
05.09.12 @ 21:09:41. Archivado en Librovitamundía
La primavera se había adelantado tanto, tanto, que aún estábamos en el verano del año anterior, y ya se veían por las calles los pasos de semana santa, con el compás acompasado lo que es el cante saeta mecío. Los sabios imagineros habían acertado al tallar costaleros de tan brillante realismo que más parecieren cuadrillas de hipogrifos tirando de las ninfas que festejaban las conquistas de Ares. De todas maneras, lo más preocupante no era el trasiego de años, ni siquiera la institucionalización de la fiesta del Descumpleaños, cosa que sólo afectaba a los pobres; lo verdaderamente problemático era el cinismo con el que cambiaban a cada momento de hora. Y eso sí que nos afectaba a los ciudadanos. Es algo que entra subliminalmente y que cuando te percatas sólo deja el margen de contárselo a alguien.
Siete periódicos locales llevaba ya leídos -tal vez fueran ocho; de aquella ciudad se podía esperar cualquier cosa, incluso que tuviera más periódicos que quioscos- cuando en la sábana de La Voz de la Morera, una noticia me puso sobre aviso de que se presagiaba una tarde gris:
INVASION DE PALOMAS EN LA CIUDAD
"Unas cinco mil ochocientas veintidós palomas han tomado sin pedirle permiso a nadie, la plaza de San Marcelino, mientras que el pobre conductor del isocarro de panadería La Gloria, salía a duras penas de debajo del mismo, después de volcar ante la violenta maniobra que tuvo que realizar para esquivar a Pepe Molín, que con sus cascos y su maquinucha ésa, busca que te busca monedas todo el día, y claro, las palomas se han atorado de tanto pan y veremos a ver con la sequía si se van todas a beber al pantano y nos dejan secos".
-¡Coñó!, pues que avisen a los de National Geografic. Veamos, veamos... Aquí está. Efectivamente. El tercer espacio de cartas al director, estaba ocupado por una que le dio tufillo nada más ojear el titular:
QUERIDOS HISTERICOS
“Y dice usté mi querido amigo, que el sistema no llegó a convencerle y que la virtud se escribe en prosa, que la verdad es incierta y que lo verdadero es falso. Que los hipotismos son silogéticos y que convergen en los catequismos. También hace usted incapié en la necedad de la necesidad y en la estabilidad de lo inestable.
Creo así mismo conveniente sugerirle la posibilidad de que se inserte en su manuscrito hasta qué punto es necesaria la pausa dentro de la actividad, de la actividad que nos ocupa, dentro de un orden regular y dinámico; de todos es sabido, que hay entes desocupadas por desocupación, ocupadas por ocupación, activas por actividad y desactivas por desactividad.
Dentro de las últimas, incluyo la posibilidad de una actividad intermedia para hacer más asequible la desactividad, consiguiéndose así una frecuencia a intervalos, diferenciando al mismo tiempo la síntesis de la asíntesis fototrópica. En líneas generales, sólo me queda felicitarle y darle ánimos para que continúe implacable pero tenazmente con su desaz misión de napoleónica imperativa, gesticulizando promontorios antúpidos. Creo que tenemos sobrados motivos para sentirnos orgullosos y optimistas de cara a un futuro acrónico. Es un futuro redondo y pelillos a la mar, sin blancas atribuciones plurimocitas y con bañistas sin playas. Con luna y con sol pero con noche y con día. Y recuerda, cuando me mires, no dirijas tu mirada arriba, estoy debajo”.
Una mano le pinzaba el borde inferior del pantalón -que el hacerlo arriba es picardía-, tirándole hacia abajo. Don Guímel, a estas alturas, ya había comprendido que se trataba de un mensaje secreto, que el individuo que hacía de enlace estaba en una alcantarilla cuya tapa coincidía con el velador en el que tomaba vino, yogur y pasas, y que de un momento a otro, el misterioso le iba a pedir una gambita. Tomó el teléfono que le ofrecía la mano misteriosa, y sin darle tiempo siquiera a asomarse, le conminó:
GUIMEL: ¡Vete o llamo a un guardia! (al teléfono) ¡Síi! ¿Digamé?
UGENIO: ¿Oigaaa? ¿Oigaaa?
GUIMEL: Síii. Síii.
UGENIO: ¿Es usted un señor particular?
GUIMEL: Pues un poco sí que lo soy.
UGENIO: Perdona chico pero es que me he muerto y como aquí arriba no hay listín de teléfonos, el comité de recepción de Académicos franceses de origen rumano que por muy genios que sean se mueren sin el Nobel, me ha dado este número.
GUIMEL: ¡Ah!, sí. Todos los cuatros de mayo me siento aquí por si acaso llaman del cielo. Tenía ése presentimiento.
UGENIO: Verá usted. Me he venido para arriba sin liquidar a mis muchachos. Como les conozco, no creo que tarden más de diez días en reunir al comité de empresa y montar un follón.
GUIMEL: ...Y usted pretende que yo intermedie...
UGENIO: No exactamente. Berenguer es quien está coordinando la rebelión. Este muchacho no está satisfecho con nada. ¡Mira que le he dado fama y placeres!, pero nó, no es suficiente.
GUIMEL: Pues precisamente que sea Berenguer quien se queje. ¡Si por lo menos fueran los Smith!
UGENIO: ¡Los Smith también están en ésto! Y Jacobo, y Magdalena, y Amadeo, y los Bartolomeos, y el Hombre, y el Amante, y Juan, y las Ancianas Inglesas, y el Periodista, y Ella, y el Señor Gordo...
GUIMEL: Usted me habla de un amontonamiento, pero ésto es la tercera guerra mundial, versión mi prima Paca.
UGENIO: Como vé, estoy en un grave apuro. Y desde aquí arriba sólo me dejan hacer una llamada... Perdóneme, pero le he escogido a usted.
GUIMEL: ¿Y qué es lo que tengo que hacer?
UGENIO: No crea que es algo difícil o extenuante. Le voy a pedir un tipo de ayuda que usted me podrá prestar, ¡vamos, éso es lo que me han aconsejado Salva Dalí y Beni de Cádiz que están aquí conmigo!
GUIMEL: El bisagra ni pinta ni canta, don Ugenio.
UGENIO: Ni hace usted nada. Por eso le hemos escogido. Es usted la única persona del mundo que no sabe hacer nada, que no piensa, que no imagina, que no digiere... Ni siquiera es usted civil o militar. ¡Es usted genial!
GUIMEL: ¡Ah!, pues no sabía yo que era tan estupendo...
UGENIO: El mérito no es sólo mio. Jardiel es quien le tiene enfilado.
GUIMEL: ¡Lo sabía! De pequeño escribía hamor... Bueno, ya me entiende...
