacionales pues la reforma de la Constitución obliga a ellas si se modifican cuestiones esenciales según el artículo 168 (soberanía nacional, monarquía y derechos y libertades fundamentales). O siendo no esenciales según el artículo 167 (blindaje autonómico) podríamos quedar excluidos de toda decisión si al menos un diez por ciento de los diputados (35) no piden un referéndum, un mal escenario.

Con lo que por lo que habremos salido a la calle, puesto la bandera y sacrificado un tiempo, energías y hasta relaciones, para conseguir nada o poco. Por no decir, que nuestro Rey quedaría vendido o desacreditado por nuestra mala clase política.

Sin embargo, aunque ellos impongan el escenario (elecciones y/o pacto), no controlan ni la calle ni la reacción popular. Quedamos la Nación española bajo el liderazgo de nuestro Rey, los pusilánimes de nuestro gobierno, y los de siempre, los que llevan décadas tratando de fragmentar la unidad de España, la Constitución de 1978, la Monarquía y nuestra respetuosa convivencia.

Compatriotas, sobre nosotros recae la defensa de la España constitucional, de la España real y de la España histórica. NI UN PASO DE LOS DE ARRIBA SIN CONTAR CON NOSOTROS O A COSTA NUESTRA.

Denunciemos toda manipulación informativa que pretenda hacernos pasar por el aro: aceptar lo inaceptable, el triunfo de los independentistas en las elecciones o el pacto en caso de tablas entre PSC-ERC y Podemos. A estos tres partidos hay que desacreditarlos desde todos los frentes.

Presionemos a nuestro gobierno y a los partidos unionistas, despertemos su inteligencia, alentemos a nuestras Fuerzas de Seguridad y establezcamos estrechos lazos y sin fisuras en la Nación española, cuerpo compacto y único sujeto político legítimo por soberano.

Nuestra guerra está en la opinión pública que debemos fijar desde abajo, desde las redes sociales y desde nuestra presencia visible en las calles de toda España.

España ni se pierde ni se negocia.


Qué pasa si no se ganan las elecciones en Cataluña

06.11.17 | 15:25. Archivado en Política

El problema que se plantea no es tanto éste sino por qué con tanta rapidez se han convocado las elecciones. Y creo que es porque la solución pre-pactada está detrás.

Podríamos pensar que con la actual ley electoral catalana que prima el voto rural (independentista) al urbano (unionista) y la vigente Constitución, se producirá ante un triunfo independentista, una situación de impasse, o sea, de parálisis que prolongaría el conflicto actual. Más de lo mismo, y con una insostenible tensión.

Y esto no lo quieren ni Rajoy, que tragó con las elecciones a cambio del apoyo del PSOE para aplicar el 155, ni la burguesía catalana.

Querríamos pensar que con estas variables (ley electoral pro independentista y vigencia de la Constitución) si se produce un triunfo del voto unionista porque haya una considerable abstención del voto tradicionalmente nacionalista (y creo que es eso lo que temen los independentistas) se podría llegar a encaminar la solución real para Cataluña, la cual pasa necesariamente por desmontar las estructuras de poder nacionalista (educación, comunicación y financiación), y supondría sacar a la luz toda la enorme corrupción del sistema autonómico nacionalista existente durante décadas. El futuro gobierno catalán en este caso debe ser nítidamente anti-nacionalista.

Y esto no lo quiere la burguesía catalana.

Y no sería descabellado pensar que un “ni para ti ni para mí” y a cambio, la ayuda al PP del PSOE, hubiese desembocado en una convocatoria precipitada de elecciones, que pudiera llevar a una coalición entre PSC-Podemos y ERC, porque después de las elecciones todo quedara en tablas, lo cual es bastante probable.

Así que el panorama no es fácil, o se gana (con una alta abstención nacionalista) o se pierde o se pacta.

Lo que más me inquieta de las elecciones del 21-D en las que hay que votar masivamente, es que se soslayen los verdaderos problemas existentes en Cataluña: el monopolio nacionalista de educación, información y financiación.

Y eso puede pasar o porque los unionistas pierdan las elecciones o porque haya tablas y se intente pactar, que es lo que intentarán siguiendo el guión de Roures, PSC-Podemos-ERC.

Este último escenario es el que desencadenaría una situación de inestabilidad también para el gobierno central el cual se vería presionado a iniciar una Reforma de la Constitución pero en el sentido de lo pactado en Cataluña, es decir hacia el Federalismo republicano. En ese caso, la última batalla será en las elecciones nacionales pues la reforma de la Constitución obliga a ellas si se modifican cuestiones esenciales según el artículo 168 (soberanía nacional, monarquía y derechos y libertades fundamentales). O siendo no esenciales según el artículo 167 (blindaje autonómico) podríamos quedar excluidos de toda decisión si al menos un diez por ciento de los diputados (35) no piden un referéndum, un mal escenario.

Con lo que por lo que habremos salido a la calle, puesto la bandera y sacrificado un tiempo, energías y hasta relaciones, para conseguir nada o poco. Por no decir, que nuestro Rey quedaría vendido o desacreditado por nuestra mala clase política.

Sin embargo, aunque ellos impongan el escenario (elecciones y/o pacto), no controlan ni la calle ni la reacción popular. Quedamos la Nación española bajo el liderazgo de nuestro Rey, los pusilánimes de nuestro gobierno, y los de siempre, los que llevan décadas tratando de fragmentar la unidad de España, la Constitución de 1978 y la Monarquía.

Compatriotas, sobre nosotros recae la defensa de la España constitucional, de la España real y de la España histórica. NI UN PASO DE LOS DE ARRIBA SIN CONTAR CON NOSOTROS O A COSTA NUESTRA.

Denunciemos toda manipulación informativa que pretenda hacernos pasar por el aro: aceptar lo inaceptable, el triunfo de los independentistas en las elecciones o el pacto en caso de tablas entre PSC-ERC y Podemos. A estos tres partidos hay que desacreditarlos desde todos los frentes.

Presionemos a nuestro gobierno y a los partidos unionistas, despertemos su inteligencia, alentemos a nuestras Fuerzas de Seguridad y establezcamos estrechos lazos y sin fisuras en la Nación española, cuerpo compacto y único sujeto político legítimo por soberano.

Nuestra guerra está en la opinión pública que debemos fijar desde abajo, desde las redes sociales y desde nuestra presencia visible en las calles de toda España.

España ni se pierde ni se negocia.


Dictadura política de las emociones

19.10.17 | 13:53. Archivado en Acerca del autor, Política, Sociedad

"El pensamiento débil es una forma de anarquía no sangrante" (Gianni Vattimo)

España es un extraordinario laboratorio en prácticas para Occidente, por su diversidad territorial y por el apasionamiento en el que se abandona al debate de las ideas. Y lo ha sido seguramente siempre. Se dotó precozmente de una Constitución (1812), mudó de forma visceral su ropaje clerical en otro anti-clerical (Mendizábal), y fue escenario anticipado del combate entre los totalitarismos del siglo XX (Guerra Civil).

España es territorio-trinchera en la lucha de las ideas y en la aplicación de todo tipo de ingeniería social. España es occidente en supremo estado emocional.

