Teoría de la Gordura
21.06.07 @ 21:11:03. Archivado en Filosofía y pensamiento marsupial
Verán ustedes, no es que uno sea un experto en metabolismo, ni siquiera un entendido en temas de nutrición; no señor, uno es sencillamente un gordito. Un gordito que estuvo perseguido en el anterior régimen, que sufrió la discriminación en sus propias carnes y que a duras penas logró sobrevivir entre tanta adversidad. Sólo el recordarlo me estremece: Cada vez que tenía que reponer el vestuario, me estrellaba una y otra vez con la oprobiosa: -«Sólo hay tallas normales, Ud. vállase al sastre».
¡Cualquier cosa! En los años sesenta, con el panorama en blanco y negro, en un pueblecito de apenas seis docenas de individuos, con un volumen comercial que despachaban tres o cuatro tiendas, y, para más inri, cuando asfixiados por la dictadura viajábamos a Cádiz de compras, con la esperanza puesta en la flexibilidad de la gran urbe, te encontrabas con un !Al sastre! Fueron años de lucha y frustraciones en los que sólo la complicidad de algún comerciante local -que me traía género a medida-, hizo que no me dejara en ése camino la autoestima.
Pero yo no era un caso único. Con el tiempo fuí conociendo a más y más gorditos y gorditas salidos de talla, bordeando el límite de sus fuerzas. ¡Resistir, tocaba resistir! Aquello no podía durar siempre -los pueblos siempre han encontrado fórmulas para librarse de la opresión y de la injusticia-, pensábamos. Afortunadamente, las viejas tesis de igualdad y justicia triunfaron, y, enterrado el viejo sistema, nació el estado moderno, un estado -el mio- que es social y que es de derecho.
Bueno, pues miren ustedes lo que se ha conseguido. Tengo derecho a ropa, eso sí, pero en todas las tiendas -grandes superficies ó pequeñas y medianas- me dicen que no tienen tallas grandes porque eso no es comercial. O sea, todo muy bonito, mucho derecho y mucha historia, pero yo sigo sin poder comprarme la ropa que quiero en la tienda que quiero. Y es que creo que ya sé por lo que es. Nos quieren eliminar. ¡Síii!, a los gorditos nos ven como una amenaza y han decidido exterminarnos. Les voy a contar a ustedes el por qué somos tan peligrosos.
Resulta que el gordito/la gordita son unos seres humanos que han aprendido a encontrarse bién -ansiedad condicionada que dirían los teóricos antipanzas- y que con un platico de ésto, una loncha de aquello, son felices, están equilibrados, gozan de su sexualidad y además piensan mejor. El resto de la población está jodida. Malas leches, jaquecas, dolores de estómago, los lunes al psicólogo, los jueves al internista; necesitan comprarse coches chulos para competir con el vecino, etc. etc. Los gorditos tranquilos. Total, que al sistema le interesan más los caninos consumidores de cosas para estar bién, que los gorditos felices.
La situación de acoso ha llegado a ser tan preocupante que, asustados, hemos decidido constituir un nuevo partido político que es el Partido del Lomo en Manteca, en torno al cual pretendemos agruparnos los gordis y cuya Secretaria General -¡Por fin una mujer!-, es mi vecina Puchi.
Pero afortunadamente, no estamos solos. En esta travesía de la oscuridad, han aparecido luciérnagas; alguien
nos echa una mano... Los cuerpos, nene, a Botero le parecen más bellos, cuanto más gruesos. La belleza es redonda y el artista colombiano lo pregona por todo el mundo. Al resto de la gente, no. A la sanidad le preocupa tanto o más que las camas en los pasillos, más que el absentismo laboral de los white batón macuts; desde luego, infinitamente más que el juego, la salud mental ó las vacas locas. ¡Hay que acabar con los gordis!
Dicen que hay que cambiar de hábitos, que es preciso modificar el apetito, que ocuparse de la nutrición es síntoma de desarrollo, y que quien algo quiere, algo le cuesta. ¡Como vas a ser brillante si estás gordo/gorda! Lo que ocultan es que muchas de las personas que tienen sobrepeso, son personas compensadas, que han aprendido a condicionar su ansiedad con un pelín de sobrealimentación, que normalmente siempre están en el mismo peso y que su aspecto les preocupa mucho menos que a las multinacionales de la caloría.
Sin embargo, los que sucumben a la maravilla canina, una vez captados por los proveedores de felicidad hipocalórica, necesitarán encontrar un nuevo punto de equilibrio, ¿o una dieta de mil calorías, también clona las personalidades de cada quisque? ¿Acaso no se siente usted hipomaníaco/a cuando hace una dieta? ¿Tal vez su vecina le parece que está loca desde que hizo el régimen que le recomendaron en ...? A veces, se consigue encontrar ése nuevo equilibrio personal, otras, te quedas de lisiado neuronal como Miguel que me llamo y las más, se volverá a la situación anterior, que será la medida que el propio cuerpo arbitrará ante tan cruel ataque.
Y no es que el exceso de peso sea algo irrelevante. En sus justas dimensiones y con la promoción de una cultura dietética adecuada, el tema toma otro cariz. Con multinacionales y recetas mágicas, con narcisos e infiernos, no les aconsejo a los gordis que pasen la vigilia de sus vidas. ¿Para qué demonios nos habrán educado con estigmas como... es un peso pesado del derecho, o es la persona de mayor peso hoy en día en astrofísica? ¿Es bueno o no es bueno el dichoso peso? ¡Que majo Botero!
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
autor
Contacto