UGENIO: ¡Oiga!, esto se traga las monedas celestiales y necesito concretar su misión.
GUIMEL: A su disposición, maestro.
UGENIO: A todos mis personajes les coloqué un diente de oro en su boca, ya sabe, para asegurarme la vejez... Ahora deberá usted llevarlos al dentista y recuperar las piezas. Será una cómoda aventura que sin duda merece. Luego, habrá de ingresar las perras en una cuenta de la Banque Divine de Suiza, sin numerar, que ya me encargaré yo desde aquí de dirigir.
GUIMEL: No es una indiscrección, pero ¿para qué quiere usted ahí las perras?
UGENIO: ¡Para jugar al mus con Valle-Inclán, Picasso y todos estos!
GUIMEL: ¡Por mí, ¡cuente con ello!
UGENIO: Y también le quiero pedir otra cosita en nombre de Warhol, que anda por aquí pintando la bóveda celeste de amarillo.
GUIMEL: ¿Dejará de ser celeste?
UGENIO: Sin lugar a dudas.
GUIMEL: ¿Y qué será de Jasón?
UGENIO: Eso lo dejamos en manos de Spilberg.
GUIMEL: ¿Y qué quiere de mí don Andy?
UGENIO: Que le dé un fuerte abrazo a Fernando Ligero, el diseñador del vestuario de Martirio.
GUIMEL: Dígale que eso está hecho. ¿Alguna cosa más?
UGENIO: ¡Suelta el vaso ya, que la gente te está mirando y pensarán que estás majara!
Efectivamente, alrededor mío se había formado un coro de caminantes que se administraban codazos, seguramente pensando que lo que presenciaban era el delirio de algún romántico boreal. La gente no se dispersaba y uno comenzaba a mosquearse a cien por hora, cosa que suele disgustar no sólo al hígado, sino a mi vecina la Uchi que opina que la culpa de todo la tienen los telediarios. Bueno, los telediarios y los urinarios, y todo lo acabado en escrunf.
Como uno era a ratos rico y a ratos pobre, fué mirarme el reloj calendario que los modernos ricospobres llevamos, y emprenderla a improperios contra el Ayuntamiento, ya que los Ayuntamientos son indiscutiblemente los culpables de que cambien la hora a cada momento y los años a cada intervalo.
Viendo que la multitud no paraba de crecer, y que señalaban con el dedo, al tiempo que pronunciaban el archiconocido "ecce caquita", me llevé la mano al sombrero, que casualmente alguien había colocado allí horas antes, y ¡voila! ¡Qué maravilla! La gente, hecha ya público, comenzó a aplaudir frenéticamente, casi diría yo que lentamente, al tiempo que servidor se destocaba el otrora cráneo, ya convertido en bloque de pisos, y descubría lo que todos ustedes ya saben antes de leer esto: l'arc de triomphe est une excrecence du papiru-papiru, de coup de pied au balon.
Con modestia, pal Ugenio Ionesco
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14.08.12 @ 11:28:48. Archivado en Librovitamundía
Aquellas charlas de las que era protagonista en asociaciones de vecinos y colegios universitarios, empezaron a subir de tono. A la gente le molestaba oir verdades y replicaba duramente, incluso me llamaron antisocial. Hombre, ¡hasta ahí podíamos llegar! Anti normas que perpetúan diferencias, puede ser; anti privilegios heredados, anti estatus autoconferidos, ¡síi! ¿Será posible, como se manipula todo? Empezó a crearse un clima contra mí en aquella ciudad que hasta la sazón, hasta que no la conocí bién, no empecé a quererla. Sí, en poco tiempo me había familiarizado con su sol y con sus gentes. Mi figurada ambigüedad del principio tornó en partido a favor de sus edificios y calles.
El gentío no era consciente del proceso de selección que se da en los despachos. Ellos se habían situado en el poder y ¡hala, a perpetuarse! Sólo dejaremos pasar a quienes nos solucionen los problemas, a currantes y a clónicos nuestros. Disidentes, nó. ¿Cómo vamos a dar de comer a uno que esté contra nosotros?
Aquel día comprendí que me había quedado sin futuro. Era muy elástico éso -pensaba-. El futuro no lo hacen aquí, ni en ningún sitio. Eso era lo que ellos creían, que con su maldita misericorcia podían fabricar el futuro de unas gentes que sólo reclamaban lo más natural del mundo, justicia, sólo eso.
La intervención del subdirector de la prisión dejó el cese de contrato en cambio. Me limpiaban de allí, pero no dejaba de trabajar. Traslado a un Centro de Atención a Drogodependientes. Era necesario tener constancia y mantener el tipo. El impacto de la situación no debía ser mayor que la capacidad para resolverla. ¿Y a qué viene éste Cid campeador?, se preguntarán ellos.
Dejarse llevar, pues. Chicos jóvenes destrozados por la droga y apuntillados por la miseria y la injusticia. ¡Gente que roban y matan para vicios! -desde luego, aquel funcionario supe desde el primer momento que se las vería conmigo. En las reuniones, distendidas, cordiales, él siempre ponía la nota amarga, tensa. Discutía los argumentos -¿Cómo vamos a consentir que estos degenerados se nos monten encima? ¡Mano dura y menos contemplaciones! A veces pienso que lo toleraba porque él era también una víctima del sistema, tanto como los otros. Había que seguir, no sé para qué ni adonde, pero seguir.
Cuando aquella mañana en plena sesión grupal, el maldito empleado se dá por aludido en una intervención de "el lili", que desde su rol de juez, increpaba al médico en su papel de carcelero, y dirigiéndose hacia él, cuan energúmeno salido de las cavernas, comienzan los insultos, empujones, amenazas, gritos. Toqué fondo. Me desbaraté. Hasta aquí habíamos llegado. Voces, violencia, enfrentamiento; por poco lo mato. Ese mal nacido no tenía derecho. Manotazos, palos a diestro y siniestro. Luego aparecieron más gentes. Se organizó una batalla campal. Sillas volando, tenedores, percheros, todo servía para luchar contra los opresores. Había que destruirlos. Legaron los antidisturbios. Yo me sentía libre dando puñetazos. ¡Sí!, me desquitaría.
-¡Nó!, en el suelo, nó. Ya lo creo que le dí. Sangre, ví sangre. Caras desfiguradas... amoratadas, rojas, azules... Manos, muchas manos que intentaban cogerme... ¡El crucifijo se movía! ¡Venía hacia mí! ¡Qué horror! ¡Me atraparía!... Oscuro... Todo oscuro...
