En estos días comienza a distribuirse el libro de Silvia Martínez Cano que se ubica en nuestra colección Expresarte. Un acercamiento didáctico, multidisciplinar y sugerente a los templos y los espacios sagrados en las religiones.
La autora presenta así su libro en las páginas de Eclesalia--------
Los seres humanos hablamos y nos expresamos de mil formas diferentes. Los distintos lenguajes que creamos, utilizamos y modificamos en el tiempo nos ayudan a intercambiar entre nosotros las más variadas experiencias, incluso las más profundas y sagradas. Uno de esos lenguajes es el artístico que nos permite afrontar la realidad y soñar con otra distinta sin abandonar este mundo. Las artes dejan abiertas las puertas de la imaginación para que quepan las más variopintas perspectivas de una misma cosa, en lo que queremos comunicar.
Para el ser humano religioso el espacio físico en que se desarrolla la vida y sus quehaceres, tiene una significación globalizante. Se trata de un espacio heterogéneo, en el que caben muy diferentes realidades (desde una selva húmeda hasta un desierto asfixiante). Para el creyente, sea cual sea su religión, hay lugares especiales donde su presencia se une a la totalidad de ese espacio y conecta con un ámbito natural sagrado que trasciende la realidad cotidiana. El umbral de la puerta de una iglesia, o la torana de una estupa, marcan la diferencia entre dos espacios, que aunque a simple vista sean continuos, en realidad, separan vivencias diferentes y especiales cuando la persona los atraviesa. Son mundos distintos: lo profano y lo sagrado.
La arquitectura sagrada no es cualquier cosa, sino un intento de agarrar las estrellas. Con este libro, Caminar por lo sagrado, queremos proporcionar al lector el placer de hacer un recorrido por los espacios sagrados más hermosos, que son capaces de descolocarnos. Todas las religiones tienen ejemplos en los que merece la pena detenerse y disfrutar de ellos.
Cada comunidad creyente da a sus espacios una personalidad determinada, sujeta a sus necesidades y expresada en distintos formatos. Este libro es una invitación a descubrir la importancia simbólica y comunitaria de los espacios sagrados y a la vez invitar a cuidar estas mediaciones, que nos permiten el encuentro con lo sagrado. El ser humano que es aquí y ahora, tiempo y espacio, ha de usar lo material, lo profano, para construir puertas hacia lo infinito. Y con estos pocos ejemplos, pinceladas dispersas de la gran variedad de la arquitectura sagrada que puebla nuestro planeta, degustaremos a sorbitos la infinita sintonía que tenemos con el Misterio cuando soñamos divinidad. Agarramos un trocito de cielo y lo construimos en la tierra. «¡Hagamos tres tiendas!» dijo Pedro al Maestro (Lc 9,33). Un cielo en la tierra. Ese es el anhelo de nuestro corazón.
En estos días se nos están ofreciendo los datos económicos de la Jornada Mundial de la Juventud y el superavit que ha generado.
Junto a eso son muchos los efectos positivos que está produciendo. Y hay que saber comunicarlos.
Eso es lo que reividinca el consagrado periodista ARTURO SAN AGUSTÍN en su crónica Un perro verde entre los jóvenes del Papa que ha publicado nuestro sello editorial.
En su estilo ágil y provocador, San Agustín nos brinda una lúcida mirada sobre la iglesia española actual, sobre la sociedad, sobre el anticlericalismo... Subraya los efectos positivos que produjo aquella oleada juvenil.
No te pierdas la ilusionante mirada de este «perro verde»
MAITE LÓPEZ MARTÍNEZ(Vida Nueva) |
Migueli, Nico Montero, Amparo Alonso, Beatriz Grifol, Nico Hernández (de los grupos 180 grados y El Hombre garabato), Emilia Arija (de Brotes de Olivo-Palencia y Alberto y Emilia), Pablo Santamaría, Santos Urías (del grupo Cara oculta), Óscar Gallardo y Lidia Fuentes son los intérpretes y autores de una de las novedades discográficas más recientes y esperadas de los últimos meses. Se trata del disco-libro Con la música a otra parte. Volver la mirada, que acaba de salir a la calle con una espléndida presentación en la Sala Clamores de Madrid.
