El Gobierno Zapatero no renovará el permiso que ha solicitado la planta para continuar con su actividad después de 2009 tampoco ampliará la vida de otras centrales.
Según publica el diario El País en su edición de este domingo, el Ejecutivo español no autorizará a la central nuclear de Garoña (Burgos) a continuar con su actividad después de 2009.
Zapatero ha decidido no renovar el permiso de la planta, por lo que la central deberá cerrar sus puertas en el 2009. Con esta decisión el presidente español cumplirá el programa nuclear anunciado.
La primera medida será cerrar Santa María de Garona, la central más cercana a Euskal Herria, en 2009. Además, tampoco se ampliará la vida útil de las centrales más allá de los 40 años de funcionamiento, tiempo para el que fueron diseñadas.
El gobierno español da a conocer esta medida, en un momento en el que urge construir un almacén nuclear, algo que las asociaciones ecologistas únicamente aceptarían si se inicia un plan de cierre de las centrales.
El estado español no cuenta con ningún cementerio nuclear, y cada central guarda sus propios desechos.
La postura del Gobierno Zapatero en el tema nuclear nunca ha estado muy clara. Mientras la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, arremete abiertamente contra esta energía, el departamento de Industria dirigido por José Montilla la defendía y ahora no se sabe qué dirá Joan Clos.
El "doble lenguaje" -como lo define un alto cargo socialista- lo rompió el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, cuando anunció en el Debate del Estado de la Nación de 2005 un calendario de cierre nuclear.
Industria afirmó un año después que lo sensato sería dejarlo para la próxima legislatura. Zapatero insistió en que en esta legislatura habrá un "plan de cierre".
Garoña es propiedad de Endesa e Iberdrola al 50% y ya ha presentado la solicitud al Consejo de Seguridad Nuclear para funcionar después de 2009. Su cierre, se unirá al de Zorita (Guadalajara), clausurada este año, tras una decisión del PP en 2002.
La falta de las dos centrales no supondrá un gran problema para el sistema eléctrico. Aunque la energía nuclear supone un 23% de la electricidad, Garoña y Zorita son pequeñas comparadas con el resto. Fueron las primeras plantas en abrir y su tecnología es obsoleta.
Entre las dos suman 616 megavatios de potencia (150, Zorita y 466 Garoña), poco más de la mitad que los dmás reactores y producen lo mismo que una central de gas. Garoña produjo en 2005 el 1,25% de la electricidad consumida en España.
Izquierda Verde y Los Verdes, socios del PSOE, han pedido al Gobierno el cierre de una nuclear para mantener su apoyo. El Gobierno ha hecho llegar a los ecologistas su intención de cerrar la planta si aceptan el almacén. Ecologistas en Acción y Greenpeace han respondido que "no, si no hay una fecha fija para prescindir de la energía nuclear", pero el Gobierno confía en que el cierre de Garoña disminuirá las protestas.
Un alto cargo socialista señala que "no se entendería que no hubiera pronto una decisión como ésta" con el convencimiento de que el almacén de residuos saldrá en la campaña de las municipales y autonómicas y "hay que demostrar que la energía nuclear no es solución".
Las fuentes consultadas no esperan demasiada oposición de las eléctricas. Cuentan con convencerlas de que ellas son las primeras interesadas en solucionar el problema de los residuos. "Garoña está amortizada y con un almacén ellos se quitan las barras de combustible gastado de sus centrales, que son un problema y así reducen costes", explican las citadas fuentes.
En enero de 2005, el Gobierno cambió la ley y obligó a las eléctricas a pagar el coste de los residuos radiactivos. Hasta entonces, el presupuesto de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa) salía de un porcentaje de los recibos de la luz de cada consumidor. Tener un único depósito es cuatro veces más barato y más seguro que construir siete pequeños almacenes en cada central.
El combustible gastado emite radiación durante decenas de miles de años y almacenarlos costará 13.018 millones entre 1985 y 2070. No se sabe cuánto a partir de entonces.
Con el cierre de Garoña y la construcción del almacén, el Gobierno cumpliría el grueso de su paquete nuclear. Además, pretende no permitir que las centrales prolonguen su vida más allá de los 40 años para los que fueron diseñadas inicialmente.
Eso supone cierres escalonados entre 2020 y 2027. En realidad, las fuentes consultadas mantienen que una declaración de ese tipo es más política que práctica.
No se puede prescindir hoy de la energía nuclear y, sin acuerdo de la oposición, lo que diga un Gobierno sobre lo que hará otro dentro de 13 años es una cuestión simbólica.
La tercera pata de la agenda es acelerar la reforma de la ley que regula el CSN, una propuesta de Izquierda Verde y auspiciada por Greenpeace. El PSOE, tras dilatarla durante más de un año en el Congreso, la tramitará este año. La reforma hará públicos todos los documentos del CSN y dará voz a las comunidades.
Domingo, 7 de septiembre
Grupo Cenyt
Invermanía
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