Al despertar, luz, mucha luz. La ventana cuarteada de aquella desconocida habitación reflejaba la noche que había caído en el exterior. El cuarto era rectangular, techo alto, pintada de verde crudo; un lavabo sin puerta, todo muy elemental. Sentía dolor, mucho dolor. Le dolía todo el cuerpo. La cama blanca, una bombilla, el armario con una hoja abierta... Le parecía estar viendo una película. Miré el reloj, las tres de la madrugada. ¿Donde estaba? ¡Qué había pasado en este tiempo! No podía moverme... Las manos, no. Ni los piés... ¡Estaba atado! No comprendía. El silencio era sepulcral. ¡Nó!, se oía un ruido lejano, sí. Era un grito lánguido, sin fuerzas, daba pena oirlo. La puerta estaba abierta, había un pasillo y una fuerte luz que penetraba en el cuarto. De pronto siento una opresión en el vientre; ¡necesitaba orinar! No podré sólo. Gritaré y alguien acudirá. -¿Oigaaan, puede venir alguien?
Transcurrieron varios segundos; oí como se abría una puerta en el pasillo. Aparecieron dos personas vestidas con un pijama blanco, uno joven y otro más mayor. Venían charlando.
-¿Qué quieres?, dijo el del pelo blanco. El joven comentó -por fin se ha despertado, buena la has armado, añadió. Les dije que quería levantarme para ir al servicio. -No, eso no es posible, me respondieron. Tenemos órdenes de no soltarle. Le pondremos una chata o lo que necesite, pero no podemos soltarle. Me quedé mirándole fijamente -al joven- e interrogué: ¿qué es esto?
-“El hospital psiquiátrico”, respondió.
-¡Me cago en su puta madre! No, no es por ustedes. Es una canallada; ¡quiero hablar con el médico!
Por mucho que lo intentara no podía comprenderlo. Había perdido los nervios, sí, pero no era necesaria aquella purga. En todo caso unos tranquilizantes y ya está.
-Dígame doctor ¿qué me ocurre a mí? Nadie mejor que usted para explicarlo.
-“Ha sufrido, al parecer, un período de obnubilación mental, confusión y violencia”.
-No creo que sea tan grave. Estallé y ahora estoy bién.
-“Hemos de hacerle unas pruebas hasta estar seguros...”
-Seguros… ¿De qué?
-“Ya se lo diremos a su tiempo, de momento debe guardar reposo y observar atentamente cualquier novedad que advierta en cuanto a su propio comportamiento”.
-¿Me soltarán?
-“Dentro de unos días; es por su propio bién”. -- No me quiera tanto, doctor.
Tal vez llevaban razón. A veces me temblaban las manos, estaba como mareado, flotando... Cuando otros enfermos se acercaban por allí, evitaba entablar conversación alguna. Sólo quería estar sólo y tumbado en la cama, sin pensar nada.
Manolo el auxiliar me metió el sangui cuando mi insistencia en saber por qué no me desataban colmó su paciencia.
-“Aparte de que es un criterio médico, usted está bajo custodia del juez, y sólo él interviene en lo que haya que hacer”.
-¿Cómo que el juez? Me lo tendrían que aclarar. No, no, daba lo mismo. Que hagan conmigo lo que quieran. Me da igual.
-¡Hombre!, hoy viene otro médico.
-“Hola amigo, ¿cómo estás?”
-Oiga, qué pasa conmigo, qué es eso del juez. –“Parece ser que la autoridad judicial ha considerado que usted no es dueño de sus actos, y decretado el ingreso en ésta institución”. (¡¡)
-Y... ¿éso?
-“Una de las personas con las que estuvo envuelto en la trifulca está gravemente herido en cuidados intensivos y creemos que es su familia quien lo ha denunciado, así como la asociación de familiares de drogadictos con los que trabajaba usted”.
-¿Hasta cuando estaré así?
-Eso venía a comunicarle. A partir de hoy y hasta que se disponga otra cosa, podrá circular por la zona que se le indique del hospital, así como recibir visitas”.
-Muy bién. Empezaba a estar harto de las correas. ¿Quiere ésto decir que estoy mejor? -Bueno, sí... Seguimos estudiándolo, y pronto tendremos un diagnóstico definitivo”.
Todo lo rápido y vertiginoso que había sido el acontecer de los últimos días, se transformó en lento, indolente, eterno, calmoso... Nada tenía importancia. ¡Todo era tan desolador! Se hablaba poco. En los manicomios no se habla mucho. ¡Qué asco comer con aquellas criaturas! No podía remediarlo. Ellos no tenían culpa; eran sucios y babosos -luego me enteré que por la medicación-. Locos, asesinos, tontos, alcohólicos. Prefería no salir de mi habitación. Tumbarme y descansar.
No, no podía resignarme. Tendría que espabilar, buscar conexiones, hacerle frente a la situación, retomar el destino del que había perdido el timón. Sí, ¡eso es! Ya habían pasado unos días de relajo, volvería a la lucha; yo no estaba acabado, ni mucho menos. Sin embargo, era necesario ser realista. Yo no estaba lúcido, me había metido en un lío y desfacer el entuerto resultaría complicadísimo. Estaba claro, era un perdedor.
Me extrañó enormemente que me citaran a media mañana en el despacho del médico, pero, pensé, tal vez se traten de buenas noticias. –“Pasa y siéntate. Tenemos ya los resultados del estudio, aunque puede haber algún dato a contrastar, ¿cómo te encuentras?>>”.
-Aburrido y despistado. Sólo... no me centro... Sonó el teléfono, le llamaban de ingresos; se disculpó, me rogó que lo aguardase. La curiosidad me comía por dentro. El médico había dejado la carpeta blanca sobre la mesa. Sólo levantarme y echarle un vistazo. Me temblaban las piernas. ¡Qué mas dá! ¡Que hagan conmigo lo que quieran! Me da todo igual. Me incorporé sobre el asiento, discretamente pasé la portada de la carpeta. allí estaba la historia clínica. Nombre... Domicilio.. Antecedentes… No, más abajo… Exploración.., no eso no era. Otra hoja, diagnóstico... Eso sí.. ¡Allí estaba!; me podía oir las palpitaciones. Como un tractor... ¡Dios mío! Esquizofrenia paranoide. Se recomienda su internamiento en la zona de crónicos del hospital psiquiátrico en donde permanecerá custodiado y tratado farmacológicamente, al no considerársele dueño de los actos emanados de su conducta... Se me nublaba la vista. Loco, me había vuelto loco. Sólo y loco.
La visita de la familia como era de esperar, no le consoló en absoluto. Le reprochaban que él había sido así siempre, pero que lo habían ocultado; su madre le confesó que el médico de cabecera, D. Fernando Plaza, que lo conocía de toda la vida, les había recomendado que para estos casos como el suyo, lo mejor era ingresarlo en el Hospital Psiquiátrico, y que allí lo tratarían especialistas.