En España se está produciendo un combate ideológico entre una posmodernidad mutada en Pos-verdad totalitaria, en materialismo emocional, donde las emociones aspiran a tener espacio y autoridad políticos, y un racionalismo democrático de perfil cartesiano, donde las emociones no ocupan más espacio que el privado y civil, y no tienen reconocimiento ni político ni jurídico.

Nuestra democracia es un sistema político racional donde los principios y valores superiores (en nuestra Constitución la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político), y no las emociones, tienen reconocimiento político y jurídico, porque son racionales y necesarios. Proporcionan dirección, sentido y autoridad moral a las instituciones.

Padecemos una crónica y grave crisis institucional que llevamos arrastrando desde que estalló la crisis económica, y que nos despertó bruscamente de un sin precedente éxtasis de opulencia consumista, que atrajo además a millones de extranjeros que se instalaron en nuestro país y lo revolucionaron demográficamente.

Esa crisis económica que con mayor o menor éxito ha podido ser paliada pero no erradicada por parte de los Estados, ha desencadenado a modo de reacción, populismos y totalitarismos dormidos. Existen graves contrastes de relación no pacífica. Contrastes entre civilizaciones (inmigración y terrorismo), entre generaciones (envejecimiento creciente y exaltación de la juventud), entre clases sociales (empobrecimiento de la clase media), y entre posicionamientos ideológicos (resurgen los totalitarismos).

--Es en esta última realidad, la de las ideas, en la que quiero centrar mi análisis. Occidente ha asistido especialmente desde la caída del muro de Berlín, aunque ya desde mayo del 68 se anticipaba este proceso, al auge de la posmodernidad que sigue definiendo el patrón mental de buena parte de nuestra cultura. La posmodernidad es una filosofía fragmentadora de todo tipo de certezas culturales. Está sustentada tanto en un Humanismo como en un Pensamiento Débiles, pero que tiene el mérito de haber elevado la dialéctica de las emociones a una categoría filosófica. Son pensadores eminentes: Lyotard, Derrida y Vattimo. Pero también posee reminiscencias del auto-referencialismo moral de Nietzsche y del idealismo emocional y estético de Krause.

Algunos hablan del declive de la posmodernidad a partir esencialmente del atentado de las torres gemelas de Nueva York. Este conflicto abre el debate sobre la necesidad de rescatar valores absolutos en Occidente, lo cual compromete la prevalencia cultural de la posmodernidad y su relativismo cultural. Resurge el fundamentalismo como exaltación de una única verdad, como reacción a la pluralidad de cosmovisiones o de singularismo radical de occidente.

Surgen así los populismos y recobran vitalidad los nacionalismos. Se ha dado una denominación a este fenómeno (Samuel Huntington), Pensamiento Fuerte.

Ambos fenómenos no coexisten pacíficamente, y un extraordinario ejemplo en Occidente, es España. El choque entre Pensamiento Fuerte y Débil es muy vivo, y un claro ejemplo de ello es lo que está ocurriendo en Cataluña.

El Pensamiento Débil o pensamiento Alicia como lo define Gustavo Bueno, se caracteriza por construirse sin sustento filosófico racional, y por dar una importancia extraordinaria a los contenidos emocionales de su relato. En política participa de lo que este filósofo llama Fundamentalismo Democrático, que es una fundamentación emocional y no racional del sistema democrático. Construcciones teóricas como soberanía popular, representación política, y sufragio o referéndum son elevadas a categoría moral. Sin embargo, instituciones tan democráticas como racionales como son sistema de contrapoderes, garantías procedimentales, autoridad legal y sometimiento a la Ley, son despreciadas por su carácter técnico y rigurosamente racional.

El Pensamiento Débil supone toda una imposición de las emociones en el espacio político, una Dictadura de las Emociones que se está extendiendo a todas las relaciones humanas y que se reviste de Eufemismos (Diálogo que en realidad es cesión) para mostrar una amabilidad de la que carece en realidad su mensaje. Esta amabilidad termina cuando su interlocutor no le da la razón y, acaba enervándose cuando frente a sus emociones se le esgrimen razones.

Porque en este Pensamiento “Débil” hay un directo rechazo a la dialéctica racional, hay chantaje emocional y por supuesto directa coacción al discrepante. Un fenómeno perfectamente explicable, el autoritarismo emocional, por el contexto de sociedad consumista, hedonista, pueril e individualista en el que vivimos.
Pese a su anti-dogmatismo, la Posmodernidad adolece de una llamativa contradicción interna. En el “no hay verdades absolutas”, existe ya una afirmación absoluta. En su anti-dogmatismo subyace un dogmatismo con pasado. Este Pensamiento Débil puede encuadrarse dentro del ANARQUISMO, eso sí, “no sangrante” como dice Vattimo.

El proceso gradual de erosión y corrosión de las instituciones, y el respeto a las leyes y a la autoridad legítima lo son, es un fenómeno que lleva años e incluso décadas practicándose en España y por partida doble, populismo y nacionalismo. Han fragmentado nuestros valores de cohesión comunitaria, han fracturado la convivencia social, y amenazan la estabilidad política y económica, así como solidaridad entre regiones que sustenta el Estado social.
Estos dos fenómenos, populismo y nacionalismo, si bien se expresan de manera “no sangrante” (manifestaciones, ocupaciones del espacio público, eslóganes efectistas, referéndums simbólicos porque son ilegales y sin garantías), son profundamente autoritarios.

Se produce una sutil PARADOJA, que los que se expresan de forma calculadora en los medios de comunicación como la parte débil del conflicto porque no poseen el control de las instituciones, poseen en la práctica el más fuerte de los dos pensamientos. Los que se expresan de forma reflexiva y racional, desde su autoridad legalmente conferida y cuyo ejercicio está sometido a la Ley, son en realidad la parte más débil del conflicto, pues en el actual contexto cultural, la racionalidad y el ejercicio de la autoridad están mal vistos.

En Occidente se está dando la siguiente paradoja. Que su más exitoso sistema político, la Democracia, que no olvidemos es una construcción perdurable por racional, está siendo atacada de forma desigual (EEUU, Reino Unido y España), por un organizado populismo que basa su propaganda y presión en el autoritarismo de las emociones.

Esta realidad nos permite descubrir que bajo la piel de cordero se puede ocultar un lobo, y bajo la piel de lobo, se esconde un cordero.

Con el “Anarquismo no sangrante”, se está produciendo un peligroso ataque a las instituciones democráticas, una corrosión de la tolerancia, que es otra construcción racional y debida entre distintos, y una erosión del que siempre debe ser un Pensamiento fuerte y vertebrador de la convivencia: las emociones no deben tomar el espacio político, pues toda decisión que afecte a la Res Pública ha de ser resultado de una deliberación comunitaria, contrastada y racional, cuya máxima expresión vinculante es la Ley.

Si viviésemos en un sistema político regido por las Emociones y no por las Leyes, ni el mismo Diablo podría sentirse seguro.


El golpe de Estado ha fracasado en Cataluña

05.10.17 | 18:15. Archivado en Política

Las emociones destruyen y son incapaces de crear nada (Zygmund Bauman)

Y sé muy bien que me tiro a la piscina cuando afirmo esto. Precisaría además que no ha sido un golpe de Estado, sino un proceso revolucionario diseñado para desde un desafío independentista, extender al resto de España una agitación política que supone un ataque frontal al régimen constitucional, el cual, con sus defectos pero también virtudes, ha regido con éxito la convivencia entre los españoles y ha procurado su desarrollo económico.

