La Asociación de Víctimas del Terrorismo ha reunido el primer fin de semana de Octubre en Sevilla a decenas de miles de personas, pero para el Gobierno estas victimas hacen ruido. Cierto, el ruido que hacen las víctimas del terrorismo es el ruido punzante de la conciencia, el que más puede incomodar la estrategia del Gobierno. Su comportamiento cívico ejemplar debería resultar imprescindible para la higiene moral de una sociedad democrática que quiera mirar hacia adelante, pero a los ojos y oídos del Gobierno, las víctimas cometen un error imperdonable: gritan demasiado, su clamor constante resuena con fuerza y hace que nos piten los oídos, no por la cantidad de decibelios sino por la claridad con la que se presenta la verdad ante la conciencia pública. Y ese ruido siempre será un zumbido molesto para quienes prefieren una sociedad callada y que mire para otro lado, mientras el Gobierno trata de alcanzar una paz falsa, que no se basa en la justicia, el derecho y la memoria de las víctimas, sino en la oportunidad política que se presenta si se ceden cosas esenciales como puede ser el olvido de las victimas y de que los asesinos, además de la libertad, consigan sus objetivos.
Jesús D Mez Madrid
Domingo, 19 de febrero
José Pómez
Juan Fernandez Krohn
Avelino Vallina
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Raúl González Zorrilla
Vicente A. C. M.
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
Cesar Sinde
Toni García Arias
Francisco Rubiales