Los Palos del Sombrajo (se me caen)
22.10.07 @ 20:38:55. Archivado en Filosofía y pensamiento marsupial
Todo el mundo está de acuerdo en que los juegos para los niños son espacios de ajuste mutuo en condiciones sociales protegidas. O sea, que así como quién dice, sin darse cuenta, los críos ensayan una y mil veces vivencias y esquemas relacionales, respuestas emocionales y frustraciones, en condiciones óptimas para un ser tan vulnerable, y que luego, una vez interiorizadas, les van a ayudar en eso que es la adaptación a las circunstancias de la vida, y en suma, a sobrevivir en la jungla.
Evidentemente, a través de los juegos se produce la contrastación de los consejos, mensajes, normas e instrucciones que los críos reciben de los adultos -padres y maestros, fundamentalmente- con los parámetros con los que funcionan los demás, dando lugar de esta manera a la necesaria diferenciación y, lo que supone, en definitiva, la adquisición de habilidades sociales que le proporcionará la carga de autonomía necesaria para poder funcionar en este mundo.
O sea, que son importantes los juegos. Son importantes los padres, educadores, familiares, amigos, etc. Entonces ¿A qué jugamos?.
No estoy planteando el tema de los juguetes. Ni siquiera el tan manido tema de los juegos sexistas; estoy poniendo sobre el tapete una contradición tremenda de nuestra sociedad de hoy, que será responsable de que muchos de nuestros pequeños el día de mañana se sientan débiles y sufran en el proceso de evolución hacia su madurez.
Los niños tienen que estar mucho tiempo con los padres. Diálogo y comprensión. Los niños tienen que jugar muchas horas y con varios amiguitos. Ensayo y error. La familia tendrá zonas comunes en las que sus miembros se comunicarán y buscarán el apoyo y el cariño del resto. Caricias.
Sobre los tres puntos anteriores parece haber entre los psicopedagogos y los terapeutas de familia más consenso que sobre la Constitución Europea(¡Que ilusión!). Bueno, pues ahora vamos a repasar lo que la sociedad de hoy, la familia de hoy y la gente de hoy -sí, usted y yo-(las excepciones, ya sabe, no hacen sino confirmar la regla, dicen) hace al respecto como si tal cosa:
Los niños son un coñazo. Mejor no tenerlos, pero si ya los tenemos, procuraremos que tengan su habitación para que no molesten y los apuntaremos a baile, guitarra, academia de loquesea, etc. para que eduquen su sensibilidad -y de paso nos dejen en paz-. Los niños han de hacer los deberes del colegio. Luego verán la tele hasta atontarse y más adelante enchufarán el vídeo juego -nontiendo- y así se espabilan.
Como papá y mamá trabajan, cuando llegamos a casa no estamos para bobadas ni tonterías de los criajos. De manera que, ¡A acostarse que mañana será otro día!.
Bueno, esto es así, pero todo llega, y el fin de semana también. ¡Ahí sí que no hay escapatoria! Los domingos la familia juntita.
-"Pero hombre de Diós, ¿Cómo me va a aconsejar que haga un esquema de ocio y tiempo libre para con la familia los domingos? .¿Es que no vive usted los tiempos de hoy en día? Los domingos salimos a comprar al hiper "Trinca" y luego nos damos un paseo por Elcortinglé”.
A ver si lo entiendo. Primero nos ponen a consumir como animales, luego, para pagar éso hay que trabajar como bestias y ya para colmo, se nos meten los domingos y fiestas de guardar en la agenda, y en lugar de la reunión familar, el paseo, el parque y la comunicación, también toca comprar. -"Hay una solución para impedir éso que te preocupa -me dijo mi vecina Puchi- pero ha de ser empleando las mismas armas con que atacan. Se trataría de hacer un Banco de Familias que funcionaría moviendo dinero cada vez que se comunicasen y dialogasen sus miembros!..."
¡Vivan las técnicas de I+D de mi vecina!
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