Original e impecable, desde el punto de vista de la edición (gracias al cuidado trabajo de la Editorial Khaf) y la producción musical (con el equipo de Santafé Producciones detrás del proyecto), el volumen ofrece un precioso material de trabajo didáctico sobre temas tan importantes como el maltrato, la violencia de género, la inmigración o la explotación infantil. Pero no se limita a analizar datos y movilizar a la acción ante estas lacras sociales, sino que contribuye a darle sentido y buscar un horizonte de esperanza y compromiso desde una perspectiva cristiana.
Uno por uno, los temas han sido creados con esmero, delicadeza y sensibilidad, en torno a cuatro bloques temáticos: con la música “a Iluminar las sombras” (el primero y más extenso); “hacia el compromiso”; “desde la parte de Dios” y “hacia otro mundo”. No pueden pasar desapercibidas las ‘Reflexiones bíblicas y pastorales sobre la música cristiana’ de Juan Yzuel (“Si se calla el cantor”), ni las oportunas palabras de José Luis Cortés (“A mí me evangelizó la música”), que forman una óptima introducción al oyente-lector.
El disco es un derroche de humanidad y de religiosidad, con muy buenas canciones, de esas que se quedan en la memoria para acompañarnos y llenarnos de energía y esperanza.
En el nº 2.777 de Vida Nueva.
Un perro verde entre los jóvenes del Papa por Mons. Miguel Delgado Galindo
Subsecretario del Consejo pontificio para los laicos
Antes de cumplirse dos meses de la celebración de la XXVI Jornada Mundial de la Juventud (Madrid, 16-21 de agosto de 2011), el periodista y publicitario Arturo San Agustín (Barcelona, 1949), galardonado en numerosas ocasiones durante su dilatada trayectoria profesional, nos sorprende con un sugestivo libro-crónica acerca de los acontecimientos que vivió en primera línea durante aquella inolvidable semana madrileña.
Como periodista experimentado que es, el autor de esta obra considera que la JMJ es un verdadero terremoto, y que reunir a más de un millón de jóvenes de todo el mundo representa una gran noticia que contar. Por esta razón, Arturo San Agustín quiso estar en la última JMJ, y además llevando a cuestas la misma mochila de los jóvenes. Uno de los mayores méritos de este libro consiste en que el autor no se limita a ser un mero espectador externo, que observa con agudeza la realidad que le rodea y la reseña del mejor modo posible, sino que escribe sumergido literalmente en la marea humana de los jóvenes del Papa para indagar el significado de la JMJ y presentarlo al lector en su totalidad. Es una obra escrita con los ojos de la inteligencia, y también del corazón.Arturo San Agustín no sólo vio en Madrid a miles de jóvenes, sino que habló con muchos de ellos. Como él mismo manifiesta, anduvo por las calles de Madrid bien acompañado de un grupo de amigos, con quienes compartió la JMJ. Allí el autor quedó prendado de la alegría de los jóvenes que acudieron a la capital española para encontrarse con Benedicto XVI. En ese júbilo de los jóvenes el autor encontró también motivos de esperanza en el futuro.
El libro se compone de veinticinco capítulos breves y un epílogo. Como toda crónica, sigue el orden temporal de los acontecimientos que constituyeron la JMJ, en un ritmo in crescendo, que llega a su culmen en la Vigilia de oración con los jóvenes en el aeropuerto de Cuatro Vientos de Madrid (20 de agosto) y en la Santa Misa para la XXVI Jornada Mundial de la Juventud (21 de agosto), con la que se concluyó aquella estupenda semana. El autor cita y comenta varios pasajes de las homilías de Benedicto XVI. Arturo San Agustín no elude ningún tema arduo, como fue la actitud de algunos de los llamados “indignados” hacia los jóvenes de la JMJ, así como la ejemplar respuesta de éstos ante las provocaciones de los intolerantes.
Arturo San Agustín comienza su libro escribiendo que no es posible volver a los dieciocho años; y tiene razón en ello. Pero también es cierto que, como dijo en una ocasión el beato Juan Pablo II, quien está con los jóvenes se vuelve también joven.
Arturo SAN AGUSTÍN, Un perro verde entre los jóvenes del Papa. Crónica de la XXVI Jornada Mundial de la Juventud, Ediciones Khaf, Madrid 2011, 179 pp.
(Carmen Sara Floriano. Coordinadora del proyecto Yo digo Iglesia, tú dices...)