Pero él no lucharía. Podría decirles a la cara que eran unos desgraciados, que sólo buscaban su comodidad, que no lo querían para nada. Podría escaparse, marchar a Madrid o Barcelona. Siempre encontraría a alguien que le ayudara. Pero no, no huiría, daría la cara, les contestaría con su presencia. Su mirada es el láser vengador. Los despreciaba a todos. Ahora le intentarían comer el coco de que aquello era por su bién.
-“No te preocupes que iremos a verte todas las semanas, y cuando estés mejor, vendrás a casa los fines de semana y algunas temporaditas en verano y navidades. . .”
No, ni los escucharía. ¡Dios que injusto es todo esto! ¡Yo no he hecho nada! Nuevamente pensó huir. Estaba cerca de la carretera. Haría auto-estop y llegaría a algún sitio; lejos de aquellas nefastas personas era posible ¿por qué no?, comenzar de nuevo.
Pero no, su carácter no era ése. Eso lo hacen los grandes. Yo soy un perdedor. No. No. He de reconocer con toda humildad -pensaba- que he sido vencido por todos los caza espíritus y carroñeros con los que me he cruzado en mi vida.
f i n
Tdos los derechos reservados
copyright Miguel A. Rodríguez Torres 2012
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08.08.12 @ 13:18:17. Archivado en Librovitamundía
De buenas a primeras, tuvo que hacer un paréntesis en su vida, para acudir a la llamada del ejército. De la noche a la mañana se vió trasplantado a cientos de kilómetros ataviado de kaki. Pero algo vino a complicar las cosas; aquellas pesadillas tan espantosas que tuvo haciendo la mili. Vió como moría su madre, su padre y el cura Félix, un buen amigo suyo.
También el crucifijo, aunque el teniente médico se riera a boca llena, ¡el crucifijo, sí!, se había movido, y el Cristo avanzaba hacia él. Lo llevaron a Burgos y le dieron la inutilidad por síndrome esquizoide inespecífico. Se acordaba de aquellas láminas que le pasaron; se llamaban Rosas o algo así y eran como mariposas o murciélagos. No comprendía como no le habían informado de más.
-"Vete a casa que tú no debes estar aquí", fué toda la explicación. El sabía que aquello podía significar su completa ruina, de manera que decidió mentir para no perder el empleo y la poca consideración que aún merecía a su familia. Hernia de disco más inflamación del nervio ciático. Nadie le pidió ningún papel. Sólo fingir unos días, cojear un poco y quejarse. Sólo fingir un poquitín en una sociedad en donde todo era un gran teatro.
Consiguió que le encargaran un grupo del tercer grado. No tardó mucho en darse cuenta que aquel castillo estaba en el aire. Cuando insistía ante el Instituto de Empleo para que los muchachos tuvieran preferencia en nuevas colocaciones, tenía problemas. Cuando se ponía en contacto con la institución judicial y fiscal para que les tuviesen en cuenta la rehabilitación que llevaban a cabo, a la hora de condenarlo por delitos anteriores, tenía problemas. ¡Vaya hombre! Estos fieles servidores de la ley y valedores de la igualdad de oportunidades, habían ignorado a los marginados a la hora de desagraviarlos. ¡Y no sólo era cuestión de ley, sino que parecían disfrutar con las negativas!
Estas sinrazones hacían depender cada vez más la supervivencia del programa de las medidas de protección. Si se bajaba la guardia, fracaso. Y claro, nos pedían resultados; los políticos querían exhibir el asunto como la octava maravilla. Y no era tal cosa. Nos habíamos equivocado de pe a pa; la reinserción no podía quedarse en un intento de laboratorio, a presión y volumen constantes.
Habrían de ser capaces de arreglárselas por sí mismos, pero no se lo permitirían. Era imposible en estas circunstancias que el programa fuera algo más que una declaración de intenciones y una ruina económica. ¡Qué posibilidades de supervivencia tiene un jilguero en una nube de águilas!
Siempre, en todas sus actividades habían terminado por aflorar las malditas contradicciones. ¡Aquél no iba a ser un caso aparte! Dudas, nuevas y viejas dudas... Pensar, repensar... Lo que poco antes la había parecido tan firme, tan seguro, ahora le resultaba tan frágil, tan contradictorio; todo podía ser reinterpretado. No había razón para sostener lo inverosímil. Ni aquello que fundamentaba el proyecto era tan verdadero, ni las alternativas tan nefastas. La ilusión se tornaba en desesperanza. La energía en falsa dinámica. De motor a desacelerador sólo hay un paso -pensaba-, el fundamento.
¿Qué lectura hacer de estos hechos? ¿Es ajena, externa, la influencia perversa? ¿Acaso atávica? Sin duda es un proceso interno -se consolaba, en un intento de negar su fragilidad ante los demás-, es una evolución-maduración-reelaboración-reestructuración congnitiva. Los factores externos es posible que intervengan, pero no en el sentido real, sino en el metafísico. Por sucesivos procesos de este tipo dicen que se llega a niveles cualitativos diferentes. Falso. Esa cualidad diferenciadora me ha sido negada. Me encuentro siempre en el mismo sitio: decisión y duda. Cuando es que sí, se produce un vuelco sistemático en ésa dirección. Llegado el no, marcha atrás, oscuridad, sombras. Fracaso.
La vida te enseñaba. La gente aprendía. No vá más. Funcionas, luego eres válido, bueno.
¡No seas estúpido y te cuestiones la filosofía de la vida cotidiana! ¿Acaso no sabes que llegarás a conclusiones atroces? Había que poner piés en pared. Era necesario dinamitar todo lo que significaba la ocultación de los verdaderos intereses de unos cuantos que hacían imposible una redistribución de la justicia social, siquiera parecida a la que existe en el mundo animal.
La discusión con los superiores y compañeros era sólo el primer paso. Decirles a ellos que eran unos tarambanas sin agallas y sin capacidad de cambiar el estado de cosas aquel tan tremendamente injusto. Problemas. De muy competente a menos competente, a oportunista, a don nadie, sólo hay un paso, caer en desgracia. ¡Qué gran honor me hacen vuesas mercedes! Caer en desgracia con vos es estar en paz conmigo mismo. Adelante, pués.
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03.08.12 @ 12:05:35. Archivado en Librovitamundía
Era una cosa que se veía venir. Sus excentricidades, su forma de ser, sabía que le causarían problemas, que le condenaría. En éste mundo de gente tan completita, un tarambanas como él, con sus manías y sus rarezas, no tenía sino que perecer en el inmenso estercolero. Se arrepentía ahora de haber enmudecido cuando podía haber exigido, y de haber hablado en vez de callado. Le vinieron a la memoria los sucesos de la noche del velatorio de su padre, donde con el cadáver de cuerpo presente, de aquel ser que primero había admirado, luego censurado y siempre malentendido, saltó como un resorte automático. No tuvo más remedio que intervenir en la conversación que mantenían su madre con dos de sus cuñados y su hermana. Siempre creyó que hizo lo justo -mandar callar a quienes en aquel momento pretendían solventar el tema del pago de unos recibos de luz, a costa de endosarle a su madre todas las tardes a las dos pequeñas nacidas de aquellos matrimonios nefastos que habían hecho sus hermanas-.