Por qué digo que ha fracasado este golpe de Estado. Porque la irracionalidad y desconexión con la realidad del nacionalismo independentista fraguado por décadas de inacción del Estado, ha desembocado en un proceso que se les ha descontrolado a sus líderes.

He vivido en Gerona, y tras analizar el fenómeno nacionalista, saqué mis conclusiones que se ven confirmadas por los actuales acontecimientos. Percibí a mi llegada que el nacionalismo constituía un fuerte irracionalismo supremacista que estaba desigualmente aceptado por la población de Cataluña, pero que constituía el mensaje predominante por su fuerte carácter totalitario y su excluyente carácter hispanófobo.

Ellos han vendido una imagen falsa de opresión a la población catalana durante años, y han despreciado la capacidad de resistencia de una población catalana que también se siente conciliadoramente española. Son innumerables los intereses existentes entre aquella región y las demás. Son innumerables y determinantes.

Esa falsa idea de opresión que ha sido labrada por adoctrinamiento mediático y educativo está siendo erosionada eficazmente porque ha encontrado las siguientes reacciones:

1º. El envío de las fuerzas policiales y de Guardia Civil del resto de España. El Estado no se cruzó de brazos el día del referéndum. Sabiendo que ello implicaría el empleo de la fuerza, cuyo uso corresponde exclusivamente al Estado por legitimidad y legalidad, se desencadenó la previsible utilización del empleo de esta fuerza en las redes sociales y medios de comunicación independentistas, y su aireamiento dentro y fuera de España, de un el ataque a lo que ellos llaman democracia, y que en realidad siempre fue imposición y revolución. El referéndum premeditadamente sin garantías y sin verdadera intención legitimadora, planteaba realmente el siguiente chantaje al votante no independentista, o contra España o contra nosotros.

2º. El discurso del Rey constituyó un punto de inflexión porque alentó la reacción del resto de España pero muy concretamente de la población catalana y conciliadoramente española, que se ha echado a la calle porque ha perdido el miedo a pronunciarse, encontrándose específicamente amparada por el Jefe del Estado. Toda España se ha enterado del triste efecto del nacionalismo, décadas de adoctrinamiento y marginación civil contra el no independentista. Y ello es especialmente intenso en el interior de Cataluña donde la presencia independentista es omnipresente y su presión es intolerable. Hoy mismo una amiga de Gerona discrepante con el proceso, me contaba que a sus hijas les ha preguntado una profesora si su familia y ellas habían ido a la manifestación independentista de Gerona del otro día.

La imagen y el pensamiento de opresión está siendo rebatida por una imagen realista de división, clara y trágica, de la sociedad catalana. El mensaje de un solo pueblo catalán (el independentista) se está viendo contrarrestado desde dentro, lo cual no esperaban y temen. El independentista se ha confiado en un absoluto dominio social por su creencia supremacista y el dominio de sus medios de comunicación.

3º. Rajoy ha aguantado con temple gallego, la presión de todos los sitios, ha ganado la batalla diplomática en Europa, y está dejando que sus enemigos se cuezan en su propia salsa.

El detonante del duro despertar a la realidad del sueño independentista ha sido encontrarse esta mañana noticiado en los medios nacionalistas que las grandes entidades bancarias catalanas deciden huir de Cataluña. Se ha desencadenado el pavor a sufrir un corralito financiero, y la Generalitat perdería la recaudación de estas grandes empresas domiciliadas fiscalmente fuera de Cataluña. Los propios operarios de la banca catalana aconsejan a sus mejores clientes transferir sus ahorros a cuentas ubicadas fuera de allí, y muchos clientes llevan días retirando sus fondos (en Cataluña y por reacción fuera de allí). El orgullo no es tan contagioso como el miedo a perder los ahorros, y el liderazgo del proceso se cuestiona.

Desde allí el mensaje de respuesta a la huida de empresas y bancos, es la de la difusión de opiniones de insolventes profesores universitarios independentistas que prometen dos realidades virtuales: por una parte prometen una negociación de tú a tú con la UE que se verá obligada a ello por la enorme influencia y peso de Cataluña en Europa, por otra prometen permanecer en el euro, de cuya zona no saldrían. De la creación exigible en caso de independencia, de una moneda propia, existe un total tabú informativo. El nacionalismo y el marxismo siempre carecieron de lógica. Y andan muy preocupados por la manifestación anti-independentista del domingo que se espera masiva en Barcelona.

La CUP se ha quedado sola, y Puigdemont mantiene la línea dura pero pierde apoyos en el PDCat, y por eso su mensaje de respuesta al Rey más importante e implícito ha sido invocar sutil pero claramente, el más débil de los términos, el diálogo.

Los independentistas habrán de asumir que no serán independientes. La opresora España garantiza constitucionalmente sus ideas y su libre expresión. El independentismo despertó del sueño de una realidad virtual paralela y, ello tempranamente desembocará en la detención y procesamiento de los líderes de este desafío que únicamente ha provocado una irreconciliable división entre los catalanes.

La división interna entre los independentistas y entre la sociedad catalana, está marcando ahora el proceso.

Conscientes de su aislamiento en Europa e internacionalmente, han pretendido extender la división también el resto de España, fundamentalmente a través de Podemos, y de un PSOE dividido que será estigmatizado por muchos años y queda descalificado como partido de Estado pues su oportunismo espera un nuevo 13-M que no llega para plantear una moción de censura.

Todo ello a través de la agitación en las redes sociales que han sufrido, junto a las calles y familias, compañeros de trabajo y amistades, todo esta enorme presión y enfrentamiento, diseñado y planificado para hacer estallar por los aires nuestra Constitución y Democracia, que es fundamentalmente un sistema de contrapoderes y expresión de la existencia real y concreta no sólo del Estado sino de su elemento transcendente, la Nación española.

Los diseñadores de este golpe de Estado y proceso revolucionario han subestimado la fortaleza de las instituciones españolas y más aún, la reacción de la mayoría de los ciudadanos de un país con más de 500 años de Historia, apoyando a sus instituciones.

Tocará saldar y actuar firmemente para exigir todo tipo de responsabilidades a una clase política que no ha estado a la altura de la población española y que ha manipulado a la catalana, ambas titulares de una voluntad soberana de estar dentro de un estado de orden y legalidad, respeto al discrepante y buena convivencia dentro de la natural y democrática pluralidad de las ideas, y sobre la base de los fuertes e históricos vínculos familiares, amistosos, sociales, económicos y culturales que constituyen su base común con su diversidad.

España es un fenómeno político singular por su rica diversidad interna, que cuenta con un bagaje histórico de cinco siglos de unidad política y que constituye un embrión político de laboratorio para el futuro de la UE.

La mayor de las víctimas ha sido la sociedad catalana, y costará décadas que cure sus terribles heridas. Las frustraciones tienen que racionalizarse para digerirse, y no será fácil porque el nacionalismo es visceralmente irracional.

La Nación española ha despertado de su letargo histórico gracias al valor de una población catalana y a la vez española que se ha resistido durante décadas a un maligno y perverso sistema de pensamiento totalitario y neofascista que ha reaccionado violentamente al procesamiento judicial de sus históricos líderes.