Y al principio de los principios, dijo Dios:
«¡Qué bien que me hayan salido todos distintos! No hay ni uno igual a otro».
Y vio Dios que era bueno, muy bueno, porque así la vida seguiría recreándose de manera diversa, sorprendente, suscitando novedades continuas en una bella historia donde Él mismo – su Palabra – es el principio y el fin.
Desde entonces hasta ahora, mucho nos ha costado entender a los seres humanos nuestras diferencias, ya que no sabíamos qué hacer con ellas. A lo largo de los siglos, hemos probado de todo: enfrentarlas, discutirlas, separarlas, silenciarlas… Todos, esfuerzos inútiles. Hasta que la Palabra se hizo carne, y nos invitó a unir lo distinto, a amarlo y descubrir la belleza de lo complementario. Y en eso nos pusimos quienes creímos en aquel loco de Nazaret. Veinte siglos más tarde, aún estamos en el “tiempo de los intentos”.
Yo digo iglesia, tú dices… es uno de ellos, entre muchos otros que no dejan de surgir de corazones inquietos. Responde al sueño de una mirada conjunta, creativa, diferente en sus distintos mirar. ¿A quién? Pues a nosotros mismos, a nuestras posibles vigas, a nuestras luces y sombras, nuestras ganas de avanzar y nuestros miedos que nos frenan; a nosotros (qué palabra más bella), que somos familia de Dios, asamblea, pueblo, iglesia…
Si nos miramos a nosotros mismos, como iglesia, ¿qué decimos?, ¿qué dices tú?
Qué decimos nosotros, mujeres y hombres, niños, mayores, artistas y seglares, misioneros, religiosos, sacerdotes y obispos, dignos o no, con palabras o sin ellas, pero juntos, todos juntos, soñando volver a saborear en los adentros el resonar de amaneceres primeros, el Dios que ante nuestro “Yo digo iglesia”, nos dice:
“Sois hechos a nuestra imagen y semejanza, distintos y en unidad, y eso es bueno, muy, muy bueno.”
Yo digo Iglesia, tú dices... se presenta el próximo sábado 19 de noviembre en la Parroquia de Guadalupe de Madrid (c/ Puerto Rico, 1)

No se puede volver a los dieciocho. A los dieciocho años, que es el tiempo de la aventura y de la generosidad.Y quizá es mejor que sea así. No se puede volver a los dieciocho años, pero sí se puede convivir una semana entre personas que viven es ese tiempo.
Y eso fue lo que hice.
Transité entre los jóvenes de Benedicto XVI muy bien acompañado. Transité aquel Madrid de un millón de jóvenes
ARTURO SAN AGUSTÍN. Un perro verde entre los jóvenes del Papa. Ediciones Khaf, 2011
El disco-libro Con la música a otra parte da sus primeros pasos.
Migueli, Nico Montero, Beatriz Grifol, Nico Hernández, Amparo Navarro, Pablo Santamaría, Santos Urías, Juan Yzuel y José Luis Cortés llaman nuestra atención sobre lugares a los que deberíamos volver la mirada. Fe creativa comprometida e ilusionante.
Este libro se presentará en 11-11-2011 en la sala Clamores de Madrid. Podremos escuchar todas las canciones cantadas por sus compositores.
Te dejamos con un aperitivo. ¡Que lo disfrutes!
Macking of de "Tu mano y la mía" (Nico Montero)
En nuestra última publicación (Yo digo Iglesia, tú dices...) los autores ofrecen dos páginas al lector para que complete la frase que titula la obra. Es una invitación a expresar de manera creativa, libre y personal las vivencias, deseos y experiencias comunitarias que cada uno tiene.
Para hacer posible esa expresión hemos abierto un blog donde iremos colgando las distintas intervenciones que nos vayan enviando los lectores. La dirección es:
http://yodigoiglesia.lacoctelera.net/
Te invitamos a leer el libro y ofrecernos tu visión.
Puedes enviar tu comentario al siguiente correo (yodigoiglesia@gmail.com), por medio del blog o a través de nuestro perfil de facebook (Ediciones Khaf).
Una buena manera de caminar juntos, encontrarnos y construir comunidad.
Making off. Tu mano y la mia. Nico Montero - Con la música a otra parte.
