Don de lenguas / Gift of Tongues

Spadaro: "Ya no es posible juzgar a la gente partiendo de una norma moral suprema"

16.10.17 | 19:26. Archivado en Iglesia, Sociedad, Mundo

Las familias 'irregulares' "pueden estar viviendo en la gracia de Dios y pueden crecer en esa vida de gracia"

El cardenal Farrell: "Los sacerdotes no tienen credibilidad" en el acompañamiento matrimonial

"Ya no es posible juzgar a la gente partiendo de una norma suprema". Este es el mensaje que ha lanzado el jesuita Antonio Spadaro en la primera conferencia estadounidense sobre la aplicación de la exhortación apostólica Amoris laetitia. Un encuentro que también ha reunido a otras figuras importantes en la Iglesia de EEUU tales como el obispo Robert McElroy de San Diego o el cardenal Kevin Farrell, Prefecto del Dicasterio para los Laicos, Familia y Vida.

Según informa el National Catholic Reporter, Spadaro -hombre de confianza del Papa Francisco y editor de La Civiltà Cattolica- se dirigió a los dos cardenales, doce obispos y veinticuatro teólogos que asisten a la conferencia para recordarlos que Amoris laetitia viene a ser un reconocimiento que incluso los fieles que viven en situaciones familiares "irregulares" "pueden estar viviendo en la gracia de Dios, pueden amar y asimismo pueden crecer en la vida de gracia".

En la exhortación apostólica sobre el amor en la familia, continuó el jesuita, "el Papa comprende que uno ya no puede hablar de una categoría abstracta de personas y... [una] práctica de integración a través de una regla que absolutamente ha de aplicarse en cada instancia". La razón por semejante intuición pastoral, prosiguió, responde al hecho de que "el grado de responsabilidad" que tiene cada cual en el 'fracaso' de su relación "no es igual en todos los casos", y de ahí que "las consecuencias o efectos de una regla" -tal como la prohibición de volver a la disciplina de los sacramentos- "no tengan que ser siempre los mismos".

Por su parte, el obispo Robert McElroy de San Diego reflexionó en su ponencia sobre el sínodo que realizaron en su diócesis sobre el escrito papal. Un proceso que, dijo, le sirvió para aprender "cómo laicos y laicas lidian con las cuestiones sobre las que nosotros [los obispos] escribimos, hablamos y enseñamos".

"Yo fui un aprendiz", confesó McElroy de su experiencia del sínodo, "y la cosa que más fascinante me pareció fue cómo [los laicos y laicas] reflexionaron sobre las cosas porque [sus reflexiones] fueron diferentes en algunas áreas que lo que hubiera pensado". El sínodo en San Diego, sentenció, "fue un momento de una presencia palpable de Dios en la Iglesia".

El cardenal Farrell, en los comentarios que compartió con los participantes en el encuentro, había insistido el pasado jueves en la importancia del diálogo y discernimiento con laicos y laicas a los que Amoris laetitia llama a los pastores de la Iglesia.

"Hemos que tomar el tiempo como para escuchar", recalcó el Prefecto de Laicos, Familia y Vida en su discurso. "Hemos de dar tiempo a nuestra gente si vamos a poder hablar con ellos", enfatizó, añadiendo que "no podemos llegar" a entender a las personas -como hemos intentado "muchas veces, desgraciadamente"- "con todas las respuestas ya en un libro de texto".

Todo este proceso de diálogo alentado por la exhortación apostólica, explicó Farrell, viene a ser un proceso de habituación por parte de los pastores "a dar importancia a la otra persona". Respeto por el otro "que es lo que quiere [el Papa] Francisco", continuó, en la medida en la que "el afecto y la preocupación por los demás" son necesarios para un "diálogo que merece la pena".

Este proceso de escucha, diálogo y reconocimiento de la dignidad del laicado a la que Amoris laetitia llama a la Iglesia, sugirió el purpurado, podría extender incluso a que los laicos tomen las riendas de los curso pre-matrimoniales en las parroquias.

"La preparación y el acompañamiento matrimoniales no los deben realizar los sacerdotes", dijo el cardenal, enfatizando que eso es algo en lo que cree firmemente.

"Los sacerdotes no tienen credibilidad. No han vivido nunca en la realidad de la situación [de un matrimonio] con lo que es muy difícil para ellos", puntualizó Farrell. "Los laicos son los que deben ser capacitados para hacer este trabajo", añadió, ya que "ellos son los que mejor pueden acompañar a los matrimonios en los momentos de problemas y de dificultades".


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Comentarios
  • Comentario por Milton 17.10.17 | 04:22

    Familiaris Consortio dice
    7. Viviendo en un mundo así, bajo las presiones derivadas sobre todo de los medios de comunicación social, los fieles no siempre han sabido ni saben mantenerse inmunes del oscurecerse de los valores fundamentales y colocarse como conciencia crítica de esta cultura familiar y como sujetos activos de la construcción de un auténtico humanismo familiar.

    Entre los signos más preocupantes de este fenómeno, los Padres Sinodales han señalado en particular la facilidad del divorcio y del recurso a una nueva unión por parte de los mismos fieles; la aceptación del matrimonio puramente civil, en contradicción con la vocación de los bautizados a «desposarse en el Señor»; la celebración del matrimonio sacramento no movidos por una fe viva, sino por otros motivos; el rechazo de las normas morales que guían y promueven el ejercicio humano y cristiano de la sexualidad dentro del matrimonio.

  • Comentario por Milton 17.10.17 | 04:19

    Todo el que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio; y el que se casa con la que está divorciada del marido, comete adulterio. Lc 16,18

    El catecismo dice:

    2336 Jesús vino a restaurar la creación en la pureza de sus orígenes. En el Sermón de la Montaña interpreta de manera rigurosa el plan de Dios: ‘Habéis oído que se dijo: «no cometerás adulterio». Pues yo os digo: «Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón’» (Mt 5, 27-28). El hombre no debe separar lo que Dios ha unido (cf Mt 19, 6).


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