Se estudiará la enorme influencia de las redes sociales en el fracaso de este golpe de Estado, pues ha existido una primera guerra en Europa sin armas, la digital.

El REALISMO ha triunfado, y es cuestión de tiempo, presión, calma y Fe, que se llegue cuanto antes al pacífico término de este terrible conflicto civil.

“España es el país más fuerte del mundo: los españoles llevan siglos intentado destruirlo y no lo han conseguido”. Otto von Bismarck.


Referéndum en iglesias. Iglesia desnortada y rota.

03.10.17 | 11:15. Archivado en VIDA ECLESIAL

Quizás muchos de ustedes hayan visto un vídeo que no nos puede dejar indiferentes a los católicos. Es el recuento de votos del referéndum en una de las iglesias de Vila-Rodona (Tarragona) parece que durante la Eucaristía.

Las redes sociales están que arden y entrañan peligro, pero son necesarias para descubrir todas las versiones de la realidad. Participo de ellas y expongo la realidad de miedo que viven mi familia y amigos que tengo en Cataluña. Allí viví dos años que fueron muy felices. La sociedad catalana siempre me pareció cívica, pero el nacionalismo, siempre me pareció idolátrico. Pero todo quedaba ahí. Había respeto y se evitaba la discusión. Hoy ésta domina en familias, amistades y trabajos.

En el vídeo se observa perfectamente que recuentan votos ante el altar, mientras que las personas asistentes observan y cantan himnos litúrgicos, que dirige el sacerdote. Busquen el vídeo.

Es un vídeo para mí durísimo.

Los votos no son Cuerpo Eucarístico. La ideología de unos no puede desplazar al Cristo que es de todos.

Es grave pecado destruir la comunión entre los católicos. Los obispos han pensado antes en su comunión que en la de sus fieles. Y son muy responsables por no haber contribuido a un debate racional en Cataluña y ahora en el resto de España. Llegan tarde y de manera torpe.

No se puede profanar así, con una votación de carácter político la Casa de Dios. En Cataluña, según el párroco, la Casa de Dios no es la casa de Todos. Y cuando se mezclan Comunión eucarística y acto político volvemos al nacional-catolicismo fracasado.

Porque sólo puede existir una Iglesia, IGLESIA CATÓLICA EN CATALUÑA Y NO DE CATALUÑA. IGLESIA EN ESPAÑA Y NO DE ESPAÑA, IGLESIA DE TODOS Y NO DE UNOS POCOS, IGLESIA CONCILIADORA Y NO COMPLICE de la terrible división que hay en este país, ni cómplice en el sufrimiento que en familias, compañeros de trabajo, y amigos esta locura colectiva está provocando.

Novell, esta primera afirmación fue tuya en la entrevista que te hizo Buenafuente. Dónde estás. ¿Al lado de Cristo crucificado en tu pueblo dividido u oprimido? Porque tú debes descubrirlo, ¿tu pueblo está oprimido o dividido? Espero que Cristo te ilumine.

El odio está instalado en nuestra sociedad, y el Maligno enemigo experto en dividir está ganando. Y la Iglesia no puede prestarse a seguirle el juego. Debe combatirle.

Familias divididas, amigos separados, crisis institucional, y preguerra-civilismo.

Los que han preparado esto, ya tenían lo que buscaban.

Lo llaman Democracia, pero es revolución.

No a la Dictadura de las Emociones.

No a la Dictadura de los Eufemismos.

No a los lobos con piel de cordero.

Hoy Cristo está siendo crucificado en este país, en los millones de españoles y catalanes divididos, separados, e instalados en un odio demoníaco, que ha sido incubado en nuestras familias, amigos y compañeros de trabajo, por la falta de conciencia de la presencia del Enemigo en toda idolatría. O es Cristo de todos es Cristo ROTO. O le crucificamos o le socorremos.

Silencio orante.


Banco Popular, dineros e Iglesia.

23.06.17 | 14:21. Archivado en VIDA ECLESIAL

Y Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que le iba a entregar, dijo*: ¿Por qué no se vendió este perfume por trescientos denarios y se dio a los pobres? Pero dijo esto, no porque se preocupara por los pobres, sino porque era un ladrón, y como tenía la bolsa del dinero, sustraía de lo que se echaba en ella. (Juan 12, 4-6)

Los cristianos nunca debemos olvidar que Judas Iscariote además de traicionar a Jesús, llevaba la bolsa del dinero de Jesús y sus discípulos. Antes de ser traidor, Judas fue ecónomo.

No lo fue Mateo, que sabía de cuentas pues había sido publicano. Jesús y la primera comunidad de discípulos, erraron pues debieron confiarle las cuentas a quien sabía de ellas, y a quien debía encargarse de ellas tras su conversión. Pero, quién no se equivoca eligiendo ecónomo y quién tiene la capacidad exigida y el tiempo para controlarle.

A la Iglesia y a los cristianos, el dinero tiene que quemarnos en las manos, para no convertirlo en ídolo, y para estimarlo y cuidarlo en su utilidad, que es la de servirse de él para atender las necesidades propias y de terceros. Porque más que controlar la avaricia, lo que hay que controlar es el deseo por las necesidades. En esto nuestra religión podría aprender de la cultura oriental, porque deberíamos llevarnos bien con el dinero pues no se puede despreciar como herramienta pero dentro de la indiferencia hacia él como valor, y mal con nuestros deseos.

El dinero no es bueno ni malo, lo hace bueno o malo su uso y su obtención. Deberíamos sanar una cierta malsana neurosis con el dinero, al que nuestros escrúpulos y narcisismo espiritual le otorgan el valor y temor que no tiene.

El dinero en manos de la Iglesia debe servir para satisfacer rigurosamente sus necesidades, para pagar celosamente sus compromisos con propios y terceros, y para generosamente repartirlo entre los pobres.

Subrayo tres modos de observancia en el uso del dinero: RIGOR en su gestión , CELO en el cumplimiento de las obligaciones económicas y GENEROSIDAD en la atención a las necesidades materiales de los pobres.

En la Iglesia deben llevarse las cuentas de forma clara y rigurosa, porque hay que rendir cuentas a la comunidad cristiana de lo que se hace con su dinero. Por eso los gestores de ese dinero deben saber hacerlo y ser rectos y honrados. Deben estar más inclinados a decir NO a más gastos, y deben ser extremadamente prudentes si hay que hacer inversiones (obras en edificios, construcción de colegios,… pero no inversiones en Bolsa).

En la Iglesia se pagan las nóminas, las facturas, los impuestos y las cotizaciones. Y en no pocas ocasiones para vergüenza propia y escándalo ajeno, eso no es así.

En la Iglesia deben atenderse de forma preferencial las necesidades de los más necesitados, y eso significa que de haber o sobrar, eso es algo de los pobres. Así lo quiso Jesús en vida, que era un pragmático muy justo.

>> Sigue...


DOCTRINA SOCIAL CRISTIANA, olvidada y menospreciada

28.04.17 | 18:10. Archivado en VIDA ECLESIAL

Si quieres la paz, lucha por la justicia. (Pablo VI)

Esta cita de Pablo VI condensa la lección histórica peor aplicada por el ser humano. Su incapacidad de prevenir el conflicto por su indiferencia ante la injusticia. Condenado por ello a pastar con las ideologías.

