Javier Orrico, catedrático de Lengua y Literatura de Bachillerato
«La izquierda se ha cargado la enseñanza pública»
Por Arturo Díaz
Viernes, 6 de mayo 2005
Hablar con Javier Orrico por teléfono sobre el estado de la educación en España es recibir por el auricular un torrente de pasión por el noble oficio de maestro; y la rabia de un catedrático de Bachillerato que constata cada día la desolación de las aulas donde campa la desidia; y el dolor de un hombre horrorizado por la "muerte de la cultura" que impone desde hace ya 15 años una ley vituperada, la LOGSE.
Orrico, que fustiga las reformas de los pedagogos pretendidamente modernos desde sus columnas en la prensa murciana, ha compilado los golpes de su látigo dialéctico en un libro de título obvio y rotundo: "La Enseñanza Destruida" (Huerga y Fierro, 14 euros). La obra, de lectura ágil y entretenida, describe los males que asuelan la escuela y cuenta los peldaños bajados hasta su degradación.
Cuando todavía está reciente la foto triste del bajo nivel escolar conseguido con la nueva pedagogía logsiana que ofreció el Informe Pisa, y al cabo de conocerse la nueva reforma educativa prevista por el Gobierno, la LOE (¡la cuarta en 15 años!), resulta imprescindible leer el retrato detallista de la situación, incluso si no se comparten las ideas del autor.
En dos palabras, ¿por qué está destruida la enseñanza?
Un sistema educativo que no premia el mérito y no reconoce el trabajo, no es un sistema educativo. Será otra cosa, pero no inculca a las personas el principio de que el trabajo debe ser el mecanismo fundamental de ascenso en la vida, y de expresión de las cosas que uno quiere hacer. Si no se reconoce tu mérito la desmotivación es inmediata.
¿Cuál fue el objetivo de facilitar tanto las cosas a los niños en la escuela e institutos que instauró la LOGSE?
En el fondo, el objetivo no es pedagógico. Lo que pretendían las pedagogías hasta la llegada de lo que los anglosajones denominaron "comprehensive school", lo que aquí se llamó "escuela comprensiva" en una mala traducción. Esto quiere decir que comprende a todos por un camino único. Un verdadero sistema pedagógico debería pretender que todos los alumnos sepan el máximo y todos desarrollen al máximo sus capacidades.
Pero el sistema pedagógico de la LOGSE no pretende eso, sino que todos desarrollen lo mismo. Que todos reciban lo mismo. Que todos salgan exactamente iguales. Por tanto no es un sistema educativo que busque lo mejor para todos, sino imponer, no la igualdad, sino el igualitarismo.
¿Cuál fue la ideología que guió esta reforma?
Es un sistema educativo de las viejas y caducas ideas del marxismo, es decir, que todo el mundo sea igual por decreto. Que nadie pueda destacar y diferenciarse. Que nadie pueda desarrollar una capacidad individual que le haga sentirse o ser distinto del de al lado.
Pero no ser distinto del resto por ser de una distinta clase, o tener diferentes posibilidades o derechos, sino estrictamente porque los seres humanos somos distintos y buscamos cosas diferentes.
Biografía
- Nacido en 1955 en Caravaca de la Cruz, Murcia
- Licenciado en Filosofía y Letras (Literatura Hispánica) por la Universidad Complutense de Madrid y doctor por la de Murcia
- De 1990 a 1994 fue editorialista y coordinador de la sección de Opinión de Diario 16 en Murcia
- Es columnista del diario La Opinión, ("Crónicas malabares", los domingos), y de la revista de sociedad Tribuna La Muralla
- Ha escrito textos sobre arte, y como poeta, ha publicado "La Memoria Inventada" (Editora Regional de Murcia, 1983)
- Es catedrático de Lengua y Literatura de Bachillerato, y jefe del Departamento de Orientación en el IES Ortega y Rubio