Nacho García, Sweet-Media, grabó esté making off de la grabación del tema de Nico Montero "Tu mano y la mía" para el disco Con la música a otra parte (Ediciones Khaf)que estará disponible el próximo mes de noviembre. Este tema cuenta con arreglos musicales de David Gómez, de Estudios Santa Fé-Madrid y arreglos de voces de Kiki Troia que se grabaron en Zapopan-México. Con la música a otra parte es un disco libro de temática social que consta de nueve composiciones originales y un libro con unidades didácticas elaboradas por los propios autores para el trabajo de las canciones y dos introducciones sobre la dimensión evangelizadora de la música.
Han participado artistas como Migueli, Emilia Arija, Nico Montero, Beatriz Elamado, Nicolás Hernández, Pablo Santamaría, Santos Urías, Amparo Navarro, José Luis Cortés y Juan Yzuel.
Yo digo Iglesia, tú dices... es la novedad que Ediciones Khaf publica este mes de septiembre. Una obra con cincuenta autores y autoras de diversas sensibilidades y que se ubican en contextos distintos. Entre los participantes hay teólogos, religiosos, laicos, sacerdotes, misioneros, artistas, hombres y mujeres, grandes y pequeños. Algunos de sus nombres: Serafín Béjar, Mercedes López, José M. Castillo, M. Patxi Ayerra, Xabier Pikaza, M. Teresa Peña, J. I. González Faus, Amparo Alonso, Migueli, José Luis Córtés, Luis Guitarra, Siro López, Margarita Pintos, Pablo D´Ors... Los derechos de autor de esta obra se ceden a la Fundación Apoyo (Madrid).
Os dejamos con la presentación del proyecto por parte de CARMEN SARA FLORIANO (coordinadora de la obra).

PROFECÍA CONJUNTA
«Yo digo "iglesia", tú dices…», y las personas que estaban allí reunidas empezaron a decir. Así comencé la participación que me pidieron para una mesa redonda en Ávila, sobre la realidad eclesial. Una manera sutil de no cargar yo sola con el peso de la exposición y poder llevarla entre todas y todos (más todas que todos, hay que reconocer).
Días antes, no sé si por necesidad de sentirme más segura, más acompañada o más respaldada —¡qué sé yo!— escribí un correo electrónico a algunos amigos y conocidos, cuyos nombres suenan dentro de estos mares, pidiéndoles que también respondiesen a la frase en pocas palabras. Para mi alegría, lo hicieron. De manera que, entre lo que ellos me respondieron y lo que aportaron los allí presentes, poco más tuve que decir. ¡Qué bien!
¿Qué bien? No sabía yo entonces en el lío en el que me estaba metiendo, pues aunque la necesidad de descubrir juntos caminos nuevos está en mí, nunca se me hubiese ocurrido hacer algo parecido. Y es que las cosas de Dios suelen surgir de la manera más inesperada e imprevisible, y en este caso, así fue.
Al volver a casa, envié un nuevo escrito a varios de los teólogos que anteriormente me habían contestado, sin ninguna intención más que la de agradecerles el haberlo hecho, y expresarles una intuición compartida: la necesidad de una iglesia viva y eficaz (como la Palabra de Dios) y el deseo de que juntos generásemos una profecía conjunta para rescatarnos entre todos a todos, para sumar fuerzas y esperanzas, para experimentar la unidad en la pluralidad…
Había pasado más o menos un mes de lo que estoy contando, cuando recibí un escrito, una aportación a «mi» proyecto de profecía conjunta, junto al deseo de que llegase a buen término. ¡Pero si yo no tengo ningún proyecto! —pensé nada más leer al bueno de Pikaza animándome a seguir.
Era cierto, yo no tenía ningún proyecto, pero, ¿y si Dios sí lo tenía? Tuve que coger aire un par de veces antes de lanzarme de lleno al agua. Una pregunta siempre andaba rondándome en la cabeza: ¿quién soy yo para hacer semejante labor? ¿Con qué cara le escribo o llamo a la gente y le digo que si quiere que demos juntos «razón de nuestra esperanza»? Menos mal que tengo una pequeña dosis de descaro guardada en el bolsillo, y que reservo para ocasiones como estas. Un pequeño descaro que tiene su raíz en lo que alguien dijo al ver a los primeros apóstoles: si esa empresa es de Dios, saldrá adelante; y si no lo es, desaparecerá. Así que, poco a poco y descaradamente, comencé la labor encomendada, con la tranquilidad de saber que si no era de Dios, no llegaría a ningún lado. Y si lo era, Él mismo se encargaría.
