(R) Evoluciones pendientes (Expo Agro 2007)
30.11.07 @ 12:30:41. Archivado en Almería, Andalucía, Otros temas
Incluso antes de que la primera edición de Expo Agro abriera sus puertas... el PSOE ya gobernaba la Junta de Andalucía. Dicho así -y es que es así- está claro que hace falta un buen “meneo” que aporte nuevas ideas y nuevos proyectos después de casi un cuarto de siglo haciendo lo mismo.
Son ya ventitrés años de Expo Agro y eso se nota, en lo bueno y en lo malo, como le pasa al presidente de la Junta, que promete una y otra vez las mismas cosas mientras se le olvidan sus propios slóganes propagandísticos. ¿Alguien recuerda qué fue de aquella “Andalucía, imparable”, o de la “segunda modernización"? ¿alguien sabría decir en dónde acabó todo aquello?
Pues Expo Agro lleva demasiado tiempo siendo lo mismo, y es un clamor en cada corrillo que se forma en las últimas inauguraciones. Que nadie lo diga en voz alta también es preocupante, máxime cuando entre quienes piensan así hay personas de relieve en el mundo agrícola, económico y político.
Un año más, y van ya... el presidente de la Junta de Andalucía y su consejero de turno protagonizan una rueda de prensa en la que vuelven a regalarnos el oido con la importancia de la agricultura almeriense (20% del PIB andaluz), con los magníficos resultados de cada campaña, con las cifras que siempre son históricas... y así año tras año.
Es más, no suele faltar casi nunca el colorido de la protesta nuestra de cada edición. Que si los regantes de Tierras de Almería, que si los vecinos afectados por la falta de espigones en Adra... en fin, que hasta eso ya se ha convertido en algo habitual que ni siquiera hace que el político de turno tema la foto.
Porque al final da la impresión de que lo único que se busca es eso, una foto junto a los productores y los comercializadores, una foto que diga a los almerienses vinculados a la agricultura -todos, de un modo u otro lo estamos- “¡eh, mirádnos, que estamos con vosotros, que os queremos mucho, que nos voteis... qué os cuesta!”.
No es de extrañar -insisto, es que nos han acostumbrado a ello- que el presidente Chaves aproveche también su paso por la esta feria agrícola para hablarnos del vuelo a Sevilla... otra vez. Pero el candidato a presidente por el PP-A, Javier Arenas no es menos, y en su visita de ayer nos prometió la sede de un centro tecnológico de la agricultura que, como no entró en detalles, suena a algo así como Tecnova o el PITA, que ya está en marcha aunque no se vea.
A la feria agrícola de Almería le ha pasado como a Ferial, o a FITUR, que son una pasarela en la que en vez chicos y chicas con las últimas tendencias de moda, pasean políticos mayormente fondones luciendo sus políticas de siempre. Y en ese paseíllo lo de siempre, que si Chaves se detiene más en el stand de Vícar que tiene el único alcalde socialista del Poniente, que si no estaba el alcalde de Almería (se encuentraba en una reunión de alcaldes y al día siguiente tampoco acudió con Arenas por otra reunión, esta vez en el Puerto), que no se vió a Martín Soler, que si el alcalde de El Ejido y presidente del PAL charló muy animadamente con el presidente de la Junta y con la coral socialista (incluso con ese delegado que dijo que el campo ejidense estaba “enmierdado” y que el stand de este municipio en Fruitlogistica era “un bar”), que si el alcalde de Roquetas, Gabriel Amat estuvo el tiempo justo de cortesía tras recorrer el Palacio de Exposiciones con el resto de autoridades, que si Callejón no mostraba mucho entusiasmo como su próximo destino político...
Alguien llamó mi atención sobre el hecho de que más de la mitad de los stand son institucionales (públicos y privados), y que eso demostraba que realmente el sector no está involucrado en el evento.
Junta de Andalucía, Diputación, ayuntamientos, entidades bancarias y organizaciones agrícolas tienen presencia “obligada” en Expo Agro, lo cual ha de ser valorado positivamente puesto que significa un apoyo claro, pero contrasta con la circunstancia de que quienes deberían sostenerla por iniciativa propia tengan menor espacio.
Después de esta conversación otra persona del sector me argumentaba que en las ferias internacionales son las instituciones las que ocupan el lugar principal, pero ellas acogen a las empresas locales en su seno. Vale, pero eso tampoco es lo que ocurre en esta muestra almeriense, y sí sucede cuando nuestro campo se presenta fuera, bajo el paraguas de la Diputación o de la Junta de Andalucía.
Expo Agro precisa un replanteamiento, una nueva definición. Ver correr entre los stand a cientos de críos arramblando con bolsas de quincallería publicitaria es lo mismo que cuando aparecen decenas de personas de la tercera edad en viaje organizado a tomar unas cervecitas o conseguir una gorra y un boli. O es eso, o es una muestra de novedades del sector, y para eso se echan en falta las tradicionales jornadas técnicas; los encuentros controlados entre empresarios diversos es quizá una buena iniciativa cuyos resultados quedan pendientes. O es una exposición de nuestros productos destinada a nosotros mismos para que luzcamos quién tiene los mejores tomates y los mejores pimientos. O es un escaparate de lo que las empresas auxiliares quieren venderle a los agricultores.
Diego Martínez, el presidente de la Cámara de Comercio, hombre del mármol, vivió ya una reconversión y ahora puede capitanear otra a nivel provincial. Es un reto. Otro más.
Está Expo Agro -y era un comentario constante entre personas puestas en la materia- en la misma situación que la agricultura almeriense, inmersa en una transformación que debe suponer un paso en su evolución. El “modelo Almería” fue una revolución en su momento, y ahora, en vez esperar un milagro hay quienes prefieren evolucionar. A la Expo Agro le pasa lo mismo. Veremos el año que viene.
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Rafael M. Martos
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