(PD).- Si, con ciertos matices, y la razón esnecial es que en algunos centros públicos prioritarios de la Comunidad de Madrid, en lugar de “mirar hacia otro lado” ó sustituir con eufemismos y cifras falsas la realidad se acogieron al Programa AVE de prevención del Acoso y la Violencia escolar.
Porque lo que no se mide no se puede gestionar e identificar temprana y precozmente las conductas aisladas de maltrato impide que el proceso llegue a instalarse en nuestras aulas.
Porque el acoso es un proceso que representa el fracaso de todos en la importante tarea de ayudar a nuestros jóvenes a interiorizar la norma social.
Porque existen herramientas eficaces que permiten proteger a la víctima y retirar el rédito social a la conducta inaceptable de otro niño que, por ensayo-error, está aprendiendo que la violencia es rentable.
Porque la Comunidad Educativa no quiere “certificar” la existencia de casos de Acoso Escolar, sino un modelo riguroso de prevención que incluya la evaluación periódica de ese tipo de violencia psicológica y social que pasa desapercibida al mundo de los adultos, pero que hiere intensa y prolongadamente a sus víctimas.
El avance social es irreversible y frente a rancios adoctrinamientos, hoy, hablar de futuro es situar la Dignidad de la Persona en el centro del horizonte educativo.
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Ya es hora de que se tome en serio el acoso a los niños. Desde las instancias públicas se sigue minimizando el tema o esperando a que los niños afectados entren en daños graves. Los programas no sirven si no se mide su impacto. Lo demás es voluntarismo y ganas de gastarse el presupuesto en cumplir aparentemente, pero tan solo en apariencia.
Martes, 29 de mayo
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Juan Luis Recio
Paulino Toribio
Ángel Sáez García
Peio Sánchez Rodríguez
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Julián Moreno Mestre