ESTO ES SOLO EL COMIENZO
Hoy, después de recoger todo el material que puedes encontrar en estas páginas, presiento que el cometido recibido no acaba más que empezar. Que, en cierto modo, el libro está siendo la excusa para algo más grande, más urgente. Los planes de Dios no son los nuestros, y puede que nos sorprenda llevándonos más allá de donde creíamos en un principio. Más mar adentro. Juntos. Seglares, artistas, religiosas y religiosos, sacerdotes, teólogas y teólogos, misioneras y misioneros, mayores y pequeños, esperanzados, desencantados, buscadores, soñadores, todos juntos.
¿Será esa la verdadera intención por la que Dios ha hecho suscitar este proyecto? ¿Acaso querrá que estrenemos aquello de que «sean uno en nosotros para que el mundo crea» (Jn 17,21)? ¿Es eso, Abba? Porque si es eso, tendremos que estar preparados para amar al diferente, perdonar setenta veces siete, estimar al otro superior y cuidar de no extinguir el Espíritu (por decir algo para empezar).
Alguien me dijo una vez que, para que las cosas ocurran, antes hay que soñarlas. Yo he tenido el privilegio de contemplar en cada palabra, en cada trazo, en cada fotografía y letra de canción, los sueños y esperanzas de las personas que han participado en esta tarea. ¡Cuánta vida puesta! ¡Cuánta necesidad de agradecerles la perseverancia en la lucha por una iglesia de bienaventuranzas y un mundo fraterno! ¡Y cómo me gustaría que pudiésemos soñar juntos los sueños de cada uno, complementar los esfuerzos y hacer que lo que soñamos ocurra! Un detalle: nadie había leído la aportación de los demás antes de hacer la suya propia. Lo pensamos así para no condicionar. El resultado ha sido un conjunto variopinto y plural de expresiones, pero con algo en común —que es lo que más deseo agradecer—: el hambre y la sed por el Reino de Dios y su justicia. Quizás, si lo soñamos lo suficiente, acabe ocurriendo.
UN CAMINO POR ANDAR
Pero a este proyecto conjunto le falta algo: le faltas tú, y más gente a la que no he sabido o no he podido acceder. Una profecía que quiere ser de todos, no puede estar falta de nadie. Por eso, y pidiendo perdón de antemano por tantos nombres que no aparecen aquí, al final del libro vas a encontrar un espacio en blanco para que puedas expresar tu aportación. Dibuja, escribe o canta, lo que prefieras, pero no te quedes en silencio.
Si yo digo iglesia, ¿tú qué dices? Y no te olvides de soñar previamente lo que vayas a decir, de quererlo con toda el alma y el corazón, de estar dispuesto a que Dios te haga perder pie… Solo así, nuestras vidas (y no solo nuestras voces) serán proféticas conjuntamente.
Recuerdo en estos momentos la letra de una canción de Brotes de Olivo de Palencia:
Vamos que ya ha amanecido,
un camino tenemos que andar,
si no lo hacemos unidos,
no podemos llegar al final.
Hay muchas cosas que hacer
y muchas por cambiar,
luchemos unidos,
vivamos la gran ilusión: ¡despertad!
Despertar del sueño de la autosuficiencia, del individualismo colectivo, de subrayar las diferencias, de relacionarnos posicionados en bandos, de no querer escuchar al que no piensa como yo, de todo eso que nos está matando y que está haciendo que el gran tesoro descubierto permanezca eternamente escondido bajo tierra.
¿Y si nos animamos y compramos juntos el campo, un campo para todos? ¿Y si vendemos cada uno nuestras posesiones, nuestras medias verdades, nuestras parcelas, nuestras defensas y nos arriesgamos a mirarnos unos a otros de forma nueva, a encontrarnos en la intemperie?
ANUNCIO Y DENUNCIA MISERICORDIOSA
Toda profecía es anuncio y denuncia a la vez. Cuando nace de la búsqueda sincera del Espíritu de Dios, se convierte inevitablemente en misericordiosa, que es el sello de calidad evangélica. Y si dicha profecía es la expresión del conjunto, entonces es cuando puede tener resultados conjuntos. Sin embargo, tenemos que reconocer que apenas hemos sabido practicarla y vivirla entre nosotros, los creyentes, pues ¡cuántas profecías siguen naciendo del juicio y la condena! ¡Cuántas, sin tener en cuenta el conjunto familiar y eclesial!
