(PD).- Los datos ofrecidos por el INE no admiten discusión: de noviembre de 2006 a noviembre de 2007 el cierre de negocios creció casi un 67%. A la debacle inmobiliaria se suma ahora el turismo.
Escribe Graciano Palomo en Elsemanaldigital que el último informe del Instituto Nacional de Estadística (INE) no deja lugar a dudas: el número de empresas creadas durante noviembre (10.634) ha descendido un 15,8% respecto al mismo mes de 2007. Pero el dato más relevante ofrecido por el ente oficial, dependiente del Ministerio de Economía, es el nivel de destrucción de empresas: el número de sociedades disueltas durante dicho mes se eleva al 66,7% respecto a doce meses antes.
En concreto, en el sector inmobiliario han desaparecido 40.000 agencias, lo que supone la mitad del total, y se han llevado por delante 60.000 puestos de trabajo.
Las principales causas se encuentran en las dificultades de los emprendedores para acceder al crédito, aunque no es el único argumento para el desplome empresarial. La escasez de incentivos y apoyo social, una burocracia asfixiante, las elevadas cargas fiscales o el precio de los inmuebles son otras razones que merman la salud de las empresas españolas, especialmente entre las pequeñas y medianas.
La desaceleración viene a complicar aún más la situación de la supervivencia de miles de ellas, porque los elevados tipos de interés unidos a la escasa liquidez financiera impiden la puesta en marcha de nuevos proyectos empresariales.
También el turismo
Junto a la construcción, el sector turístico ha sido otra de las patas fundamentales sobre las que se ha asentado el crecimiento, y un pilar básico del Producto Interior Bruto (PIB) y una de las grandes fuentes de la generación de empleo en España.
Según los datos que recientemente hizo públicos Exceltur (Alianza para la Excelencia Turística) en 2007 la visita de extranjeros a nuestro país aumento un 2%, hasta los 59,7 millones, pero con una importancia reducción en el gasto (2,8%) hasta los 628,20 euros por turista.
Según los expertos esta situación pone de relieve el agotamiento del modelo de la industria turística española, cuyo crecimiento en los últimos ejercicios ha sido de media inferior en un 1,3% en relación con el conjunto del PIB nacional.
Desde los poderes públicos se lleva tiempo instando al sector a que acomode su oferta a los nuevos condicionantes que llevan años presionando sobre la primera industria española: la inflación generalizada y el correspondiente aumento de precios y, sobre todo, la aparición de nuevos destinos emergentes en Iberoamérica, Norte de África y los países asiáticos.
Miércoles, 25 de noviembre
Grupo Cenyt
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