La búsqueda de la Paz a través de la Justicia es una exigencia de nuestra Fe. Dios no es indiferente a la realidad de los seres humanos, se compromete con ella a través nuestro. Somos encarnación social de Cristo a través de su Espíritu Santo.

La Doctrina social de la Iglesia es el tesoro más olvidado y menospreciado en nuestra Iglesia. Salvando las honrosas excepciones de Juan Manuel de Prada, que me la descubrió, y de selectos especialistas en esta materia que tienen por desgracia un limitado eco mediático, también en los medios de comunicación de la Iglesia; en este país, en esta Iglesia, ignoramos supinamente que existe una ciencia, un método de análisis, y una forma de enjuiciamiento de la realidad que son cristianos: la Doctrina social de la Iglesia.

Los cristianos poseemos un extraordinario medio para posicionarnos con actos y juicios ante la realidad y por ello ante cualquiera con criterios convincentes.

No nos sometemos a la simpleza de concebir el mundo desde las ideologías. Somos analistas evangélicos de la realidad. Observadores sociales del cumplimiento de las exigencias naturales e inalienables del ser humano: el respeto debido a su naturaleza y a su dignidad.

Estoy realizando un Curso de Doctrina social de la Iglesia organizado por la Vicaria III de Madrid en la Parroquia de Nuestra Señora de Moratalaz. Y me entusiasma.

La DSI no me atraía sencillamente porque encontraba sus contenidos demasiado ambiguos y faltos de concreción para dar solución real a los problemas del Hombre. Hasta que me he ido dando cuenta que más que un contenido, proporciona una forma de contemplar la realidad desde la que el cristiano construye su pensamiento social y concreta con original actitud su compromiso, que es su servicio integral a la humanización de la realidad.

La DSI proporciona sólidos argumentos con los que posicionarse convincentemente ante quienes no experimentan a Dios, y frente a quienes buscan la imposición de sus intereses y posiciones pisoteando a los demás y causando injusticias, originando con ello la división y el conflicto entre los hombres.

La DSI nos proporciona una bella, coherente e inacabada armadura para luchar por el Reino de Dios en esta tierra. La Doctrina Social de la Iglesia es una catequesis socio-política, un método de análisis cristiano de la realidad, y una valiosa guía para fundamentar nuestras posiciones públicas conformes con el Evangelio.

Estoy aprendiendo muchas cosas. Estoy descubriendo muchas posibilidades y también muchas carencias en los mensajes sociales que lanzamos al mundo los cristianos.

Es fácil que los cristianos caigamos en la tentación de recurrir a las ideologías para analizar y responder a la realidad. Es un tremendo error. Por ello ha habido cristianos que se han tirado al monte por un lado y por el otro, que confundieron el compromiso radical con el extremismo irracional. La causa social de la Iglesia es la de los pobres, la de los que nada pintan, la de los desconsolados y desgraciados. A ellos somos enviados para su protección y defensa, pero también a ellos somos enviados para nuestra conversión.

Es fácil llegar a ser arrollados por un ausente ambiente de discernimiento que nos hace presas de nuestras emociones, y por tanto también de nuestros prejuicios.

La DSI nos ayuda a pensar y actuar en cristiano con relación a nuestro mundo. No nos hace ni marxistas ni conservadores, nos hace algo extraordinariamente revolucionario para nuestro tiempo, nos hace servidores comprometidos con la causa del Hombre, profetas del Humanismo integral, que es por humano, también cristiano.

Jesucristo es sacrificado por los hombres por la causa noble del Hombre. Que éste viva en Paz porque viva en Justicia reconciliado con su naturaleza, su realidad y su trascendencia.

Con la DSI estoy entendiendo que mi lugar en el mundo al que pertenezco, éste y no el de más allá, es un servicio a su humanización en el nombre de Jesucristo.

La jerarquía católica no explota ni extiende su conocimiento. Será juzgada por ello. Es imperdonable la falta de protagonismo de la DSI en sus medios de comunicación. Será responsable de cerrar una puerta y una opción constructiva a los hombres de hoy por su falta de audacia, complejos y cobardía, pues los abandona al pasto de las ideologías.

Reivindico a través de la DSI la condición militante de los cristianos para el Reinado social de Jesucristo.

Para lo cual, nosotros, tanto como esos valientes cristianos de los siglos XIX y XX comprometidos con los problemas sociales de su época en situaciones no muy distintas, arriesgaron su posición, prestigio, y demás haberes, que estimaron en poco ante la bella causa de la protección y compromiso con los bienaventurados de Cristo. La verdadera causa impulsora de la Historia y motor del desarrollo de los seres humanos.

La Doctrina social de la Iglesia es el idioma político y eclesial de los rebeldes a una clandestinidad secular impuesta por otros, y aceptada por no pocos de nosotros.

La Doctrina social de la Iglesia es la rica doctrina de la pobre presencia de los católicos en la vida pública.


La Posverdad grita BARRABÁS

07.04.17 | 19:48. Archivado en Acerca del autor, Sociedad

Todo extremismo destruye lo que afirma. (María Zambrano)

En la Historia se sucede una y otra vez el mismo drama. Los pobres, los mansos, los que lloran, los que piden justicia, los misericordiosos, los limpios, los perseguidos por justos siempre han de sufrir la persecución de los extremistas.

El extremista o es un oportunista o es un completo idiota. Como oportunista, se sirve de los demás para alcanzar sus fines. Como idiota, los desprecia y subordina.

La Historia de la humanidad es una Historia escrita con la sangre de mártires y héroes, que ni quisieron ser utilizados por oportunistas ni consintieron ser ultrajados por idiotas.

Los extremismos perdieron protagonismo tras el colapso del comunismo. Todos creíamos que el fin de ese enfrentamiento entre el libertinaje y el igualitarismo, nos haría entrar en una época de serenidad y prosperidad al amparo de un desarrollo tecnológico sin precedentes.

Venció el libertinaje, crecieron las desigualdades, resurgieron los igualitarios y aparecieron los indignados.

Se instaló durante décadas una forma de ver la realidad en la que la apariencia de verdad era más sustancial que la verdad misma, se le ha llamado Posverdad.

Triunfó así lo políticamente correcto (tradicional propaganda política). Se extendió el uso de los eufemismos en las relaciones (empezamos a pisar huevos), y se eliminaron los análisis en la comunicación, de tal forma que prevaleciera lo emotivo y superficial de la información suministrada, desprovista ya de significado conceptual.

Todo un caldo de cultivo para los extremismos, muchas veces tontos útiles de los ingenieros sociales.

El Mal actúa queriendo romper la unidad de criterio y acción comunitarios, para lo cual se vale del divide y vencerás, donde los extremismos y su protagonismo son muy útiles. Una dialéctica de enfrentamiento constante y su elevación a realidad natural, ciertamente bloquean la capacidad reflexiva de cualquiera.

La Posverdad impuso como pautas de comportamiento y conocimiento las emociones y las creencias personales. Se declararon caducos los dos antibióticos de los extremismos, la razón (muro frente a los disparates) y los sentimientos (puerta de los valores). La Posverdad disfraza la realidad para ocultarla.

La realidad y la verdad visten con modestia y se desnudan con insolencia.