Estalló como una fiera. ¿Como se podía hablar de cosas tan vulgares en aquellos momentos? ¿Acaso era un trámite, y aprovechaban para llenarlo de contenido con temas tan trascendentales como los facturas, los plazos que quedaban del piso, y otras sandeces? Bueno ¿y él qué? El no contaba, por supuesto. Como no había contado nunca. ¿Cómo le iban a pedir opinión y consejo, si no trabajaba? Claro, que tampoco le participaron de la noticia de la boda de su hermana Luisa. Y entonces sí tenía trabajo. Lo recordaba con satisfacción; fué su época más feliz.
Era violoncelo de la Orquesta de Jóvenes, y durante los siete meses que duró la experiencia, fué otra persona. Tuvo sus más y sus menos con algunos compañeros que pretendieron hacerle pasar por el aro, y eso no se lo consentía a nadie, pero era feliz ensayando y tocando. A veces pensó que su verdadero amor era el chelo. Y lo seguía creyendo, lo que ocurre es que ahora estaba más desesperanzado -la orquesta había sido disuelta por falta de partida presupuestaria- le dijeron aquellos del Ayuntamiento, claro que para ellos sí había presupuestos siempre, aunque, eso sí, "la sensibilidad musical y el fomento de la cultura va a ser meta incuestionable de nuestra gestión política" -todavía zumbaban en su cerebro aquellas palabras oídas apenas dos años antes, en plena campaña electoral-. ¡Había tenido que renunciar a tantas cosas! Unas le habían importado y otras no.
Recordaba cuando, teniendo ocho años, su padre le había prometido una bicicleta como premio, si aprobaba el curso. Aprobó con holgura, y jamás obtuvo el premio. Aunque eso sí, él tuvo que ceder y conformarse, aguantarse la pelota que se le formaba en la garganta, y tragar saliva. Porque estamos mal de dinero -le dijeron-. Pero cuando su hermana Teresa hizo la primera comunión, no se puso el traje de Cándida, su prima, que la hizo otro domingo. No señor, la niña tuvo que estrenar vestuario.
No encontró tanta comprensión cuando le dijo a su padre -aprovechando una temporada que estuvo alejado de la bebida- que no quería estudiar el bachiller, sino Arte Dramático y música.
-"Eso ni lo sueñes. Déjalo para los maricones. Un músico, éso es lo que nos hacía falta. Si no quieres estudiar, mañana hablo con Andrés el mecánico y te vas a apretar tornillos al taller". No se lo tuvo que repetir. Al dia siguiente se puso ropa de trabajo y cuando su padre se levantó, ya estaba preparado. Iría al taller... Pero lo que no sabe éste -pensó- es que el conservatorio es por la noche. Estudiaré solfeo y seré músico.
Con su madre chocaba más a menudo. Ella pretendía dominarle como lo había conseguido con su padre y con sus hermanas. Le dolía en el alma ver como ellos se conchababan en su contra, como ellos reían cuando hablaban de él. Se metían con su ropa, con la música que escuchaba, con el tabaco que fumaba, con las amistades que tenía; todo ello eran excusas. Se ríen de mí, no de lo que hago.
Durante algún tiempo estuvo investigando una serie de miradas y de gestos que veía se hacían un policía municipal de su pueblo y su madre, y deseó comprobarlo, aunque le daba miedo el pensar nada; al final desistió. ¿Qué final tendría aquello? Seguro que en caso de demostrar algo, no le creerían.
¡Dejémoslo!, se dijo.
Fué una noche de invierno, gris y triste, estando en casa de unos amigos. Rápidamente creí captar el mensaje de aquella película extranjera. En una escena, en donde un científico investigaba en un laboratorio con ratas; pretendía investigar la inteligencia animal. Les suministraba a aquellos animalitos, encerrados en una caja de experimentos, unas descargas eléctricas. A los pocos ensayos, las ratas saltaban a la otra parte de la caja, en donde no daba la corriente, a la parte segura. Aprendían, huían del dolor, del terror. A otro grupo de animales se les tenía en otra caja, sobre la que no se actuaba en absoluto. En una segunda fase, a este grupo se les aplicaban descargas a discreción, tanto en uno como en otro lado de la caja.
El resultado es que al principio, las ratas saltaban de un sitio para otro absolutamente desconcertadas, hasta que llega un momento en que aunque les sigan aplicando descargas, no se mueven. El cuadro de las ratas quietas sufriendo la descarga eléctrica me marcaría para siempre. Cuando pueden prever la contingencia, se adaptan y aprenden; por el contrario, si ven frustradas sus esperanzas, si no alcanzan a entrever una situación de probabilidad, actúan como si dijeran "haga lo que haga me las van a dar todas juntas".
Y ésa era -pensaba- la situación de los muchachos del programa de rehabilitación de presos en el que había comenzado a trabajar en su calidad de monitor del taller de música. Aquel trabajo le producía una extraña inquietud. Creía en él, pero sabía que se fundamentaba en una gran mentira. Exceptuando los talleres de música, manualidades y teatro, la rehabilitación, la reinserción social pretendida por el programa psicopedagógico adolecía de algo elemental: no tenía salida. La única posible era el empleo, y ésta no estaba prevista. ¡Qué gran mentira!
(continuará)
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29.07.12 @ 10:42:03. Archivado en Actualidad
Decía Quinto Horacio Flaco que lo que hace falta es someter a las circunstancias y no someterse a ellas. De saberlo nuestros regidores, otro gallo nos hubiese cantado, y nos hubiésemos evitado este tránsito por el sin plumas y cacareando, como el gallo de Morón. Y a propósito de desplume, hoy nos ocuparemos del dichoso gusano Dorkbot, un moderno bichucio que ni siquiera come hojas y que continúa siendo una de las amenazas informáticas con mayor índice de detección en países de habla hispana. El código malicioso, propagado principalmente a través de redes sociales, convierte a los equipos infectados en parte de una red 'botnet', roba credenciales de acceso de los usuarios y realiza ataques de phishing contra bancos de la zona.
