Pintan bastos en esto de la pastoral juvenil. Lo conocemos al dedillo: los jóvenes no parecen preocuparse demasiado por eso de la fe, la religión o la Iglesia; esta última, por lo demás, tampoco sabe muy bien cómo interesarlos en lo que, según ella, nos va la vida misma.
De un tiempo a esta parte, sin embargo, se multiplican y globalizan los acontecimientos, se solemnizan encuentros de masas juveniles católicas que, cuando menos, producen una impresión diversa. Necesitamos -sostienen sus valedores- esa evangelización mediante grandes concentraciones, preparadas cuidadosamente. pero, algo nos dice que no es oro todo lo que reluce; incluso, tales multitudinarias "puestas en escena" (que, de un modo u otro, entran en los circuitos mediáticos) parece que restan energías al trabajo del día a día. De resultas, aquellos forzados animadores de un tiempo no muy lejano y aquellos grupos de jóvenes -tan alborotados en su organización como generosos a la hora de abrirse a la experiencia cristiana- están dejando paso a un barbecho cotidiano desolador.
¿Y si, por ejemplo, más que alejarse las nuevas generaciones de la religión y de la Iglesia fuéramos nosotros -los miembros de la segunda con las formas de vivir la primera- quienes nos estamos alejando de ellas?
En todo caso urge deterse a reflexionar. Es el intento de este libro, que, en dicha empresa, apuesta por repensar la pastoral juvenil a través de un proyecto que descansa sobre un doble principio estructural (...)
La primera parte presenta el pluralismo como la clave interpretativa por excelencia de la situación actual. En semejante contexto, el cristianismo no parece encontrarse a gusto, por lo que resulta más necesario que nunca encontrar una justificación y colocación de la religión dentro de la cultura y la sociedad democráticas. (...)
La segunda parte del libro, admitidas las radicales transformaciones socioculturales en acto, acomete el compromiso de repensar la orientación de la vida, colocándose sobre los raíles de la búsqueda de sentido, con el fin de presentar una identidad humana-cristiana con la que vivir y proponer la fe, sin sentirse obligados a negar el estado de conciencia de las mujeres y de los hombres, de los jóvenes contemporáneos. (...)
Ya la tercera parte, (...) toca el tema de la acción propiamente dicha. Con otras palabras: es el momento de proyectar y programar la praxis cristiana con jóvenes, orientando ambos aspectos a la construcción de verdaderos ciudadanos y cristianos para afrontar la vida con el Espíritu de Jesús y acoger la salvación de Dios no solo en la búsqueda de sentido, sino también -y sobre todo- en la lucha por la justicia
(JOSÉ LUIS MORAL. Jóvenes, religión e Iglesia.Repensar la pastoral juvenil. Ediciones Khaf 2011, pág 5-7)
Lunes, 28 de mayo
Ediciones Khaf
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