A Cristo le condenaron los extremistas. Los zelotes y los sacerdotes (unos rebeldes a Roma, otros colaboracionistas con Roma), gritaron al unísono:

¡Preferimos a Barrabás!

Incómoda es la verdad, modesta e insolente su presencia. Pilatos guardó silencio ante el ultraje. Mejor condenar a un loco incómodo que temer a un idiota violento. Actuó como un ingeniero social vencido por los extremismos.

Cristo aparece en la Historia como Verdad, no como su apariencia. Todo en Él era auténtico. Se presentó al mundo, y el mundo le condenó por ello.

Todos, bienaventurados por vocación y naturaleza, somos susceptibles de ser engañados a través de nuestras emociones y creencias personales.

Todos podemos ser utilizados para gritar al unísono Barrabás, o ser ultrajados con la complicidad de nuestro silencio ante el justo por ello ajusticiado.

Los extremismos ahogan las bienaventuranzas. La ingeniería social se encarga de que no echen raíces.

Los extremismos llaman a los pobres clase obrera o fracasada, manipulables a los mansos, débiles a los que lloran, pesados a los que piden justicia, sentimentales a los misericordiosos, pringados a los limpios, y a los perseguidos por justos sencillamente les hace objetivo de la indiferencia.

Los extremismos al contrario de Cristo ocultan la verdad. Sus agitaciones y antagonismos son disfraz, pues al unísono gritan Barrabás.

Los extremismos, pesebres del error, condenan la Historia a repetirse. Los ingenieros siempre renacen como Ave Fénix en defensa de sus intereses.

Sin embargo, una visión espiritual y racional de la Historia, nos descubre una bella realidad. Que la Historia avanza porque en la acción de la Providencia divina, los bienaventurados ni se dejan ni se callan.

En la Cruz y en la Resurrección de la Vida, hacen avanzar la Historia real con la creatividad y el esfuerzo de los rebeldes y sencillos.

Se alzan victoriosos quienes construyen lo que viven pues profundizan sus raíces.

Los bienaventurados impulsan la Historia, no la repiten.

Su espíritu es Divino.


Crisis de tolerancia en Occidente

17.03.17 | 17:35. Archivado en Acerca del autor

Tolerancia es esa sensación molesta de que al final el otro pudiera tener razón (Anónimo).

Hoy en Occidente reina la discordia social y programada. Los medios de comunicación contribuyen a ello transmitiendo de forma parcial una realidad regida por la discordia, la cual no hay que confundir con la diferencia.

Privando al oyente o televidente de un análisis desideologizado y objetivo, se le droga emocionalmente para que tome partido sin barajar de forma discernida las opciones más rigurosas con la realidad, que siempre es y será escurridiza y llena de matices.

La discordia es un instrumento de ingeniería social inspirado en el divide y vencerás, que pretende amputar a la sociedad su espíritu de unidad de criterio y acción.

Este instrumento de ingeniería social es utilizado tanto por agentes económicos (para impedir una unidad de criterio y acción entre consumidores), como políticos (entre electores que contrarreste además su oscilante protagonismo mediático).

Este virus, el de la intolerancia, la discrepancia, la demogresca como lo llama Juan Manuel de Prada, erosiona el Bien común y el espíritu de fraternidad que deben regir nuestras relaciones comunitarias.

Lamentablemente la Iglesia católica contribuye a ello con medios de comunicación donde la transmisión de la Doctrina Social de la Iglesia y la presencia de analistas sociológicos brillan por su ausencia.

Todas las opiniones no valen lo mismo, y no hay que confundir entre una opinión y un análisis.

Es imperdonable que la Iglesia que cuenta con buenos analistas no los exponga más en sus medios. Hay que difundir lo que es implícito y constante en la realidad, no sólo lo llamativo y noticiable.

Soy escéptico con la búsqueda de un diálogo, que es pura entelequia. En la cultura actual, plural y democrática, la dialéctica constituye el medio por excelencia para comunicar nuestros pensamientos.

Mediante la dialéctica, contraste entre argumentos, buscamos la verdad, que hoy es sinónimo de realidad. La dialéctica es un diálogo con meta, encontrar honestamente y de forma común la verdad, que es la realidad coincidente no la convenida.

Si la realidad es diversa y difícil de percibir en su totalidad, hay que ser prudentes exponiendo dogmas.

Los católicos afortunadamente defendemos Dogmas de Fe, lo cual nos salva de acabar defendiendo la Fe como si se tratara de una ideología, que es esa forma sesgada de ver la realidad que aspira a perpetuarse mediante la fijación de dogmas con tendencia a pasar su rodillo.

Por eso dialécticamente y con respeto hemos de practicar más la tolerancia que nadie, porque nuestra fe no es ideología, es Evangelio. Admitimos y defendemos la pluralidad. Y defendemos nuestras posiciones respetando y pidiendo respeto.

Para posicionarse en la realidad los cristianos y no cristianos tenemos cuestionar los valores impuestos, y algo mucho más importante, DEFINIR valores y no darlos por definidos, pues existe una constante corrupción del significado original de las palabras.

Los tres valores de la Revolución francesa que han forjado a Occidente: la libertad, la igualdad y la fraternidad están quebrados.

La triple entente cultural de Occidente: el liberalismo (libertad), el socialismo (igualdad) y el cristianismo (fraternidad), hoy se enfrentan entre sí por falta declarada de tolerancia.

Mientras que no aceptemos como natural que nos moleste que el distinto pueda al final tener razón, no viviremos tolerándonos.

Porque hoy en Occidente asistimos a una CRISIS DE TOLERANCIA.

TOLERANCIA no es admitir indiscriminadamente y con simpleza lo distinto, sino la actitud que nos permite vetar a los excluyentes y admitir a los incluyentes.

Cuando la imagen es de constante confrontación reina una confusión que nos impide aceptar la diferencia como algo propio de la convivencia, porque es y siempre será así, porque somos así. De ello surge la necesidad de tolerarnos, de incluirnos en la misma comunidad social con nuestras diferencias.

Se debe ser intolerante pues, y en aras del Bien Común, con las actitudes intolerantes, y para ello nos servimos en una democracia de la dialéctica.

Es imposible el diálogo con quien basa su manera de defender sus posiciones desde la imposición, la uniformidad de pensamiento y la exclusión del ágora pública del diferente. Éstas son las notas de quien es excluyente.

Hoy día, en la sociedad occidental, hay que dar la vuelta a los planteamientos impuestos por las corrientes de pensamiento predominantes (liberalismo y socialismo) sobre los que giran los conflictos teóricos, y ser muy consciente de que esta discordia tiene mucho de artificial y de programada.

El problema de este mundo no es que haya ricos, sino que demasiados deseen serlo a cualquier precio.

El problema no es no seamos iguales, sino que es cada vez más difícil ser distintos.

El problema no es la falta de fraternidad, es que con tanta gresca hemos perdido Humanidad, y mantenemos indiferencia con el cercano y enfrentamiento con el ajeno.


Simpatizo con Hazte Oír y no soy LGBTófobo

03.03.17 | 14:10. Archivado en Sociedad

Tolerancia es esa sensación molesta de que al final el otro pudiera tener razón (Anónimo)

Soy simpatizante de Hazte Oír y ello no me convierte ni en ultraconservador, ni en seguidor de El Yunque (adscripción que ha hecho el periódico El Mundo para miembros de la organización) y no tengo fobia a los homosexuales, bisexuales ni transexuales.

