Pequeños detalles que son grandes
03.02.08 @ 16:57:52. Archivado en Educación escolar
Una llamada inesperada, un comentario animante cuando uno menos se lo espera, la preocupación hacia aquél que piensa que poco le importas, y un sinfín de cosas que podríamos enumerar, es el mejor modo de ganarse a un adolescente.
Cada lunes, a primera hora de la mañana, viene la misma pregunta: “¿Qué tal fue el partido de hoquey de este sábado?”, “¿Ganaste el partido de futbol?”, “¿Cómo fueron las clases de tenis?”, “¿Qué tal llevas la derrota del Barça de ayer?”… En estos momentos, lo que más valoro, no es la respuesta que me va a dar, sino encontrarme una vez más con su sonrisa de complicidad y sus ojos que me dicen “¡gracias por preguntar!”. Pero claro, cuando uno está “pavo” lo que se lleva es hacerse el pasota, y es divertido observar cómo en estas situaciones actúan como si aquello que les preguntas ni siquiera les importara. “Pfffff… ya ves”, a veces te responden, y luego viene el disimulo haciendo ver que no te escucha.
Oscar A. Matías
autor
Contacto


