Politicamoribundia
17.02.08 @ 19:40:35. Archivado en Politicamoribundía
Mi barman de cabecera estaba leyendo la información local del periódico, entre exclamaciones y sorpresas... -¡Vaya hombre! Ahora resulta que donde creíamos que había quietud, donde imaginábamos los piés plantados en el suelo, en donde apreciábamos el toreo dejándose ver, midiéndose con el toro y citando de frente, tenemos faenas de aliño, abaniqueos, pases tremendistas y matar huyendo. ¿Pero qué es esto?
Juaqui, me temo que es la decepción de muchos ciudadanos que tuvieron confianza en unas siglas y unas personas, que apoyaron unos mensajes y unas señales de regeneración y prosperidad que pensaban podían situar definitivamente a su patria chica en el siglo XXI.
-Y lo que ha resultado es la instauración definitiva del materialismo hedonista, del relativismo y la falta de diferenciación y en definitiva la traición de la confianza de unos ciudadanos que presos de la decepción, no dan crédito a las informaciones que desde tantos pueblos y ciudades nos llegan, y todas con un denominador común: ladrillo, políticos, funcionarios, empresarios, recalificaciones-convenios, alianzas, corrupción y dinero.
Si amigo, si. Y además, lo triste y paradójico es que la alternativa política posible es más de lo mismo, o como dice Bart Simpson, multiplica por cero. Si aquí son unos, allí, en el pueblo de al lado, en la comunidad vecina, son los otros. Idem de ídem.
-¡Menuda higiene política! ¿Esa era la alternativa a lo de antes? ¿La regeneración y ruptura con los modos del pasado? ¿Y la carita de los responsables de los partidos cuando se sienten pilladitos e intentan solemnizar sus negaciones al tiempo que se les torna la facies caradura-carabreva del nueve?
En fin, nos queda el consuelo de que no todas las manzanas del cesto están podridas y la certeza de que es necesario el establecimiento de más controles preventivos sobre las probables conductas-problema, lo que junto a la necesidad de generalizar la asunción de las responsabilidades políticas como bálsamo terapéutico puede suponer la única esperanza de recuperación de la confianza en el homus políticus getatibus llevándomelo, hoy por hoy denostada y objeto de befa y mofa en todas las conversaciones y coros de vecinos, familias, trabajos y amigos.
Sin embargo, consuela pensar que estas jaculatorias no caerán en saco roto. En pocos días conoceremos el programa electoral del partido del lomo en manteca, pero eso, eso es harina de otro costal.
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