El entramado terrorista de ETA-Batasuna, ante la pasividad de la Fiscalía y del Gobierno, volverá mañana a las instituciones municipales y financiará sus asesinatos con nuestros impuestos.
El Presidente del Gobierno no parece haber renunciado a abrir en el futuro nuevas vías de contacto y diálogo con ETA y, por este motivo, evita adoptar medidas que constituyan una dificultad añadida para, en su momento, iniciar una nueva fase del ahora encallado proceso de negociación.
Bilbao, 15 de junio de 2007. Mañana, 16 de junio de 2007
El entramado terrorista de Batasuna-ETA volverá a las instituciones municipales del País Vasco y Navarra a través de ANV. La red terrorista financiará sus futuros asesinatos con los impuestos que pagamos todos los ciudadanos, volverá a tener cargos y sueldos para repartir entre sus simpatizantes, volverá a tener una fabulosa plataforma para hacer pedagogía del terrorismo y para coaccionar. Todo ello gracias a la inacción del Gobierno de Rodríguez Zapatero y de la Fiscalía.
Son el Gobierno y la Fiscalía los únicos que pueden pedir que actúe la Sala del artículo 61 del Tribunal Supremo, responsable de la ejecución de la Sentencia de ilegalización de Batasuna. Y no lo han hecho. Si hubieran querido evitar la presencia de la red terrorista en los ayuntamientos habría bastado con presentar los oportunos escritos ante el TS solicitando que se declarara que ANV actuaba como continuación de Batasuna y que se prohibieran todos los actos de aquélla, entre otros, la toma de posesión de los escaños municipales. La propia Ley de Partidos establece un cauce para ello en su artículo 12. Las pruebas de que ANV es un mero sustituto de Batasuna1 no es que fueran suficientes, es que eran abrumadoras, pero el Gobierno ha preferido permanecer pasivo y permitir que el entramado terrorista recupere su poder municipal.
De esta manera, a la primera oportunidad, Rodríguez Zapatero ha demostrado que sus palabras asegurando que sería implacable frente a ETA han sido una vez más “pompas de jabón”, artificios retóricos no acompañados por los hechos. ¿Qué significa para Rodríguez Zapatero ser implacable contra ETA?, ¿es permitir que su brazo político tome el poder municipal y financie con nuestros impuestos nuestras muertes?, ¿es pactar la política antiterrorista con quien considera el Pacto Antiterrorista una receta del pasado?, ¿es considerar que en ETA hay unos terroristas con más cerebro, con los que se puede dialogar, y otros descerebrados con los que no?, ¿es detener algunos comandos pero no sostener una política integral contra el conjunto del fenómeno terrorista?
Todo apunta a que, aunque las negociaciones con la banda se encuentran en este momento paralizadas, el Presidente del Gobierno no ha renunciado a abrir en el futuro nuevas vías de contacto y diálogo con los terroristas y, por este motivo, evita adoptar medidas que puedan suponer una dificultad añadida para iniciar, en su momento, una nueva fase del ahora encallado proceso de negociación. Si esto no fuera así, no se entendería por qué:
1º.- No se compromete formal y solemnemente a no abrir vías de diálogo ni ahora ni en el futuro con ninguno de los frentes terroristas, renunciando de manera definitiva a cualquier horizonte de final dialogado de ETA.
2º.- No ha activado los mecanismos jurídicos para evitar que ANV vuelva a las instituciones municipales.
3º.- No ha interesado de la Fiscalía, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 8 del Estatuto del Ministerio Fiscal, que tome cuantas medidas estén en su mano para perseguir a todo el entramado terrorista de ETA-Batasuna.
4º.- No ha formulado siquiera las líneas básicas y las principales medidas concretas que adoptará para derrotar a los terroristas.
Igual que en otras muchas ocasiones2, la declaración solemne de Zapatero afirmando que sería implacable con ETA es desmentida por los hechos. El Presidente, a estas alturas, ha agotado toda su credibilidad y sólo los actos concretos deberían servir a los ciudadanos responsables para valorar si Rodríguez Zapatero ha tomado la determinación de acabar con ETA mediante su derrota o si, por el contrario, resulta ser contumaz e incorregible y, desmintiendo su inaudita afirmación de que “no hay ninguna posibilidad de que un demócrata se equivoque frente a la banda”, alberga todavía la esperanza de retomar la vía de la negociación en un futuro.
Domingo, 19 de febrero
Juan Fernandez Krohn
Avelino Vallina
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Raúl González Zorrilla
Vicente A. C. M.
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
Cesar Sinde
Toni García Arias
José Pómez
Francisco Rubiales