Você ainda presente em nós, Jose
22.06.10 @ 08:27:19. Archivado en Librovitamundía
Se nos ha marchado Saramago. Mejor dicho, su familia y gente más allegada han perdido a la persona inscrita en el registro civil lisboeta como José Saramago. El mundo desde hace muchas décadas gozaba de su prosa, su verso y su palabra. Y lo seguirá haciendo porque la gente verdaderamente grande no muere. Se muda a otro sitio. Su obra, su pensamiento, su intención, su compromiso, queda entre nosotros para que se consume algo por lo que el maestro sentía especial interés: que el lector complete con su reflexión el planteamiento de lo escrito. Citémoslo textualmente:
"Escribo para comprender, y desearía que el lector hiciera lo mismo, es decir, que leyera para comprender. ¿Comprender qué? No para comprender en la línea que yo estoy tratando de hacerlo; él tiene sus propios motivos y razones para comprender algo, pero ese algo lo determina él"..
Su grandeza, su sencillez, su profundidad le hicieron único e irrepetible. "En cierto sentido se podría decir que, letra a letra, palabra a palabra, página a página, libro a libro, he venido, sucesivamente, implantando en el hombre que fui los personajes que creé. Considero que sin ellos no sería la persona que soy hoy, sin ellos tal vez mi vida no hubiese logrado ser más que un esbozo impreciso, una promesa como tantas otras que de promesa no consiguieron pasar, la existencia de alguien que tal vez pudiese haber sido y no llegó a ser".
Su estilo, su rigor, su sencillez rayana en la disculpa permanente le han hecho ser querido por lectores y públicos de los cinco continentes. "La importancia que puede tener usar una palabra en vez de otra, aquí, más allá, un verbo más certero, un adjetivo menos visible, parece nada y finalmente lo es todo".
Explicó su vocación con la misma soltura que leía la vida o los conflictos sociales. "Un libro es casi un objeto. Porque si es verdad que es algo voluminoso, que se puede tocar, abrir, cerrar, colocar en un estante, mirar e incluso oler (¿quién no ha aspirado alguna vez el aroma de la tinta y el papel ya fundidos en una página?) también es verdad que un libro es más que eso, porque dentro lleva, nada más y nada menos, la persona que es el autor. De ahí que sea necesario tener mucho cuidado con los libros, enfrentarse a ellos dispuestos a dialogar, a entender y a tratar de contarles lo que nosotros mismos somos. Los buenos libros, que es de lo que aquí se trata, están hechos con la honestidad y el trabajo de autor, luego hay que tratarlos también con honestidad y sin regatear esfuerzos".
Y reivindicó hasta última hora nuestra condición diferenciadora del resto de los seres vivos, la que corresponde a nuestra subespecie de homo sapiens sapiens: pensar, pensar y pensar.
"Llevamos siglos preguntándonos los unos a los otros para qué sirve la literatura y el hecho de que no exista respuesta no desanimará a los futuros preguntadores. No hay respuesta posible. O las hay infinitas: la literatura sirve para entrar en una librería y sentarse en casa, por ejemplo. O para ayudar a pensar. O para nada. ¿Por qué ese sentido utilitario de las cosas? Si hay que buscar el sentido de la música, de la filosofía, de una rosa, es que no estamos entendiendo nada. Un tenedor tiene una función. La literatura no tiene una función. Aunque pueda consolar a una persona. Aunque te pueda hacer reír. Para empeorar la literatura basta con que se deje de respetar el idioma. Por ahí se empieza y por ahí se acaba".
Sufrió en sus propias carnes “el gran dolor de las cosas que pasaron” como reza en el verso de su compatriota Luis de Camöens y consiguió existir en los demás comunicándoles de la manera más directa el gusto de su propia vida como escribiera Simone de Beauvoir.
Es un orgullo como español que Saramago haya establecido que sus cenizas sean esparcidas entre las dos patrias que amó: España y Portugal.
José, tu recuerdo estará siempre presente en nosotros.
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