Profecía conjunta misericordiosa, pasión por el todo, nacido de todos y para todos… Estas expresiones no son nuevas para mí, las he escuchado muchas veces en la vida de fe que comparto con quienes tanto quiero. Ahora, también las comparto con vosotros, reconociendo que siguen siendo un aguijón molesto dentro de mí: porque no me es fácil vivir cotidianamente desde la identidad de Pueblo; porque sigo teniendo miedo a no saber ser con el otro…
Pero será que Dios se parece a esa viuda insistente de la que habla el evangelio, y por suerte, no deja de dar la lata. En esta preciosa aventura conjunta de Yo digo «iglesia», tú dices…, he sido yo la primera que ha quedado al descubierto, anunciada y denunciada, sin más amarre que la profunda esperanza en la capacidad de amar y de recomenzar que Dios derrochó en el ser humano al crearlo.
UN DIOS QUE LO INVADE TODO
Esta que escribe, poco más tiene que decir.
Tan solo que, ahora, tras este tiempo de cosecha de inquietudes, preocupaciones y sueños, quiero más hondamente a la iglesia, no a la abstracta, sino a la que está formada por hombres y mujeres que, con sus luces y sus sombras, siguen adelante. Me siento agradecida a la vida por el regalo de haber llevado hacia adelante este proyecto, sintiendo de corazón aquello de «cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer» (Lc 17,10).
Quisiera acabar (o comenzar, según se mire) con unas palabras de Pablo, pidiéndole al Dios bueno, que nos la grabe a fuego en el alma y se hagan presentes cada vez que nos miremos unos a otros a los ojos.
Hermanos: Yo, el prisionero por el Señor, os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados. Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos, sobrellevaos mutuamente con amor; esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todo, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, y lo invade todo (Ef 4,1-6).
Ojalá así sea.
(Vida Nueva, n. 2759)JUAN MARÍA GÓNZALEZ-ANLEO
El libro del salesiano José Luis Moral, profesor de Teología Práctica de la Universidad Pontificia Salesiana de Roma, es una trabajada aportación al problema clave de la pastoral juvenil: la restauración de la comunicación entre la Iglesia y los jóvenes, rota en la práctica o, en el mejor de los casos, “pobrísima”, como afirma el autor. Su aportación, fruto de un esforzado trabajo multidisciplinar –Filosofía, Teología sobre todo, Pedagogía y, en mucho menor grado, “Sociología de la juventud”– ofrece a los lectores un valioso modelo para “repensar la pastoral juvenil” en el contexto actual de la religión.
El punto de partida es un doble principio estructural: en primer lugar, los interrogantes de que se vale Kant para su lúcida reflexión sobre el ser del hombre: “¿Qué puedo conocer?”, “¿Qué debo hacer?” y “¿Qué me cabe esperar?”; en segundo lugar, y ya en el terreno de la praxis educativa, los tres pilares de la educación que cita Delors: Aprender a conocer, Aprender a ser y convivir y Aprender a hacer.
La primera parte (“Aprender a conocer: reconstruir la comunicación”) analiza el pluralismo y la secularización como claves para interpretar el universo simbólico moderno y, por tanto, la actual situación cultural en la que está inmersa la juventud. El pluralismo y la secularización como “signo de los tiempos” y riqueza universal “que poseemos entre todos”, apartándose así muy acertadamente del enfoque habitual, de sesgo negativo, que los ve solo como obstáculos a la religión. (Echo en falta, eso sí, la aportación de Luckmann y de Berger, que figuran con pleno derecho entre los mejores intérpretes de estos fenómenos, así como la ausencia de los estudios anglosajones al elaborar los temas del pluralismo y la secularización).
Moral precave contra la tentación de presentar a los jóvenes el proyecto laico, el “mundo”, como la epidemia, y el proyecto religioso como la curación. Porque las jóvenes generaciones sintonizan mejor con el proyecto laico, por sentirlo más cercano al estado de conciencia actual, que con el proyecto religioso, tan cargado de embarazosas disonancias.
