Sobre filtros y tornasoles
06.05.08 @ 07:01:04. Archivado en Filosofía y pensamiento marsupial
Lo característico del momento es que el alma vulgar, sabiéndose vulgar, tiene el denuedo de afirmar el derecho de la vulgaridad y lo impone donde quiera. ¡Que cada palo aguante su vela! Este ataque frontal a la mediocridad que pudiera parecer algo de actualidad fué hecho por nuestro José Ortega y Gasset en el año 1919.
Uséase, que no sólo hay que decir que en todos los sitios se cuecen habas, sino añadir y en todos los tiempos. -«Hay quien piensa que estamos en una de las fases de más descontento social de todo el siglo» -dice cariacontecido mi amigo Giné. A veces se tiene ésa sensación; sin embargo, el juego político y democrático hace que se dé sistemáticamente un efecto de negación con la intención de contrarrestar la tendencia que se da entre los estados modernos -según el antropólogo Marvin Harris- y que consiste en que los estados han evolucionado desde aquellas concepciones militaristas del mantenimiento de la ley y el orden -ejército y policia- hacia el control del pensamiento de la gente a través de diferentes maneras: religiones, espectáculos públicos, medios de comunicación, educación obligatoria, etc.
Así, pués, es lógico pensar ante este estado de cosas, que los grupos políticos y en general de presión, tengan la tendencia de contraponer otra información y otro modelo de hacer las cosas, para que surta un efecto antimanipulador, que luego a su vez se manifiesta tan sesgado y perverso como el que se pretende en teoría combatir, y que en cualquier caso se abandona al tocar poder.
-«¿Si, pero entonces si todo es como un juego, por que nos irritamos tanto? -me dice Puchi vivamente interesada en el razonamiento. Seguramente por lo que recogíamos antes de boca de Ortega y Gasset, y porque la mediocridad es aceptada a regañadientes por el pueblo, que difícilmente perdona sus contradicciones.
-«¿A quién creéis que se ha de servir, a la verdad o al pueblo?», -nos pregunta Giné seguramente con segundas. La contestación se la servimos en nombre de Nietzche al que le preocupó el asunto: "Sois venerados ¡oh sabios famosos!, porque no habéis servido a la verdad, sino al pueblo y a la superstición del pueblo. Vuestra incredulidad se ha soportado porque era una buena palabra y una astucia para con el pueblo. De este modo el amo deja hacer a sus esclavos y se divierte con su petulancia”.
-«Miguelito, yo creo que ésa dualidad verdad-pueblo es perfectamente compatible si hay voluntad de que así sea, -me contesta Puchi que evidentemente es muchísimo menos radical que el autor de Así hablaba Zaratustra- y que además no hay que ser de la Real Academia para estar al servicio de los demás». Como decía Menéndez y Pelayo "Se pueden sí, conocer a la perfección las lenguas clásicas y saber todos los textos inmortales y tener, sin embargo el alma rígida y antihumana. ¿Quién no ha conocido ejemplares de ésta variedad?. En cambio, se puede ser humanista con briznas de cultura antigua, casi sin conocerla, con tal que los poros del alma sean permeables a aquellos sentimientos -comprensión, generosidad, tolerancia-, que caracterizan en todo tiempo a los hombres impulsores de la civilización porque ésta nunca se ha basado en casos radicalmente inventados, sino en casos nacidos del pasado, del pasado fecundo, no del muerto".
Estoy de acuerdo, vecina, y pienso que ése positivismo es lo que está demandando la sociedad española. Se percibe la llegada de nuevos tiempos de búsqueda y de autenticidad. Puchi me contesta sobria, elegante...-«De todas maneras, no debes echar las campanas al vuelo, aún quedan muchas barreras por vencer, lo que ocurre es que cada vez hay más personas que piensan lo mismo: ¿Cómo va a saber más el pollo que el recovero?».
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