(PD).- Internet ha virado, en el terreno académico, de arma de búsqueda de documentación a herramienta idónea para el plagio. Nueve de cada diez estudiantes universitarios declaran haber recurrido a esa práctica "alguna vez", aunque después, el cotejo de sus textos con páginas ya escritas, demuestra que lo hacen bastante más a menudo.
Explica Érika Montañés en ADN que los profesores parecen tenerlo más claro: sólo el 2% permanece ajeno al ciberplagio y considera "inexistente" que sus alumnos osen presentarles un collage a partir de piezas calcadas de distintas webs.
Estos y otros datos figuran en una encuesta realizada entre los pasados días 31 de marzo y 21 de abril entre estudiantes y docentes de las Universidades de Barcelona y Zaragoza por la empresa tecnológica francesa Six Degres.
Esta entidad es la misma que patentó el desarrollo de un programa revolucionario, el Compilatio, en octubre de 2003, que analiza y verifica la autenticidad de los trabajos entregados por los alumnos a sus instructores.
Este software-policía caza el plagio al vuelo: actúa escaneando los textos, diviéndolos en bloques de diez palabras y cotejando estos pasajes con la red.
El resultado, que se obtiene de forma sencilla y que es muy útil, proporciona subrayados los grupos de texto calcados con absoluta picaresca, y no tanta impunidad, por parte del estudiante. Muchos docentes decidieron entonces suscribirse al servicio de Compilatio para que sus alumnos les remitiesen los ejercicios vía e-mail y chequearlos con esta herramienta informática.