En la segunda parte (“Aprender a Ser y Convivir”), el autor une esos dos pilares del Informe Delors con la última pregunta de la lógica kantiana –“¿Qué me cabe esperar?”– y con la pregunta-recapitulación –“¿Qué es el hombre?”–. Sus tres capítulos estudian una identidad humano-cristiana capaz de conciliar la fe con el estado de conciencia del hombre contemporáneo. La clave de esa identidad es la praxis como “lugar teológico” originario de la pastoral juvenil, cuyos criterios-guía, tanto de la interpretación de la situación como del proyecto y programación de la acción, son el anuncio de la salvación, la humanización como objetivo de las nuevas generaciones.
La tercera parte (“Aprender a hacer”), desde una fusión de la evangelización con la educación y del don de la salvación con la búsqueda de sentido, se ocupa del proyecto y de la programación educativa de la praxis cristiana con jóvenes, esbozando la estructura del proyecto, del método y de los itinerarios educativos. El objetivo último del proyecto es la construcción de auténticos –valiosa aportación esta del profesor Moral– ciudadanos y cristianos jóvenes. Ciudadanos en la Iglesia, para afrontar la vida con el espíritu de Jesús, y cristianos en el mundo, acogiendo la salvación de Dios en la búsqueda de sentido y en la lucha por la justicia.
Jóvenes, Religión e Iglesia es un libro complejo y profundo que obliga a pensar. Deliberadamente, no ofrece recetas ni fácil pastoral juvenil de manual. Este es su indiscutible mérito y, al mismo tiempo, la fuente de la posible decepción de algunos lectores, invitados quizás por el título a imaginar un estudio sobre los problemas de la juventud actual en la Iglesia.
Pintan bastos en esto de la pastoral juvenil. Lo conocemos al dedillo: los jóvenes no parecen preocuparse demasiado por eso de la fe, la religión o la Iglesia; esta última, por lo demás, tampoco sabe muy bien cómo interesarlos en lo que, según ella, nos va la vida misma.
De un tiempo a esta parte, sin embargo, se multiplican y globalizan los acontecimientos, se solemnizan encuentros de masas juveniles católicas que, cuando menos, producen una impresión diversa. Necesitamos -sostienen sus valedores- esa evangelización mediante grandes concentraciones, preparadas cuidadosamente. pero, algo nos dice que no es oro todo lo que reluce; incluso, tales multitudinarias "puestas en escena" (que, de un modo u otro, entran en los circuitos mediáticos) parece que restan energías al trabajo del día a día. De resultas, aquellos forzados animadores de un tiempo no muy lejano y aquellos grupos de jóvenes -tan alborotados en su organización como generosos a la hora de abrirse a la experiencia cristiana- están dejando paso a un barbecho cotidiano desolador.
¿Y si, por ejemplo, más que alejarse las nuevas generaciones de la religión y de la Iglesia fuéramos nosotros -los miembros de la segunda con las formas de vivir la primera- quienes nos estamos alejando de ellas?
En todo caso urge deterse a reflexionar. Es el intento de este libro, que, en dicha empresa, apuesta por repensar la pastoral juvenil a través de un proyecto que descansa sobre un doble principio estructural (...)
La primera parte presenta el pluralismo como la clave interpretativa por excelencia de la situación actual. En semejante contexto, el cristianismo no parece encontrarse a gusto, por lo que resulta más necesario que nunca encontrar una justificación y colocación de la religión dentro de la cultura y la sociedad democráticas. (...)
La segunda parte del libro, admitidas las radicales transformaciones socioculturales en acto, acomete el compromiso de repensar la orientación de la vida, colocándose sobre los raíles de la búsqueda de sentido, con el fin de presentar una identidad humana-cristiana con la que vivir y proponer la fe, sin sentirse obligados a negar el estado de conciencia de las mujeres y de los hombres, de los jóvenes contemporáneos. (...)
Ya la tercera parte, (...) toca el tema de la acción propiamente dicha. Con otras palabras: es el momento de proyectar y programar la praxis cristiana con jóvenes, orientando ambos aspectos a la construcción de verdaderos ciudadanos y cristianos para afrontar la vida con el Espíritu de Jesús y acoger la salvación de Dios no solo en la búsqueda de sentido, sino también -y sobre todo- en la lucha por la justicia
(JOSÉ LUIS MORAL. Jóvenes, religión e Iglesia.Repensar la pastoral juvenil. Ediciones Khaf 2011, pág 5-7)
Viernes, 10 de febrero
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