Curiosamente el gusanito se está expandiendo por Hispanoamérica, seguramente porque le mola el tango. La compañía de seguridad Eset ha explicado que la botnet, que ya lleva reclutados más de 81.000 equipos en países de habla hispana, se convierte de este modo en una de las 'botnet' más importantes descubiertas hasta el momento. Según lo que sabemos, además del ataque de 'phishing' utilizando seis reconocidos bancos de la región andina y la propagación a través de las redes sociales, Dorkbot cuenta con un módulo de robo de información. Esto significa que cuando el usuario infectado se conecta a servicios como Gmail, Facebook, Hotmail o Twitter, sus credenciales de acceso se envían al atacante. De este modo, el ciberdelincuente vuelve a propagar la amenaza con las credenciales obtenidas de los equipos zombis. En España, como estamos distraídos con otras cosas, está penetrando poco a poco. Ya han infectado al 8% de los equipos.
Pero hay circunstancias y circunstancias. A ellas se refería Larra cuando proclamaba: palabras vacías de sentido con que trata el hombre de descargar en seres ideales la responsabilidad de sus desatinos. ¡Dios Santo! ¡Desatinos! ¿Será por eso que me han provocado tanto las explicaciones del Presidente de la Universidad Católica San Antonio, Sr. Mendoza, que aspira a formar médicos en contra de la cultura de la muerte, la eutanasia y el aborto? Al hilo de este titular del diario La Verdad de hoy se me ocurren un capazo de preguntiquias:
¿No habíamos quedado en que escuelas y universidades no estaban para adoctrinar o ser aprovechadas por sectarios para imbuir a los muchach@s en sus planteamientos ideológicos? ¿Los médicos y sanitarios en general pertenecen, proclaman o propagan la cultura de la muerte? ¿Tas bién, Mendoza?
¡Ay, señor! Uno de los tuyos te traicionó, ¡Que te voy a contar yo!
A propósito, Por qué habré cambiado de tema si estábamos hablando del gusano?
En fin, como afirmaba nuestro Ortega y Gasset, usted es usted y su circunstancia.
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25.07.12 @ 17:18:33. Archivado en Obras son amores
En nuestro entorno cultural, occidental y menguado por la innombrable, emerge de la mejor y bienintencionada filosofía greco-romana el mensaje de que las crisis son oportunidades para el crecimiento. Como tal, significan el replanteamiento de los parámetros que hasta ahora hacían posible los resultados, la reformulación, la búsqueda de nuevas metas y la reorientación de sinergias, al tiempo que el abandono de las viejas y fracasadas fórmulas.
Como sabemos, en el campo del crecimiento personal, de las relaciones personales y de pareja, en la psicología del trabajo y de las organizaciones y en un sinfín de áreas y escenarios de desenvolvimiento de las personas, este paradigma ha demostrado su eficacia y apoyado convenientemente en el autoconvencimiento y en la motivación de logro ha constituido el fundamento del cambio de muchísimas personas y organizaciones.
Quizás a la llamada de tantas personas cautivas de estos tiempos de penurias, renuncias y hasta miseria acompañada, incluso, por la ausencia de lo más elemental y necesario, de esas otras gentes que sienten la amenaza de la pérdida del empleo, de la reducción de sus emolumentos, de bajas temerarias en su horizonte vital, de personas que depositaron su confianza en partidos políticos que ofrecían sus recetas para abordar la crisis en el mercado de la telepolítica y ahora se sienten huérfanos y traicionados porque el bálsamo de Fierabrás vendido como la madre de todas las recetas, no sólo no cura el mal sino que lo empeora, o aquellos otros que quedaron huérfanos cuando sus socialcreencias fueron barridas de la faz de la tierra por la glasnost y la perestroika y que viven su segunda juventud, enarbolando la bandera de la redención y del Apocalipsis del capitalismo, quizás, decíamos, a la llamada de todos los que se preguntan... ¿Hay alguna salida para esto? Debemos responder que a esa invocación encontramos entregadas mucha gente de todo tipo, además de intelectuales, filósofos, economistas, políticos, escritores, premios nobel, etc., etc.
Y van surgiendo mensajes, planteamientos, orientaciones e incluso nuevos dogmas que proponen seguir este o aquel camino, continuar la senda ó abandonarla, imitar a algún país que ha marcado una clara estela diferenciada del resto, ó seguir las recomendaciones de los órganos de gobierno económico de la UE. Los fervientes defensores de lo que se está haciendo –sin éxito hasta el momento-, los más conspicuos militantes de la razón contraria a los anteriores y hasta los de la tercera vía ó posiciones intermedias.
Pero todos tienen un denominador común: circulan más o menos próximos a un eje de gravedad que son los parámetros familiares y conocidos, a los que pretenden con sus fórmulas devolver a un nuevo equilibrio para así, continuar funcionando... Hasta donde y cuando se pueda. Sin embargo, soy de los convencidos de que como en los casos que se describían más arriba, es necesario un cambio de paradigma. Procede una ruptura controlada con los desgastados y manidos esquemas fracasados del antiguo orden del que haremos emerger un nuevo modelo centrado en las personas y no en el dinero. Este nuevo paradigma existe dentro de nosotros mismos, está en nuestro interior, bastará dejarlo aflorar y creer en él. Es nuestra excelencia.
Presumo que el orden convencional a pesar de su acreditado fiasco se defenderá con todas sus fuerzas, las ideologías machacarán para conseguir más adeptos y mucha gente se desconcertará. No obstante nuestro yo nos sugerirá el camino, nuestra mirada alcanzará nuevos horizontes y nuestra capacidad de comunicación universal consolidará esta utopía de paz y no violencia.
¡Sumémonos al cambio de paradigma!
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20.07.12 @ 11:44:25. Archivado en Actualidad
Más de ochenta manis por la antiguamente conocida como piel de toro, calles empetadas de gente que de esa forma expresaba su rechazo, su disconformidad, su desacuerdo con las medidas que el gobierno, al que muchos de ellos contribuyeron con su voto, ha puesto en marcha, desdiciéndose de su propio programa electoral y de manifestaciones públicas de su líder interino, D. Mariano Rajoy, como es el minuto de oro del debate con Rubalcaba en la TV en la campaña de noviembre pasado: “Yo no soy como ustedes los socialistas, lo que no llevo en mi programa, no lo haré”. Eso está ahí, como están las sucesivas declaraciones de este mismo señor diciendo que España ya había hecho sus deberes y que le tocaba mover ficha a la UE (abril 2012). Pues no, tocaba rescatar a los bancos y maltratar a los ciudadanos, los cuales no han visto ni una sola medida seria contra lo que todo el mundo piensa debería ser el abc del autochequeo: Senado, devolución al Estado de muchas competencias autonómicas, parlamentos regionales sin políticos a sueldo, revisión del gasto en representaciones en el extranjero del gobierno y de los gobiernitos de las comunidades autónomas, eliminación de prebendas para altos cargos, diputados y demás ralea (pension máxima con unos cuantos años en el cargo, pensiones disparatadas para ex-altos cargos, etc.), prohibición de contratos blindados en empresas públicas y semipúblicas, así como en entidades que hayan percibido dinero público, y otras muchas medidas que están en mente de todos como la revisión del papel y el gasto de la monarquía, 17 defensores del pueblo, duplicación y triplicación de competencias entre unas y otras administraciones, etc., etc.
