Después de leer infinidad de textos religiosos y extractos de
las principales que ha generado “el mundo civilizado”; para mí no hay más
que dos “pilares” o verdades inamovibles y sobre las cuales podría caminar
la Humanidad, que pelea (más que habita) en este minúsculo planeta al que
llamamos Tierra. Afirmaré antes que… “si la palabra religión no significa
paz y concordia ante todo; es mejor que la borren de todos los credos
existentes y vayan buscándole algo que defina esas inquinas”.
Los dos pilares que antes cito, ya los insertó en tablas de
piedra y hace miles de años, un profeta llamado Moisés y al que “dicen”
acatar las tres principales religiones monoteístas del mundo (judía,
cristiana y musulmana) y aunque “todo el mundo las sabe”, pero hay que
recordarlas cada día que amanece… “Amarás a Dios sobre todas las cosas y al
prójimo como a ti mismo”. Sabios posteriores y que profundizaron hasta
encontrar que… la vida (toda) es sagrada, añadieron más o menos lo
siguiente: “no harás a nadie, ni a nada vivo, nada que tú no quieras que a
ti te hagan”… Es así, como se encuentra lo que en este mundo se denomina
felicidad, que no es más, que el estado máximo de paz y concordia a que
puede llegar el ser humano. “Cosas estas”, que igualmente han preconizado
hinduistas y budistas, la sabiduría china y todas y cada una de las
excelentes enseñanzas de convivencia; que nos han llegado desde ni se sabe sus orígenes ni el remotísimo tiempo en que nacieron y fueron predicadas. Curiosamente todas coinciden en la esencia, por ello… “alguna vez y si no se destruye el propio hombre; se conformará una sola religión y cuyo nombre o denominación no debe importarnos mucho, si alcanza el fin previsto por los grandes avatares, sabios, enviados de Dios, o como queramos denominarlos predicaron.
Escribo “esto” cuando una nueva oleada del tristemente;
fanatismo islámico (que en este momento anda asesinándose en masa entre
facciones del mismo) arremete contra el nuevo Papa Benedicto VI, al que se
le podrán criticar otras cosas, pero nunca el fomento de odio o violencia de ninguna clase. Afortunadamente los fanatismos “cristianos” ya están
sepultados y cada vez va resurgiendo, la magnífica y escueta enseñanza del
verdadero Cristo, que como sabemos… “sólo empleó el látigo una sola vez y
fue contra unos comerciantes envilecidos en su avariento negocio”.
Ya es indiscutible, que hay “alguien incrustado en el Islam”;
que sólo quiere guerra y sangre; y “meternos” su religión “por los sesos” y
a punta de metralleta o dinamita, olvidando que el Islam también es paz y
concordia, puesto que… asume las tablas de La Ley de Dios que impusiera
Moisés (reitero).
Recuerdo (mientras escribo) el otro “gran lío mundial”, que esos
fanáticos promovieron en el mundo (y que costaron muertos) en este mismo
2006, cuando y tras estar olvidado; algún fanático vio “negocio”, en
difundir unas tristes viñetas que un imbécil periodista (el inteligente de
cualquier oficio, debe saber donde no debe meter el dedo, por el daño que
puede ocasionar) publicara en un periódico nórdico, en esta decadente
Europa, que ha olvidado hasta… “el respeto que se debe así misma y
precisamente por presumir de civilizadora de gran parte del mundo actual”.
Por ello, el que tiene la posibilidad de expresarse “en libertad”, tiene que
tener la suficiente inteligencia, para saber lo que hace… por aquello tan
simple y tan manido, de que… “tu libertad termina donde empieza la del
otro”; y a un convencido religioso y menos al fanatizado, no se le puede
convencer de lo contrario, precisamente hiriéndole donde más le va a doler; lo que por otra parte, van a aprovechar, esos fanáticos “pastores” que como ellos no mueren “en la lucha”, les importa un bledo que sus rebaños sean diezmados en nombre de… ¡¿De qué… por el Dios verdadero?!... y lo digo y afirmo como creyente que soy y aprendiz, de esos principios que arriba cito, por lo que no me atrevo a considerarme aún “apenas nada de nada”.
Por favor, señores y verdaderos religiosos, de la clase,
categoría, credo del que sean seguidores… sosiéguense y hablen y déjennos
hablar… sigan reuniéndose en aquel santo lugar de “Asís” (símbolo de un
verdadero Santo del Mundo: S. Francisco) y donde muy inteligentemente, el
anterior Papa (Juan Pablo II) y tras viajar por todo el mundo, supo encender una candela de paz y concordia para todo el planeta”… Ya ha habido
demasiados “mares de sangre, sudor y lágrimas”, defendiendo o atacando a
unos dioses falsos, puesto que el verdadero, debe significar lo que arriba
cito… al menos en ello creo y ello me sostiene… pues yo también soy creyente en un Único Dios.
Antonio García Fuente
Escritor y filósofo
Viernes, 17 de febrero
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