Mitos
16.03.08 @ 09:02:15. Archivado en Soconuscos
Como un rokanroll de los Rolling, tocado en las tripas de los yupies, barra las chapas de los okupas, resuenan las notas que diluidas en el aire repican sin descanso la muerte de los mitos, el fin de los dioses. Poco a poco todos ven llegado su tiempo. A los vivos, antes o después, se acaba por desmitificarlos, por dejar de adorarlos, por eliminarlos e incluso por vituperarlos; la esencia misma del sistema lo exige así. Es necesario dar nuevas oportunidades, es preciso que la simiente negra de la atracción fatal engendre nuevos esclavos. Una vez que se crean en la Arcadia feliz, serán los mismos que tejían maquillajes de carbono, quienes descubran los cráteres de la anti-ética, la esclavitud de la carne y la calavera que asoma por las terrazas del poder. Ellos que creían estar donde debían no lo soportan bien; su estoicismo se viene abajo. Necesitan aprender de nuevo aritmética, se interesan por la catedral de los aplausos, por la ciudad perdida. Se dan cuenta que las legiones ahora adoran a otro César. Intentan en vano reivindicar su yo, su ser, pero ya nadie les reconoce. Los metropolitanos quieren dioses de quita y pon, y ellos no lo sabían. Se creían emperadores del siempre. Están muertos vivos.
¿Y aquellos que fueron sacralizados en la muerte? ¿Y los que permanecerán eternamente jóvenes, los que vencerán al tiempo? A ésos también les ha llegado el ocaso. En la tómbola de las vanidades, ya comenzó la rifa de los muñecos de barro. Lenin, Dean, Lennon, Presley, Kennedy, Manolete, , Wharhol y un largo etcétera de mitos de nuestro tiempo han sido presas de los carroñeros; los cazaentrañas, con el estilete de la poca fé y la maza de la desesperación, los están destruyendo.
La industria quiere materiales para servir nuevas pesadillas a los tragapantallas; para ello no les importará dinamitar el arco iris ni romper en un millón de trozos los andares de Groucho Marx. Simplemente quieren material para prorrogar un días más, un mes más, un año más, su letal agonía. Pero el circo es así, y ni siquiera el mejor domador escapa a su última fiera. Unos que quieren serlo, son destronados, mientras que los que son, se apagan de puro hedor. Pero se equivocan. Quienes pretenden nublar los iconos de nuestros mitos, se equivocan.
No podrán conseguirlo porque olvidan que nosotros mismos somos hijos de Marilyn, del Ché y de Lenni Bruce, y no tenemos nada que perdonarles. ¿Que tenían pasiones? ¿Que sentían? ¿Que estaban vivos? ¡Claro! ¿Pero no quedamos en que eran humanos?
Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/151400
Comparte esta información
Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
Aún no hay Comentarios/Trackbacks/Pingbacks para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
autor
Contacto








