Último cuarto de hora
26.07.10 @ 08:03:12. Archivado en Actualidad
Visto lo que ha venido ocurriendo con los asertos de Giovanni Sartori acerca de la telepolítica, concluiremos que el efecto de prevención que el conocimiento que nos ha facilitado el investigador italiano sobre la mejor y mayor herramienta de manipulación que los políticos han utilizado y perfeccionado en los últimos 25 años, ha sido absolutamente nimio. Ni siquiera la vía de la inoculación –el conocimiento de la fundamentación científica-, ha servido para crear una conciencia crítica universal que pudiese actuar como antídoto. Recordemos que en la televisión, según Sartori, la palabra es destronada por la imagen, empobreciéndose la capacidad de discernir. En el ser humano se estaría debilitando la sapiencia que lo distinguiera según Linneo y se retrogradaría a un Homo Videns al que las imágenes y las opiniones le son impuestas por la televisión y le limitan su capacidad de reflexión y de crítica. No en vano el subtítulo de su libro es “La sociedad teledirigida.” Añadan ustedes a esta cazuela un grupo político y el afán da conseguir ó conservar el poder. El resultado lo conocemos todos.
No señor. El régimen instaurado siempre encontró gente poco avisada a la que regalarle una realidad pensada para que cumpliese el efecto deseado, al tiempo que para otras personas con mayores cotas de capacidad crítica, halló la fórmula de envolver y condicionarlas en su desmarcaje. Por lo tanto la situación que se vive actualmente en España en donde la sociedad encantada se ha mudado a la hipercrítica sociedad distanciada, cabreada y defraudada no se debe a la victoria del hombre pensador sobre el pobre hombre televidente.¡Quiáa! A la telepolítica se la ha cargado la realidad, la triste realidad que se ha impuesto al travestismo social que unos y otros habían apuntado como rumbo al que conducir a una sociedad pacata, confiada, superficial, hedonista y poco exigente.
Aún así, la telepolítica sigue haciendo su papel, porque aunque la ruina no se puede ya tener oculta, sí que se disimula en el contexto de lo internacional. Otra falsa verdad. Mientras que muchos países han tenido que tomar medidas para ajustar sus economías y comenzar un nuevo ciclo ó etapa en su economía, nuestro país está literalmente en quiebra. No hay un duro. El gestor responsable principal se llama Rodríguez Zapatero y lo patrocina el grupo llamado partido socialista obrero español.
El caso es que ya ningún sondeo, conversación, tertulia y hasta trayecto en taxi, deja lugar a dudas: a ZP le queda un cuarto de hora. Haga lo que haga con su débil posición frente a los nacionalismos y lo que es peor, su patética situación con el PSC que puede ser el preámbulo de la escisión de este grupo dentro del PSOE, y la llave de la mayor traición a su ideario/mayor batacazo del otrora buen chico-Bambi, el hombre que nunca debió de pasar de director del concesionario de Citröen en León –Martín Prieto dixit-.
Pero no sólo los socialistas se enfrentan a sus últimos minutos de partido. En una realidad políticamente estratificada en diversas estructuras de poder territoriales, provinciales y locales, el Partido Popular ya suma varios trienios como responsable de la gestión –para lo bueno y lo malo-, en Madrid, Castilla-León, Valencia, Murcia y también en muchas ciudades en donde se gobierna o nó la comunidad autónoma. Es decir, de cara a los ciudadanos la estrategia telepolítica de “lo bueno que nos pasó es consecuencia de nuestra eficaz gestión” y “lo negativo, perjudicial y nefasto no hay duda de que es responsabilidad del gobierno central”, la cansina táctica maniquea que llevamos oyendo a los responsables de la gestión del PP va para tres años, nos está sacando a algunos de nuestras casillas. Para colmo, la crisis está siendo objetivamente más dura para los desempleados y gente sin recursos de las comunidades gobernadas por el centro-derecha que para las gobernadas por el partido socialista, con lo que van quedando al descubierto las desvergüenzas del neoliberalismo que lo fundamenta todo en el crecimiento a costa de lo que sea y al que le pesa y mucho el estado del bienestar.
Es por ello que el PP también se enfrenta si nó a su último cuarto de hora, al menos al penúltimo en donde el bipartidismo nos obliga a escoger entre las dos grandes opciones. La irrupción con buenas perspectivas electorales de partidos como UpyD y otros, así como en el panorama local la oferta de agrupaciones electorales y pequeños partidos de ámbito provincial, generará a buen seguro un panorama hasta ahora desconocido en nuestro país. Y no sólo por la fragmentación del voto que tal concurrencia provocará a infinidad de votantes desencantados con lo votado anteriormente y a una juventud ávida de fórmulas no convencionales, sino también por el efecto post-electoral de la formación de mayorías que permitan la gobernabilidad en donde se exigirán sacrificios a los grandes lobbys. No resultará extraño que grupos políticos cuyos candidatos a alcalde hayan sido proclamados a los cuatro vientos como adalides de la vida democrática de los pueblos y ciudades e impulsores reconocidos de la modernidad en sus respectivos ámbitos, los sacrifiquen al mismísimo dia siguiente de las elecciones, dado que la exigencia de la posible formación de alianzas será lo primero que se cobre.
Y en esto nuevamente vemos una falta de reflejos del nueve y medio en la planificación política del Partido Popular, el cual se comporta no como una alternativa en las formas y quehacer del PSOE, sino talmente parece seguir a pié juntillas el manual de resolución de problemas que los del puño y la rosa emplean cuando tienen llegando al cuello el nivel de la cloaca de la corrupción y la prevaricación. Alcaldes imputados, no por la prensa ni por mi prima Paca, sino por la justicia, altos cargos de la administración, presidentes de Diputación, concejales, y un etcétera de desviaciones que nadie predecía iban a tener este tratamiento dulce y atolondrado por parte de un partido que dice quiere conquistar democráticamente el poder.
De manera que con un líder poco carismático que más bién parece movido por un motor diésel de los antiguos, una organización que sólo interviene un minuto antes de que metan en la cárcel al militante de turno, con un discurso virgen y no desvelado a la espera de que el partido gobernante esté no ya tostado, sino abrasado y confiando en que en verano haga calor y en invierno llueva, parece que el Partido de los Populares Perfectos, PPP, se puede despertar de la siesta con un poquito de sobresalto. ¡Estábamos a punto pero....! ¡Qué lástima...!
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