Y luego, trasdespués que dirían en mi pueblo, lo que falte -una vez que se haya reformulado el modelo político-, entonces y solo entonces, se debió acudir al modelo social. Racionalizándolo y redistribuyendo las cargas y también los servicios y prestaciones del Estado. Esto es lo que mucha gente de las que ayer pateamos las calles de nuestro país creíamos que iba a hacer el Partido Popular, conforme a sus planteamientos en la oposición.
Pues no, han hecho ce por be todo lo que han denostado en aquella etapa, pero ante un pueblo que ya no se conforma con la información que emanan de cuatro medios con tertulianos y líneas editoriales “peinadas”, y cien asesores de imagen para el gobierno. No señor. Los tiempos están cambiando que es una barbaridad y los vídeos del you tube con declaraciones de Rajoy y compañía, contrarias a todo lo que se está haciendo, las redes sociales con sus millones de interacciones diarias –por mucho que los social media de PP y PSOE estén dale que te pego generando información que les salve el trasero-, internet en definitiva ha cambiado totalmente el escenario político –aunque ellos parecen no darse cuenta-, porque ha cambiado totalmente el escenario social.
Definitivamente, hay un antes y un después del 19J: el gobierno de la mayoría absoluta del PP perdió la confianza del pueblo. ¡Que se jodan!
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Con este titular que más pareciere sacado de una película de Bond, James Bond, retomamos la circunstancia y parodiamos el texto que rezaba en el informe que la ya afamada consultora de la CAM les hizo para advertirles que lo que iba a pasar… era que el muerto ya olía.
Y es que nos estamos hartando poquito a poco. En pequeñas dosis. Cada día más que el anterior pero menos que el siguiente. De coup de pied au balón, papirú, papirú. Las orejeras que nos pusieron en la transición española se nos han quedado pequeñas. Lo del PPSOE está dejando de funcionar.
El lema que repetimos una ingente cantidad de personas que nos comunicamos a través de Internet y las redes sociales es que los que nos metieron en esto no están capacitados para sacarnos, lo diga Agamenón o su porquero. Antes hundirán el barco que tomar una sóla medida que les limite privilegios ó menos aún que les iguale a la gente para las que gobiernan y a las que se deben. El caso es que con muy poco estilo nos machaquen con un capazo de agresiones políticas, económicas y sociales, ahora, para que cuando esté próximo el final de la legislatura, los resultados les acompañen y puedan renovar sus cargos bién remunerados, sus prebendas a buen recaudo y contar con el favor de tanto amigo al que la privatización del Estado del Bienestar hará estómago agradecido, que todos tenemos hijos que colocar…
La sociedad no está lobotomizada que es lo que parece ser piensan quienes, cuando las medidas las toman unos -subida del IVA 2010 por ejemplo-, se oponen radicalmente con argumentos contundentísimos, y sin embargo cuando esta subida la patrocinan ellos, es una medida justa y necesaria. O los otros, que cuando hacen “reformas” los unos, les llaman recortes y cuando las hacen ellos son “ajustes”. Y los que allí se oponen rotundamente y en donde gobiernan las hacen del nueve y medio. Que no, que se nos han quedado antiguos, que con tanta reunión en torno al partido y a cómo seguir en la poltrona se nos ha olvidado que la sociedad ha avanzado y que con cuatro tertulianos en radios y televisiones hoy no se modula a la opinión pública. Nada de nada.
Que viva Internet y la comunicación libre. PPSOE caput.
#sevaaliar.
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Indiscutiblemente, el único partido político que presenta su programa electoral cuando en el horizonte no se divisan elecciones ni siquiera en la comunidad de propietarios, tenía que ser el Partido del Lomo en Manteca.
Por ello, nuestro Pepe Cifuentes, su portavoz, nos remite las propuestas que el PLM está debatiendo en estos momentos en su Comité Geométrico Decimal. Y sin más dilación paso a enumerarles las cinco primeras, cabeceras cada una de ellas de otras cinco, que son pilares de cinco sustratos que a su vez descansan sobre cinco amplias bases.
1º.- Todo ciudadano nace con el objetivo de ser mayor cuanto antes y así poder cobrar la paga de jubilación, con lo que ya tranquilamente se podrá dedicar a criar a sus hijos y demás. Esta medida, fundamental en el ideario de los lomistas fue propugnada en su día por uno de nuestros mentores, el insigne escritor español D. Miguel Mihura.
2º- Desaparición total y absoluta del IVA, IBI y del pito de los coches.
Para ello, el partido propone la subida de los impuestos a cada momento, sin necesidad de que tengan nombre ni apellidos. ¿Se compra usted algo? ¡Eso vale tanto más el impuesto. ¿Cuánto es el impuesto? Lo que salga, y punto.
3º.- Deuda del Estado. Se acabaron los bonos, los pagarés, las letras del tesoro, las subastas y la prima de riesgo. Todito. Desde el 1 de junio se cobrarán en todas las playas del litoral español un euro por barba y, eso sí, si tiene pinta de alemán, le clavaremos diez pavos.
4º.- Más aeropuertos, autovías, polideportivos y piscinas cubiertas. Son pocos. Tiene que haber más y con horarios para todos los públicos. Y además una pista de patinaje marca ACME sobre hielo en Los Alcázares.
5º.- Corrupción, cazo, me lo llevo y pamplinillas. Instauración de la Medalla al Mérito Especial. Si ha sido usted capaz de llevárselo, su pedazo de medalla. Si has sisado con arte, condecoración al canto. ¡España se lo agradece! El PLM cree que esta postura es más honrada que simular que vivimos en un estado de derecho donde son siempre los mismos los que la pringan y en donde quienes llegan a través de la política a los cargos y puestos de responsabilidad, son sobreseidos de sus responsabilidades. ¡Pos les condecoramos, leche!
Seguiremos informando.
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29.05.12 @ 09:55:33. Archivado en Soconuscos
Fue, como no, el inefable Juaqui, mi camarero de cabecera quien me dio la noticia.
-Miguelito, ¿A que no sabes a quién han nombrado portavoz del Partido del Lomo en Manteca?
-Ni idea. ¿Tal vez a algún defenestrao de otro partido político?
-¡Quiáaaa! ¡Al mismísimo Pepe Cifuentes!
