El Efecto Wellcome
05.07.10 @ 08:05:25. Archivado en Actualidad
Descrito está y ustedes lo conocen, el llamado efecto quemado que afecta a muchos profesionales dedicados a trabajos relacionados con la sanidad y los servicios sociales principalmente. La naturaleza de su tarea, las condiciones de su intervención, las limitaciones como solucionadores a veces de casos imposibles y los déficits de las organizaciones que les han contratado sirven en bandeja el famoso síndrome del que muchísimos profesionales han sido deudores en un momento u otro de su desempeño profesional.
En los últimos años, además, se ha conocido un fenómeno llamado mobbing, según el cual, los trabajadores son objeto de prácticas aislacionistas, obstruccionistas, bloquedadoras de su creatividad y eficiencia, malasómbricas/crueles y cuyo objetivo final es que se aburran y vayan dejando el camino libre a los promotores del acoso laboral. No ha muchos años, un conocido y querido viejo/joven sindicalista –Ramón Murcia-, fundó aquí entre nosotros una asociación cuya finalidad explícita era el proporcionar una asistencia adecuada a esas personas que pasan por la desagradable coyuntura antes descrita. Recuerdo mi tristeza al conocer la cercanía del problema y la cantidad de gente afectada por esta práctica vil que al parecer en la administración pública es más corriente de lo que parece.
Pues bién, hoy el maestro Ciruela no les quiere hablar ni del efecto quemado ni del acoso laboral. Antes al contrario, me gustaría describirles lo que hemos bautizado mi perro Darko y yo como the welcome effect, es decir, el efecto buena acogida que he experimentado al regreso -tras un período de dos años fuera -, a la plantilla de funcionarios de la Comunidad Autónoma de Murcia.
Ni en mis mejores sueños he alcanzado a imaginar que en tan poco tiempo se pudiesen dar las circunstancias facilitadoras generadoras de cambios en el vértice de la estructura organizativa y por otro lado el efecto sinérgico y aleatorio que un concurso de méritos reciente ha desencadenado, facilitando por un lado la salida de gente –algunos de ellos quemados-, y por otro la llegada de profesionales con expectativas positivas sobre su trabajo.
El resultado es que ahora trabajo en una organización centrada al 50% en la tarea y al 50% en las personas, con unos compañeros/as empáticos y muy eficientes, con una estructura integradora que genera desarrollos muy horizontales y con una dirección muy comprometida con los objetivos y con las personas. Estoy hablando de la Dirección General de Personas Mayores del IMAS y de su gente cuya evolución he podido constatar a lo largo del tiempo y como honestamente hacemos desde aquí cuando sentimos que las cosas se han apartado de su naturaleza esencial, y las denunciamos, hoy me permitirán ustedes que les dedique estas líneas a mis nuevos compañeros de trabajo y a lo que a mí me parece todo un logro: el conseguir que la gente se sienta bién en su trabajo.
Debo evitar citar a nadie por lo injusto que sería el dejarme olvidado algún nombre, que a buen seguro rompería la magia que quiero transmitirles a través de estas líneas, con lo que hago extensible mi reconocimiento y agradecimiento desde la base hasta el vértice, desde las ordenanzas hasta la subdirectora: Habéis conseguido un clima extraordinario de trabajo dentro de una de las áreas que desarrolla mayor volumen de trabajo de toda la administración. Gracias por vuestro afecto/efecto de buena acogida.
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