Tres noches y un polvo
19.09.06 @ 01:10:20. Archivado en Poemas
Después de un fin de semana tan largo e intenso, que mejor que dedicarle unos versos a quien me los ha inspirado para bien o para mal.
La primera noche fue un accidente,
un guiño de la casualidad,
silencios y labios impacientes
que callaban con sinceridad.
Dejarse llevar por las palabras,
usar con morbo el lenguaje,
aceptar inesperadas tablas,
deshacer de nuevo el equipaje.
La segunda noche fue una suerte,
suero de la necesidad,
secretos y desafíos a la muerte,
deseo, atracción y amistad.
Simpática con cerezas,
menos lista que inteligente,
hermosa belleza
para el invidente.
La tercera noche fue de confesión,
halagos y vanidad,
deseos, preguntas y seducción,
un sueño hecho realidad.
Y aunque invitaba la noche,
no hubo sexo en el coche
ni amor sobre la cama.
No por falta de condones,
ni por tratarse de una dama
sino por los constantes dolores
de su cabeza y mis riñones,
y por aquello de la conciencia,
la fidelidad y la decencia.
Pero mande al carajo la dignidad
cuando se levantó la ambigüedad,
despacio, y vi el tanga de su ternura.
Y la tentación me pudo al final,
y la desnudé con preguntas
y la besé como versa Neruda,
consumando un polvazo intelectual.
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Eduardo Cassano
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