Acostumbrado como estoy a analizar la realidad de la sociedad española tengo claro que ésta tiene una grave asignatura pendiente, la de la TOLERANCIA. La sociedad española no puede conformarse con el ir tirando y sorteando el difícil día a día. El pueblo español a fuerza de ser realista tiene que ser también sensato y lúcido.

Conozco homosexuales. Y entiendo que la condición sexual caracteriza junto con otras cosas la personalidad, pero no la define por sí sola. Que así pase acaba en una neurosis brutal, y afortunadamente conozco homosexuales que asumen con la misma naturalidad su condición sexual, como su relación familiar, su profesión, su relación o no de pareja, y su relación con Dios. En muchos de ellos el libre desarrollo de su personalidad se produce con tanta armonía como el mío, que soy heterosexual. Disfruto y gozo de la amistad con ellos, amistad que no distingue condiciones.

Conozco un caso de hermafrotidismo. La naturaleza tiene a veces estas expresiones, personas que biológicamente nacen con genitales masculinos y femeninos. Me resulta fácil comprender la angustia que en su interior pueden vivir estas personas. Y comprendo perfectamente que estas personas elijan la identidad sexual con la que se definen psicológicamente en su mayoría de edad y madurando su decisión sin forzamientos de nadie.

No conozco transexuales por simple opción, más allá de haberlos visto en televisión o ejerciendo la prostitución. Su realidad debe no ser nada fácil. Me inspiran compasión en general todas las personas que ejercen la prostitución y respeto las personas transexuales.

Lo que no comprendo ni comparto es el adoctrinamiento que cursimente se llama de género. Lo que detesto es que este adoctrinamiento se haga desde fuera de la familia y de la esfera privada. Es toda una agresión al elemental derecho de desarrollar libremente la personalidad, de forma íntima e integral.

Yo ya no me extraño de nada, me sorprende la diversidad que impregna la realidad, me siguen sorprendiendo las personas y la forma diversa que Dios tiene de actuar en ellas. Pero me extraña que una sociedad que presume de tolerante no lo sea realmente. Me sorprende que una sociedad que se considera a sí misma avanzada tenga tanta facilidad para aceptar una opinión y para rechazar de forma rabiosa la contraria.

Bajo este imperio de las emociones nos cuesta salir de nosotros y ponernos en el lugar de los demás. Y lo confundimos todo, tan preocupados como estamos de ir tirando sin reflexionar o de imponer nuestra opinión.

La campaña de Hazter Oír es desafortunada pero oportuna, y el espectáculo de una Drag Queen vestida de la Virgen o de Cristo Crucificado, desafortunado e inoportuno. Aquélla no era gratuita, pues replicaba otra campaña en sentido inverso que se hizo públicamente y merecía réplica, para velar por nuestra democrática pluralidad. El espectáculo de esta Drag Queen fue gratuito, ofensivo, y lo peor de todo, estuvo finalmente premiado. A las ofensas no hay que reirles la gracia vengan de donde vengan.

Pero bien, toleremos que alguien se pueda vestir de Cristo o la Virgen con fines de provocación y/o burla, pero toleremos también que se discrepe con ello y se exprese que los católicos nos sintamos ofendidos. En una sociedad tan plural como la nuestra ni se puede comulgar con ruedas de molino ni ser más papista que el Papa. Hemos de aceptar con naturalidad y no con rabia la discrepancia.

Si tuviéramos claro que las FAMILIAS EDUCAN (también sexualmente), las ESCUELAS FORMAN, las ADMINISTRACIONES GESTIONAN, y la SOCIEDAD TOLERA sin más límites que los que impone el Código Penal, podríamos evitar las tensiones que surgen por la natural expresión de opiniones distintas.

No se respetan las funciones que de forma natural han de ejercer las instituciones sociales. Todo se confunde y se invade.

Existe una perversión intolerable. No se distingue entre minoría y mayoría de edad por esa manía esquizofrénica de tratar a los niños como adultos y a éstos como niños. La protección de la infancia a nivel mediático brilla por su ausencia..

Para colmo, unos pueden imponer su pensamiento sin que los distintos tengan ni derecho a expresar el suyo.

Para mí las cosas no son ni blancas ni negras, están llenas de matices, pero tengo muy claro que sin certezas ni una personalidad ni una sociedad pueden crecer libre y responsablemente.

La infancia está protegida legalmente y el adoctrinamiento exterior venga de donde venga no puede pretender suplantar la función educadora de los padres.

Los padres cuando sus hijos son mayores de edad deben respetar que sus hijos desarrollen libremente su personalidad, la cual también engloba su condición sexual. Ésta, por sí sola, ni define ni condiciona la más trascendente dignidad de todo ser humano.

En conclusión, la tolerancia debe mostrarse por ambas partes y la educación sexual de los niños pertenece solamente a los padres.


Zigmunt Bauman y el Cristianismo

13.01.17 | 19:45. Archivado en VIDA ECLESIAL, Sociedad

“El progreso, en resumen, ha dejado de ser un discurso que habla de mejorar la vida de todos para convertirse en un discurso de supervivencia personal.”

Rindo tributo al hombre que captó mi atención, Zygmund Bauman, cuando afirmó a raíz del fenómeno 15-M que las emociones destruyen y son incapaces de crear nada, Predijo que el 15-M no sería un fenómeno sólido porque estaba falto de pensamiento.

En palabras de este sólido intelectual judío polaco, nacionalizado británico, fallecido recientemente y al que quiero homenajear en este artículo, nuestra sociedad es líquida, es decir, inconsistente por timorata, timorata por falta de certezas y destructiva por emocional.

Afirma igualmente que las emociones son pasajeras, y que tenemos que cultivar los sentimientos. No confunde emociones y sentimientos, que es lo que popularmente se hace, unos deben controlarse y los otros expresarse.

Bauman es un coloso del pensamiento secular profético. Su legado crecerá con el tiempo situándole al lado de Erich Fromm, también judío. El mérito de ambos es haber cogido al Hombre contemporáneo, haberle situado en el objetivo del microscopio o del liberador diván, y haberle analizado bajo el siempre genial punto de vista judeoccidental, posiblemente más imparcial y menos reduccionista que el cristiano.

El genial Bauman describe un presente en el que el Hombre contemporáneo se sitúa frente a una encrucijada (situación calificada por él de interregno). O vuelve a las certezas pasadas (creencias, familia y trabajo estables) hoy agónicas y difícilmente recuperables, o sigue hacia adelante confiado en el desarrollo tecnológico y en el sentido de progreso de los tiempos, pero consciente (crisis de la modernidad) de que este futuro está falto de certezas.

Para Bauman esta situación es transitoria y quebradiza. La capacidad de discernimiento en esta situación de encrucijada por el contante estímulo de emociones provenientes de la sociedad de consumo, queda mermada y se desprovee con ello al Hombre contemporáneo de su base racional.

Esto nos resulta consciente o subconsciente, y por ello aparece el miedo de vernos incapaces de afrontar los desafíos que nos plantea el presente.

Existe una sensación de descontrol y desorden que genera desconfianza en nuestro sistema de vida y valores. La globalización asociada al progreso no se ha apoyado en certezas sino en intereses, advertimos que existe un vacío de autoridad y reina el ajuste de cuentas y la revancha (populismos).