-¿A nuestro Pepico? ¿Al hombre que demostró que el Apolo XI jamás aterrizó en la Luna, sino en los Baños de Mula? ¿Al periodista que desenmascaró a la mismísima Merkel, demostrando que en realidad es Victoria la de la serie V, es decir, un cocodrilo con la cirujía estética a tope? ¡Vaya sorpresa!
-Po zí. El bueno de Pepe va a llevar la comunicación del PLM. Ha sido una decisión de su Secretaria General Puchi Pérez, apoyada por toda la Comisión Ejecutiva del partido, incluído el sector crítico encabezado por el eurodiputado Molín Jiméne.
-¡Vaya! Pues tenemos garantizada la movida, ¡Seguro!
-La primera puesta en escena de Pepe Cifuentes ha sido la creación de la Plataforma del 31 de junio, el 31-J, que ha bautizado como la de los Indignantes.
-¿Indignantes?
- Con todas las letras. Dice Pepe que en estos momentos no basta con manifestar cabreo. Eso no consigue cambiar las cosas. Si acaso consigue juntar a gente en las manis. Él propone que es mucho más efectivo tocarle los cataplines a quien sea. Indignar a quien te fastidia es mejor que mostrar tu indignación al que te está fastidiando. Tal y como lo explicó Cela: “No es lo mismo estar dormido que durmiendo, lo mismo que no es igual estar jodido que jodiendo”. Que sí. Indignarse no sirve nada más que para salir en las noticias quince segundos. Su propuesta es que esto no es un problema de términos, es la base de la transformación social.
-Más o menos que cabrear al otro es mejor que cabrearse uno.
-¡Eso es!
-¿Y cuál es su ideario?
-Está claro, miguelito. Esta plataforma está inspirada en sus bases fundamentales en el mayor compendio de filosofía natural que tenemos en castellano.
-¿Ortega y Gasset?
-¡Anda ya! Propuestas y pensamientos de D. Sancho Panza, escudero del Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha.
-¡Genial!
-Por ejemplo en su acta fundacional, la Plataforma Indignantes, refleja: …”Que tripas llevan a piés y nó piés a tripas…”
-¡Quieres algo más rotundo y más verdadero?
-¡Fantástico!
-¿Y sabes cuál ha sido la primera propuesta de la Plataforma?
-Ni idea.
-Que lo de Bankia se las trae al fresco. Los Indignates sólo se movilizarán si ven movidas de cierre en alguna fábrica de cervezas. ¡Eso sí que sería una catástrofe!
Ese es nuestro Pepe Cifuentes.
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01.05.12 @ 20:19:21. Archivado en Actualidad
Un mes después de celebradas elecciones en Andalucía, me encuentro en la calle con las izquierdas alborozadas en regocijado frente común contra los neocon y sus políticas ultraliberales y contrasensu.
Y es que el pueblo no se equivoca nunca. Le han asignado a Javier Arenas el papel de ganador/perdedor para que controle la acción de gobierno de los perdedores/ganadores. Y, pensarán ustedes... ¿Esto lo ha decidido el pueblo o Eugene Ionesco? El caso es que da igual.
El olfato de los andaluces indica que se descuelgan de la trinchera del reformismo reformador y reformista. Quieren otra cosa, algo así como la tercera vía. Y para ello, nada mejor que volver a votar al partido institucional de Andalucía y a sus raboalcaldes de la izquierda rejuntada y dividida a muerte.
Pero el pueblo, que es soberano lo decidió así. Y eso va a misa y vuelve. ¡Faltaría más!
La comedia continúa, cada vez con argumentos más débiles. El gobierno de coalición que se está gestando tendrá que cumplir lo estipulado en las leyes europeas y españolas. No hay alternativas funcionales, aunque, eso sí, hay márgenes políticos. Y ese parece que va a ser el grueso del itinerario político: hacerle la oposición a Mariano Rajoy desde Andalucía, aplicando sus políticas al tiempo que se le atribuyen mil y un epítetos descalificadores amén de endosarle la paternidad de la tremenda crisis de la que el PP es reo y no verdugo como pretende el social listicismo de estos lares. Los verdugos fueron otros que no éstos.
Como canta mi admirado Capullo de Jerez: "Por que la culpa no la tuve yo, no la tuve yo, no la tuve yo... no tuve la culpa..."
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25.03.12 @ 12:10:25. Archivado en Soconuscos
Con urgencia me llega esta nota de mi amigo Paco el espía que ha sido comisionado por el Partido del Lomo en Manteca como observador de las elecciones en la Comunidad Autónoma de Isla Verde de la república de Torrujal, que a la sazón celébranse durante toda la jornada de hoy.
El primer informe está referido al malestar de interventores y apoderados del muy Partido Zocialista que por lo visto se quejan de que cuando con alborozo e intención van a saludar a la gente que entra en los colegios electorales, notan un poquito de rechazo y como si se sintieran molestos, un suponer, con su presencia.
-Miguelito, dice textualmente el informe del mejor espía de SESIF, ¡Si vieras la mala cara de los que llevan la pegatina de la rosa del azafrán! Pero eso no es todo.
Del restaurante de los hermanos Cizarro de Lcalá he interceptado un ecemeece en donde comunican que no tienen ni una recerva para comé ni en el restaurante familiar, ni en el Hoté Zan Gorgue que tan legal, democrática y transparentemente fue objeto de una cesión por tropecientos años a la familia Cizarro, tan competente ella.
En la Isla la gente acaba de darle un aplauso de cinco minutos cuando entraba en el colegio a depositar su voto al Presi de la Diputación de Cádiz, con to su cara de Pedro picapiedra, Pepe Laiza. Ni que decir tiene que los interventores que pretenden la continuidad de los mismos de siempre en la Junta han formulado una protesta porque la gente sólo se puede alegrar de ver a Griñán, el breve.
En la antigua Benalup-Cabañas Viejas, los interventores y apoderados se han ausentado un rato de las mesas electorales porque han tenido que ir al cuartel de la guardia civil a interponer una denuncia por robos en sus casas y propiedades. Lo único destacable es que cuando fueron preguntados por el guardia que les atendió acerca de si sospechaban de alguien, sin enmendarse dijeron: “seguro que la culpa de todo la tiene el Presidente de la Junta de Andalucía, Javier Arenas”.
Dice mi amigo Paco el Espía que el guardia paró de escribir y les miró a la cara para decirles: “para que yo pueda poner eso, tendrán ustedes que venir a interponer la denuncia mañana”.
-Joé, nos hemos equivocao por un día, se le oyó decir a un apoderado del Zoe.
-No, nos hemos equivocao por lo menos diez años, empezaron a cantar las palomas que revoloteaban por el cielo al tiempo que hacían palmas los geranios y gitanillas de los balcones de mi Andalucía.
¡Alea Jacta Est!
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