Saviola, ¿mercenario?
01.09.06 @ 10:36:52. Archivado en Deportes
Que el fútbol se ha convertido únicamente en un negocio es algo de lo que pocos dudan ya. El caso de Saviola en el Barça es un claro ejemplo de que el fútbol se ha convertido en algo más que deporte.
Desde la llegada de Laporta a la presidencia y Frank Rijkaard al banquillo, el jugador argentino apenas ha tenido oportunidades para demostrar su valía. Mientras el cuerpo técnico asegura que es porque su puesto ya está bien cubierto, la afición y todo lo que rodea al club azulgrana no puede evitar pensar en que Saviola se trata del último fichaje de la ‘era Gaspart’ y no puede triunfar en el club de ninguna forma.
No importa que sea uno de los jugadores más caros del equipo, primero con su fichaje y después con el contrato millonario que cobra, ni tampoco que se tenga que renunciar a poder amortizar parte de ello con su fichaje por el Espanyol, el equipo ‘rival’.
Ayer, Saviola aseguraba en una rueda de prensa que no se marcha del Barça a pesar de “tener mejores ofertas” y que sus únicas ambiciones son deportivas. En parte, le entiendo. Si uno se pone en la piel del argentino, posiblemente podrá sentir algo parecido a lo que hoy se conoce como ‘mobbing’, y tras llegar al club como fichaje estrella y pareja de ataque con Kluivert (otro marginado, aunque éste con motivos deportivos más que justificados), se ha visto cedido al Mónaco y posteriormente al Sevilla, con quien ha ganado la UEFA y seguramente el equipo al que volverá en Enero, una vez pueda negociar libremente y no regalar un euro al equipo que le ha cortado sus alas.
Porque si hay una cosa muy importante en la vida laboral, deportiva o no, son los contratos. Su fichaje pudo ser acertado o no, los motivos que le trajeron y el precio que se pagó, es discutible, pero Saviola no tiene ninguna culpa de todo ello. Él vino al que pensaba era el mejor club posible, jugó y lo hizo bien –por eso le quieren los aficionados, que no comprenden porqué se ficha a Gudjonhsen teniendo a Saviola-, pero desde la nueva directiva se le puso la marca ‘Gaspart’ y tras las elecciones se acabó su futuro como azulgrana.
La actitud que demuestra ahora Saviola es más que más que admirable y sino, recordemos que a Dani le pasó algo similar y denunció al club por mobbing. Es justo, por tanto, que el jugador no quiera renunciar al contrato que firmó un día en el que pensaba que más como jugador que como mercenario. Por tanto, si desde el banquillo no le dejan ser jugador, que no le acusen desde los despachos de mercenario, porque de serlo, es en lo que le han convertido ellos.
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Eduardo Cassano
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