Dinero

Sabotajes, el fantasma de Cascos y un bando demoledor aguan la fiesta de ZP y Maleni

22.12.07 | 21:58. Archivado en Personajes

(PD).- Ya que en Barcelona no pudo ser, el presidente y su reprobada ministra se van de gira el fin de semana para cortar la cinta en Valladolid y Málaga. Pero su traca fin de año no será idílica.

Como escribe Ana I. Martín en Elsemanaldigital, un clavo saca otro clavo, y a ese refrán se aferrarán este fin de semana José Luis Rodríguez Zapatero y Magdalena Álvarez, la recién reprobada ministra de Fomento. Este viernes debía haberse inaugurado el AVE de Barcelona.

No ha podido ser. Las prisas traicionaron al Ejecutivo y, a partir de ahí, los socavones, los cortes en el servicio de Cercanías y la suspensión de las obras de la alta velocidad echaron por tierra el baño de multitudes que el presidente quería darse en la Ciudad Condal. Multitudes sí las habido en las calles de Barcelona, pero sólo para manifestarse contra la mala gestión del Gobierno.

No está todo perdido. A Zapatero le queda un dos de tres para su traca de fin de año: sábado en Valladolid y domingo en Málaga. El presidente y su cuestionada ministra cortarán por fin alguna cinta, aunque durante estos últimos meses la inauguración de ambas líneas se haya tambaleado por momentos: en Málaga, las inoportunas filtraciones de agua en el túnel de Abdalajís a punto han estado de aguarles la fiesta. Tanto que en La Moncloa debieron de echarse a temblar cuando el pasado 30 de octubre una grieta obligó a desalojar a un centenar de trabajadores que inyectaban hormigón a marchas forzadas para que el agua no siguiera cayendo.

En Valladolid las obras tampoco han estado exentas de complicaciones. Empezando por el viaje de pruebas que Maleni hizo a bordo de un tren diésel hace poco más de un mes: no superó los 160 kilómetros por hora y una densa nube de humo inundó los vagones a su paso por los túneles de San Pedro y Guadarrama. Es precisamente esta última colosal obra de ingeniería la que más quebraderos de cabeza ha traído a los técnicos del Adif. Los túneles no han sido probados ni auscultados lo suficiente, y en la tierra que vio nacer a Zapatero preocupa lo que pueda pasar cuando los trenes comiencen a desfilar por ellos a diario.

Para colmo de los males del presidente y su ministra de Fomento, dos intentos de sabotaje perpetrados esta misma semana han hecho temer por sus dos ansiadas inauguraciones. En Málaga, el lunes la Guardia Civil abortó un intento de robo de 2.000 metros de cobre de la vía del AVE. No acabaron ahí los sustos. El jueves, desaparecieron 140 metros de catenaria de la línea Madrid-Segovia-Valladolid, a su paso por la capital. De nuevo entraron los sudores, pero se pudo resolver la papeleta.

El frustado boicot al alcalde de Valladolid

El Gobierno ha solventado otra más, aunque ésta de carácter más político. A Zapatero le llovieron las críticas en su ciudad natal por no haber invitado al alcalde, Javier León de la Riva (del PP), al viaje inaugural de este sábado. Quizá temiendo las represalias del regidor vallisoletano -genio y figura- La Moncloa reculó y finalmente De la Riva recibió una llamada desde Presidencia convidándole a subirse al tren.

Lo hará, pero no en Madrid -donde comienza el trayecto-, sino en Segovia. Aun así lo que no ha podido evitar Zapatero es que el alcalde buzonee por toda la ciudad un bando en el que se congratula por la ansiada llegada del tren de alta velocidad, pero no pierde la ocasión de cantarle al Ejecutivo unas cuantas

verdades: "Este no es el tren que se esperaba. Llega en superficie, por una sola vía, sin eliminar los pasos a nivel de la Esperanza y del Pinar y con un sobrecoste de 70 millones de euros para sufragar unas obras que, en buena medida, habrá que deshacer cuando se soterren las vías", reza el texto.

Y por si todo esto fuera poco, el Gobierno ha desatado una tormenta de reproches en el Partido Popular por quererse apropiar de los derechos de autor del AVE cuando fue el Ejecutivo de José María Aznar el que dio alas a la alta velocidad española. Los populares han repescado a su ex ministro de Fomento, Francisco Álvarez Cascos, para enrolarle estas últimas semanas en una minigira reclamando la paternidad del AVE para el PP.

Al menos ha conseguido arrancarle a su sucesora unas palabras de reconocimiento por su impulso a los trazados de alta velocidad. El resto de las flores se las agenciará este fin de semana el Gobierno.

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