Tras una agotadora semana en Valencia con motivo del V encuentro mundial de
las familias siento una gran alegría. Todos los días, a la feria, a escuchar
a las más diversas personalidades que inexorablemente hablaban de vida y de
libertad. Ni qué decir tiene que entre ellos no había ningún político.
Al regreso de Valencia, en donde he tenido la suerte de poder participar en
el Encuentro de las Familias, y después de leer lo que algunos medios de
información han escrito sobre el evento y la visita del Papa, ha acudido a
mi memoria lo que se decía de las viejas beatas que, al salir del sermón, se
hacían lenguas de lo bien que hablaba el padre fulanito o lo mal que lo
hacía el padre zutanito, pero sin haberse enterado de lo que habían dicho
uno u otro.
Estuve con cuatro familiares en el V Encuentro Mundial de las Familias y en
los principales actos con el Papa en Valencia. Puedo corroborar que la
organización fue modélica y sin ningún incidente, que a todos los peregrinos
se nos facilitaron las cosas con amabilidad y eficacia, y que todo funcionó
perfectamente según lo previsto.
Mucho se ha especulado y publicado en diversos medios, tras la visita del
Papa a las familias en Valencia, sobre el contenido y la intención de
Benedicto XVI en su documento dirigido a los obispos españoles.
Ahora resulta, contra lo que decían los agoreros, que Valencia esperaba al Papa, que España esperaba al Papa, que España sigue siendo católica, contra el dictamen de Azaña, y contra cuanto desearían ateos, agnósticos, masones o simplemente ignorantes que hacen cuanto pueden por desarraigar de los españoles unas creencias que fueron la raíz de España y que tantos mártires sellaron con su fe hace setenta años.
Estas son las cifras que avalan las importantes palabras dichas por Benedicto XVI. En su homilía el Santo Padre exhorto a los asistentes a “respetar y promover la maravillosa realidad del matrimonio indisoluble entre un hombre y una mujer”. Varias veces el Sumo Pontífice se ha referido en su homilía a este hecho.
También, Benedicto XVI ha centrado su argumentación en la “filiación divina” diciendo “Venimos ciertamente de nuestros padres y somos sus hijos, pero también venimos de Dios, que nos ha creado a su imagen y nos ha llamado a ser sus hijos”.
“La fe no es, pues, una mera herencia cultural, sino una acción continua de la gracia de Dios”, dijo refiriéndose el Santo Padre en su homilía a la cultura relativista.
Martes, 24 de noviembre
Pedro Fernández Barbadillo
JUAN JULIO ALFAYA
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Francisco Rubiales
Manuel Molares do Val
Antonio Gázquez
Vicente Torres
Rufino Soriano Tena
Jesús Montesinos