Cada cierto tiempo los partidos políticos montan su fiestecilla, y como en todas, siempre brilla el anfitrión; y como en todas, suele haber un aguafiestas. Este fin de semana le ha tocado a los socialistas y han mostrado que cuando estás en el poder todo es mucho, pero que mucho más fácil. Nada que ver este 37 Congreso Federal con el 35, o con el 34... marcados por el desconcierto más absoluto, embarcados un día en Primarias (recordemos que quisieron imponerlas por ley a todos los partidos) y a otro con cinco candidaturas a la Secretaría General.
La miel del poder endulza tanto que empalaga a quien mira ajeno. Qué distinto de lo que le tocó pasar a Mariano Rajoy, que éste sí que tuvo aguafiestas desde el día que mandó las invitaciones... que si Esperanza Aguirre, que si... uf... ¡cuantos!... tantos que aún sigue con dolores, pero De Cospedal. Hasta se tuvo que llevar a uno de los aguafiestas de paseo, a presentarle gente, a ver si abandonaba el gesto torcido.
Es que cuando estás en la oposición todo son problemas, y es lógico. Si estás en el gobierno, objetivamente tienes más puestos que repartir y eso calma mucho a los críticos (miren la foto de delegados almerienses al Congreso socialista, a ver si encuentran alguno que no viva de la “cosa” pública), pero es que también si gobiernas es porque tu partido y los ciudadanos te apoyan, o sea, que tampoco puede haber mucha bronca interna porque los resultados electorales son determinantes.
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