Sin Perdón
16.04.07 @ 07:47:15. Archivado en Filosofía y pensamiento marsupial
Parece que aún lo tengo delante embelesado con su teorema. -De suyo, lo natural fue lo que fue y como fue. O sea, por derecho. Luego vino aquello de la conveniencia o la mejorancia y al final y gracias al nuevo credo, la tolerancia. Esto nos permitió salir de la covacha y casi casi aspirar al pronto restablecimiento del imperio del sentido común y de la creencia en la justicia universal. Y la cosa no marchaba nada mal, la verdad, mas como siempre ha de haber un pero, pues lo hubo, y rehubo.
Juaqui, como siempre, se calentaba a medida que contaba sus razones. -Es decir, algo puede ser asimilado, entendido, incluso adoptado como propósito y enseña, una conducta, una idea, una forma de vida, un yo... ¡Ah!, si lo hago yo, está bién. Sí, yo, lo mío, me, a mí: todo, todo. ¡Que sí, hombre! Mi cerebro, mi ética, mi coherencia, la autocomplacencia. ¡He hecho lo correcto! ¡Qué tiene de malo! Y sin embargo, esta justificación de banda ancha, se queda sin cobertura cuando desde fuera nos llega idéntico planteamiento, desde el otro. Entonces manifestamos estar ante una auténtica barbaridad. ¡Dios Santo! ¡Es intolerable! Y acto seguido el ataque: manipulación, ninguneo, exclusión, interés, atribución y fagocitosis. Se acabó.
Yo lo observaba como quien acaba de toparse de bruces con un marciano. Le veía entusiasmado con su razonamiento. Los ojos le brillaban. Y su tesis me sonaba, se la había oido defender al profesor Enrique Rojas no hace mucho. Era su momento. -Y ahora es cuando viene lo verdaderamente paradójico. Está más que constatado que soportamos a regañadientes a nuestro alrededor la pobreza, otras razas, distintas maneras de pensar, otros rezos, otras formas de vestir, otras formas de peinarse, otras formas de mirar, otras formas de sexualidad... ¿Y por qué tanto éxito de esta manera de pensar? ¿Por qué va a ser? ¡Por la nueva filosofía microondas! ¿Microwave philosophy? ¡Claro! Una filosofía del momento, instantánea. ¿Y es duradera? ¡Oh, nó! ¡Todo lo contrario! Ahí radica su versatilidad y utilidad únicas. Ahora pienso una cosa, y dentro de un rato la contraria. ¿Por qué tendría siempre que pensar lo mismo? ¿Es que no está el gusto en la variación? Pues eso. Listo al momento, y a otra cosa.
-¿Qué te parece miguelito? Me parece El Mundo de Juaqui, pero –con todos mis respetos, amigo-, eso no te lo publica ni Paliza de ediciones. A lo mejor conseguimos que salga en una weblog de esas. –¿Es que no me vas a dar la razón? ¡Hombre! Razón, razón, sí que tienes. Lo que creo que te falta es confianza. Confianza en el hombre no hay quien la tenga, cantaba Pericón. Pues sí, noto esa ausencia de puesta en valor de la reciedumbre, de la atávica sabiduría, de los valores inmanentes. Te falta confianza en el otro. Confianza en las monturas de las gafas, en los radios de las bicicletas y en los chasis de los ordenadores. Y también fé. Fé en la capa de ozono, en el puente aéreo Torrujal-Beanco y en Madrid 2052, en la abolición de la calvicie y la proclamación de la filosofía del lomo en manteca como el santo y seña de una humanidad a punto de naufragar. Juaqui, ¡redímete!
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