Bauman diagnostica un profundo desequilibrio entre política (local) y poder (global), en el que subyace además una modernidad líquida (inconsistente por emocional), que agudiza la sensación de inseguridad personal. La desconfianza y el miedo son un eficaz ejército de termitas que está erosionando el sistema.

Bauman se muestra escéptico ante el futuro, es certero en el diagnóstico pero no fija soluciones. Su análisis realizado con precisión quirúrgica es muy valioso porque señala las grandes debilidades de nuestra cultura, y es muy aprovechable para nuestra vida de Fe, porque hemos de entender el mundo en el que vivimos para construir eficazmente el Reino de Dios.

>> Sigue...


El triunfo de lo políticamente incorrecto

22.12.16 | 18:20. Archivado en Sociedad

Todo lo popular es incorrecto (Oscar Wilde).

La cita de este genio tan incorrecto esconde una realidad subyacente, que los esfuerzos de políticos, medios de comunicación y demás oráculos de la conducta y pensamiento correctos traducen un despotismo que siempre se transforma a lo largo de la Historia, pero que siempre subyace en la cultura.

El pueblo no es artífice de la cultura si ésta no es plural. La pluralidad es y será siempre incorrecta.

Los déspotas y oráculos de lo correcto, y a diferencia de Jesucristo, no permiten que te equivoques, es decir, te niegan eso que se llama libre albedrío, que es esa facultad humana que te permite ser un digno santo o un digno canalla, pero digno al fin y al cabo. Ninguno de ellos, es obviamente católico porque no te permiten ni ser hijo, ni ser pródigo. Sólo te permiten ser borrego, que es ese animal entregado a sus emociones.

Existe en la naturaleza del ser humano una instintiva rebeldía frente a aquello que desde fuera nos viene fijado de antemano, la autoridad en sus múltiples y perennes expresiones (padres, maestros, cónyuges, superiores, y un interminable etcétera).

No podemos confundir la rebeldía (la vertiente emocional de libertad) con el libre albedrío (su fundamento racional y espiritual). La modernidad ha instituido la rebeldía como distintivo de modernidad, pero ha confundido maliciosamente al asimilar el libre albedrío con la rebeldía. El dominio de las emociones en las personas perpetúa el monopolio cultural de las élites, las cuales se imponen en sendas dictaduras de emociones y eufemismos.

No se puede estar permanentemente en conflicto con la autoridad, es de neuróticos. Tampoco se puede estar negando la capacidad de equivocarse al otro, es de autoritarios y de necios.

Qué ha pasado en EEUU con la elección de Trump, qué pasa en Europa con el debate de la inmigración, qué pasa en la Iglesia católica con nuestro pontífice, qué pasa en Occidente, donde lo popular, hoy como siempre, acaba definiéndose como incorrecto.

Que somos capaces de votar a un cretino, de criminalizar a un inmigrante, de injuriar a este Papa por el mero hecho de que nos damos cuenta que lo queremos, lo podemos hacer y además, fastidiamos a los oráculos del pensamiento correcto. Porque la discrepancia se ha hecho popular, e impopulares tanto la mala información como la desinformación. Cuando se enciende la sospecha, las élites pronto huelen a quemado.

Se está dando un gran cambio creo que para bien, porque el ser humano vuelve a tener conciencia de su libre albedrío, es decir, es sabedor de que es digno porque puede elegir libremente. No admite ni que le mientan ni que piensen por él, y se inclina de forma natural a la AUTENTICIDAD, que siempre ha sido generadora de filias y fobias, pero jamás de indiferencia.

Y creo que es positivo este fenómeno creciente. Negativo y circunstancial es todo lo demás. Ni Trump podrá hacer todo lo que quiera porque un Estado moderno no es una empresa particular, ni todo inmigrante es un terrorista en potencia, ni el que injuria a este Papa incorrecto pero popular es más católico que otros, más bien es un hereje, un luteranista, aunque no lo sepa.

El hecho es que estamos perdiendo el miedo a decir lo que pensamos de forma contra-despótica. La cultura por cierto da buena muestra de lo despóticamente que es dirigida. Cuando abiertamente te atreves a decir lo que piensas y encima, lo haces razonando y no desde las emociones, te pueden llover chuzos de punta, amenazas ostracistas e incluso físicas. Sin embargo en pleno siglo XXI y en Occidente con democracias imperfectas pero maduras, no pasa nada más. No hay que temer. Estamos asumiendo que la pluralidad en la opinión es sinónimo de democracia. No se toleran las imposiciones ilegítimas.

La cultura nunca tiene más éxito que cuando se hace popular por incorrecta, perdurable por auténtica y revolucionaria por espiritual.

Así que de qué extrañarse o preocuparse. Podemos libremente equivocarnos, podemos pensar y expresarnos, debemos discrepar dialécticamente, porque este es modo de hacer madurar nuestra democracia, y en general cualquier forma de convivencia. Podemos y debemos hacerlo con energía, con vehemencia si cabe, pero no yéndonos por las ramas y mucho menos evitando el conflicto, porque los silencios anteceden a las imposiciones. Aprender a discrepar sin ofender al otro es un arte que se aprende con la experiencia.

No pasa nada cuando decimos que Hillary no era tan buena ni progresista como la vendían. Cuando creemos y lo decimos, que la inmigración musulmana es inquietante no tanto por la infiltración de terroristas como por las dificultades insalvables de integración que plantean si no asumen que deben adaptarse a nuestros valores o deberán retornar porque su crecimiento demográfico es una amenaza a nuestra identidad, que es en su núcleo judeocristiana y en su expresión humanista y no teocrática.

Tampoco pasa nada cuando cuestionamos la capacidad de un animal de equipararse a un ser humano (los animales ni votan ni se presentan a las elecciones), y cuando denunciamos que tanta sublimación de la condición de especie no humana, se hace a costa de denigrar la humana, porque el animalismo es un anti-humanismo.

Tampoco pasa nada si señalamos como grave error educativo en familias y escuelas el salvar a los infantes de la necesidad de esforzarse. No se les puede esconder que la realidad es dura y que hay que prepararse bien por ello, porque los padres (y el Estado) no siempre estarán ahí para hacer por ti lo que tú debes hacer por ti mismo.

En suma, no pasa nada cuando cuestionamos públicamente que cualquier cosa por el sólo hecho de ser nueva o moderna tiene que suponer necesariamente un avance o un progreso. Cuando defendemos que las tradiciones por incorrectas que sean, existen por su mera legitimidad popular. A nadie se le obliga a seguirlas, pero nadie es nadie para obligarte a lo contrario. Si han de desaparecer o transformarse será porque lo quiera la gente, no porque se presione al legislador.

Recordamos que como cristianos (patriarcistas, papistas y anti-jerarquistas), seguimos los pasos de Jesucristo, Hombre y Dios, Profeta popular, incorrecto Salvador, y digno Cordero del Supremo Buen Pastor, que siendo uno más no era como uno más.

Finalmente les deseo una Feliz Navidad viviendo la Paz del Niño-Rey, en sus familias y con sus adversarios. No hay mayor mérito ni mayor gracia del cielo.


Sábado, 18 de noviembre

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